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Entre Las Garras De La Villana

Entre Las Garras De La Villana

Status: Terminada
Genre:Dominación / Reencarnación / Mundo de fantasía / Romance oscuro / Completas
Popularitas:372.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Amilkar

Cheryl solía ser una chica común, adicta a las novelas románticas y a una vida sin sobresaltos… hasta que murió. Ahora ha despertado en el cuerpo de la mujer más odiada de su historia favorita. Pero ella no piensa repetir el final.
Entre seducción, traición y poder, Cheryl jugará con las reglas del imperio para cambiar su destino. Porque esta vez, la villana no está dispuesta a caer.

NovelToon tiene autorización de Amilkar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Aceptación

Los cuerpos seguían forcejeando en el césped, los suspiros entrecortados, los gemidos de rabia y los crujidos de ramas rotas envolvían el jardín como un secreto prohibido. Aery estaba sobre Rael, presionando su antebrazo contra el cuello del híbrido, tratando de contener sus embestidas. Pero él se retorcía como una bestia salvaje, sus ojos brillando con odio puro. Ella apretaba los dientes, intentando mantener el control, las piernas temblando por el esfuerzo.

—¡Cálmate, maldito! —escupió entre jadeos—. ¡No puedes contra mí!

—No quiero calmarme… —gruñó Rael—. Quiero romperte. A ti y a todo lo que representas.

Aery le dio un manotazo en el rostro, pero él se rió, con sangre escurriendo de la comisura de sus labios. Y entonces… Un carraspeo interrumpió la escena. Ambos se quedaron congelados. Una figura se alzaba unos metros más allá, entre los pilares. Alto, elegante, con una capa negra flotando tras de sí y una expresión entre confundida y… avergonzada.

—¿Interrumpo algo? —preguntó Kaelion con tono cortés, pero con un claro deje de ironía.

Aery se giró lentamente, aún encima de Rael, con las mejillas encendidas y la respiración agitada. Su hermano tenía las mejillas rojas, los ojos bien abiertos.

—Hermana… deberías tener más cuidado con las cosas que haces en público. No todas las "peleas" se ven como tales desde lejos —dijo con una sonrisa que no alcanzaba a ocultar el pudor.

Aery apretó los labios, se levantó bruscamente del cuerpo de Rael y se sacudió el vestido, aún jadeando.

—No fue lo que crees, Kael —murmuró, intentando sonar tranquila, aunque el tono entrecortado la delataba.

Rael se incorporó también, limpiándose la sangre del labio con el dorso de la mano. Le dedicó una sonrisa burlona al noble. Kaelion los observó a ambos durante un segundo, su mirada deslizándose entre las hojas aplastadas, las marcas en la piel de su hermana y la forma en que Rael se relamía la sangre.

—Al parecer tienen unas ganas demasiado salvajes el uno por el otro —dijo sin más, dándose la vuelta—. Solo… traten de no hacerlo en el jardín real, ¿sí?

Y con eso, desapareció entre las columnas. Aery suspiró profundamente, cerrando los ojos. “Dios… ¿qué carajos fue eso?” pensó Cheryl, atrapada aún en ese cuerpo ajeno que latía como si hubiera corrido un maratón. Trató de recuperar la compostura. Se giró hacia Rael, que aún la miraba como si quisiera lanzarse de nuevo sobre ella. Pero antes de que pudiera hablar, una voz suave, sedosa, y demasiado familiar para el cuerpo de Aery sonó detrás de ella.

—Ah, mi carmesí favorita… te busqué por todo el ala este.

Cheryl se tensó. No… no ahora. Un par de brazos masculinos rodearon su cintura con naturalidad, presionándola contra un pecho firme, perfumado con especias y poder. El perfume de ese amante. Alto, atractivo, uno de los favoritos de Aery, de esos que besaban como si el mundo fuera a acabarse.

—Estás temblando —dijo él, y le dejó un beso en el cuello—. ¿Estás bien, mi diosa?

Rael frunció el ceño, observando la escena en silencio.

Cheryl… Aery… no supo qué hacer. Su cuerpo quería apartarse. Su alma quería desaparecer.

—Estoy bien —respondió con voz firme, aunque el nudo en su garganta la ahogaba—. Solo… una pequeña discusión.

Aery se alejo sutilmente de las manos de aquel, ella sabia quien era el, el hijo del marqués, Edric Belmont. un joven de cabellos rubios muy guapo, sin duda aery tenia muy buen gusto para los hombres, el joven llamado Cassiel, era el amante preferido de Aery, pero para cheryl no era mas que un aprovechado que no dudo en darle la espalda a la joven en varias ocasiones, así que no era de confianza entre mas rápido lo alejara mejor era para ella.  Cheryl pensó en una manera rápida de acabar con ese rubio que se creía Dios.

Cheryl giró lentamente sobre sus talones, quedando frente a Cassiel. Él la observaba con esa media sonrisa que tantos corazones había destruido en la corte. Sus ojos recorrieron su cuerpo con descaro, como si ya tuviera derecho a tocarla solo por haberlo hecho antes. Pero esta vez… ella no era la misma.

—¿Te perdiste, Cassiel? —dijo con suavidad, su voz bajó una octava, ronca, casi como un ronroneo envenenado.

El joven parpadeó, confundido por el tono. Cheryl dio un paso hacia él, su vestido ondeando como una marea carmesí. Levantó la mano y con los dedos le acomodó un mechón de cabello rebelde, dejándolo caer con languidez sobre su frente.

—O es que ya olvidaste que no se toca lo que no te pertenece… —susurró en su oído, deslizando una uña por su pecho, marcando la tela como si dibujara con intención. Cassiel tragó saliva.

—Aery… pensé que… —intentó decir él, pero la interrupción fue inmediata.

—Pensaste mal. —Le sonrió, una sonrisa tan dulce como afilada—. Y no me gusta cuando mis juguetes creen que pueden elegir cuándo y cómo usarme. No soy tuya, Cassiel. Ni de nadie.

Rael, aún cerca, entrecerró los ojos. Algo en su interior vibró con ese tono. Esa forma de mirar… no era la Aery que conocía. Era distinta. Más controlada. Más letal.

Cheryl se acercó un poco más a Cassiel, sus labios peligrosamente cerca del cuello del joven.

—Si vuelves a poner tus manos sobre mí sin permiso, —le susurró con una sensualidad que erizaba la piel—, juro por los huesos de los dioses viejos… que no podrás usarlas nunca más.

Cassiel se tensó. Por un instante, parecía excitado. Pero en sus ojos se coló el miedo. Aery nunca había hablado así. Había sido cruel, sí, pero también complaciente, juguetona, caprichosa. Esto… esto era veneno envuelto en terciopelo.

—Ahora, lárgate. —Le dio una palmadita en el pecho, como quien despide a un sirviente, su mirada impasible—. Y sonríe… que no quiero que nadie piense que estoy aburrida contigo.

Cassiel la observó un segundo más, descolocado, antes de hacer una reverencia algo torpe y marcharse por donde vino.

Cheryl exhaló con elegancia, como si nada. Luego se giró hacia Rael, que la seguía observando con esa mezcla de recelo y curiosidad mal contenida.

—¿Qué? —preguntó, alzando una ceja—. ¿Tú también vas a poner cara de cordero asustado?

Rael bufó, pero bajó la mirada un segundo. Solo un segundo.

—No. Pero ya no sé quién demonios eres.

Cheryl sonrió. No con ironía. Sino con algo más oscuro. Una chispa peligrosa en los ojos de Aery que jamás había pertenecido del todo a ella.

—Exacto. —susurró— Y eso te asusta más que mi crueldad, ¿verdad?

Y se alejó caminando entre los arbustos, dejando un aroma a perfume y guerra. La puerta se cerró tras ella con un suave clic. El silencio fue inmediato. La habitación, decorada con cortinas de terciopelo oscuro y detalles dorados, era tan lujosa como opresiva. Cada rincón hablaba de poder, de capricho, de alguien que había nacido para devorar antes de ser devorada. Cheryl apoyó la espalda en la puerta y cerró los ojos por un instante. Respiró hondo. Lento. Profundo.

“Ya no soy ella… pero tampoco soy la misma que fui. Soy algo nuevo. Algo necesario.”

Se empujó a sí misma hacia adelante y caminó hasta el tocador. Observó su reflejo. El rostro de Aery la miraba, impecable y feroz, con las mejillas aún enrojecidas, el cabello algo revuelto por la pelea, los labios tensos. Parecía una reina después de un duelo. O una cazadora al volver de la selva.

—Los corderos no sobreviven en este mundo… —murmuró mientras desabrochaba el vestido, dejando que cayera con un susurro al suelo—. Son víboras disfrazadas. Asesinos con modales y sonrisas.

Se vistió con calma, eligiendo una bata de seda escarlata que abrazaba su cuerpo como una segunda piel. El color de la sangre. El color de Aery. Pero esta vez, Cheryl no lo vestía como una máscara. Lo vestía como una coraza. Se sentó frente al espejo, observándose con frialdad, como una emperatriz contemplando el mapa de su imperio. Ahora lo entendía. Aery no había sido cruel por capricho. Había sido cruel porque ese era el idioma del reino. Ella solo hablaba la lengua de los depredadores.

“Y si quiero vivir, tendré que aprender a hablarla mejor que nadie.”

Cheryl entrelazó los dedos bajo el mentón, la mente girando como una maquinaria recién aceitada.

—Nerys… —susurró, una sonrisa apenas curvando sus labios—. No mereces a Kaelion. No eres más que una actriz mal entrenada con cara de muñeca rota. Te quitaré del camino antes de que se te ocurra convertirte en un obstáculo.

Había visto cómo lo miraba. Cómo pretendía jugar a ser dulce, débil, encantadora. Pero Cheryl sabía leer los ojos. Y los de Nerys escondían cuchillas.

“No pienso competir contigo. Te voy a eliminar.”

Se puso de pie con lentitud, caminando hacia la ventana. El sol empezaba a caer, tiñendo el cielo de dorado y carmesí. Debajo, los jardines palaciegos se extendían como un tablero de ajedrez. Cheryl lo observó todo con una nueva mirada. El emperador, su querido padre era un tirano de lo peor y ella debía eliminarlo a el y no a su hermano, en su mente gobernar no era una opción o por lo menos no en diamond, quizás en cierto imperio poderoso del desierto le iría mejor.

—Aery fue vencida por su ambición. Yo no voy a cometer ese error. Seré la villana… —dijo, apoyando la mano en el vidrio frío—. Pero seré la villana que gana.

No necesitaba la aprobación de nadie. No buscaba redención. Solo supervivencia. Y si para eso tenía que dominar la corte con elegancia y veneno, entonces lo haría. Porque ya no era Cheryl. Ahora ella era la princesa Aery. Era algo nuevo. Algo letal. Una sonrisa se dibujó en sus labios.

—Hora de mover mis fichas.

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Rosa Elena Lozada
Maravilloso trabajo, felicitaciones autora, gracias por su dedicación y esfuerzo por regalarnos esta genial historia.
Miriam Piedrabuena
Maravillosa!!!
Chaparrita
No pos si es guapo .. yo quiero uno de esos , donde lo consigo 🤣
Mara
jajaja ella creída que la suegrita la va a apoyar /Chuckle/
bajate de tu nube que te vas a somatar mijaaaa
SANDRA
Excelente trabajo autora ,es la primera vez que tengo el gusto de leer una de tus novelas y me gustó mucho la manera en la escribías cada capítulo. la narración es muy buena y aunque dices que es la primera vez escribiendo este tipo de historias te quedó genial. Muchas felicidades por tu gran talento.
Elisa Patico
100/10 me encantó la historia
Elisa Patico
Wey, hasta te entiendo
Elisa Patico
por eso dicen que los villanos se hacen
Elisa Patico
uy si la hubieras conocido antes jajaja
Elisa Patico
tal para cual jajaja les encanta duro y contra el muro
Elisa Patico
con esa cara, ya entiendo porque lo quería de esclavo jajajaja
Elisa Patico
si está bastante interesante la novela original
Adriana Vargas
Super y excelente historia. felicidades aurora.
Lina Garcia
divino! cualquiera pierde la cabeza!
Liliane Weto
Tsk, sinceramente no llegan ni a los talones de su padre, al menos es digno de llamarse villano y por eso es tan difícil tratar con el, pero la antigua dueña de ese cuerpo era una verdadera villana, la atual no llegaba ni a sus talones que decepción 🙄😒
Liliane Weto
Nuevamente, estúpida.. No sabe como domar a si misma ni a su esclavo 🙄como villana estoy un poco decepcionada, creí que sería más astuta y inteligente. Parece solo una típica villana lujuriosa y mala entre comillas. Falta lhe los encantos de una verdadera villana, astuta que seduce sin la necesidad de utilizar a su cuerpo o dejarse montar, solo utilizando la arte del seduciendo, como arte y no una mera herramienta
Liliane Weto
Una vez más, estúpida.... Realmente tuviste realmente sexo con alguien que te quiere matar, y se en medio de todo, saca una navaja y te mata. 🤨
Liliane Weto
Soy la única que cree que la prota es muy confiada y estúpida, 🤨realmente vás a besar a alguien que quiere matarte y que con quien debes estar recelosa, cuando puedes simplemente matarlo o confundirlo para romperlo 😒 creí que sería más astuta
Liliane Weto: Pensé que no, bueno al menos podrían ser más cuidadosos
total 2 replies
Liliane Weto
Muy estúpida de chery, realmente curar a alguien que la odia y ser gentil com su hermano, obviamente van a sospechar que nos ella, que estúpida, al menos que sea gentil pero con frialdad
Yamii Stepnicka
Excelente historia, atrapante en cada párrafo, la redacción y la ortografía fue un deleite visual. Simplemente magnífica 🥰
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