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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:112.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: Secretos en la penumbra y destellos de luz

El silencio de la madrugada en el Ducado de Valerius siempre era más denso, casi sepulcral. Fuera, el viento del norte aullaba contra los ventanales de piedra, arrastrando la nieve y recordando a los habitantes del castillo que la frontera y sus peligros acechaban a pocos kilómetros. Sin embargo, en el interior de la biblioteca del duque, el único sonido era el crujir de la leña consumiéndose en la enorme chimenea.

Cédric Valerius permanecía de pie junto al fuego, con una copa de licor ámbar en la mano que ni siquiera había probado. Frente a él, sentado en uno de los pesados sillones de cuero, el Conde Kalen mantenía una postura digna a pesar de la evidente debilidad que arrastraba su cuerpo.

—Aprecio que haya accedido a hablar conmigo a estas horas, duque —comenzó el conde, su voz apagada pero firme—. Mañana, ante el altar del Templo, nuestras familias quedarán unidas para siempre. Pero ambos sabemos que este matrimonio no nació de un cortejo tradicional.

Cédric asintió despacio, clavando sus fríos ojos azules en el anciano.

—Cumplo con mi palabra, conde —respondió el duque con solemnidad—. El pacto de sangre que mi difunto padre firmó con usted no es algo que yo me tome a la ligera. Si la línea de defensa de la frontera sigue en pie, es gracias a lo que ocurrió hace veinte años.

El Conde Kalen miró las llamas, sus ojos reflejando los recuerdos de una época más oscura.

—Muchos en la capital olvidan que las bestias de la frontera no solo se combaten con espadas y magia de hielo —susurró el conde—. Cuando la gran brecha se abrió y el ejército de su padre quedó atrapado bajo la maldición de sombra de los monstruos, mi familia no dudó. La magia de luz de los Kalen no está hecha para la guerra, duque. Está hecha para purificar, para sanar el alma corrupta por la oscuridad de las fronteras. Mi hermano y yo entregamos nuestro propio flujo mágico para sellar esa grieta y salvar a sus hombres. Mi hermano murió esa noche, y mi propia salud quedó ligada al esfuerzo.

Cédric bajó la mirada. Conocía la historia a la perfección, grabada en los diarios de guerra de su padre. El Condado Kalen había quedado desprotegido políticamente tras perder su fuerza militar en aquel rescate, y el matrimonio con el hombre más poderoso del norte era la forma en que el Ducado de Valerius pagaba la deuda, protegiendo las tierras del sur de las garras de otros nobles codiciosos.

—Alissa no sabe nada de esto, ¿verdad? —preguntó Cédric.

—No —el conde negó con la cabeza—. Ella sabe que hay un acuerdo de gratitud, pero no conoce la magnitud del sacrificio de nuestra sangre. Alissa posee una bendición de luz pura, duque. Es un alma noble, transparente. Sé que usted necesita una madre para Theo, alguien que le dé un heredero estable al norte, pero le ruego... no apague su luz. Mi hija aceptó este compromiso por amor a mí, pero su corazón es demasiado tierno para vivir en un palacio de hielo eterno.

Cédric apretó los dedos alrededor de su copa, el rostro imperturbable pero con una tormenta interna desatándose tras sus ojos.

—Protegeré su vida y su honor con mi espada, conde —sentenció el duque—. Ese es mi juramento.

Mientras tanto, en la otra ala del palacio, Alissa daba vueltas en su cama. Las sábanas de seda, aunque abrigadas, se sentían extrañas. Mañana se convertiría en la Duquesa de Valerius. Dejaría de ser la hija consentida del conde para asumir la responsabilidad de un territorio hostil y, lo más importante, la crianza de un niño que la miraba con ojos de piedra.

Incapaz de conciliar el sueño y sintiendo la boca seca, se colocó una bata de lana suave sobre su camisón rosa y salió al pasillo en busca de un vaso de agua.

El pasillo estaba oscuro, iluminado únicamente por la fría luz de la luna que se filtraba por las altas ventanas góticas. Alissa caminaba con cuidado de no hacer ruido, cuando de repente, un pequeño gemido ahogado llamó su atención. Provenía de la esquina que conducía a la habitación de Theo.

Alissa apresuró el paso. Al doblar el pasillo, su corazón se encogió.

El pequeño Theo estaba sentado en el suelo, encogido contra la pared fría de piedra. Tenía las rodillas pegadas al pecho y sus pequeñas manos tapaban sus oídos. Su respiración era agitada, rota por sollozos silenciosos que se esforzaba terriblemente por contener, imitando la rigidez de su padre incluso en la vulnerabilidad. Su impecable pijama de seda estaba arrugado y sus ojitos, abiertos de par en par, miraban hacia la oscuridad del pasillo con auténtico terror.

—¿Theo? —llamó Alissa en un susurro, apresurándose a arrodillarse a su lado en el suelo frío.

El niño se sobresaltó, pegándose aún más a la pared. Sus labios temblaban.

—Milady... —intentó decir, tragándose un sollozo—. Yo... estoy bien. Un heredero no debe... no debe tener miedo. Es solo la tormenta.

—Oh, mi amor —Alissa ignoró por completo el protocolo y la distancia. Se sentó en el suelo junto a él, dejando que su calidez humana lo rodeara—. No pasa nada por tener miedo. La tormenta afuera hace mucho ruido, ¿verdad?

—No es la tormenta —confesó el niño en un hilo de voz, vencido por el cansancio y el terror—. Son las sombras. En mis sueños... los monstruos de la frontera saltan el muro. Tienen ojos rojos. Se... se llevan a mi padre. Y yo me quedo solo en el hielo.

Theo apretó los puños, frustrado por llorar frente a ella. Alissa sintió que se le partía el alma. Este niño cargaba con el peso de saber que su padre arriesgaba la vida contra las bestias mágicas cada día, y no tenía a nadie a quien acudir cuando el pánico lo superaba.

—Mírame, Theo —pidió ella con una voz tan dulce que pareció calmar el aullido del viento exterior.

El niño levantó los ojos húmedos. Alissa extendió sus manos y, cerrando los ojos por un segundo, concentró la sutil magia que heredó de su familia del sur. No era una magia destructiva, sino una bendición pura del templo. De la palma de sus manos comenzó a brotar una luz dorada y suave, cálida como los rayos del sol de primavera, que flotó en el aire en forma de pequeñas partículas brillantes, como luciérnagas de oro.

Theo abrió los ojos de par en par, fascinado. Las partículas de luz flotaron a su alrededor, disipando el frío del pasillo y las sombras que lo asustaban. Cuando una de las esferas doradas tocó su frente, el niño sintió una oleada de paz tan profunda que sus músculos, tensos como cuerdas de violín, finalmente se relajaron.

—Esta es la luz de mi hogar —explicó Alissa con una sonrisa tierna—. Es una magia de protección y paz. Mientras yo esté aquí, ninguna sombra del norte podrá entrar a tus sueños, Theo. Te lo prometo. Siempre que tengas miedo, mi luz estará para cuidarte.

El pequeño mini duque miró las partículas doradas, luego miró el rostro compasivo de Alissa, que lo observaba con un amor que él nunca había conocido desde la muerte de su madre. La barrera de frialdad y disciplina militar que el niño se había obligado a construir se desmoronó por completo.

Theo no lo pensó. Se abalanzó hacia adelante y escondió su carita en el cuello de Alissa, rodeando su cintura con sus pequeños brazos en un abrazo desesperado y apretado.

Alissa se quedó sin aliento por la sorpresa, pero de inmediato lo envolvió con sus brazos, acunándolo contra su pecho y acariciándole el cabello con ternura mientras el niño soltaba las lágrimas que había guardado durante años.

A unos metros de distancia, al final del pasillo, una figura alta permanecía en las sombras. Cédric, que acababa de salir de la biblioteca tras despedirse del conde, se había detenido al escuchar las voces. Había presenciado todo: el miedo de su hijo, la magia de luz de Alissa y, finalmente, el abrazo.

El duque observó a la joven del sur sosteniendo a su hijo con tanta devoción, rompiendo el hielo que él mismo no había sabido cómo quitarle al niño. Cédric llevó una mano a su propio pecho, sintiendo una extraña y desconocida calidez golpear su frío corazón.

La boda sería al día siguiente, pero en ese pasillo oscuro, Alissa Kalen ya había comenzado a reclamar su lugar como el corazón del ducado.

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Josseline Palma
❤️🌺
yudith del carmen betancourrt abanes
me encantó en verdad me gustó esta historia muy buena muy interesante y vamos a empezar a leer entonces El Principito muchas gracias por estar lista que escribiste esta historia muy bonita como te digo sigue adelante sigue escribiendo todo el mundo no nació para hacer historia eso es un don que tiene pocas personas disfrútalo y te deseo la mejor felicidad del mundo amigas
yudith del carmen betancourrt abanes
me encanta la historia muy buena no me quejo por ninguna parte me encanta ese príncipe amigo de los amigos siempre pendiente de ello me gustaría una historia con ese príncipe gracias escritora te felicito de corazón sigue escribiendo y no le pare la críticas las críticas te refuerzan te suben el ánimo para seguir escribiendo porque nadie escribe todo el mundo no nació para ser historia amiga sigue adelante🥰
Ruby Galvez
me encantó tú historia 😍
Ruby Galvez
así que tenga se perras, haya va la Duquesa
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente capitulo
María Morales
Que pena que me dan si no les gusta la novela no la sigan leyendo no ofenda es una hermosa novela y no hagas caso a la gente bruta que no sabe leer
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente comiendo con el mini duque
Roxana C Añez
En verdad amó leer tus novelas, no defraudan, excelentes personajes, buena trama... muchas gracias 🫂
Gloria Grijalba
muy hermosa
Silvia Filipe
Me encanto tu novela espero la historia del principe sea tan linda como esta y encuentre una chica lo ame por su bondad no por su titulo autora espero sea asi tan linda como esta felicitaciones
oriannys rodriguez
bueno bueno que tenemos aquí querido duque /CoolGuy/
Silvia Filipe
esta muy linda tu novela sigue adelante no hagas caso a los que no entienden nada
DAINADIE ZAMOR
Hermosa historia 🙏🏽👏🏽🤗
🌸Isanth🌸
Interesante inicio
DAINADIE ZAMOR
Que cómico este príncipe. 🤣🤣🤣
Margarita Becerra
Hermosa novela 😘 muchísimas felicidades. Tienes un buen fin de la escritura. Mis mejores augurios para tus próximos proyectos.
Alba Peralta
no te enfoques en comentarios destructivos,escribir disparates para lastimar a otros ,es de personas cobardes y te puedo decir que muchos son basados en la envidia,de tu capacidad de escritura,y te lo dice una lectora vieja,desde adolescente leo,fotonovelas,novelas,libros,y en la era del cel ,mi hija me presento noveltom, me costó un poquito,me fui por las ramas,tu escribes bárbaro,no dejes ,no le hagas caso,no eres culpada de la ignorancia de un lector,.
Sandra Vielmas
bonita y tierna historia. sólo que dejaste huecos en los personajes. el papá de ella, que pasó? No lo volviste a mencionar. tan egoísta fue que nunca volvió ni a preguntar por el?...
Sandra Vielmas
pero como le pusieron?
que pasó con el abuelito?
te faltan datos autora
Ahmy: todo eso está en la segunda novela.
total 1 replies
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