Al despertar descubre que está casado con otro, con el cual no se lleva muy bien y ahora resulta que es un omega... Joy tendrá que ser valiente y superar los obstáculos.
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Un pequeño estanque
Era pasada la medianoche y el silencio del apartamento solo se veía interrumpido por el sonido roto de la respiración de Joy. Lloraba con un pesar que parecía no tener fondo; un llanto silencioso pero cargado de una angustia que le apretaba el pecho hasta dejarlo sin aire. Le aterraba el futuro inmediato, la incertidumbre de no saber cómo lidiar con una vida que no le pertenecía y con problemas que, técnicamente, no eran suyos. Tenía una montaña de preguntas amontonadas en su mente y ni una sola respuesta que le diera paz.
Hasta ahora, el único faro de luz en medio de esa tormenta era saber que contaba con el apoyo de Khalil. Sin embargo, incluso eso se sentía frágil. Aunque Khalil había prometido ayudarlo, todavía lo observaba de reojo, con una mirada inquisitiva, como si intentara encontrar un rastro de su antiguo amigo en los gestos de este extraño. En conclusión, ninguno de los dos estaba seguro de nada; eran dos náufragos tratando de no hundirse en una realidad que se sentía como un sueño febril.
-Es mejor que pases la noche aquí, en mi apartamento.- Dijo Khalil con suavidad, rompiendo el trance de Joy -No es bueno que salgas a la calle en ese estado. Estás pálido y tiemblas.-
Khalil caminó hacia un armario pequeño en el pasillo, buscó entre unos frascos y sacó una pequeña pastilla blanca. Se acercó a Joy y se la entregó junto a un vaso de agua.
-Tómala. Te ayudará a dormir sin soñar con monstruos. Mañana, con la luz del día, pensaremos qué debemos hacer con tu supuesta familia y, sobre todo, cómo manejar al bruto que tienes por esposo. Ese alfa no tiene idea de con quién se va a topar mañana.-
Joy simplemente asintió, demasiado agotado para discutir. Tomó la pastilla sin dudar, confiando ciegamente en el único aliado que tenía en ese mundo, y fue guiado por Khalil hacia una habitación de invitados pequeña pero acogedora. En cuanto su cabeza tocó la almohada, la oscuridad lo reclamó.
De repente, el escenario cambió por completo.
Joy se encontró de pie en medio de un parque de una belleza irreal. Por donde mirara había flores de colores vibrantes, pétalos que parecían de seda y un aroma a primavera que le llenó los pulmones de una paz que no había sentido desde que llegó a este mundo. El cielo era de un azul tan puro que transmitía una tranquilidad absoluta. No sentía los ojos hinchados por el llanto, ni el cuerpo pesado por el estrés. Una brisa cálida jugaba con sus cabellos, alborotándolos con suavidad.
Sonrió de forma instintiva. Se preguntaba cómo podía existir semejante lugar, tan alejado del caos de la mansión y de las miradas gélidas de los alfas. Comenzó a caminar por un sendero de piedra blanca que lo llevó hasta un pequeño estanque. El agua era cristalina y en ella flotaban diferentes plantas acuáticas, mientras peces de colores nadaban tranquilamente entre las sombras. Joy observaba todo fascinado, deleitándose con el movimiento del agua.
Sin embargo, al levantar la vista hacia el otro extremo del estanque, su corazón se detuvo. Allí, sentado en la orilla opuesta, había alguien idéntico a él. El otro Joy lo observaba con una expresión serena, casi melancólica. Antes de que pudiera decir una palabra o cruzar el agua, el parque comenzó a desvanecerse en una neblina blanca.
Despertó con un sobresalto, con el corazón martilleando contra sus costillas.
-¡Joy!- Exclamó en la oscuridad de la habitación, la voz le salió ronca -Era el Joy de este mundo... era él.-
Estaba agitado, con la piel cubierta de un sudor frío, como si hubiera corrido kilómetros para escapar de algo. Se sentó en la cama, llevándose las manos a la cabeza.
-¿Qué sucede? ¿Cómo debo interpretar este sueño? No quiero enloquecer, por favor, todavía no...- Susurró para sí mismo, buscando un rastro de lógica.
Necesitaba despejar la mente, así que se levantó y se dirigió al sanitario. Dejó que el agua caliente cayera sobre sus hombros, tratando de lavar no solo el sudor, sino también el miedo. El vapor llenó la estancia, creando una burbuja de calor que lo hizo sentir, por un momento, a salvo.
Al terminar, salió envuelto en una toalla, dejando tras de sí una estela de vapor. Al entrar de nuevo en la habitación, vio al pequeño omega sentado en el borde de la cama, esperándolo.
-Buenos días.- Dijo Khalil con una sonrisa pequeña y cansada -Te traje café. Espero que te guste así, cargado y sin mucha azúcar.-
Khalil le ofrecía una taza humeante. Joy se acercó para tomarla, pero al estirar el brazo, las mangas de su bata se deslizaron un poco. Khalil fijó la vista en las marcas de las muñecas, donde los puntos de sutura se veían oscuros contra la piel clara. El omega menor hizo una mueca de profunda tristeza; el dolor de la culpa se reflejó en sus ojos. Jamás se perdonó no haberse dado cuenta de que su amigo estaba llegando a un límite tan drástico.
-Lo lamento tanto...- Murmuró Khalil con una voz apenas audible -Si lo hubiera notado antes, si hubiera estado más presente, nada de esto estaría pasando. No habrías llegado a esto.-
-Khalil, no fue tu culpa.- Trató de consolarlo Joy, aunque se sentía extraño consolando a alguien por algo que él no había hecho.
-Da igual, ahora debemos cuidar que eso no se infecte.- Sentenció Khalil, levantándose para ir en busca del botiquín.
Minutos después, mientras ambos desayunaban en la pequeña mesa de la cocina, el ambiente se volvió más práctico. La tristeza dio paso a la estrategia. Necesitaban un plan para tratar con la familia de Joy. Gracias a que este nuevo Joy poseía la mayoría de las memorias del anterior, no le sería difícil reconocer rostros o recordar nombres, pero sabía que lidiar con ellos sería una tarea molesta y agotadora.
-No permitiré que esos tontos me humillen más.- Dijo Joy con una firmeza que sorprendió incluso a Khalil -No soy el Joy de antes. No voy a quedarme callado mientras me pisotean. Los pondré en su lugar en cuanto tenga la oportunidad.-
Levantó una rebanada de pan y le dio un mordisco decidido, sonriendo a pesar de la situación.
-Así se habla.- Celebró Khalil, recuperando un poco de su chispa habitual -Y yo estaré ahí para ser tu apoyo incondicional. Haría cualquier cosa por Joy... y también por ti. Es extraño, pero siento como si te conociera de hace mucho tiempo. Gracias por cuidar el lugar de mi cariñito mientras él no está.-
Joy lo miró con gratitud, pero su mente rápidamente volvió a los cabos sueltos de su nueva vida.
-Hay algo que me intriga.- Comentó Joy, rascándose la frente con la mirada fija en el vacío -¿Por qué exactamente Damon solicitó el compromiso? Según los recuerdos que tengo, ellos jamás se llevaron bien. No hubo un cortejo real, ni un avance para un matrimonio estable. Damon siempre fue frío.-
Khalil soltó un suspiro amargo y se cruzó de brazos.
-No tengo idea de qué pasa por la mente de esa bestia.- Respondió -Pero sí sé qué pasa por la de tus padres. Les encanta el dinero más que su propia sangre. Harían lo que fuera por mantener su estatus. Ya ves los beneficios que obtuvieron en cuanto firmaste ese contrato matrimonial. A veces, las personas venden a sus hijos por un poco de prestigio y poder.-
-¿Tengo alguna manera de conseguir el divorcio?- Preguntó Joy, aunque conocía la respuesta -Ni siquiera conozco a ese tipo. Es ridículo estar casado con alguien que te desprecia. Estoy seguro de que al principio él quiso acercarse, pero el anterior Joy no se lo permitió porque estaba perdidamente enamorado de Aron. Damon simplemente dejó de insistir después de un tiempo. Es una situación muy rara.-
Khalil lo miró con curiosidad.
-¿Crees que Damon tuvo intenciones verdaderas alguna vez? Ya sabes... ¿querer formar una familia real con mi amigo?-
-Analizando lo que siento en estos recuerdos... creo que al principio sí.- Reflexionó Joy -Pero se cansó de los desprecios y buscó consuelo en amantes. Al antiguo Joy sus padres lo presionaban tanto para que les diera un nieto, un heredero, pero él odiaba al alfa por estar enamorado de ese beta sin gracia... Aron. Todo esto es frustrante.-
Joy se levantó de la mesa, mirando el reloj.
-Debo irme. Se supone que ahora trabajo en una galería de arte.- Comentó con una mueca. Definitivamente, el arte no era su fuerte; él prefería la medicina y el contacto con los animales.
-Puedes quedarte aquí el tiempo que necesites.- Le recordó Khalil, acompañándolo a la puerta -Si no quieres volver a esa mansión con ese hombre, no lo hagas. Mi casa es tu casa.-
-Por el momento es mejor seguir el juego.- Respondió Joy con determinación -Ya veré cómo lidiar con ese alfa. Si sobrevivo a una clínica veterinaria llena de perros grandes, puedo con un esposo malhumorado.-
-Llámame si necesitas que lo golpee por ti, o si simplemente quieres unos tragos para olvidar.- Dijo Khalil, dándole un abrazo apretado.
Se despidieron y Joy salió al aire fresco de la mañana. Fue un alivio inmenso poder hablar con alguien y soltar parte de la carga. Sin embargo, mientras caminaba hacia la galería, el recuerdo de su verdadera vida lo golpeó. Extrañaba a Alex en todo momento, cada segundo que pasaba en este mundo era un segundo lejos de la persona que realmente amaba. Pero ahora, tenía una misión: sobrevivir y poner orden en este caos antes de encontrar el camino de regreso.
Damon: LLAMEN AL DACTOIIOR 😭😭👏👏👏