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Un Destinó Sabor A Vino

Un Destinó Sabor A Vino

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:17.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Huyendo de los murmullos de la boda de su hermana con su exnovio, una alegre médica y fotógrafa aficionada lo vende todo para mudarse a un pueblo de viñedos. Cuando su auto queda varado en el camino, su salvación llega en una camioneta: un atractivo vitivinicultor, un hombre dedicado por entero a sus tierras, y su pequeña y ocurrente hija de cinco años.
Tras una separación amistosa, él no busca complicaciones, pero la luz que ella irradia y la inmediata complicidad que nace con la nena cambiarán sus planes. Cuando descubren que ella es la nueva doctora del hospital local, sus caminos se vuelven inevitables. Entre clics de cámara y el aroma a uva madura, descubrirán que el amor más dulce nace sin prisa, cosechando un nuevo destino para los tres.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Bajo el cielo del viñedo

Al salir de la penumbra fresca y silenciosa de la bodega, el contraste con el patio trasero de la hacienda golpeó a Milena de una manera hermosa. El aire templado de la noche, impregnado del olor a leña quemada, asado a las brasas y el aroma dulzón del mosto fermentado, la envolvió de inmediato. La fiesta estaba en su máximo esplendor. Las guirnaldas de luces amarillas brillaban colgadas de las ramas de los viejos robles, arrojando destellos dorados sobre el grupo de gente que reía, conversaba y brindaba con entusiasmo.

No tuvo tiempo de dudar ni de volver a refugiarse en su timidez. Apenas pisó la galería exterior, Elena la divisó desde el centro de la pista improvisada de tierra apisonada.

—¡Milena! ¡Te estábamos esperando! —exclamó la mujer con una sonrisa radiante, haciéndole señas enérgicas para que se acercara—. ¡No podés irte de San Javier sin bailar una buena chacarera!

Milena miró a Ian de reojo, buscando una especie de complicidad, pero él solo le dedicó una sonrisa cálida y un leve asentimiento con la cabeza, animándola a dar el paso. Ella dejó su preciada cámara de fotos sobre una de las mesas de madera, al resguardo de don Isidro, y se dejó arrastrar por Elena hacia el centro del festejo.

El ritmo alegre de los violines y el latido del bombo legüero comenzó a sonar con fuerza. Al principio, Milena se sintió un poco fuera de lugar, moviendo los pies con cierta rigidez urbana frente a los ágiles y tradicionales pasos de los lugareños. Sin embargo, la inmensa calidez de la gente borró cualquier rastro de vergüenza en cuestión de segundos. Marta, la recepcionista del hospital, le enseñó los giros básicos entre risas y palmas, mientras don Jacinto, desde su silla y con su rodilla visiblemente más aliviada gracias a los consejos de la mañana, aplaudía con entusiasmo siguiendo el compás de la música.

Pronto, Milena se descubrió bailando con el panadero, girando bajo el techo de luces y levantando el dobladillo de su vestido de lino terracota con absoluta soltura. Se reía con ganas, sintiendo la tierra suelta bajo sus botas y la energía vibrante de un pueblo que la aceptaba no solo como su doctora, sino como una más de ellos. Los rostros de los vecinos, iluminados por la luz parpadeante de las guirnaldas, la miraban con un cariño y un respeto tan genuinos que le ensanchaban el pecho. No había rastro de la hipocresía o de las miradas de lástima mal disimulada que solían asfixiarla en los eventos sociales de la gran ciudad. Aquí, la alegría era rústica, honesta y sin pretensiones.

En medio de los giros y las mudanzas del baile, su mirada se cruzó varias veces con la de Ian. Él se había quedado de pie junto a uno de los gruesos postes de madera de la galería, sosteniendo su copa de vino con una mano mientras la otra descansaba en el bolsillo de su jean. La observaba con una atención absoluta, una mirada profunda y constante que parecía registrar cada una de sus risas, el brillo de sus ojos y el movimiento libre de su cabello oscuro bajo la brisa nocturna. En esos breves segundos de conexión visual, Milena sentía que el bullicio de la fiesta a su alrededor se amortiguaba por completo, dejando únicamente el eco de un latido compartido.

A medida que la medianoche se acercaba, la música enérgica dio paso a melodías más suaves e instrumentales. Las familias con niños pequeños comenzaron a emprender el regreso a sus hogares, cargando a los más chicos dormidos sobre los hombros. Elena se despidió de Milena con otro abrazo cálido y la promesa firme de encontrarse durante la semana para compartir unos mates y charlar de la vida. Poco a poco, el patio de la gran hacienda fue quedando en un bendito silencio, cobijado por el manto oscuro y estrellado de la noche de montaña.

Milena sintió que era el momento de marchar, pero antes de subir a su auto, sintió la necesidad imperiosa de despedirse del paisaje. Caminó en silencio hacia el límite donde terminaba el jardín de la casa y comenzaban las hileras infinitas de los viñedos. El aire se había vuelto fresco, con esa pureza cristalina típica de las zonas altas. Las parras de uva se alzaban silenciosas bajo la luz plateada de la luna, con sus hojas cubiertas por una fina capa de rocío que brillaba como diamantes diminutos.

El crujido de unos pasos lentos sobre la tierra suelta le indicó que no estaba sola. No necesitó darse la vuelta para saber de quién se trataba; el aroma familiar a madera, aire libre y un sutil toque de vino tinto lo precedía. Ian se detuvo a su lado, contemplando la misma inmensidad oscura y serena del campo.

—Es un paisaje que nunca cansa —dijo él en voz baja, casi en un susurro para no romper la paz que se había instalado en el ambiente—. Especialmente a esta hora, cuando la tierra descansa del sol de todo el día.

—Es hermoso, Ian. De verdad, parece casi irreal —respondió Milena, cruzando los brazos sobre el pecho para protegerse de la brisa fresca—. Siento que en este lugar el tiempo corre de otra manera. Como si aquí uno pudiera curarse de cualquier herida simplemente aprendiendo a respirar de nuevo.

Ian giró el cuerpo hacia ella, acortando la distancia que los separaba. Bajo la luz tenue de la luna, sus facciones esculpidas se veían más suaves, y sus ojos claros brillaban con una intensidad magnética que la dejó sin aliento por un segundo.

—Me alegra mucho que sientas eso, Mile. San Javier tiene esa magia... pero creo que la verdadera curación ya la trajiste con vos. El pueblo se siente diferente desde que llegaste. Yo me siento diferente.

Milena lo miró, sintiendo que el corazón le daba un vuelco dulce y certero. No había prisa en las palabras de Ian, ni la urgencia ansiosa o los dobles discursos de los hombres que había conocido en su pasado. Había una promesa madura, un entendimiento silencioso que se cocinaba a fuego lento, tal como él mismo había descrito el proceso de maduración del vino dentro de la bodega.

Él levantó una mano de manera pausada y, con una delicadeza increíble para alguien de complexión tan fuerte y manos curtidas por el trabajo rústico de la tierra, le acomodó un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja. Sus dedos rozaron la piel de su mejilla por un breve instante, un contacto tibio que encendió un fuego suave y reconfortante en el pecho de Milena.

—Gracias por haber venido hoy —murmuró él, sosteniéndole la mirada con una honestidad desarmadora.

—Gracias a vos por invitarme —respondió ella con la voz apenas en un susurro, sonriendo con una ternura infinita.

No hizo falta decir nada más. No hubo promesas apresuradas ni palabras de más que pudieran romper el encanto. Solo una última mirada compartida entre las parras de uva, un pacto silencioso escrito bajo el cielo inmenso de San Javier. Mientras caminaba finalmente hacia su auto, sintiendo el aire puro llenar sus pulmones, Milena supo con absoluta certeza que su viaje no había sido una simple huida de la ciudad. Había sido, en realidad, el regreso a sí misma. Este nuevo comienzo no solo le había devuelto la paz que tanto anhelaba su alma cansada; le estaba ofreciendo, de la mano de ese hombre de mirada sincera, la promesa de un amor maduro, paciente y tan dulce como el mejor de los vinos de su cosecha.

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Mis queridas lectoras:

Espero que se encuentren de maravilla 😊. Antes que nada, quiero darles las gracias por sus hermosos comentarios y por el apoyo constante que me brindan.

Quienes ya conocen mi trayectoria, y las que recién se integran a mis historias, saben bien que no le temo a los cambios bruscos: de la nada, puedo convertir un romance tranquilo en una trama de acción y mafia.

Sin embargo, con esta novela he decidido tomar un rumbo distinto. Esta vez quiero regalarles una historia puramente romántica y dulce; dulce como el vino y fuerte como su color. Si buscan adrenalina o peligro, les adelanto con mucha honestidad que este no será el lugar.

No sé con precisión matemática cómo se irá desarrollando cada capítulo, pero tengo la firme certeza de que mantendré este rumbo hasta el final. Tal vez para algunas el ritmo resulte pausado, lento o hasta aburrido y si es así lo siento, pero a mí me tiene completamente enamorada. Estoy volcando todo mi esfuerzo en estas páginas porque quiero que la narrativa sea tan visual y detallada que no necesiten de una imagen de referencia para sumergirse por completo en el libro.

Gracias por comprender y respetar mis decisiones creativas. Su apoyo es mi mayor motor.

Con amor,

Su escritora, Ahmy

1
Cliente anónimo
Muy hermosa historia y es importante aprender a que lo mejor es estar donde nos sentimos realizados
Mariandy Nathali Montilla Veroes
Felicitaciones
MariaVG😘
hermosa historia felicidades 💐💐💐
MariaVG😘
esa Sofía me cae muy muy mal 🤬🤬🤬
MariaVG😘
me encanta Ian. Quiero uno así 😍😍
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Maravilloso
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Derroche de amor en esta historia gracias fue encantador
Anonymus
Excelente historia, muestra como todos tenemos un lugar al cual llegar y ser felices, en el aspecto de la visa que el destino decida ofrecernos, solo es ir a por ello.
SUPER RECOMENDADA 💯❌️💯👌🏻
Anonymus
Gracias escritora por tan linda historia, por mostrar que no se necesitan dramas truculentos, llenos de excesos, solo la cotidianidad, que puede ser la historia de cualquiera de nosotr@s, para atrapar con sus líneas a cada lector EXCELENTE HISTORIA 💯❌️💯👌🏻
Anonymus
Pensé que el mural con la cámara era para el cuarto de Inti o lo hicieron en el del bebé también?
Anonymus
Porque chiquita, antes decia.qur era niño o ando medio loca yo ya 🫣
Elizabeth Fernández
gracias por ésa hermosa historia felicidades 🙏🏻
Maria Jose PAlma
la ame muy linda preciosa muchas felicidades
Marisel Rio
💕💕💕💕Excelente novela
Hermosa desde el primer momento, llens de amor de familia amistad
La super recomiendo 💕💕💕💕💕
Felicitaciones autora 💕 👏
Maria Solorzano
Gracias a ti Autora por compartir tu hermoso talento con todos nosotros ❤️ ya tiene mi voto, regalos y las 5 ⭐⭐⭐⭐⭐ que no pueden faltar 🤝👍 sigue creando estas novelas que nos encantan ❤️😍
Maria Solorzano
Hermoso libro, te enamoras de principio a fin 😍😍❤️ lo recomiendo, felicidades a la Autora, sigue creando hermosas historias que te atrapan desde el primer capítulo hasta el final 👍🤝
Maria Solorzano
Gracias querida Autora, está novela me atrapó igual que todas tus obras, gracias por compartirla 😍 enamorada de esta dulce y hermosa novela, felicidades por tu talento, sigue cosechando éxitos 👍🤝😘 bendiciones y saludos desde Ecuador 🇪🇨
Maria Solorzano
Que hermoso 💞💞❤️😍🤩❤️
Anonymus
Finalmente , ella construye su propia familia, desde el amor la compresión y el compromiso.
Alexandra Castillo Olaya
cada capítulo es más hermoso
estoy super emocionada con la historia . bellísima🥰🥰🥰🥰🥰
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