Una chica vive cada una de sus primeras veces con un completo desconocido:
su primer beso, su primera noche, su primera confianza, su primera ilusión real.
Para ella, él es solo alguien que llegó sin aviso.
Para él, ella se convierte en todo.
El problema aparece cuando el pasado del chico —oscuro, doloroso y nunca cerrado— regresa para reclamarlo.
Un pasado que amenaza con destruir no solo la relación, sino también la inocencia de todas esas primeras veces.
A veces, el primero en todo… no es el último.
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DOS MUNDOS EMPIEZAN ACERCARSE
La noche caía lentamente sobre la ciudad mientras las luces de los edificios comenzaban a encenderse una por una. Desde la ventana de su habitación en la **villa familiar Montero**, Lía observaba el jardín iluminado con la tranquilidad aparente que siempre rodeaba su hogar.
Pero dentro de ella, nada estaba tranquilo.
El nombre seguía repitiéndose en su mente.
**Daniel Cáceres.**
Ahora sabía exactamente quién era.
El fundador de **CÁCERES GLOBAL TECHNOLOGIES**.
Uno de los hombres más poderosos del mundo empresarial.
El tipo de persona que aparecía en revistas financieras, conferencias internacionales y listas de multimillonarios.
Y también…
El hombre con quien había pasado aquella noche.
Lía apoyó los brazos en el balcón respirando el aire fresco de la noche.
—Esto se está complicando… —murmuró.
Nunca había sido una persona impulsiva. Siempre analizaba cada decisión, cada movimiento, cada posibilidad. Su mente funcionaba como un sistema estratégico que calculaba riesgos y resultados.
Pero aquella noche había sido diferente.
Había decidido no pensar.
No analizar.
No calcular.
Y ahora el destino parecía recordarle que incluso las decisiones espontáneas pueden tener consecuencias.
Detrás de ella se escuchó el sonido de la puerta.
—Sabía que estarías aquí.
Lía giró ligeramente la cabeza.
Era **Martina**.
Su hermana melliza caminó hacia el balcón con paso seguro. Aunque compartían el mismo rostro, eran completamente distintas. Martina tenía una energía impulsiva, una intensidad en los ojos azules que siempre parecía estar buscando conflicto.
—Estás muy pensativa últimamente —dijo Martina apoyándose en la baranda.
—Solo estoy cansada —respondió Lía con calma.
Martina la observó durante unos segundos.
—No te creo.
Lía no respondió.
Martina siempre había tenido una forma incómodamente precisa de leer sus silencios.
—Algo pasó —continuó Martina—. Y cuando tú guardas secretos es porque algo interesante está ocurriendo.
Lía cruzó los brazos.
—No todo gira alrededor del drama, Martina.
Su hermana soltó una pequeña risa.
—En esta familia, sí.
El silencio se instaló entre ellas por unos segundos.
Desde pequeñas habían competido por muchas cosas: atención, reconocimiento, logros. Aunque eran hermanas, su relación siempre había sido complicada.
Martina inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Tiene que ver con un hombre?
Lía levantó una ceja.
—¿Por qué piensas eso?
—Porque es lo único que puede desordenarte de esa forma.
Lía volvió a mirar el jardín.
—No sabes de lo que hablas.
Martina sonrió con cierta malicia.
—Tal vez no. Pero cuando lo descubra, espero que sea interesante.
Sin esperar respuesta, Martina regresó al interior de la casa.
Cuando la puerta se cerró, el silencio volvió a llenar el balcón.
Lía suspiró.
Martina siempre encontraba la forma de acercarse demasiado a la verdad.
Pero ese no era el único problema.
Muy lejos de allí, en otro punto de la ciudad, **Daniel Cáceres** estaba terminando una reunión con su equipo de análisis empresarial.
Los informes de **NEXUS CORE TECHNOLOGIES** seguían acumulándose sobre su escritorio.
Rodrigo revisaba algunos documentos mientras Ángel caminaba por la oficina con impaciencia.
—Definitivamente esta empresa no es normal —dijo Ángel.
Rodrigo asintió.
—Su tecnología está años adelantada en algunos campos.
Daniel permanecía en silencio observando los datos en la pantalla.
Algo en su intuición le decía que había más detrás de todo aquello.
Mucho más.
—Quiero una reunión con el equipo directivo de NEXUS CORE —ordenó finalmente.
Ángel levantó las cejas.
—¿Directamente?
—Sí.
Rodrigo miró a su hermano mayor con atención.
—Eso va a llamar su atención.
Daniel cerró el archivo.
—Eso es exactamente lo que quiero.
Mientras tanto, en la villa Montero, Lía volvió a mirar el cielo nocturno.
No sabía que el hombre en quien estaba pensando…
acababa de tomar una decisión que volvería a cruzar sus caminos.
Muy pronto.
Porque en el mundo de los negocios, los imperios no solo compiten.
A veces…
también colisionan.