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A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor en la madurez / Romance
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Claudia tiene 42 años, un matrimonio vacío y un bar de barrio que apenas sobrevive. El día que descubre que su marido la engaña, un joven se presenta por error a una entrevista de trabajo... para stripper, no para mozo. Lo que empieza como un malentendido incómodo termina convirtiéndose en la decisión que le cambia la vida: contratarlo para revivir su negocio.

NovelToon tiene autorización de Darianrb para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La condición de Melina

—Pensé que estaba cerrado —dijo Eric, todavía parado en la puerta, con la campera de cuero colgando de un solo hombro y esa mezcla de sorpresa y diversión que ya empezaba a resultarle familiar a Claudia—. ¿Estás bien? Tenés cara de haber dormido en una silla.

—Porque dormí en una silla —admitió ella, pasándose una mano por la cara, tratando de disimular el desastre que debía tener el pelo y el cuello agarrotado de quien pasó ocho horas con la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados—. Pasá, pasá. Perdón el estado del lugar.

El bar, a esa hora de la noche debería empezar a moverse, pero era obvio que ya no iban a abrir; las sillas todavía estaban apiladas contra la pared, la luz de la calle entrando de refilón por la persiana a medio subir, el olor a café frío mezclado con el de la pintura de la tarima recién terminada. Todo estaba por la mitad.

Eric entró despacio, mirando el desorden con curiosidad, hasta que sus ojos se toparon con la servilleta arrugada sobre la barra, el plano que Claudia había dibujado esa misma madrugada entre bostezos. Se agachó a levantarla del piso, donde se había caído.

—¿Esto es en serio? —preguntó, estudiando el dibujo con una ceja levantada, girando la servilleta como si fuera un mapa del tesoro—. ¿Una tarima acá? ¿Y esto qué es, un... caño?

—Y un caño, si conseguimos instalarlo bien. —Claudia se lo sacó de las manos, un poco avergonzada de que la hubiera visto, doblándolo rápido como si eso borrara el hecho de que había pasado la noche entera obsesionada con la geometría de su propio bar—. Todavía es una idea.

—Es una idea ambiciosa para una mujer que hace diez minutos tenía marcas de mesa en la cara. —Él sonrió, devolviéndole la servilleta con un gesto casi solemne, como entregando un documento oficial

—Soy ambiciosa, de vez en cuando...

—Me gusta. Bueno, hablemos de números entonces, ya que estamos los dos despiertos a esta hora indecente.

—¿De verdad?

— Sí, ya me decidí. Voy a aceptar tu propuesta para los días que no bailo en eclipse.

— Buenísimo, nene.

— Sí, igual perdón que decidí venir sin avisar, habíamos quedado en que pasaba durante la semana —.

Terminaron sentados en la barra, con dos cafés que Claudia preparó en la cafetera vieja que hacía un ruido espantoso cada vez que terminaba el ciclo, discutiendo porcentajes, noches de la semana, y si convenía cobrar entrada o solo aumentar el precio de los tragos.

Eric resultó ser sorprendentemente meticuloso para negociar, algo que a Claudia la tomó desprevenida —esperaba, sin admitirlo del todo, a alguien más despreocupado debido a su juventud— y que la obligó a tomarlo un poco más en serio de lo que había planeado.

Estaban en pleno debate sobre si el viernes o el sábado convenía más para el primer show, cuando la persiana volvió a sonar con ese chirrido eterno que Claudia ya empezaba a odiar activamente.

Melina entró como una tromba, con lentes de sol pese a que la noche ya empezaba a caer, y se frenó en seco al ver a Eric sentado en la barra, tan campante, con la campera todavía colgada del hombro, como si fuera parte del mobiliario.

—Uy. —Se sacó los lentes despacio, mirando primero a Eric, después a Claudia, después otra vez a Eric, con la teatralidad de quien acaba de descubrir un cadáver—. Así que es verdad. El famoso stripper equivocado.

—Eric —se presentó él, extendiendo la mano con una sonrisa que a Claudia le pareció, en ese momento, exageradamente encantadora.

Melina se la estrechó, evaluándolo de arriba abajo sin ningún disimulo, con esa sonrisa suya que anunciaba problemas antes incluso de abrir la boca. Se quedó mirándolo un segundo de más, con la cabeza ladeada, como quien intenta acomodar una pieza que no termina de encajar del todo.

—Esperá... ¿yo te conozco a vos? —preguntó de golpe, entrecerrando los ojos—. Tengo la sensación rarísima de haberte visto antes de esto.

Eric se rió, sin ninguna sorpresa, como quien ya está acostumbrado a esa pregunta.

—Puede ser que me recuerdes, ja, ja —dijo, con total soltura—. Cerré el show en Eclipse cada noche de esta semana. De hecho, creo que te recuerdo. Te gusta dejar billetes en el boxer ¿no?

Melina se quedó un segundo con la boca abierta, y después largó una carcajada que retumbó en todo el salón vacío. A Claudia le dio un poco de bronca la actitud de su socia, porque ella ya sabía que era él, se lo había dicho en el bar nudista la noche anterior.

—¡No puede ser! Eras vos el del final, el que hace ese giro con la máscara. —Se llevó una mano al pecho, entre la risa y algo parecido a la vergüenza que a Claudia le resultó completamente falso—. Bueno, esto es información que me hubiera gustado saber antes de venir a exigirte una demostración en público.

— ¿Una demostración querés?

— See, exijo verte ahora. Una cosa es verte en Eclipse con las luces y todo el ambiente armado, y otra muy distinta es acá, a las seis de la mañana, sin nada de eso. Quiero ver si esto es viable.

—Melina... —empezó Claudia, con un nudo raro en el estómago que no supo nombrar, aunque sospechaba exactamente de qué se trataba. En esos momentos su socia le parecía muy desagradable.

—No, esperá, es válido. Yo también le voy a pagar el sueldo—Melina se cruzó de brazos, mirando a Eric directo a los ojos, con la seriedad de quien está a punto de firmar un contrato millonario—. Ya dijiste que sí con esa sonrisa. Bailá para mí, ¿te animas, corazón?

—¿En serio? —Eric miró a Claudia, buscando algún tipo de confirmación de que esto era, efectivamente, una situación normal.

—En serio. —Melina ya se había sentado en una de las sillas del centro del salón, cruzando las piernas con total desparpajo, como si acabara de comprar una entrada de teatro con ubicación preferencial—. Dale, sorprendeme. Y no me des ese show tibio de entrevista laboral, dame lo de verdad, quiero sentirlo.

Claudia estaba incómoda, nunca le habia gustado el beboteo de mujeres maduras a los hombres jóvenes, aunque ella tenía un poco de ganas de hablarle así a Eric, para ser sincera.

Él se rió, sin ofenderse en lo más mínimo, estaba muy acostumbrado a tratar con mujeres como Melina. Se puso de pie, sacudiéndose las manos en los jeans.

—Bueno, si insistís tanto...

—Insisto como socia del lugar donde vas a bailar. Solo eso.

Claudia sintió que se le cerraba la garganta. Quiso decir que no hacía falta, que ya lo había visto bailar, que con eso alcanzaba y sobraba, que era completamente ridículo pedirle una demostración privada ahí, a las seis de la mañana, en su propio bar, delante suyo.

Pero cualquier excusa que armara en la cabeza sonaba exactamente a lo que en el fondo era: que no quería compartirlo. Y decir eso en voz alta hubiera sido mucho peor que quedarse callada y tragarse el nudo entero.

—Bueno —dijo en cambio, con la voz más firme de lo que se sentía por dentro — si te animas dale.

Melina se acomodó en la silla, cruzando los brazos con la expectativa de quien está a punto de ver la mejor función de su vida. Claudia clavó la vista en el vaso de café, como si mirarlo con suficiente atención pudiera hacerla desaparecer del lugar.

Eric la miró un segundo antes de empezar. Y sonrió, con una intuición asombrosa, como si supiera exactamente lo que le estaba costando a ella pedirle eso.

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Betty Saavedra Alvarado
Bueno que estos superen a Erick en su baile
Gaby❤️
Epa, que buena propuesta 👏🏻👏🏻👏🏻
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
por eso no es bueno mezclar trabajo con placer, porque nada sale bien
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
ya cayó Claudia, que se aliste para otro sufrimiento
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
Claudia hay no es... Erick no es para tí
Gaby❤️
A vivir Claudia!! todo sigue, vos también!!. me encantó este capítulo ❤️
Betty Saavedra Alvarado
Hay que continuar la vida no se detiene fuerza Claudia Meli volvió no será fácil ella también la engaño Fabián
Claudia Marcela Casas
gran error para construir no hay que mentir
Betty Saavedra Alvarado
Clau cometiste un error ya es tarde ahora a dejar que vel tiempo pase el sana heridas Si Erick vuelve entonces te ama
Gaby❤️
necesitan tiempo los dos, si en verdad se aman, hablarán.
Gaby❤️
Muy buena novela!! La recomiendo!!
Gaby❤️
que mala no me podes dejar esperando así😱😱😱😱
Gaby❤️: gracias por esta novela, estoy súper enganchada❤️
total 2 replies
Gaby❤️
Que feo sonó eso, creo que te vas arrepentir, que desepcion 🥺
Gaby❤️
Disfrútalo hasta que se vaya, deja los mejores recuerdos ❤️
Betty Saavedra Alvarado
Claudia error tenías que haber entregado el sobre Erick está molesto contigo es su futuro no debes ser egoísta
Betty Saavedra Alvarado
Clau te estás quedando sola se fue Melina Luz pronto se irá Erik es su. trabajo y sueño no le puedes cortar las alas estás enamorada déjalo que vuele
Veronica Albarracin
Me encanta tu novela autora pero claudia no puede r eric se quede es el sueño de el irse. Pobre claudia q irá hcer😭👏👏👏👏👏🇺🇾🌺
Betty Saavedra Alvarado
Claudia Erick tiene que seguir su camino si el vuelve es por qué te ama entregale el dinero es de él tu no puedes ser egoísta y que falle en su primera telenovela
Gaby❤️
Que fuerte aceptar que Volves a quedar sola 🥺
Darian RB🌹: Habrá que esperar para ver qué pasa 😭
total 1 replies
Claudia Marcela Casas
será que no le dirá nada o se irá con el ❤️
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