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La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

TEMPORADA 2 DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5

Ahora que lo tenía frente a frente, pude verlo con claridad.

Sus ojos verdes, de un tono profundo e hipnotizante, parecían contener la calma de un bosque antiguo. Su piel blanca tenía la perfección casi irreal propia de los elfos, y su cabello rubio largo caía suavemente sobre sus hombros como hilos de oro bajo la luz de la habitación.

Su cuerpo bien definido se marcaba incluso bajo las elegantes ropas élficas que vestía, dándole una presencia imponente y a la vez elegante, como la de un guerrero acostumbrado tanto a la guerra como a la nobleza.

Sus ojos recorrieron mi rostro con atención… como si intentara asegurarse de que realmente estaba allí.

Luego su mirada descendió lentamente hacia la cesta que sostenía entre mis brazos.

Una mezcla de sorpresa, curiosidad y algo difícil de descifrar cruzó por su expresión.

Pero no dijo nada aún.

Solo permaneció allí, observándome… como si todavía le costara creer que la Santa Aelina estaba realmente frente a él otra vez.

Con una amplia sonrisa llena de alegría, le pregunté:

—¿Y cómo llegaste aquí?

Justo en ese momento, varios sirvientes entraron con el desayuno. Colocaron los platillos sobre la mesa con cuidado: frutas frescas, panes suaves, carne aromática y tés calientes que desprendían un ligero vapor.

Aethon miró la mesa… y luego me miró a mí.

—Come —dijo con calma—. Debes estar hambrienta.

Luego añadió con naturalidad:

—Si no es suficiente, puedo ordenar que traigan más.

Lo observé un momento.

—¿No comerás? —pregunté.

Él negó suavemente con la cabeza.

—No. Esto es para ti.

Y me dedicó una pequeña sonrisa.

—Gracias, Aethon —respondí, sonriendo con calidez en agradecimiento.

Mientras comenzaba a comer, empezó a contarme lo que había ocurrido.

Aquella vez, cuando nuestro grupo fue emboscado por las bestias demoníacas, la batalla había sido brutal. En medio del caos, una enorme explosión de energía había envuelto a todos.

Nadie había podido escapar.

—Cuando despertamos… —continuó Aethon con voz tranquila— ya no estábamos en el mismo lugar.

Habíamos despertado en el Imperio Élfico.

Al principio no entendíamos qué había pasado. Todo parecía similar… pero al mismo tiempo profundamente distinto.

Pronto nos dimos cuenta de algo inquietante.

—En este mundo… —dijo Aethon— no había humanos.

No existían.

En su lugar había otras razas, criaturas humanoides que se parecían a los humanos… pero no lo eran.

A esas razas las comenzamos a llamar hombres bestia.

Pero eso no fue lo único extraño.

Con el paso del tiempo comenzaron a aparecer anomalías.

Grietas en el espacio, distorsiones que traían consigo fragmentos de otros mundos.

Y a través de esas anomalías, otras razas comenzaron a caer en este mundo, junto con partes de los imperios que gobernaban en sus propios universos.

Reinos enteros.

Culturas diferentes.

Civilizaciones completas… arrancadas de sus mundos originales y arrojadas aqui.

Escuché su relato con atención mientras comía lentamente.

Cada palabra me ayudaba a entender un poco más este mundo… y cómo había llegado a formarse.

Pero después de un momento levanté la mirada hacia él.

—Yo fui asesinada por una bestia demoníaca —dije con total tranquilidad—. Me atravesó por la mitad.

Aethon se sobresaltó visiblemente.

Sus ojos verdes se abrieron con sorpresa… y una clara preocupación apareció en su expresión.

Pero antes de que pudiera decir algo, continué hablando.

—A diferencia de ustedes… yo sí morí.

Tomé un pequeño respiro antes de seguir.

—Pero reencarné.

Le sostuve la mirada con calma.

—Por sexta vez.

Bajé la vista hacia mis manos por un instante.

—El cuerpo que ves ahora… pertenece a mi sexta vida.

Hice una breve pausa antes de añadir:

—Aunque todos mis cuerpos reencarnados se parecen físicamente. Es como si mi apariencia siempre volviera a formarse de manera similar… pero mi identidad en cada mundo siempre es distinta.

Levanté la mirada nuevamente.

—Lo único que permanece igual es mi nombre. Siempre soy Aelina… aunque el apellido cambia dependiendo del mundo en el que nazco.

Aethon permanecía en silencio, intentando procesar todo lo que estaba escuchando.

—Por una trampa de mi compañera de cultivo en esa sexta vida… terminé viajando aquí sin morir esta vez.

Hice otra pequeña pausa antes de continuar.

—Siempre tuve la sospecha de que la razón por la que podía reencarnar… era un colgante que llevaba conmigo.

Mis dedos se cerraron ligeramente.

—Nunca supe exactamente qué era, pero parecía estar ligado a mis otras vidas… como si protegiera mi alma de desaparecer por completo.

Luego levanté la mirada otra vez.

—Aunque… lo perdí antes de llegar aquí.

La confusión era evidente en el rostro de Aethon.

Así que terminé contándole todo.

Le hablé de mis seis vidas.

De cómo había despertado una y otra vez en distintos cuerpos, distintos lugares… diferentes épocas.

Le conté sobre mis batallas, mis aprendizajes, los mundos que había visto… y cómo había ido acumulando recuerdos a lo largo de cada existencia.

Pero hubo algo que no mencioné.

No hablé de lo que viví aquí.

No hablé de Rowan Ashford.

Ni del matrimonio forzado…

ni del castillo…

ni del dolor que había dejado marcado mi corazón.

Eso… me lo guardé para mí.

.

.

.

Un momento de silencio se instaló en la habitación.

Después de todo lo que le había contado, incluso el sonido lejano del bosque que entraba por la ventana parecía más presente.

Aethon permaneció en silencio por un instante, como si estuviera ordenando sus pensamientos.

No parecía saber exactamente qué decir.

Finalmente levantó la mirada hacia mí.

Sus ojos verdes, profundos y sinceros, se suavizaron.

—Aelina… —dijo con calma.

Hizo una pequeña pausa antes de continuar.

—No sé si hay palabras correctas después de escuchar todo lo que has vivido.

Luego su expresión se volvió más firme.

—Pero hay algo que sí puedo decir con total sinceridad.

Sus ojos se encontraron con los míos.

—Ahora que nos hemos vuelto a reunir, puedes contar con todo mi apoyo.

Su voz no era ruidosa ni dramática.

Pero estaba llena de una convicción absoluta.

Una sonrisa llena de sincero agradecimiento se formó en mi rostro.

Sentí que algo en mi pecho, que había permanecido tenso durante tanto tiempo, finalmente se aflojaba un poco.

—Gracias, Aethon —dije con suavidad.

Bajé la mirada hacia la cesta donde mis dos pequeños cachorros dormían tranquilamente.

—No sabes cuánto significa eso para mí ahora mismo.

Levanté nuevamente la vista hacia él, y mi sonrisa se volvió un poco más cálida.

—Después de todo… en este mundo eres la única persona que conozco de verdad.

Por primera vez desde que llegué a este lugar, no me sentía completamente sola.

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Mercedes Jimenez
hay😭 doloroso
Mercedes Jimenez
jajajaja ya sentía los dolores
Mercedes Jimenez
😳 que puntería 😄
Mercedes Jimenez
hay que emoción 😍
Mercedes Jimenez
por fin 😍 lo acepto
Mercedes Jimenez
🥰🥰😍una familia
Mercedes Jimenez
ya porfa dale una oportunidad
Mercedes Jimenez
que lindo va sanando su pobre corazón
Mercedes Jimenez
no entiendo cómo que el dragón la maldijo 🙄 si el la ama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Tranquila bb lectora en el futuro se explicará. No me Funes.
total 1 replies
Mercedes Jimenez
aaaa 🙄 otro enamorado
Mercedes Jimenez
hay que lindos
Mercedes Jimenez
que bueno que está bien
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