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La Mal Parida Al Trono

La Mal Parida Al Trono

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es una esclava del Reino, obligada a entregarle su cuerpo a los guardias reales y Samuráis Buscará ascender En la alta sociedad sin importarle nada

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

Ai cayó en los brazos de Soka.

Él la sostuvo con cuidado, como si ella fuera de vidrio. Como si cualquier movimiento pudiera romperla más de lo que ya estaba.

—¡Ayuda! —gritó a los guardias reales—. ¡Rápido!

Vinieron. La alzaron. La llevaron a la habitación de Soka, un cuarto pequeño y modesto, pero limpio. La acostaron en su propio futón.

Soka despidió a los guardias con una mentira: un accidente, una caída, nada importante. Ellos se fueron sin preguntar. Para qué iban a preguntar por una sirvienta.

Akino no sabía dónde estaba ella.

Él estaba enojado. Furioso. Ai lo había chantajeado. Lo había humillado. Lo había hecho decir "eres mi puta favorita" delante de su esposa sin que él lo supiera. Y encima, ahora ella tenía un secreto que podía destruir a Ren y a la concubina.

Quería verla sufrir. Quería romperla. Quería que recordara cuál era su lugar.

Pero no quería perderla.

Porque ante sus ojos, ella era suya. Su puta favorita. La única que sabía satisfacer sus deseos más retorcidos. La única que lo hacía sentir vivo.

No quería perder eso.

Por eso no la mató. Por eso mandó a ese hombre. Para quebrarla. Para que volviera a ser la sumisa de antes. Para que entendiera que por mucho que trepara, siempre estaría debajo de él.

Ai es una mujer sola en un mundo de hombres.

Aunque sea inteligente, no siempre puede ganar. Y lo sabe.

Es por eso que no lloró durante la violación. No porque fuera fuerte. Sino porque ya no le quedaba alma para llorar. El yuukaku se la había arrancado hacía años, pedazo a pedazo, cliente a cliente.

Ya no había nada que romper.

O eso creía ella.

Soka le puso ungüento en el rostro. En las mordidas. En los moratones. Sus manos temblaban, pero no dejaba de cuidarla.

Él sabía. Sabía que quien le había hecho eso no quería placer. Quería que ella sufriera. Las marcas eran claras: no eran de amante, eran de verdugo.

Cuando terminó, se quedó mirándola un rato. Luego se levantó, apagó la vela, y salió en silencio.

La dejó dormir.

Cuando Ai despertó, lo primero que buscó no fue su cuerpo.

No fue su ropa.

No fue su dignidad.

No fue venganza.

Buscó la horquilla.

La encontró en sus manos, donde había estado todo el tiempo. Pero ahora la veía bien. A la luz del día.

Partida en dos.

El regalo de Kakashi. Lo único que alguien le había dado por amor, sin esperar nada a cambio. La flor de cerezo tallada a mano. El jade verde pálido, casi translúcido.

Roto.

Y entonces, después de tanto tiempo, después de años de sequedad y hielo, después de creer que ya no le quedaban lágrimas...

Lloró.

Con la horquilla en las manos. Con los pedazos apoyados contra su pecho. Con el dolor saliendo de algún lugar que creía muerto.

Lloró por la horquilla.

Lloró por Kakashi.

Lloró por ella misma.

Lloró por todo.

Esta vez había perdido.

Había perdido porque Akino le recordó quién mandaba. Había perdido porque su cuerpo volvió a ser usado. Había perdido porque la horquilla, lo único hermoso, estaba rota.

Pero ganaría.

A su tiempo.

Ella ganaría.

Secó sus lágrimas con el dorso de la mano. Guardó los dos pedazos de jade en su ropa, cerca del corazón. Se levantó. El cuerpo dolía, pero ya no importaba.

Miró por la ventana de la habitación de Soka. El palacio se alzaba frente a ella, blanco, inmenso, indiferente.

—Voy a ganar —susurró—. Te lo juro, Kakashi. Voy a ganar por los dos.

Y aunque su voz temblaba, aunque su cuerpo sangraba, aunque su alma estaba hecha pedazos como la horquilla...

Había algo en sus ojos que no se había roto.

Algo que prometía fuego.

—Ai, no te levantes —dijo Soka, entrando con una taza de té.

Ella ya estaba incorporándose, con el cuerpo tenso por el dolor.

—Tengo que buscar a Kakashi —respondió.

—No te muevas. Haré que vayan a buscarlo. Dime en dónde encontrarlo.

Ai lo miró un instante. Luego entendió: no tenía que hacerlo todo sola. No siempre.

—Vigila las calles del mercado norte —dijo—. Cerca de la plaza de los tejedores. Ahí hace su ronda.

Soka asintió.

—Debes descansar —insistió—. Vete a acostar.

Ella obedeció. Porque su cuerpo le dolía. Cada paso era una tortura. Cada movimiento le recordaba lo que había pasado.

Volvió al futón y se recostó, mirando el techo, esperando.

Horas después, la puerta se abrió de golpe.

Kakashi entró como una exhalación. Su uniforme sudado, su respiración agitada, sus ojos buscando desesperados.

—¿Ai? —dijo.

Y entonces la vio.

Echada en el futón de Soka. Vendada. Magullada. Mordida. Con los ojos abiertos pero vacíos.

Kakashi se acercó lentamente, como si acercarse demasiado rápido pudiera romperla más. Se arrodilló a su lado. Sus manos temblaban.

—Mi amor —susurró—. ¿Quién te hizo esto?

Ai no respondió a la pregunta.

En lugar de eso, buscó algo entre su ropa. Con manos torpes, doloridas, sacó los dos pedazos de jade.

La horquilla. Partida en dos.

—¿Puedes repararlo? —preguntó, y su voz se quebró—. Por favor. Repáralo.

Kakashi miró los pedazos. Miró las manos de ella. Miró su rostro, marcado por golpes y lágrimas.

Y entendió.

No era solo una horquilla. Era todo lo que él le había dado. Era la prueba de que alguien la quería. Era lo único que no tenía precio.

—No te preocupes, mi amor —dijo, tomando los pedazos con cuidado infinito—. Te voy a comprar otro.

Besó su cabeza. Suavemente. Como si ella fuera lo más frágil del mundo.

—No quiero otro —susurró ella—. Quiero ese.

Kakashi cerró los ojos un momento. Cuando los abrió, había lágrimas.

—Lo repararé —prometió—. Te lo juro. Voy a encontrar a alguien que lo deje como nuevo.

Ai asintió débilmente.

Luego, con una voz tan pequeña que apenas se oía:

—¿Te quedas conmigo un momento?

Kakashi no dudó.

Se acostó a su lado en el pequeño futón. Ella se giró con esfuerzo y apoyó la cabeza en su pecho. Él la rodeó con sus brazos, con cuidado, con miedo a lastimarla más.

Y así se quedaron.

Ella necesitaba sentir calor. Necesitaba desesperadamente que algo la consolara. No palabras. No venganza. No planes. Solo calor. Solo un latido cerca del oído. Solo saber que no estaba completamente sola en el mundo.

Kakashi le acarició el cabello en silencio.

—Voy a matar a quien te hizo esto —murmuró.

—No —respondió ella contra su pecho—. Yo lo haré. Tú solo... quédate.

Él apretó el abrazo.

Y en esa habitación pequeña, en medio del palacio de las víboras, dos almas rotas se sostuvieron mutuamente.

Afuera, el mundo seguía.

Adentro, solo ellos.

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Geral Lj
me encantó!
Bunny 🐇: 🥰 me alegra que te haya gustado y gracias por la calificación
total 1 replies
Gloria Martín
muy buena
Geral Lj
aquí está el cerdo
Geral Lj
nos estamos olvidando de la Minato
Bunny 🐇: 🤭 creeme que no, a Ai no se le olvida nadie 🤣jajajaja
total 1 replies
birrahelada
Atrapante de principio a fin. Fuerte, tiene partes tremendas pero es de esas historias que no podes parar de leer y compartis cada tristeza y alegría con los personajes. Realmente maravillosa
Bunny 🐇: 🥰 Muchas gracias por tu apoyo y calificación
total 1 replies
birrahelada
Execelente. Gracias por compartir esta maravillosa historia
Bunny 🐇: Gracias me alegra que te haya gustado 🥰
total 1 replies
birrahelada
Execelente. Gracias por compartir esta maravillosa historia
birrahelada
Me gusta mucho más esta reacción que la anterior
Nena
Esa es mi chica.... La pregunta del millón es, ¿cómo vamos a sacar un bebé que no existe? arregle eso mi emperatriz...
Nena
Pero estos hombres se adueñan de esas mujeres que no le pertenecen.... Si el supiera que ese corazón ya tiene dueño y no es Ren🤪
birrahelada
simplemente WOW!!
Nena
Los verdaderos amigos en las buenas y en las malas... ayúdalo que él necesita de ti.
birrahelada
cuánta gente despreciable junta! no veo la hora de ver cómo pagan todo ese dolor que causaron
Nena
Cuando levantes vuelo, llévate ir por el medio al sinvergüenza ese y todo aquel que te hizo daño...
birrahelada
Anoche me crucé con esta novela y comencé una maratón de capítulos. Es atrapante, palabra a palabra me atrapa más y más. Espero el próximo capítulo con ansias
Nena: Estamos en las mismas, la historia, la narrativa atrapa espero siga igual.
total 1 replies
birrahelada
Cada vez se mete más profundamente en la boca del lobo. Es fascinante
birrahelada
Tal cual. El marido le debe respeto y con él tendría que estar enfurecida
birrahelada
es tremendo todo el relato 🥺
Nena
Escritora, la historia se siente bonita.... Cuando ella se pare de ahí sea de hierro.😬
Nena
Si traga, que pronto obtendrás la recompensa de todo lo que has aguantado.
Y ella se llena la boca ... Mi esposo.
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