La historia comienza con Agustina y Cristian, dos novios que se amaban profundamente, pero que fueron separados por circunstancias ajenas a su voluntad. Ella se marchó llevándose consigo algo muy valioso.
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Capitulo 10: ¿La encontraste?
El choque, que por poco le hace soltar el celular, terminó de empeorarle el humor. Levantó la vista y se encontró con una mujer hermosa. Ella lo miró con descaro, recorriéndolo sin disimulo.
—Oh, lo siento, hermoso —dijo coquetamente, sin dejar de mirarlo.
—Disculpe, venía distraído —murmuró Cristian, reparando entonces en lo hermosa que era.
—Descuida, hermoso… a veces la vida sabe a quién ponernos enfrente —comentó como si lo conociera de siempre—. Mucho gusto, soy Doris Caserino.
Cristian la miró con intriga, llamándole la atención tanto lo que decía como la manera tan segura en que lo observaba, sin ocultar su interés.
—Un gusto, Doris. Soy Cristian Villanueva —respondió, mirándola a los ojos.
—Eres un hombre muy atractivo, Cristian… ¿lo sabías? —dio un paso hacia él—. ¿Eres de aquí? Porque no lo parece…
Cristian se tensó ante la forma en que ella coqueteaba, pero no perdió la serenidad.
—No, no soy de aquí. Soy arquitecto, vine a verificar unos materiales y ya me tengo que ir. Un gusto conocerla, señorita —respondió, intentando zafarse de la conversación.
—Entiendo, hermoso… aquí te dejo mi número —dijo Doris, sacando un papel de su bolso y entregándoselo.
Luego se acercó y le dio un beso en la mejilla antes de alejarse, moviendo el cuerpo con intención.
Cristian se sorprendió por la forma en que ella lo había coqueteado, pero no le despertó interés. En su mente solo estaba su chaparrita.
Mientras tanto, en México, Agustina decidió ir al hospital para agradecerle al chico que la había ayudado, ya que no había tenido tiempo de hacerlo.
Al llegar, lo encontró en uno de los pasillos.
—Hola… Disculpa, ¿te acuerdas de mí? --preguntó Agustina.
El joven la miró unos segundos y luego asintió.
—Claro que me acuerdo… la chica que tuvo a su bebé —respondió Ricardo, sonriendo—. Me alegra verte bien.
—Gracias… vine a buscarte para agradecerte. Me ayudaste mucho —dijo Agustina, sonriendo.
—No tienes que agradecer nada. Era lo correcto.
—Aun así… de verdad, gracias.
El chico sonrió con sencillez.
—Bueno… me alegra haber ayudado.
Por un momento no dijeron nada, pero no fue raro.
—Soy Agustina —se presentó finalmente.
—Ricardo —respondió él.
—Bueno… gracias otra vez, Ricardo —dijo ella.
—Cuídate, Agustina.
Se despidieron con una leve sonrisa. Al alejarse, Agustina sintió algo extraño, como si en él hubiera encontrado a alguien en quien podía confiar.
Un amigo.
Cuatro meses después, Agustina y Ricardo se habían vuelto cercanos. Compartían momentos simples que, sin darse cuenta, se volvieron importantes para ella.
Una tarde, mientras conversaban, Ricardo decidió sincerarse. Llevaba tiempo guardando algo… y por primera vez sintió que podía confiar en alguien para decirlo.
Agustina lo entendió sin juzgarlo y, con una leve sonrisa, le prometió que su secreto estaba a salvo con ella.
Desde ese momento, su vínculo se hizo aún más fuerte.
Mientras tanto, el bebé crecía sano, llenando los días de Agustina de una nueva razón para seguir adelante.
Por otro lado, Cristian seguía trabajando mientras intentaba dar con el paradero de Agustina. No pensaba rendirse.
Durante ese tiempo, Doris se mudó a su ciudad. Lo buscaba, lo llamaba, lo provocaba… lo cortejaba sin disimulo.
Pero él no le hacía caso. Su mente y su corazón seguían anclados a Agustina.
A pesar de todo… la seguía amando.
Pasaron tres años, y Cristian se había convertido en uno de los arquitectos más reconocidos del país. Aun así, no había logrado dar con el paradero de Agustina. Doña Rebeca había movido todo para que así fuera.
Con el tiempo, Cristian se volvió un hombre frío, distante… casi irreconocible.
Doris, por su parte, seguía a su lado, intentando ganarse su corazón. Lo buscaba, lo provocaba, no dejaba de insistir pero él siempre la rechazaba, dejando las cosas claras.
Una tarde, en su despacho, Cristian recibió al investigador que llevaba años siguiendo el caso.
El hombre entró con gesto serio, y eso fue suficiente para que Cristian entendiera que no traía buenas noticias.
—¿La encontraste? —preguntó, directo.
El investigador negó con la cabeza.
—No, señor… no hay rastro de ella. He revisado todo una vez más, pero es como si hubiera desaparecido por completo.
Por un instante, la furia cruzó el rostro de Cristian, tensando su mandíbula. Aun así, logró contenerse.
—Sigue buscando.
—He hecho todo lo posible…
Cristian lo interrumpió, cortante:
—Entonces haga más.
El hombre guardó silencio por un segundo, asintió con seriedad y se retiró sin decir nada más.
Poco después, la puerta volvió a abrirse. Era Doris.
—¿Ya sabes algo de Agustina? —preguntó, acercándose.
Cristian le había contado sobre ella, pero a Doris no le importaba su paradero. Solo quería asegurarse de que no regresara… para así poder ocupar su lugar.
Cristian soltó un suspiro, pasando una mano por su rostro.
—Nada… es como si se la hubiera tragado la tierra.
Doris sonrió con una satisfacción silenciosa y se acercó, quedando peligrosamente cerca de él.
—Sé que te duele… pero tienes que empezar a soltar —murmuró—. Yo puedo ayudarte.
Antes de que él respondiera, lo besó sin pedir permiso.
Cristian, que en todo ese tiempo no había estado con ninguna mujer, no la apartó. Por el contrario, le siguió el beso, dejándose llevar por esa cercanía que había evitado durante tanto tiempo.
Pero en su mente no era Doris a quien besaba.
Era Agustina.
Y aferrado a esa idea, lo profundizó, con más intensidad… como si en ese instante pudiera sentirla de nuevo.
Ricardo (25 años) amigo de Agustina.
Doris esta loca mando hacer tarjeta de bodas que obsesión tiene por Cristian pero esta jodida porque si se encuentra con su chaparrita las demás quedan por fuera.
Lectores, sé que muchos se preguntan por qué el investigador no ha logrado dar con Agustina. Como mencioné antes, Rebecca hizo todo para ocultarla y que no estuviera cerca de Cristian.
Por eso, aunque hay un investigador privado, no ha podido encontrarla Rebecca borró pistas, ocultó información y manipuló todo para desviar la búsqueda.
Aun así, él cumple su papel porque la verdad no se revelará de golpe sino poco a poco.
Eso lo mencioné en un capítulo, cuando ya habían pasado los años.
Rebeca ya le dijo a Betania que regreso la campesina que harán este par de arpías 🤔🤔🤔❓❓❓
Quien es el hombre elegante y misterioso que llego 🤔🤔🤔❓❓❓
Ricardo y Martin como que son gay porque hubo una conexión rara.
Doris la insufrible ya no la soporta pero parece una garrapata mal pegada.
Rebeca si reconocio a Agustina que hará y dirá 🤔🤔🤔❓❓❓
Dos locas obsesionadas con Cristian que quieren tenenerlo a como de lugar Doris y Betania no tienen autoestima a una la utilizan y la otra no la ven con ojos de negro gustas que ridículas otras patéticas mas.
Cristian ahora caes de ese edificio e iras a parar al hospital donde esta Agustina y a ella le tocara atenderte y lo peor sera que llegaran todas las arpías osea Doris, Betania y Rebeca la alcohólica y despreciable madre.
Otro director que se fijo en Agustina no me parece que venga otro a joderle la vida.