Daniel es un joven marcado por traumas infantiles profundos. Vive emocionalmente anestesiado hasta que aparece una entidad desconocida que le ofrece un trato:
olvidar el dolor y purificar su alma… a cambio de cumplir misiones en distintos mundos.
Pero hay una trampa elegante:
no puede borrar su pasado hasta volverse digno de hacerlo.
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El recuerdo prohibido.
Capítulo VI
— El recuerdo prohibido.
El mundo estaba demasiado tranquilo.
Daniel lo notó apenas despertó.
No había dolor.
No fiebre.
No presión en el pecho.
Su cuerpo se sentía… bien.
Eso era lo inquietante.
El cuaderno reposaba cerrado junto a la cama, inmóvil, como si también estuviera esperando algo.
Daniel lo abrió.
La página estaba en blanco.
Por primera vez desde que llegó.
Ni advertencias.
Ni registros automáticos.
Nada.
—Esto no es buena señal —murmuró.
La mansión parecía más luminosa que nunca.
Flores nuevas. Música suave. Sirvientes sonriendo con precisión impecable.
Hyun caminaba entre los pretendientes riendo otra vez, perfecto, adorable, exactamente como debía ser.
Y Daniel comprendió.
El mundo había estabilizado la historia eliminando la desviación.
Todo volvió al guion.
Todo… excepto una pequeña incomodidad que nadie lograba nombrar.
Hyun reía, pero a veces se detenía un segundo demasiado largo, como si hubiera olvidado qué venía después.
Un vacío microscópico.
Invisible para todos.
Excepto para Daniel.
Esa tarde ocurrió el accidente.
Nada dramático.
Solo un libro cayendo.
Hyun caminaba por el pasillo superior cuando chocó levemente contra un sirviente. Un libro resbaló de sus manos y cayó por las escaleras abiertas
.
El objeto aterrizó frente a Daniel.
Era un cuaderno de dibujo.
Daniel lo recogió por reflejo.
Cuando Hyun bajó las escaleras para recuperarlo, sus manos se tocaron apenas.
Un contacto mínimo.
Suficiente.
El mundo se detuvo.
Literalmente.
El sonido desapareció.
Las cortinas dejaron de moverse.
Las personas quedaron congeladas a mitad de gesto.
Hyun abrió los ojos con sorpresa.
Y lo miró.
No como antes.
No como protagonista.
Lo miró como alguien que reconoce a otra persona en medio de una multitud.
—…Tu —susurró.
El pecho de Daniel ardió violentamente.
El aire se volvió pesado.
—No deberías recordar —dijo él, retrocediendo.
Hyun llevó una mano a su cabeza.
Fragmentos comenzaron a regresar.
La biblioteca.
La conversación.
La sensación de poder respirar.
Sus pupilas temblaron.
—Yo… te conozco…
El dolor explotó dentro del cuerpo de Daniel.
Cayó de rodillas.
El cuaderno apareció en sus manos sin que lo llamara.
Las páginas comenzaron a llenarse frenéticamente.
CORRECCIÓN MAYOR INICIADA
DESVIACIÓN CRÍTICA
RECUERDO RESTAURADO ILEGALMENTE
El suelo vibró.
Grietas invisibles atravesaron el aire como vidrio rompiéndose.
Hyun retrocedió, asustado.
—¿Qué está pasando?
Las figuras alrededor comenzaron a moverse lentamente otra vez, pero sus expresiones habían cambiado.
Los pretendientes ya no sonreían.
El CEO fue el primero en reaccionar.
—Aléjate de él, Hyun.
Su voz era firme. Sin dulzura.
El doctor avanzó rápidamente hacia Daniel.
—El sistema está reaccionando —murmuró, más para sí mismo que para los demás.
Hyun negó con la cabeza.
—No. Esperen. Él está sufriendo.
Intentó acercarse.
El dolor en Daniel se volvió insoportable.
Tosió sangre sobre el suelo blanco.
El mundo estaba rechazándolo activamente.
El pintor observó la escena con tristeza genuina.
—Te lo advertimos —dijo suavemente—. Algunas verdades destruyen la felicidad.
Hyun miró a Daniel, confundido.
—¿Por qué duele cuando estoy cerca?
Daniel apenas logró hablar.
—Porque… no debería importarme.
Las luces parpadearon violentamente.
El techo pareció distorsionarse por un instante, mostrando algo detrás: vacío blanco infinito.
La ilusión fallaba.
El cuaderno brilló intensamente.
Una nueva frase apareció:
“El observador ha desarrollado apego.”
Silencio absoluto.
Daniel cerró los ojos.
Ahí estaba.
La verdadera sanción.
No era acercarse físicamente.
Era sentir.
Hyun dio un paso más hacia él pese a todo.
El dolor alcanzó su punto máximo.
El mundo gritó sin sonido.
Ventanas estallaron.
Las flores del jardín se marchitaron instantáneamente.
Los pretendientes se tensaron, alarmados.
—¡Detente! —ordenó el CEO.
Pero Hyun no lo escuchó.
Se arrodilló frente a Daniel.
Y tomó su mano.
El tiempo se quebró.
Por un segundo… todo desapareció.
No mansión.
No mundo ABO.
Solo oscuridad y dos figuras existiendo fuera de la historia.
Hyun respiró profundamente.
—…ahora recuerdo —susurró.
El sistema respondió con violencia.
Una luz blanca descendió desde el cielo artificial.
CORRECCIÓN TOTAL AUTORIZADA
El cuaderno ardía en las manos de Daniel.
Su cuerpo comenzaba a desvanecerse.
No morir.
Ser expulsado.
La misión estaba terminando por la fuerza.
Antes de desaparecer completamente, Daniel escribió una última línea temblorosa:
“El protagonista desea ser visto más que ser amado.”
La luz lo envolvió.
Hyun intentó sujetarlo.
Demasiado tarde.
Daniel desapareció.
El mundo volvió a la normalidad
inmediatamente.
Vidrios intactos.
Flores vivas.
Sonrisas perfectas.
Hyun quedó solo en el pasillo, sosteniendo aire vacío.
Los pretendientes se acercaron con alivio silencioso.
—Todo está bien —dijo el actor suavemente.
Hyun miró su mano.
Sentía calor todavía.
Aunque no recordaba por qué.
Y por primera vez desde el reinicio…
su sonrisa no regresó.