Es una historia de un matrimonio por contrato entre un CEO frío y una mujer que acepta casarse por necesidad. Lo que empieza como un acuerdo sin amor se convierte en una relación intensa donde ambos terminan enamorándose, pero deben enfrentar traiciones, separación y pérdida de memoria que ponen a prueba su relación.
NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 16
La mañana llegó…
Pero no trajo calma.
Elena no durmió.
No realmente.
Cada vez que cerraba los ojos…
Volvía a ese momento.
Ese roce.
Esa cercanía.
Esa mirada.
Abrió los ojos con frustración.
Se incorporó de golpe.
—Fue un error.
Susurró.
Como si repetirlo lo hiciera menos real.
Se levantó.
Se arregló.
Y decidió algo claro:
👉 Hoy iba a ser como antes.
Fría.
Correcta.
Distante.
Nada más.
Cuando bajó…
El silencio estaba ahí.
Como siempre.
Pero ella ya no lo sentía igual.
Y entonces…
Lo vio.
Leonardo.
Sentado.
Esperándola.
Eso no era normal.
Elena se detuvo apenas un segundo.
Pero no lo suficiente como para que pareciera duda.
—Buen día.
—Buen día.
Las mismas palabras.
Pero no el mismo significado.
Elena se sentó.
Tomó la taza.
No lo miró.
Pero lo sentía.
Su mirada.
Fija.
Constante.
Incómoda.
—No dormiste.
La frase cayó directa.
Elena no levantó la vista.
—Vos tampoco.
Silencio.
Él no lo negó.
—Tenemos un evento hoy.
—Lo sé.
Respuesta automática.
Sin emoción.
Sin nada.
Pero algo cambió.
Porque él…
No dejó de mirarla.
Elena dejó la taza.
Levantó la vista.
Y lo encontró.
Directo.
Sin disimulo.
—¿Qué?
Pregunta seca.
Leonardo no respondió de inmediato.
Y eso…
No era normal.
—No deberías mirarme así.
La frase salió de ella.
Sin pensarlo.
Y en cuanto lo dijo…
Lo sintió.
Error.
Porque ahora él sí reaccionó.
Se inclinó apenas hacia adelante.
—¿Así cómo?
Su voz fue más baja.
Más cercana.
Elena sostuvo su mirada.
Pero su respiración cambió.
Apenas.
—Como si… —dudó— …hubiera pasado algo.
Silencio.
Y esa vez…
Fue peligroso.
Porque sí había pasado algo.
Y los dos lo sabían.
—Pasó algo.
La respuesta fue directa.
Sin rodeos.
Sin escapar.
Elena sintió el golpe.
Pero no retrocedió.
—No.
Negación.
Clara.
Firme.
—Sí.
Él no cedió.
—Fue un accidente.
—No pareció.
Eso…
Eso cambió el aire.
Elena se levantó.
Demasiado rápido.
—No empieces.
—No estoy empezando nada.
Pero sí.
Lo estaba haciendo.
—Esto no cambia nada.
—¿Estás segura?
Silencio.
Elena lo miró.
Fuerte.
Decidida.
—Completamente.
Mentira.
Y él lo notó.
Porque su mirada…
No era la misma de antes.
Porque ahora…
Había algo más.
Y eso…
Lo hacía difícil.
Leonardo se puso de pie.
Lento.
Seguro.
Acortó la distancia.
Otra vez.
Elena no se movió.
Pero tampoco respiró igual.
—Entonces no reacciones.
Su voz fue baja.
Muy baja.
—No lo estoy haciendo.
—Sí.
Silencio.
—Y no deberías.
Esa frase…
No fue advertencia.
Fue deseo contenido.
Y eso…
Fue peor.
Elena dio un paso atrás.
Por primera vez.
—Esto no va a pasar.
Leonardo la miró.
Más fijo.
Más intenso.
—Eso lo decidís vos…
Pausa.
—¿O yo?
Silencio.
Brutal.
Porque esa pregunta…
No tenía una respuesta simple.
Elena giró.
Se alejó.
Sin decir nada más.
Pero antes de salir del comedor…
Se detuvo.
Sin mirarlo.
—No me mires así otra vez.
Y se fue.
Leonardo se quedó ahí.
Inmóvil.
Pensando.
Sintiendo.
Porque ahora…
Ya no era solo tensión.
Era algo más.
Algo que no podía controlar.
Y eso…
Nunca le había pasado.