NovelToon NovelToon
ME ENAMORE DEL CUÑADO DE MI HIJO

ME ENAMORE DEL CUÑADO DE MI HIJO

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Ella Mayor Que Él / Completas
Popularitas:563.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

A los cuarenta y cinco años, Raquel Sanromán lo perdió todo en una sola noche.
Su esposo Miguel murió en un accidente de tráfico... acompañado de su amante. Pero la traición no terminó ahí. El testamento reveló la verdad más devastadora: durante años, Miguel planeó huir del país con Valeria Ochoa, llevándose millones robados de la empresa familiar y dejando a Raquel en la bancarrota absoluta.
Ahora es madre soltera de cinco hijos, dueña del veinticinco por ciento de una empresa en ruinas, y tiene quince días antes de perder su casa. Su hijo mayor la culpa por la caída de la familia. Las deudas la ahogan. Y Valeria, la amante que sobrevivió, ahora es dueña del cincuenta por ciento de lo que alguna vez fue su vida... y no descansará hasta verla mendigando en la calle.
Pero en su cumpleaños, en una noche de máscaras y champán, Raquel decide olvidarlo todo. Solo por unas horas. Solo para sentirse viva de nuevo.
Y entonces conoce a él.
Julian Harrington. Veintisiete años. Multimillonario.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Triste pero Necesaria Separación

Pov Raquel

Llevaba dos semanas sin verlo.

Dos semanas que se sentían como dos años.

Dos semanas en las que me había convertido en un zombi funcional. Sonreía cuando debía sonreír. Hablaba cuando debía hablar. Firmaba documentos y asistía a reuniones y fingía que todo estaba bien.

Pero por dentro estaba muriendo.

Lo extrañaba.

Dios, cómo lo extrañaba.

Extrañaba su voz. Su risa. La forma en que me miraba como si fuera la única mujer en el mundo. La forma en que sus manos se sentían en mi piel. La forma en que me hacía sentir viva después de tantos años de simplemente existir.

Pero esto era lo correcto.

Tenía que ser lo correcto.

—Raquel, te ves terrible.

Levanté la vista de mi escritorio. Ana estaba en la puerta de mi oficina con dos tazas de café y una expresión preocupada.

—Gracias —dije con sarcasmo—. Justo lo que necesitaba escuchar.

—Es la verdad —dijo, entrando y cerrando la puerta detrás de ella—. No has dormido bien en semanas. Apenas comes. Y tienes esa mirada de mujer que perdió algo importante.

—Estoy bien.

—Mentira —dejó una de las tazas de café frente a mí—. Y sabes qué es lo peor? Que Julian está exactamente igual.

Mi corazón dio un vuelco ante la mención de su nombre.

—No quiero hablar de él.

—Pues yo sí —dijo Ana, sentándose frente a mí—. Está insoportable, Raquel. Siempre enojado, gruñéndole a todos, cancelando reuniones importantes. La semana pasada casi firma un contrato terrible porque no estaba prestando atención. Sebastián tuvo que quitárselo de las manos.

Sentí una punzada de culpa en el pecho.

—No es mi problema.

—Sí lo es —insistió Ana—. Porque tú eres la razón de su mal humor. Y todos en la oficina lo sabemos. Estamos sufriendo por el mal genio de un hombre enamorado que no puede estar con la mujer que ama.

—Ana...

—No, escúchame —se inclinó hacia adelante—. Sé que tienes miedo. Sé que estás pensando en tus hijos, en el escándalo, en todo lo que podría salir mal. Pero Raquel, ¿qué pasa con lo que podría salir bien?

—Nada va a salir bien —dije con voz cansada—. Si nos descubren, mi vida se destruye. Mis hijos me odiarán. La prensa me destrozará. No puedo arriesgarme a eso.

—Entonces ¿qué? ¿Vas a pasar el resto de tu vida siendo miserable? ¿Vas a renunciar al único hombre que te ha hecho feliz en años solo por miedo?

—No es solo miedo —respondí, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir—. Es realidad. Soy una mujer de cuarenta y cinco años con cinco hijos. Él es un hombre de veintisiete años con toda su vida por delante. Eventualmente se cansará de mí. Encontrará a alguien de su edad. Y yo habré arriesgado todo por nada.

—¿Y si no? —preguntó Ana suavemente—. ¿Y si realmente te ama? ¿Y si juntos pueden enfrentar lo que sea?

Negué con la cabeza, limpiándome una lágrima que había logrado escapar.

—Mis hijos son primero, Ana. Siempre serán primero. Y no puedo soportar la idea de que me odien por esto.

Ana suspiró, derrotada.

—Está bien. Si eso es lo que realmente quieres... te apoyaré. Pero Raquel, algún día vas a mirar atrás y arrepentirte de esto. Arrepentirte de haber dejado ir al amor de tu vida por miedo.

—Tal vez —admití—. Pero al menos mis hijos todavía me hablarán.

Ana se fue poco después, dejándome sola con mi café y mis pensamientos.

Me resigné en ese momento. De verdad lo hice.

Julian Harrington era parte de mi pasado ahora. Un hermoso, doloroso, inolvidable capítulo que tenía que cerrar.

Por mi bien. Por el bien de mis hijos. Por todos.

Tomé un sorbo de café y volví a concentrarme en los documentos frente a mí. Trabajo. Eso era lo que necesitaba. Sumergirme en el trabajo hasta que el dolor se volviera manejable.

Un toque en la puerta me hizo levantar la vista.

Mi asistente asomó la cabeza.

—Señora Vivez, el señor Ricardo Mendez está aquí. Dice que tiene una propuesta de contrato para usted.

Suspiré. Ricardo había estado apareciendo en mi empresa con frecuencia en las últimas dos semanas. Siempre profesional, siempre cortés, pero claramente interesado en algo más que solo negocios.

—Hazlo pasar.

Ricardo entró con su traje caro y su sonrisa segura. Llevaba una carpeta en la mano.

—Raquel, gracias por recibirme.

—Ricardo —dije, señalando la silla frente a mi escritorio—. ¿Qué puedo hacer por ti?

—Tengo una propuesta —dijo, deslizando la carpeta hacia mí—. Un contrato de distribución exclusiva. Términos muy favorables. Podría triplicar tus ganancias en el primer año.

Abrí la carpeta y revisé los números. Eran buenos. Muy buenos. Casi demasiado buenos.

—¿Por qué? —pregunté directamente—. ¿Por qué me ofreces términos tan favorables?

Ricardo se reclinó en su silla, estudiándome.

—Porque creo en segundas oportunidades. Y porque admiro lo que has hecho con esta empresa. La sacaste de la bancarrota. Eso requiere fuerza.

—¿Y? —insistí—. Porque siento que hay un "y" aquí.

—Y... me gustaría conocerte mejor. Fuera del ámbito empresarial.

Ahí estaba.

—Ricardo, si estás esperando que este contrato venga con una cena romántica...

—No espero nada —me interrumpió—. Solo ofrezco una oportunidad. Para negocios. Y si hay algo más... bueno, eso depende de ti.

Lo miré por un largo momento. Ricardo Mendez no era un mal hombre. Era exitoso, atractivo para su edad, aparentemente interesado en mí.

Y no era Julian.

Nunca sería Julian.

Pero Julian estaba fuera de mi vida ahora. Y tal vez era hora de aceptarlo.

—Acepto el contrato —dije finalmente—. Pero dejemos algo muy claro: esto es estrictamente profesional. No habrá cenas románticas. No habrá nada más que negocios. ¿Entendido?

Ricardo sonrió.

—Perfectamente entendido. Aunque espero que algún día cambies de opinión.

—No lo haré.

—Eso lo veremos.

Firmamos el contrato. Ricardo se fue poco después con una sonrisa satisfecha.

Y yo me quedé mirando los papeles, preguntándome si acababa de cometer un error.

Esa noche llegué a casa cansada, con la cabeza palpitando de dolor. Lo único que quería era un baño caliente y mi cama.

Pero cuando entré, Ángel estaba esperándome en la sala con una sonrisa emocionada.

—Mamá, tengo buenas noticias.

—¿Qué pasa, mi amor?

—Este fin de semana es el cumpleaños de Isabella —dijo—. Va a hacer una fiesta grande en la mansión de los Harrington. Y todos estamos invitados. Tú, Marcela, los trillizos, todos.

Sentí cómo el color abandonaba mi rostro.

—¿La mansión de los Harrington?

—Sí. Isabella insistió en que fueras. Dice que quiere que conozcas mejor a su familia. Y quiero que veas dónde creció. Es increíble, mamá. Tiene jardines enormes, una piscina olímpica...

Ángel seguía hablando, pero yo apenas lo escuchaba.

Tendría que ir a la casa de Julian. Verlo. Estar en su espacio. Fingir que éramos solo conocidos mientras mi corazón se rompía un poco más con cada minuto que pasara cerca de él sin poder tocarlo.

—¿Mamá? ¿Estás bien?

—Sí, mi amor —mentí, forzando una sonrisa—. Solo estoy cansada. ¿Cuándo es la fiesta?

—El sábado. A las seis de la tarde. Isabella ya envió la invitación formal, debería llegar mañana.

—Perfecto —dije, sintiendo cómo el pánico comenzaba a trepar por mi garganta—. Suena... maravilloso.

Subí a mi habitación con piernas temblorosas. Me senté en el borde de mi cama, enterrando la cara entre mis manos.

Tendría que verlo.

Después de dos semanas de evitarlo exitosamente, de intentar sacarlo de mi sistema, de convencerme de que podía vivir sin él.

Tendría que estar en la misma habitación que él. Sonreírle cortésmente. Actuar como si no me estuviera muriendo por dentro.

Y no sabía si era lo suficientemente fuerte para hacerlo.

No sabía si ambos éramos lo suficientemente fuertes para sobrevivir a eso.

Pero no tenía opción.

Porque era el cumpleaños de la novia de mi hijo.

Y tendría que ir.

Aunque me matara por dentro.

1
Ana Beatriz Castañeda
simplemente expectacular de verdad me atrapó desde el primer capítulo muy muy buena y bonita
Ana Beatriz Castañeda
me gustó mucho está historia siiii
Ana Beatriz Castañeda
es más arriesgado porque no tiene nada que perder
Blalis Pincón
jajajajajajaj nacieron con dos días de diferencia Sofia tiene 8 meses y Miguel tiene 6 meses
Blalis Pincón
no sé si será su primera novela o si es muy joven y no sabe algunas cosas, pero de verdad que hay muchas contradicciones , Raquel parió y le hicieron cesárea al mismo tiempo, Isabella que quedó embarazada primero que Raquel , dió a luz después, logrando llevar a Raquel hasta las 38 semanas de gestación, Raquel empezó cumpliendo 45 años el mismo día que Julian, ya ella lleva 46 y Julian sigue con 27 noo no que va
Blalis Pincón
que locura
Blalis Pincón
ésta muchacha se volvió loca, cual cesárea si la pusieron a parir y parió a la niña, el dr decía allí veo la cabeza puja, y pujó hasta que parió, ahora y que herida de cesárea 😭😭😭😭😭
Blalis Pincón
isabella quedó embarazada mucho antes, Raquel llegó a las 38 semanas y todavía Isabella no da a luz , Dios hay que tener coherencia
Blalis Pincón
tanto pensar para ponerle el mismo nombre de la trilliza🤭🤭🤭
Blalis Pincón
igual que la trilliza
Blalis Pincón
que locura, es el sobrino de su hermana por Dios
Blalis Pincón
sigue la mujer con que él fué el que pidió espacio
Blalis Pincón
cuanta estupidez junta, esa Raquel es una inmadura para lo vieja que está
Blalis Pincón
que ridícula se escucha cada vez que dice la sociedad en pleno siglo 21
Blalis Pincón
el no pidió nadaaaaa
Blalis Pincón
Dios mio hasta cuando repite lo mismo
Blalis Pincón
que fastidio
Blalis Pincón
ya está fastidioso ésto, prometiste acción y emoción y no las veo
Maria Gonzalez Gonzalez
exelente historia, felicidades hermosa Dios te bendiga siempre 🙏❤️❤️
Maria Gonzalez Gonzalez
pues si no tuvo cesáreo fue parto vaginal🤬😡
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play