Camila y Luciano son grandes amigos desde pequeños, ambos se quieren como hermanos, pero las trampas y envidia de una mujer perversa hacen que dos amigos, unan sus vidas por el bienestar de una inocente.
NovelToon tiene autorización de Ingrid Dancourt para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lo que me pertenece
****LOURDES
Me miro al espejo y me gusta lo que veo, Cabello castaño oscuro, liso y brillante, ojos color ámbar que se oscurecen cuando me enojo, piel pálida y perfecta, tengo todo lo que quiero, siempre lo he tenido todo, soy la hija preferida, la que nada le falta, la que nadie se atreve a contradecir.
Y Luciano me pertenece, así está dispuesto y así será.
Desde niña lo sabía, nuestros padres lo acordaron, el mundo lo daba por hecho, él sería mío, yo sería su esposa, uniremos las dos familias, pero siempre hubo ella, Camila, la hija de la sirvienta, la muerta de hambre que se le pegaba como una lapa, que le hablaba con esa voz dulce, que le sonreía como si tuviera derecho a hacerlo.
— ¡No eres nada para él!— Le gritaba cada vez que la veía cerca de él.— Solo eres la hija de la empleada, no te confundas.
Y ella bajaba la mirada, humilde, sumisa, pero yo veía cómo sus ojos lo seguían a cada paso, eso me consumía, así que tomé la decisión, si no podía apartarlo de ella con palabras, lo haría de otra manera.
En el cumpleaños de su padre, lo vi toser, llevarse la mano al pecho, beber esa copa que yo había preparado para él, la droga debía dejarlo confundido, vulnerable, mío, Pero el destino, o tal vez la suerte, quiso que Camila también bebiera de lo mismo, entraron a la habitación sin saber lo que hacían.
La muy maldita, dándose de puritana, cuando despertaron juntos, desnudos, empezó a llorar y la entrase de lo sucedido, ingresan los padres de Luciano a la habitación, no le creyeron sus explicaciones, ambos padres echaron a madre e hija de la casa, eso me dió mucho gusto, pero el gusto me duró muy poco, porque Luciano decidió renunciar a todo por ellas, abandonó su fortuna y se alejó de sus padres y se fue con ellas.
Por mi parte, jamás me rendiría, Luciano es mío, crecí soñando que algún día me casaría con el amor de mi vida, soy una luchadora , jamás me rendiría, me mantuve cerca a Luciano, buscaría alguna mínima oportunidad para atarlo a mi.
Hasta que llegó la oportunidad, era aniversario de la empresa en donde laboraba Luciano cómo gerente, pague a un mozo para echar la droga el el vaso de Luciano, el potente afrodisiaco hizo su trabajo, me lleve a Luciano a su propio departamento, Camila se encontraba en chequeos y preparativo del nacimiento de ese bastardo, Luciano era un gran semental, me hizo el amor como loco, aunque mencionaba el nombre de esa desgraciada, pero me salí con la mía, le hice mío.
Hasta que por fin se abrió la dichosa puerta, sabía que era Camila, la veo parada mirándonos estática, siento que Luciano se mueve en la cama y voltea a mirar hacia la puerta, ella grita y sale del departamento corriendo como una loca, sube a su auto y se marcha a toda velocidad.
No vi el choque, no lo necesitaba saber, solo supe que, al final, se había ido.
—Se fue, Lourdes. Camila murió.
Luciano me lo dice con los ojos llenos de lágrimas, y yo lo abrazo ocultando mi sonrisa, ella ya no estaba, la competencia había desaparecido, todo era perfecto.
Pero entonces, esa bebé.
_ La pequeña hija que dejó Camila, recién nacida, con sus mismos ojos, su misma piel. una marca viviente de lo que yo más odiaba en el mundo, Luciano la mira con adoración, como si fuera lo más sagrado y eso, eso no lo voy a permitir.
—No la vas a quedar —Murmura, pasando un dedo por el cristal de la ventana, viendo cómo Luciano entra a la habitación donde está la cuna. —No voy a compartirte, Luciano, ni con su recuerdo, ni con esa mocosa.
_ Llamo a mi abogado, mi voz es firme, sin vacilación.
—Prepara todo para entregar a la niña a un albergue lejos de la ciudad, que no haya rastro, que nadie sepa de dónde vino Y asegúrate de que no pueda ser localizada jamás.
Cuelgo, siento paz, por fin, todo estará en su lugar, yo tendré a Luciano y esa niña dejará de existir para nosotros.
**** DANIELA
Un corazón que no es mío
El sol entra por la ventana de mi habitación, ilumina mi cabello rubio que cae sobre mis hombros, me toco el pecho, el corazón late fuerte y constante, con una fuerza que nunca sentí antes.
Los médicos dicen que es un milagro, que mi recuperación es mejor de lo esperado, que pronto podré volver a hacer mi vida cotidiana como cualquier joven de mi edad, a estudiar, a vivir, pero hay algo que no me dicen las recetas, algo que no entiendo.
Cierro los ojos y de repente, no estoy en mi cama, estoy en un jardín, viendo a dos niños y una niña corriendo juntos, riendo, los niños son altos, uno de ellos es de cabello oscuro, ojos tiernos, el otro es rubio de ojos azules como el cielo, él me mira de forma diferente, siempre cuida a la niña, que no me caiga y golpee.
La niña es pequeña, dulce, con una sonrisa que ilumina todo el lugar, su cabello es negro como la noche y sus ojos preciosos, siento tanto amor en esa imagen, tanto amor que me duele en el alma.
—¿Camila? —Susurro, sin saber de dónde sale ese nombre.
Me llevo la mano a la boca, asustada. ¿Quién es Camila? ¿Por qué su nombre me llena de una tristeza infinita? ¿Por qué cada vez que cierro los ojos, veo esos ojos oscuros, esa mirada llena de desesperación y amor?
El corazón late más rápido, no es mío, sé que no es mío, late por alguien más, late por un amor que no viví, que no conocí, pero que ahora, late dentro de mí, las lágrimas corren por mis mejillas, no se si es por tristeza o alegría, este sentimiento, no es mío ¡Que me pasa!
—¿Cómo te sientes, Daniela? —Pregunta el doctor, entrando a la habitación, se sorprende al verme llorar.
—Bien creo.—Respondo, sin apartar la mano de mi pecho, me seco las lagrimas.— Pero a veces, siento que hay alguien más aquí, que este corazón recuerda cosas que yo no viví.
_ Él sonríe con ternura, como si fuera algo de mi mente.
—Es la adaptación, querida, tu cuerpo se acostumbra al nuevo ritmo, Pronto se sentirá tuyo, te lo aseguro, ahora podrás competir y hacer lo que siempre quisiste, practicar las artes marciales sin miedo.
_ Pero yo sé que este corazón no se olvida, que sigue amando y que, de alguna manera que no logro comprender, me está llevando hacia alguien, hacia él.
Nota final de esta parte:
El corazón de Camila no solo mantiene viva a Daniela, es un puente, un hilo invisible que une a dos almas que aún no se conocen, la verdad empieza a despertar y Lourdes, la mujer que creyó poder borrar el pasado, no sabe que el pasado ahora late, fuerte y vivo, en el pecho de una chica que viene a hacer justicia por Catalina sin saber que es su hermana.