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La Reina De La Mafia.

La Reina De La Mafia.

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Traiciones y engaños / Venganza de la protagonista
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ron Novel

Isabella Rinaldi y Alessandro Salvatore

NovelToon tiene autorización de Ron Novel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Isabella.

Un mes después.

Antonio y yo volvimos a ser los mismos de antes. Nuestra relación ha ido muy bien y eso me ha hecho muy feliz.

—Me he tomado la libertad de invitar a Alessandro aquí para planear el ataque en Rusia —dice Sean.

Lo miro inmediatamente.

—¿Por qué lo has invitado a mi casa? —le pregunto.

—Ya te lo dije. Además, yo he ido a la suya, así que es lo justo… y aquí estaremos más cómodos —responde encogiéndose de hombros.

—Tú has ido a su casa, yo no.

—No has ido porque no has querido —dice, y yo solo lo miro mal.

Sean le ha dejado la mayoría de los clubes a su hermana y se ha proclamado mi mano derecha. Le he dejado ese puesto porque no sé a quién más poner. Quise poner a Antonio, pero está haciéndose cargo de los negocios de su padre, así que no quise darle más responsabilidades.

—Que sepas que llegarán en cualquier momento.

—¿¡Qué!? —exclamo.

No responde porque uno de mis hombres entra en la oficina.

—El señor Alessandro Salvatore espera en la sala de estar.

—Bueno, ha llegado —dice Sean mientras sale de la oficina.

Juro que lo mataré.

Salgo detrás de él y los encuentro allí de pie.

Me acerco y les estrecho la mano, mientras miro a Sean con claras ganas de asesinarlo.

—Bueno, a trabajar —dice Sean.

Me siento en el sofá mientras ellos comienzan a hablar sobre lo que han planeado. Doy una que otra indicación y aporto algunos detalles para mejorar la estrategia.

—No pensé que fuera tan buena en esta clase de cosas —dice Luciano.

Levanto una ceja.

—¿Estaba dudando de mi inteligencia? —le pregunto.

—Claro que no. Pero debo admitir que me dejé llevar por algunos comentarios —responde.

—¿Usted también se ha dejado llevar por los comentarios? —le pregunto a Alessandro, que hasta ahora se ha mantenido callado.

Él levanta la mirada de los papeles y sus ojos se encuentran con los míos.

Sus ojos siguen pareciéndome extrañamente familiares.

—Prefiero crear mi propia opinión, por eso no presto atención a los comentarios —responde.

—Me alegra mucho que sea así.

—¿Tanto le importa lo que piense de usted? —pregunta.

Se acomoda en el sofá, apoyando el brazo en el reposabrazos y acercándose un poco a mí.

—La verdad es que no —respondo.

—¿Está segura? Porque sus palabras parecían decir algo muy diferente.

—Completamente segura, señor Salvatore —digo.

Yo también apoyo mi brazo en el reposabrazos y lo miro fijamente.

—Entonces, ¿por qué me preguntó si yo también pensaba eso de usted? —pregunta, ahora sintiéndolo muy cerca.

—Quería prepararme para comentarios como el que hizo su hermano —respondo.

—Yo no hago ese tipo de comentarios. Y me disculpo por mi hermano; a veces habla sin pensar.

—Bien —digo.

Ambos nos quedamos mirándonos por un momento, hasta que él vuelve a hablar.

—¿Puedo preguntarle algo? —dice.

Frunzo el ceño ante el cambio repentino de conversación, pero asiento.

—¿Qué sucede aquí? —la voz de Antonio aparece antes de que Alessandro pueda hablar.

Alessandro frunce el ceño ante la interrupción.

Ambos volteamos a mirar a Antonio, quien está detrás del sofá donde se encuentran Sean y Luciano, que ya lo observan.

Antonio se cruza de brazos y frunce el ceño en nuestra dirección.

Entonces vuelvo a mirar a Alessandro… y me doy cuenta de lo cerca que estábamos.

—Qué gusto volver a verte, Parker —dice Alessandro.

No dudo en mirarlo sorprendida.

¿Se conocen?

—¿Qué hace él aquí? —me pregunta Antonio, ignorándolo.

—Somos aliados —responde Alessandro antes de que yo lo haga.

—No te he preguntado a ti —dice Antonio, mirándolo con frialdad antes de mirarme a mí.

—Lo que él ha dicho. Somos aliados y estamos en una reunión —respondo como si fuera obvio.

Veo a Alessandro esbozar una pequeña sonrisa.

Sus hoyuelos aparecen de nuevo… y otra vez siento esa extraña familiaridad.

—Isabella —me llama Antonio.

Me giro hacia él.

No me había dado cuenta de cuánto tiempo llevaba mirando a Alessandro. Espero que esto no se malinterprete… aunque creo que ya lo hizo.

—Quiero hablar contigo —dice Antonio.

—Está bien, cuando termine la reunión podemos hacerlo…

—Quiero hablar contigo ahora —dice irritado.

No me gusta el tono que ha usado, así que frunzo el ceño, ignorando lo mucho que me ha molestado.

—Te ha dicho que cuando termine la reunión. Entiende que estamos trabajando —dice Alessandro.

—¿Podrías callarte? Isabella —dice Antonio, mirándome.

Veo en su mirada que quiere que me levante y vaya con él.

—Antonio, está reunido… necesita mi presencia y no puedo simplemente…

—Déjalo para después. Problema resuelto. Ahora levántate y ven a hablar conmigo.

Esta vez me levanto.

Pero no porque me lo haya pedido.

Sino porque esto está acabando con mi paciencia.

—Te he dicho que estoy en una reunión. Lo que sea que quieras hablar puede esperar —digo con voz firme.

Él parece no estar contento con mi respuesta, pero no dice nada más y se queda donde está.

—¿Piensas quedarte ahí? —pregunta Alessandro.

Mis ganas de coserle la boca crecen. ¿Acaso no sabe callarse?

—Sí, voy a esperarla —dice Antonio.

Suspiro, porque sé lo que vendrá después.

—No puedes estar aquí —dice Sean.

Antonio lo mira, luego me mira a mí.

—Es una reunión privada. Como puedes ver, ni siquiera nuestros guardaespaldas están presentes —explico.

Su expresión cambia inmediatamente.

—¿Estás desconfiando de mí? —pregunta.

—No, claro que no, pero…

—¿Pero no puedes permitir que sepa lo que están diciendo?

—Es por seguridad, Antonio. Así todos nos sentiremos más cómodos.

—¿Te preocupa su comodidad? ¿Desde cuándo te preocupa tanto? —pregunta.

Mi enojo crece cuando entiendo lo que intenta insinuar.

¿Esto es en serio?

—Te lo pediré por última vez. Lárgate y espera a que termine la reunión para poder hablar. No puedes quedarte aquí porque es una reunión privada que solo nos compete a nosotros, a nadie más. Tú eres mi pareja, sí… pero eso no te hace parte de mis negocios, como yo no hago parte de los tuyos. Espero que lo entiendas. Y si no lo haces, no importa, pero necesito que te vayas —digo lo más tranquila y firme que puedo.

Antonio mira a Alessandro y luego a mí.

Finalmente sale de la casa con evidente enojo.

Suspiro ante el arrebato y vuelvo a mi lugar en el sofá.

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Nathaly Paez
no había podido leer los capítulos Pero está demaciado. buena está novela 👀 espero hasta que actualizes. nuevamente🤭🥰
ana rosa cobos torres
creo que Antonio quiere eliminarla
Anastasia Mirian Barrios
🥰
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