NovelToon NovelToon
TODO POR TI

TODO POR TI

Status: En proceso
Genre:Autosuperación / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:447
Nilai: 5
nombre de autor: evely azul

Masha Dusnet era una joven trabajadora de una familia de gran estatus, donde siempre recibió un buen trato y respeto. Todo transcurría en calma hasta que una enfermedad grave afectó profundamente a su madre; se necesitaba una suma enorme de dinero para salvarla, pero nadie quiso ayudarla. Fue entonces cuando descubrió la verdadera cara de quienes una vez admiró y en quienes confiaba plenamente: sus propios jefes le dieron la espalda, abandonándola precisamente en el momento más difícil de su vida. Sentía que se quedaba completamente sola, sin apoyo ni consuelo, cuando más lo necesitaba. Desesperada y sin ninguna otra salida, se vio obligada a tomar una decisión arriesgada por el bien de su madre: tuvo que dejar atrás sus raíces, su hogar y todo lo que conocía, para adentrarse en un mundo hostil que la trataría como una esclava, quien quedara luchando por sobrevivir

NovelToon tiene autorización de evely azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

22 ¿No hay mas amor?

Bajaban las escaleras con paso firme y coordinado los hombres del equipo médico. Vestían uniformes técnicos, llevaban puestos chalecos de sujeción reforzados y guantes protectores, preparados para contener cualquier reacción violenta. Entre ellos, llevaban a Inez: su cabello estaba totalmente revuelto, enmarañado y su mirada tenía un brillo alterado, perdido y furioso a la vez, y sus movimientos eran bruscos, espasmódicos y totalmente descontrolados. Los especialistas actuaban con extrema precaución, sujetándola con firmeza pero sin hacerle daño, conscientes de que podía hacerse daño a sí misma o lastimar a cualquiera que se acercara.

Inez luchaba con todas sus fuerzas, retorciéndose entre los brazos de ellos, gritando con una voz rota, mezcla de pánico, dolor y una rabia incontenible:

—¡Suéltenme! ¡Déjenme, les digo! ¡No me voy a ningún internado, ni a ningún hospital! ¡Yo estoy bien de mis cabales, se los juro que estoy bien! ¡No estoy loca, no me lleven a ningún lado! —de pronto, sus ojos se fijaron al fondo del vestíbulo, donde estaba su marido observando todo sin mover un dedo, y empezó a señalarlo con el dedo acusador, gritando con toda la fuerza que le quedaba—. ¡Todo esto es culpa tuya! ¡Tú estás detrás de todo esto, verdad?! ¡Tú lo organizaste para deshacerte de mí! ¡Solo quieres sacarme de en medio para irte con esa mujer, con esa amante que tienes en tu propia casa! ¡Lo sé todo, no me engañas! ¡Sé que tienes un amorío con la empleada, con Doris!

Escupía las palabras con veneno, convencida de su propia verdad:

—¡Claro que haces esto! Lo haces para impedir que te quite todo tu dinero, ¿verdad? ¡Pues te aseguro que te voy a quitar cada centavo, todo lo que tienes, porque yo soy tu esposa y todo esto me pertenece tanto como a ti! ¡Lo tuyo es mío, no lo olvides nunca! ¡Y no te concederé el divorcio, ni aunque me encierren mil veces! ¡Nunca te dejaré libre!

La fueron sacando a la fuerza hacia la puerta de salida, arrastrándola casi, mientras ella seguía lanzándole miradas llenas de odio y amenazas.

El doctor Lenny caminaba junto al grupo, pendiente de cada movimiento, preocupado genuinamente por el estado de su paciente, con una ternura y una compasión que contrastaban brutalmente con el ambiente helado que se respiraba en la mansión. Acompañó al personal hasta que salieron por la puerta principal, que Melisa abrió de inmediato, y se quedó parado en el umbral un momento, viendo cómo se la llevaban. Luego se volvió hacia Ronald, que permanecía de pie, inmóvil, con los brazos cruzados y una expresión dura, distante, sin rastro de aquel hombre tranquilo, amable y compasivo que había sido hasta hace muy poco.

—Yo me encargaré personalmente de que esté bien —le dijo Lenny con seriedad, intentando llegar a él—. Recibirá el tratamiento adecuado y tomará la medicación correcta. Estaré pendiente de ella en todo momento.

Ronald lo miró sin ningún tipo de emoción en la mirada, cortante y directo:

—Bien. Dígame entonces... ¿cuánto tengo que pagarle para que se quede allá el mayor tiempo posible y esté Bajo su cuidado?

Lo dijo con una frialdad absoluta, como si estuviera contratando un servicio cualquiera, sin importarle en absoluto si hablaban de su esposa o de una desconocida.

Lenny sintió un nudo en el estómago al escucharlo. Tuvo que contenerse para no reprocharle esa forma de hablar, pero decidió mantener la profesionalidad, aunque su voz denotaba la pena que le daba la situación:

—Mire... no le voy a cobrar nada. Inez es mi paciente desde hace muchos años, conozco su historia y he visto cómo son sus crisis. Por ella, por su estado y por compasión hacia todo lo que está sufriendo, yo me haré cargo de todo. Será un gesto de amabilidad y de responsabilidad médica, no se preocupe por los gastos.

Ronald asintió con indiferencia, sin inmutarse, y respondió con desprecio:

—Por mi parte, me parece perfecto. Al fin y al cabo, fue idea suya internarla. Y además... no tengo ningún interés en gastar ni un solo billete más en esa mujer para que se mejore. Ya me ha sacado bastante dinero de mis bolsillos durante años. Esto es el fin. No voy a dejar que me quite ni un centavo más.

Lenny intentó razonar con él, poniéndose claramente del lado de su paciente y defendiéndola:

—No sea tan duro con ella, se lo pido. Su esposa está atravesando en este momento una crisis muy grave de su enfermedad. No es ella misma. Le necesita, necesita su apoyo y comprensión ahora más que nunca.

Pero Ronald lo miró fijamente, con ojos vacíos y duros como la piedra, y le cortó la palabra con una risa amarga y cargada de rencor:

—¿Que yo la apoye? ¿Después de lo que hizo? ¿Cree usted que voy a pasar por alto el hecho de que empujó con violencia a Doris por las escaleras? ¡Casi la mata! Podría haber sido una tragedia, y solo avisé a los médicos y no a la policía porque mi cabeza ya no da para más presiones, pero eso no cambia lo que hizo. Puso en grave peligro la vida de esa mujer.

Hizo una pausa, señalando hacia la puerta por donde se la habían llevado:

—Así que no me importa lo que le suceda a Inez de ahora en adelante. Mañana mismo iniciaré los trámites para separarme de ella. A partir de ese día, ya no tendré ninguna responsabilidad sobre sus problemas, ni sobre su vida.

Se acercó un paso, con total desdén, y le ordenó:

—Y ahora, por favor... si ya se la llevaron de aquí, váyase usted también. Ya ha tenido suficiente estancia en mi casa por hoy.

Lenny comprendió al instante que ya no había nada que hacer. No había forma de razonar con aquel hombre; era evidente que el cariño, la paciencia y la compasión de antaño habían desaparecido por completo, reemplazados por un rechazo absoluto. Sin decir ni una palabra más, el doctor dio media vuelta y se retiró, apenado por la suerte que le esperaba a Inez, abandonada por quien debía haberla protegido.

En cuanto se quedó solo, Ronald se pasó una mano por la frente, en un gesto que revelaba el agotamiento extremo que sentía, mezclado con una rabia profunda y contenida. Se alejó caminando lentamente por el pasillo oscuro, dejando atrás todo recuerdo de ella, cerrando esa etapa de su vida para siempre.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play