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Cuando Mi Ausencia Sea Paz

Cuando Mi Ausencia Sea Paz

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:256.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: A.Gaby

Valeria Cárdenas parecía tener una vida estable: un matrimonio envidiable, un hogar tranquilo y un esposo que, alguna vez, la amó de verdad. Pero con el tiempo, las palabras dejaron de ser cariño y empezaron a doler, y el silencio se volvió una forma de castigo que nunca supo cómo enfrentar.
Día tras día, Valeria se fue apagando entre reproches, desprecios, monotonía y culpas que no eran suyas. Sin darse cuenta, dejó de ser ella misma para convertirse en alguien sin alma, solo para no molestar.
Cuando finalmente toma una decisión de la que no hay vuelta atrás convencida de que su ausencia hará todo más fácil para quienes la rodean, entiende demasiado tarde cuánto se había perdido en el camino. Porque a veces el amor no se acaba… solo cambia hasta volverse irreconocible.
Esta es una historia donde el dolor se guarda, donde nadie ve lo que pasa puertas adentro. Y donde comprender lo que ocurrió llega cuando ya no se puede reparar.

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una voz que no esperaba

El viento soplaba con fuerza en lo alto del puente.Valeria tenía los ojos cerrados, el corazón latiendo con una intensidad que no sabía si era miedo o simplemente el final acercándose. Sus manos temblaban, pero ya no retrocedía. Había llegado hasta ahí con una idea clara: terminar con todo.Con el dolor.Con el vacío.Con esa sensación constante de no ser suficiente para nadie.

—Nadie me necesita —susurró, apenas moviendo los labios.El ruido de los autos pasaba debajo de ella como un murmullo distante, casi ajeno. Era como si el mundo siguiera girando sin importarle si ella estaba o no.Dio un pequeño paso hacia adelante.

El borde estaba ahí.Tan cerca.

—No lo hagas.La voz la sacó de ese estado.

Valeria abrió los ojos.

—Mujer por amor de Dios, por favor no lo hagas —repitió la voz, esta vez más cerca—. Sea lo que sea lo que estés pasando, te juro que tiene solución. Todo en esta vida se puede arreglar menos eso, la huesuda amiga.

Valeria giró ligeramente la cabeza.Una mujer estaba a unos metros de ella, con el rostro pálido, los ojos llenos de preocupación. No parecía mayor que ella.

—No te acerques murmuró Valeria, o te juro que me tiró de una vez con la voz débil.

—No me acerco, tranquila respondió la mujer levantando las manos con cuidado. Solo quédate donde estás, ¿sí? No te muevas más.

El tono no era autoritario.Era sincero.

Casi desesperado.

—Mira continuó. Yo no sé qué te pasó, ni quién te hizo daño, pero créeme esto no es la solución.

Valeria tragó saliva.

—No hay solución susurró.

La mujer negó de inmediato.

—Claro que la hay respondió. A veces no la vemos, a veces duele tanto que parece que no existe solución pero está ahí siempre solo que no queremos verla, y vemos la salida facil.

Dio un pequeño paso, con cuidado.

—Solo… baja de ahí, ¿sí? Hablamos tranquilas.

Valeria no respondió.

El silencio se alargó unos segundos.

—Por cierto añadió la mujer, intentando suavizar el momento me llamo Susana Sousa tengo veinticinco años…y ahora mismo siento que me va a dar algo si no te bajas de ahí.

Valeria parpadeó.No esperaba eso.

—¿Y tú? —preguntó Susana—. ¿Cómo te llamas?

Valeria dudó.

Pero algo en la forma en que la miraba

La hizo responder.

—Valeria Cárdenas—dijo en voz baja.

Susana abrió los ojos con sorpresa.

—¿En serio? —dijo, intentando sonreír—. Mira qué casualidad tenemos la misma edad y tu nombre es muy bonito.

—Ven baja —insistió Susana, más suave—. Me tienes con los nervios de punta, de verdad.Valeria miró hacia abajo otra vez.

Luego miró a Susana.Su mente estaba en conflicto.Una parte de ella seguía queriendo dar ese paso.

Otra dudaba.

—No sé si puedo—murmuró.

—Sí puedes —respondió Susana de inmediato—. No tienes que hacer nada más que dar un paso hacia atrás. Solo uno y hace la diferencia en tu historia.

Valeria respiró hondo.

El aire le quemaba.

—Si me bajo nada va a cambiar —dijo.

Susana negó lentamente.

—No, Valeria sí cambia —respondió—. Porque seguirás aquí, vivita y coleando y no muerta con los gusanos comiéndote. Y mientras estés aquí hay oportunidad de que algo sea diferente.

El silencio volvió.

Pero esta vez no era igual.Valeria cerró los ojos por un momento.

Las palabras de Andrés.Las de Florencia.

El dolor.La humillación.

Todo estaba ahí.

Pero también esa voz, ruidosa de esa mujer que no la conocía.

Y aun así estaba ahí.

Por ella.

—No quiero seguir sintiendo esto, susurró, con la voz sensible.

Susana dio otro paso pequeño.

—Lo sé —dijo con suavidad—. Y no tienes que sentirlo sola.Esa frase...

La desarmó.Valeria abrió los ojos.

Y lentamente.Dio un paso hacia atrás.

Luego otro.

Sus manos seguían temblando.Pero ya no estaba en el borde.

Susana soltó el aire que llevaba conteniendo en sus pulmones de los nervios.

—Gracias a Dios… —murmuró.

Sin pensarlo mucho, se acercó despacio.

—¿Puedo? —preguntó, dudando.

Valeria no respondió.

Pero tampoco se apartó.Y eso fue suficiente.

Susana la abrazó.

No fue un abrazo fuerte.

Fue suave.Cuidadoso.

Como si temiera romperla.Y en ese momento.

Valeria dejó de resistir.

Se aferró a ella.Y comenzó a llorar como nunca.No como antes...Esto era diferente.

Era un llanto más profundo.Más real.

—No puedo más dijo entre sollozos—. Ya no puedo...

Susana no la soltó.

—Sí puedes , tu eres una mujer valiente susurró. Solo estás cansada, muy cansada, pero eso no significa que se acabó.

Valeria negó con la cabeza.

—No, tú no entiendes—dijo—. No soy suficiente para nadie, nunca lo fui...

Susana se separó un poco, lo suficiente para mirarla a los ojos.

—No digas eso —respondió. No permitas que alguien más decida cuánto vales y de lo que eres capaz.

Valeria bajó la mirada.

—Mi esposo —susurró—. Me engañó, me humilló, me hizo sentir que no valgo nada...

Las palabras salían entrecortadas.

Pero salían.

—Y la otra mujer —continuó—. Me dijo que soy poco, que estorbo...

Susana frunció el ceño.

—Entonces el problema no eres tú —dijo—. Son ellos.Valeria negó lentamente.

—No… —respondió—. Si fuera suficiente, él no habría buscado a otra, no me hubiera sido infiel...Susana tomó suavemente su rostro, obligándola a mirarla.

—Escúchame bien —dijo, seria—. Que alguien te falle no significa que tú fallaste. Que alguien no te valore no significa que no vales.

Valeria sintió que las lágrimas volvían.

—No sé qué hacer con mi vida —admitió.

Y esa fue la verdad más grande que había dicho.

Susana respiró hondo.

—Por ahora, no tienes que resolver todo —respondió—. Solo tienes que seguir aquí. Eso ya es suficiente.Valeria se quedó en silencio.

No sentía que alguien la estuviera juzgando.

Ni comparando.Ni haciéndola de menos.

—¿Y si todo vuelve a doler? —preguntó.

Susana sonrió con tristeza.

—Va a doler —dijo—. No te voy a mentir, pero no siempre va a ser así.Todo es un proceso , cada caída, es para levantarnos más fuerte que nunca..El viento volvió a soplar.

Pero ya no se sentía igual.Valeria miró hacia el puente una vez más.

Y luego,Se alejó un poco más.

Como si marcara una distancia.Como si eligiera,aunque fuera por ahora

seguir.

—Gracias —susurró.

Susana negó.

—No me agradezcas —respondió—. Mejor invítame un café, después de este susto me lo merezco.

Valeria soltó una pequeña risa.

1
Ivania Flores
perder aun ser guerido es lo más doloroso
Ivania Flores
ado guieren ko Ban a dejar como limonero 😁😁😁😁😁😁😁 selo merece
Ivania Flores
hojalatero no se muera aunque no qn dicho lo de la enfermedad pero ella anda de cupido 💕💕💕💕💕
Ivania Flores
ni lo dude lo ba adejar con una mamo adelante y la otra atrás nadie se muere sin pagar ño gue ase
Ivania Flores
jijji😁😁😁😁😁 selo merece dejo de comer pan x comer piedra ya que acentir lo gue caleri centi👏👏👏👏👏👏 todo se paga en la vida
Ivania Flores
ojalá no sea nada malo no fuera a un bar atomar
Edith Zenteno
buenaa pero me falto otro hijo mínimo
Edith Zenteno
jajajaja lo dejaran en la calle y otra mi lo del hijo es mentira yo creo que el es estéril
Edith Zenteno
ummm parece que Susana esta enferma terminal por lo que dijo
Edith Zenteno
tal vez sea el el del problema y no ella
Edith Zenteno
ese error lo cometemos muchas mujeres dejamos de trabajar, no estudiamos en fin nos sentamos a esperar todo
Lorena Osorio
está novela me gustó muchísimo gracias a quien la escribió
Maria Elena Gomez
Normal
Silvia Muñoz Muñoz
Excelente novela ,gracias autora
Felisa Bendisky
felicitaciones autora excelente novela se a nimo

con tema muy delicado la violencia el cáncer la muerte lo hizo súper bien felicitaciones 👏👏👏👏🥰
Hiradia Cohen
Si por favor que Susana se salve qué si es por un trasplante o algo que lo logre pero que no muera y vean crecer su empresa junto a valeria como es su sueño
Hiradia Cohen
Pero pereciera por como se expresa Susana que ella estuviera enferma ojala no parece buena chica
Hiradia Cohen
Es una Putizorra y a Valeria le hace falta quererse mad tien el autoestima por el suelo pero no es culpa de ella debemos recordar que arrastra trauma de su crianza en un orfanato donde nunca fue adoptada ella en si nunca es culpable de sus inseguridades El y la Putizorra si son lo mas bajo pero tiene que pagarlo ojalá elka encuentre alguien que la ayude a salir de ese cueco
Lourdes Masa Quintal
No tengo palabras para describir está hermosa novela que me llegó hasta el alma, gracias autora, que tú vida esté llena de bendiciones. Leo desde Quintana Roo México.
Gladys Muñoz
mujer me tienes el corazón chiquito de tanto llorar pensé ya voy a llorar por esta no ahora a llorar por las 2
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