Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
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Capítulo 5
Elena tenía la mirada perdida en el horizonte, de pronto, su mirada se encuentra con la de Adrián. Se miran fijamente por algunos segundos hasta que ella reacciona e intenta disimular mirando a otro lado.
- ¿Qué opinas del hotel?- pregunta él.
- Más que el hotel, el lugar es hermoso. El color del mar, la arena, el cielo...
- Estoy de acuerdo contigo. Es un lugar hermoso. Pensé que ya habías venido antes.
- No, los últimos años no he tomado muchas vacaciones.
- Me pasa lo mismo. Cuando me enfoco en el trabajo, me olvido de lo demás.
- Es que no tenemos cualquier trabajo. Vidas dependen de nosotros.
- Así es. Tenemos una responsabilidad enorme sobre nuestros hombros. Pero hoy dejemos de lado el trabajo, aprovechemos el día para relajarnos.
- Me parece una excelente idea.
Adrián le hace una señal al camarero, quien se acerca a tomarles la orden. Ambos piden una piña colada.
Elena se siente cómoda y relajada. Adrián la mira de reojo cada tanto. Cumplen con el acuerdo de no tocar temas de trabajo y aunque es complicado, lo consiguen.
- Voy a atreverme a hacerte una pregunta muy personal. ¿En el futuro te visualizas como un hombre casado con hijos?
- Por supuesto. El problema es encontrar a una mujer que no tenga inconvenientes con mis horarios. La verdad es que estoy dispuesto a bajar un poco el ritmo. Fue una de las razones por las cuales acepté el puesto en el hospital. Ya he dedicado muchos años a mi profesión y ha llegado el momento de atender mi vida personal.
- Pues la mujer que elijas será afortunada.
- Creo que la clave está en que ambos nos elijamos.
- Mmm, es cierto. De nada sirve que uno de los dos elija si el otro no está convencido.
- Imagino qué Raúl y tú tienen muy claro lo que quieren. Llevan muchos años juntos.
- Sí, ambos sabemos muy bien lo qué queremos.
Elena no miente, tanto ella como Raúl tienen claras sus metas, solo que no son las mismas.
- ¿Te gustaría ir a comer algo?
- Claro, vamos.
Adrián es un hombre muy divertido. Elena solo lo conocía como Jefe y en aquel entonces no compartían demasiado.
El resto del día lo pasan en el área de la piscina. Hay momentos de silencio entre ellos, más no resultan incómodos.
La tarde comienza a caer, el cielo les brinda un espectáculo de colores. Elena saca su celular y toma varias fotografías. También un video qué sube a sus redes sociales.
Adrián la observa sin perder detalle. Desde que conoció a Elena se sintió atraído, pero ella era una residente y él su jefe, no era correcto. Después se enteró que ella estaba en una relación y decidió mantenerse al margen.
- Creo que ha llegado el momento de irnos a descansar.
- Podríamos ir a cenar primero- propone Adrián.
- La verdad me gustaría ducharme e irme a la cama. Mañana será un día muy movido.
- Claro, gracias por la compañía.
- La pasé muy bien. Se cumplió el objetivo, nos relajamos.
- Así es. Descansa, te veo mañana.
Elena se aproxima y se despiden con dos besos en la mejilla. Al parecer, las costumbres españolas de Adrián comienzan a emerger.
Una vez sola en el ascensor, ella analiza los eventos del día. Se repite qué nada de lo acontecido representa una falta de respeto para Raúl o su relación. Sin embargo, hay algo que la inquieta y se niega a aceptar.
Llega a su habitación, se ducha, seca su cabello y se coloca una pijama cómoda. Se siente tentada a tomar su laptop y repasar una vez más su presentación, pero eso arruinaría el estado de relajación qué ha conseguido.
Revisa su celular, la publicación en sus redes ha recibido varias reacciones, Raúl le ha dado me gusta. Lo absurdo es que no ha recibido un solo mensaje de su parte.
Sin duda su relación está más que estancada y además han perdido los gestos románticos entre ellos. Están atrapados en la rutina. Enciende el televisor y programa el temporizador, en cuestión de minutos está profundamente dormida.
La alarma comienza a sonar; la apaga, se levanta, camina hasta el gran ventanal, corre las cortinas y desliza la puerta. Sale a la terraza, el sonido que producen las olas del mar le aporta calma. La brisa alborota su cabello, cierra los ojos y respira profundamente, llenando sus pulmones de ese aire limpio y fresco.
Después de unos minutos disfrutando la vista, ingresa en la habitación. Se ducha y se prepara para salir rumbo al salón destinado para la realización del Congreso.
Ya hay varios médicos registrándose en la mesa de bienvenida. A la distancia reconoce a Adrián, nuevamente, sus miradas se encuentran. Dura solo unos segundos, pero son suficientes para que Elena se sonroje.
Él termina su registro y la espera paciente junto a la puerta del salón.
- ¿Lista?- le pregunta cuando llega a su lado.
- Más qué lista.
- Me gusta tu seguridad. Vamos, debemos tomar nuestros lugares.
Ingresan en el salón. Los lugares están debidamente identificados. Minutos después, el congreso da inicio. Es el director del hospital quién le da la bienvenida a los asistentes y presenta al nuevo Jefe de Cardiología.
Los aplausos se escuchan en el recinto. Adrián ofrece su discurso y presenta a los ponentes. La primera en participar es Elena.
El día transcurre rápido. Todos los ponentes presentan temas de interés. Por ser el primer día, el hospital ofrece una cena de bienvenida.
Por supuesto, Elena y Adrián están en la misma mesa. Comparten con sus compañeros de trabajo, quienes expresan su emoción ante el regreso de Adrián como el Jefe de la Especialidad.
Al finalizar la cena, Elena declina la invitación de sus compañeros de ir a beber algo al bar del hotel. Prefiere caminar por la playa antes de irse a la cama.
Apenas han pasado dos días desde que llegó aquí y se siente tan distante de Raúl que no ha tenido la necesidad de comunicarse con él. No hay nada que quiera contarle y seguramente él se siente igual.
Comienza a preguntarse si lo suyo es más bien costumbre y no amor. Se sienta en la arena, observa el cielo repleto de estrellas y la luna brillando en todo su esplendor.
Recuerda los primeros años de su relación. Todo parecía perfecto, ambos enfocados en sus carreras, siempre había algo emocionante que contar. Hacían el amor con frecuencia, se puede decir que no hay un solo rincón en el apartamento en donde no hayan expresado su amor.
Ahora las conversaciones son vacías y los momentos de intimidad casi nulos. Recién se da cuenta de que Raúl evitó el tema del matrimonio y los hijos desde el principio.
Se fueron a vivir juntos más por comodidad que por cualquier otra cosa. Él jamás le prometió nada, fue ella quien se hizo ideas en la cabeza.
Lanza un profundo suspiro, eleva una oración pidiendo claridad. Hoy más que nunca la necesita. Voces y risas de gente que se aproxima la devuelven a la realidad.
Es un grupo de jóvenes que cantan mientras caminan por la playa. Los observa detenidamente, hasta cierto punto los envidia. Viven la vida sin mayores preocupaciones, disfrutan hasta las cosas más simples.
Sonríe cuando pasan a su lado, le gustaría llenarse de su energía y optimismo. Espera un par de minutos antes de levantarse y dirigirse al interior del hotel.
Con tantas cosas en la cabeza, le resulta imposible conciliar el sueño.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏