VOLÚMEN 2 LEER PRIMERO EL VOLUMEN 1
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VOLUMEN 2 — CAPÍTULO 4
Azariel inclinó apenas la cabeza observando cómo sostenía el arma.
—Mira al frente, Nerissa.
Me estremecí ligeramente al escuchar mi nombre tan cerca.
—S-Sí…
Levanté rápidamente la mirada intentando parecer seria.
Azariel entonces soltó lentamente una de mis manos.
—Ahora intenta moverla.
Respiré hondo y di un pequeño movimiento hacia adelante con la lanza.
Torpe.
Muy torpe.
Casi pierdo el equilibrio otra vez.
Sin embargo, antes de caer, una mano firme sostuvo mi cintura.
—Tu centro de gravedad también es terrible.
Escuché un pequeño suspiro detrás de mí.
—Realmente no sabes nada.
Inflé ligeramente las mejillas.
—¡Porque estoy aprendiendo desde cero!
Azariel guardó silencio unos segundos.
Entonces habló con calma.
—Eso ya lo noté.
Sus ojos púrpura me observaron de reojo detrás de los lentes.
—Y aun así decidiste entrar aquí sin miedo.
Por alguna razón… esa mirada hizo que mi pecho se sintiera extraño.
Azariel finalmente se apartó lentamente de mí.
La sensación cálida detrás de mi espalda desapareció de inmediato.
Me dio un poco de tristeza.
Él caminó unos pasos delante de mí y levantó su lanza.
—Atácame.
Parpadeé confundida.
—¿Eh?
Azariel me miró con total tranquilidad.
—Si quieres entrenar, entonces empieza atacándome.
Abrí los ojos de golpe.
—¡¿Estás loco?! ¡Te voy a lastimar!
El campo entero quedó en silencio apenas escucharon eso.
Incluso si los soldados se habían alejado y nos habían dejado solos, los machos tenían un excelente oído.
Después…
Varias carcajadas explotaron alrededor.
—¿Lastimar al séptimo príncipe?
—Esa hembra sí que es divertida…
—Ni aunque entrenara cien años podría tocarlo…
Mis mejillas se encendieron de vergüenza.
Azariel, en cambio, solo me observó tranquilamente.
—Inténtalo primero, Nerissa.
Apreté con más fuerza la lanza entre mis manos.
El corazón me latía tan fuerte que podía escucharlo en mis propios oídos.
Los soldados alrededor seguían observando desde lejos, algunos con expresiones burlonas y otros simplemente curiosos.
Respiré hondo.
Bien…
Solo tenía que atacarlo una vez.
No podía ser tan difícil… ¿verdad?
Di un paso hacia adelante sosteniendo la lanza torpemente.
Azariel ni siquiera adoptó una postura defensiva.
Eso me irritó un poco.
—¡No te arrepientas después!
Él simplemente respondió:
—No lo haré.
Fruncí ligeramente el ceño.
Entonces reuní valor y corrí hacia él.
La lanza avanzó directamente hacia su pecho.
O al menos eso intenté.
Porque antes siquiera de tocarlo…
Azariel ya estaba detrás de mí.
Mis ojos se abrieron de golpe.
—¿Eh…?
Ni siquiera vi cuándo se movió.
Sentí un ligero toque en mi espalda.
Y al siguiente instante perdí completamente el equilibrio.
—¡¿Waaah?!
Caí de frente contra la arena.
Un silencio incómodo apareció alrededor.
Después…
Varias carcajadas explotaron nuevamente entre los soldados.
—¡Ni siquiera pudo verlo moverse!
—¡El príncipe la humilló demasiado rápido!
—¡Eso ni siquiera contó como ataque!
Mis mejillas ardieron de vergüenza.
—¡Cállense!
Las risas continuaron apenas unos segundos más…
Hasta que, de repente, una pesada presión espiritual descendió sobre todo el campo de entrenamiento.
El aire se volvió denso.
Los soldados abrieron los ojos de golpe.
Algunos incluso sintieron un escalofrío recorrerles la espalda.
Azariel no había levantado la voz.
Ni siquiera había cambiado su expresión.
Sin embargo, una aterradora energía espiritual púrpura comenzó a expandirse silenciosamente alrededor de él… evitando cuidadosamente tocarme a mí.
Solo estaba dirigida hacia los soldados.
Las risas desaparecieron al instante.
Todo el campo quedó completamente en silencio.
Varios hombres bajaron la cabeza inmediatamente.
—P-Perdón, séptimo príncipe…
Azariel ni siquiera los miró.
Sus ojos seguían puestos únicamente en mí detrás de aquellos lentes elegantes.
Entonces habló con calma.
—Continúa.
Inflé ligeramente las mejillas frustrada antes de levantarme rápidamente.
Azariel seguía exactamente igual de tranquilo.
Ni siquiera parecía haberse esforzado.
Eso solo empeoró mi orgullo herido.
—¡Otra vez!
Azariel arqueó apenas una ceja detrás de sus lentes.
—¿Tan rápido quieres volver a caer?
—¡Esta vez sí voy a golpearte!
Los labios de Azariel se curvaron apenas.
Era una sonrisa muy pequeña…
Pero definitivamente se estaba divirtiendo.
Eso hizo que me frustrara aún más.
—¡No te rías!
—No me estoy riendo.
—¡Sí lo estás haciendo!
Volví a lanzarme hacia él con la lanza.
Esta vez intenté mover mejor mis pies tal como me enseñó.
Ataqué de lado.
Luego hacia arriba.
Después intenté empujarlo.
Pero Azariel esquivaba cada movimiento con absoluta facilidad.
Elegante.
Preciso.
Ni una gota de esfuerzo.
Parecía que estuviera bailando en lugar de pelear.
Y yo…
Parecía una niña haciendo berrinche con una lanza.
—Muy lenta.
Esquivó otro golpe.
—Tu agarre sigue siendo inestable.
Desvió fácilmente la punta de mi arma con la suya.
—Y bajas demasiado la guardia al atacar.
Antes de que pudiera reaccionar, Azariel movió ligeramente su lanza.
Mi arma salió disparada de mis manos.
—¡Ah!
La lanza cayó varios metros lejos de mí.
Abrí los ojos sorprendida mientras observaba mis manos vacías.
Azariel bajó lentamente su arma.
—En combate real ya estarías muerta.
Sus palabras hicieron que me estremeciera un poco.
La emoción que sentía antes desapareció por un instante.
Porque entendí algo importante.
Azariel no estaba jugando.
Él realmente conocía el peligro del combate.
Sin embargo…
Apreté lentamente mis manos.
—Entonces enséñame hasta que deje de ser débil.
Los ojos púrpura de Azariel se quedaron fijos en mí.
El viento espiritual del enorme campo movió ligeramente mi cabello rojo.
Y por un breve instante…
El ambiente alrededor quedó completamente en silencio.
Azariel me observó como si intentara entender algo.
Algo dentro de mí.
Entonces caminó lentamente hasta recoger la lanza caída.
Después volvió a colocarla en mis manos.
—Bien.
......................
La voz de Azariel sonó más baja esta vez, pero también mucho más seria.
—Volvamos a empezar desde el principio, Nerissa.
El enorme campo de entrenamiento permanecía en silencio alrededor de ambos.
Los soldados observaban desde la distancia sin atreverse a interrumpir después de sentir la energía espiritual que Azariel había liberado anteriormente.
Nerissa respiró hondo mientras volvía a acomodar la lanza entre sus manos.
Todavía podía sentir el peso del arma tensando sus brazos.
Azariel permanecía frente a ella con absoluta tranquilidad, sosteniendo su propia lanza con una sola mano como si no pesara nada.
Sus ojos púrpura la observaban atentamente detrás de los lentes.
—No pienses demasiado.
Nerissa frunció ligeramente el ceño.
—Es difícil no hacerlo cuando todos me están mirando…
Azariel suspiró apenas.
—Entonces deja de prestarles atención.
La punta de su lanza descendió lentamente.
—Y concéntrate solo en mí.
El corazón de Nerissa dio un pequeño salto involuntario.
Ella apretó la lanza con más fuerza.
—Bien…
Esta vez volvió a lanzarse hacia él.
Sus movimientos seguían siendo torpes…
Pero justo cuando dio el siguiente paso, algo cambió.
Una energía familiar pero que no recordaba recorrió su cuerpo inconscientemente.
La fuerza de Zeon.
La velocidad de Oliver.
Sus piernas avanzaron mucho más rápido de lo que esperaba.
Incluso ella misma abrió ligeramente los ojos sorprendida.
—¿Eh…?
El suelo del campo se agrietó bajo sus pies mientras su cuerpo avanzaba de golpe.
Azariel lo notó inmediatamente.
Sus ojos se afilaron apenas.
Nerissa apareció frente a él en un instante y lanzó la lanza hacia adelante.
¡CLANG!
Azariel bloqueó el golpe con facilidad.
Sin embargo…
Una pequeña sonrisa apareció lentamente en sus labios.
Era una sonrisa apenas visible.
Pero genuina.
Como si finalmente hubiera encontrado algo interesante.