Charlotte Ricci, huérfana criada en un orfanato de monjas, sale al mundo a los 18 años para trabajar 6 meses —si no encuentra su lugar, se convertirá en monja. Sin saberlo, se hace asistente de Marcelo Romano, CEO cuyo imperio es fachada de la mafia.
Marcelo siente una obsesión por la inocente Charlotte, pero su interés despierta enemigos que buscan destruirlo usando ella como arma. Cuando comienzan las amenazas, descubren que su orfanato guarda secretos antiguos ligados a la mafia y que Charlotte es heredera de un legado peligroso.
Ahora deberán enfrentar traiciones y el peso de un destino escrito en sangre, mientras ella decide entre su antiguo hogar y el hombre que ha robado su corazón.
NovelToon tiene autorización de Guadalupe Garza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
***
Los días seguían siendo normales en la empresa, Charlotte había cumplido las expectativas de Marcelo en lo laboral, estaba agusto con ella era eficiente, responsable y siempre tenía todo a la mano, no se le pasaba nada, en especial con reuniones dentro y fuera de la empresa, poco a poco ella empezaba a usar su ropa para sentirse ella misma más segura... Marcelo entre la empresa y sus negocios de la mafia había dejado de querer comerse con la mirada a Charlotte y no por qué no quisiera, simplemente por qué la necesitaba como asistente.
Ese día salieron un poco más tarde de lo habitual, a si que Charlotte le pidió a Joaquín que si iba por ella, y a si cenaran juntos, ella aún quería saber que había echo tantos años, y otras cosas
—Charlotte listo ya puedes irte —le decía Marcelo mientras el también se ponía de pie junto con ella —mañana si no tenemos nada temprano, puedes entrar una hora más tarde —le decia y ella asentia
—Ok, gracias señor —decia ella
—Solo Marcelo, ya te dije, ya salimos de horario laboral —el esperaba ansioso oir su nombre salir de los labios de ella, pero ella simplemente no lo hacía por más que el se lo pedía, Charlotte le sonrió algo que a Marcelo parecía obsesionarse, ya que necesitaba ver su sonrisa en el día.
—Esta bien Marcelo —decia ella, dejando a Marcelo sorprendió, ya que su voz suave resonó en su cabeza, algo en él deseaba oir de nuevo su nombre salir de su boca, pero ella salió del elevador y al ver a Joaquín junto a otro joven ella camino rápido para abrazar al hijo de Joaquín, y después a Joaquín...
Marcelo veía como el joven pasaba sus brazos por la espalda de Charlotte y ella parecía agusto con eso, el dejo un beso en su mejilla, que parecía que fue cerca de la boca, al menos eso pareció desde la vista de Marcelo, subió a su auto y sentia la sangre hervir que sin darse cuenta aceleró su Bugatti, Charlotte veía como desaparecía como polvo frente a sus ojos
—Como has estado princesa —le decía el joven
—Bien, todo a estado bien, Rafa —le decía ella con una sonrisa, ajena al tormento que se estaba desatando dentro de Marcelo, al imaginar a Rafaello besarla, pero lo que no sabía Marcelo era que ellos jamás se verían a si
—Bueno, vamos a cenar al restaurante Italiano del centro —proponia Joaquín
—Si, extraño comer ahí —respondia Charlotte, Joaquín le abria la puerta del copiloto para después subirse el del otro lado, y Rafaello irse en su auto, al llegar al restaurante pidieron mesa y mientras esperaban la cena, Rafaello le contaba como le había ido en estados unidos estos años a él, y ella le contaba del orfanato
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
En un departamento estaba Marcelo perdido en sus pensamientos viendo por el balcón, veía la noche que se veía en silencio, el tenía un vaso de whisky en su mano y en la otra un cigarro
—Estas distraido, que sucede —le decía una rubia
—Nada, estás lista, tengo hambre Bianca —le decía Marcelo sin mirarla, el solo pensaba en Charlotte y en el joven que la abrazaba con familiaridad
«Ella jamás dijo que no tuviera novio, pero que me importa eso a mi, joder solo es mi asistente, no debería importarme que haga fuera de la empresa»
Pensaba para el mismo, se tomo el whisky de un trago y miro a Bianca
—Te dije que te apures, ya me quiero ir —le decía molesto
—Que diablos te sucede a ti Marcelo, ya estoy lista —decia tomando su saco, Marcelo veía el vestido provocativo que Bianca llevaba y recordaba a Charlotte, eran tan distintas, Charlotte para él era única.
—Nada que te importe, no somos nada para darte explicaciones —decia mientras subían al elevador, Bianca en silencio tomaba fotos de ella —donde salgo yo en tus malditas fotos verás —le decía y ella mostraba que no salía el, ella deseaba que el dejara de usarla y empezará a decirles a todos que eran algo más que simples amantes, después de 2 años a si, pero el no mostraba interés en querer algo con ella, al menos algo formal no, debía conformarse con que solo la tuviera a ella de amante y le haya regalado el departamento donde ella vivía, el auto y la tarjeta que le dió para sus gastos, no podía pedir más que eso, no podía pedir una relación seria con él, eso jamás pasaría....
Al llegar al restaurante donde Bianca había reservado una mes para dos, era el mismo dónde estaba Charlotte... El escuchó una risa suave y dulce, una voz que podía reconocer sin necesidad de mirarla, miro sobre su hombro y la vio a ella sonreír animadamente con él joven y el hombre frente a ellos, el joven tomaba su mano con suavidad y Charlotte le sonreía, Marcelo a punto de estallar miro a Bianca
—Pide la cena para llevar —le dijo y Bianca lo miro mal
—Me arregle para nada, de verdad —respondia ella, pero Marcelo no necesitaba un drama de ella, en ese momento
—Pues quédate, me largo de aquí —decia el, ella no tubo más remedio que ordenar la cena para llevar.
—Me dirás que te sucede hoy, estás de malas, muy distraído —le decía ella, y el sin mirarla respondió
—Mira Bianca lo que me suceda no es tu asunto, que no se te olvide, a si que ya cállate y vámonos de aquí —en eso miro hacia el frente y la vio salir del brazo de Rafaello, ella miro hacia el auto y lo miro, le sonrió, una sonrisa que parecía volverlo loco a él, y ahora más se molestaba por qué creía que ella ya era de otro, Bianca miro eso y cruzó los brazos y se puso sería —y a ti que te pasa —le decía al darse cuenta de la actitud de Bianca
—Quien es esa tipa que te sonrió, y se te ilumina los ojos —decia ella con celos, y Marcelo solo negaba
—Estas loca, y es mi asistente, y que yo sepa estás escenas no las tolero —dijo acelerando, dejo a Bianca en su edificio y el se fue a un bar donde estaba Lorenzo, necesitaba sacarse el estrés de Bianca, y el enojo de imaginar a Charlotte en brazos de otro... aunque no se acostaba con otras mujeres, si iba a beber algo al bar...