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La Hija Del Rey Del Inframundo

La Hija Del Rey Del Inframundo

Status: En proceso
Genre:Romance / Demonios / Escuela
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Hikari Hifumi

se trata sobre una joven que es aceptada en una prestigiosa academia Pero lo que le parece extraño es que ella no envío ninguna solicitud y el nombre de la academia era muy raro y lo que era más extraño todavía era la reacción de su madre al escuchar el nombre de aquella academia si quieres saber de qué se trataba esa solicitud te invito a leer esta nueva y hermosa historia

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capítulo 5 El llanto de la impotencia

Al entrar en la habitación, el pesado portón de roble negro se cerró con un eco sordo que sentenció su soledad. El espacio era lujoso, lleno de terciopelos oscuros y muebles tallados que parecían garras, pero a Beatrix le resultó tan acogedor como una tumba.

Caminó hasta el centro de la estancia y, de repente, la armadura de hielo que había perfeccionado durante años para protegerse del mundo simplemente se desintegró. El silencio del Inframundo la aplastó.

Sus rodillas cedieron y cayó sobre la alfombra fría. El primer sollozo le desgarró la garganta, un sonido que nunca se había permitido emitir.

—Quiero volver... —susurró entre espasmos, ocultando el rostro entre sus manos—. Quiero estar con mi madre... con mis amigos...

La realidad de lo que había dejado atrás la golpeó con la fuerza de un naufragio. Cerró los ojos con fuerza y, en la oscuridad de su mente, apareció la imagen que más le dolía: su novio.

Recordó el calor de su mano, el olor de su perfume común y corriente, y las promesas de un futuro que ahora parecía una fantasía lejana. Recordó su última cita, las risas por cosas insignificantes y la seguridad de ser "solo Beatrix", una chica normal con una vida normal. La idea de que él estuviera esperándola en un mundo al que quizás nunca regresaría le rompió el corazón de una manera que ningún demonio podría entender.

—Con mi... con mi pareja... —balbuceó, mientras las lágrimas empapaban sus manos—. Él no sabe dónde estoy... pensará que lo abandoné...

Se abrazó a sí misma, encogiéndose en el suelo de esa habitación monumental. Afuera, cuatro candidatos poderosos y un padre invisible se disputaban su destino, pero dentro de esas paredes, Beatrix Blackwood solo era una joven a la que le habían arrebatado su libertad, su identidad y el amor que le daba sentido a su humanidad.

¿Cómo podría mirar a los ojos a Elias o a los demás, sabiendo que su corazón ya pertenecía a alguien que no tenía cuernos, ni ojos de fuego, ni un trono en las sombras?

Después de unos minutos el llanto terminó por agotar sus fuerzas. Aún en el suelo, con el rostro húmedo y el corazón hecho trizas, el sueño la reclamó como un refugio temporal.

La habitación quedó sumida en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el leve parpadeo de las antorchas de fuego azul en las paredes.

De pronto, la temperatura de la habitación cambió. No era el frío cortante de los otros jóvenes, sino una calidez densa, como la de la tierra profunda. Una sombra, más oscura que la propia noche, se materializó al lado de Beatrix. No tenía una forma definida, era una presencia inmensa que parecía ocupar todo el espacio.

Beatrix sintió un peso ligero sobre su cabello, como si una mano invisible e imponente la acariciara con una ternura infinita. En el vacío de su sueño, una voz gruesa e imponente resonó directamente en su oído, un susurro que vibraba en sus huesos

—Perdóname, mi pequeña reina... —la voz se quebró ligeramente, cargada de una nostalgia de siglos—. Sé que tenías una vida en el mundo humano, un novio, unos amigos... Sé que te duele.

Beatrix intentó abrir los ojos, intentó despertar para gritarle que la dejara ir, pero sus párpados pesaban como el plomo. Estaba atrapada en ese limbo donde solo podía escuchar.

—Pero es hora de tomar tu posición, mi niña —continuó el susurro, envolviéndola como una manta—. Perdóname por dejarte a ti y a tu madre. Perdóname por el silencio de todos estos años.

La voz suspiró, y el aire alrededor de Beatrix olió a granadas y a tierra mojada.

—Tu sangre es fuego y sombra, Beatrix. Eres mi heredera, y aunque odies este lugar ahora, naciste para gobernarlo. Descansa... pronto entenderás que el amor de un mortal es solo un suspiro frente a la eternidad que te espera.

La presencia comenzó a desvanecerse justo cuando Beatrix lograba emitir un quejido débil en sueños. El calor se retiró, dejando tras de sí un silencio absoluto.

Cuando ella despertó horas después, con los ojos hinchados y el sol violeta filtrándose por la ventana, no sabía si lo que había escuchado era una alucinación de su mente rota o si, por primera vez, su padre había estado allí, observando a la hija que había abandonado.

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Maybel Yasmina Herrera Seperlano
excelente historia mis felicitaciones quiero seguir leyendo más 💐🙏
Angélica Hernandez
que bien escritora, felicidades
Angélica Hernandez
de verdad, ella no se lo imaginó ?
Angélica Hernandez
bueno
Landi isabel torres flores
hola está muy bonita la novela cuando actualizas capitulos
Micaela Toscano
wow me encanta 👏 como reaccionara cuando sepa que no es una escuela normal
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