NovelToon NovelToon
SUBASTADO

SUBASTADO

Status: En proceso
Genre:CEO / Casarse por embarazo / ABO / Venderse para pagar una deuda / Pareja destinada / Mafia
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

Adán siempre pensó que, después de la muerte de su padre omega, su mundo no podía romperse más. Pero al iniciar su último año de universidad, descubre que su papá—un beta inestable, adicto al alcohol y a los casinos—no solo tenía una segunda familia, sino que también había cobrado el seguro por la muerte del hombre que lo crió. Cuando las deudas de su padre se vuelven impagables y los acreedores empiezan a presionar, Adán se ve obligado a enfrentar a uno de los dueños del casino: Víctor Salvatierra, un alfa de treinta años con fama de frío, calculador y peligroso. Un hombre que dirige negocios legales… y otros de los que nadie quiere hablar. Víctor está cansado de escuchar a su madre criticarlo por no tener pareja, convencida de que nunca podrá lograr un vínculo estable. Pero cuando Adán aparece en su oficina exigiendo que liberen a su padre, Víctor encuentra la oportunidad perfecta:
Una deuda enorme. Un omega desesperado. Y una propuesta que podría solucionarles la vida a ambos.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

SECUESTRO

El dolor que sentía en su cuerpo era inimaginable. Cada músculo parecía arder y su cabeza palpitaba con violencia, como si quisiera partirse desde dentro. Adán intentó recordar de dónde había llegado el golpe que lo dejó aturdido.

No… sí lo recordaba.

Horas atrás, durante su descanso en el casino, había caminado hacia la salida para tomar un poco de aire fresco. Aún llevaba puesta la camisa de mesero, ligeramente arrugada del turno largo que estaba cumpliendo. Fue entonces cuando tres hombres vestidos de traje aparecieron frente a él. Al principio creyó que eran clientes importantes.

Y se arrepintió de haberles dirigido la palabra.

Uno de los hombres se acercó con paso firme, estudiándolo como si ya lo conociera.

—¿Tú eres Adán Wilson?

Adán se tensó al instante.

—¿Quién lo busca? —respondió, intentando mantener la calma, aunque su voz dejó escapar un temblor.

El hombre frunció el ceño, claramente molesto por la evasiva.

—No te hagas el tonto. Hemos investigado a tu padre, Mateo Wilson. Eres su hijo —respondió con irritación.

Adán apretó los puños.

—Ese hombre no es mi padre. Si lo están buscando, vayan a su casa. Él y yo no tenemos ninguna relación —dijo, frustrado y herido por tener que repetir siempre lo mismo.

—Ese es el problema —contestó el hombre, dando un paso más, invadiendo su espacio personal—. Llevamos bastante tiempo buscándolo y no aparece. Y me importa un rábano si ustedes se hablan o no. Yo solo quiero que me devuelva el préstamo… con los intereses.

Los otros dos hombres se movieron rápido, cerrándole cualquier posible salida. Adán sintió la desesperación subirle por la garganta.

—¿Cuánto… cuánto es lo que debe? —preguntó, en un hilo de voz.

—Me debe casi veinte millones —respondió el hombre sin pestañear.

Adán abrió los ojos, incrédulo.

—Eso… es imposible. Nadie tiene esa cantidad…

—A mí me da igual —interrumpió el hombre con brusquedad—. Puedes ir a encontrarlo, o yo mismo te abro por la mitad y saco lo más valioso que tengas. O te vendo a algún viejo con gustos caros. De cualquier forma recupero mi dinero.

El corazón de Adán se aceleró al punto de dolerle. Sus piernas temblaban, pero aun así logró responder con un resto de valentía.

—¿Por qué debería yo pagar esa deuda? Yo no pedí ningún préstamo.

El hombre soltó una risa seca.

—Tu padre los puso a ti y al otro omega como avales. Así que no nos queda de otra que cobrarles a ustedes. Sabemos que el otro omega ya no vive. Y al no encontrar a Mateo… —lo miró de arriba abajo— nos queda cobrarte a ti.

Las palabras lo golpearon con más fuerza que cualquier puñetazo. Adán sintió que su mundo se venía abajo de golpe.

Él jamás había firmado algo. Jamás había pedido dinero. Y ahora debía pagar una deuda enorme… que no era suya.

—Mira —continuó el hombre, con un suspiro casi cansado—. Si llegamos a un acuerdo, podemos esperar unos meses para que nos devuelvas algo. Pero si no… tendrás que conseguir esa cantidad antes de que acabe la semana.

Por un instante, su mirada se suavizó. Quizás vio en Adán a un joven perdido, igual que él había sido hace años.

—Muchacho… te entiendo. Pero mi jefe no tolera a los deudores. Lamento meterte en esto —dijo, sonando realmente sincero por un segundo.

Adán sintió los ojos arderle.

—E-está bien… puedo hacerlo. Pero necesito tiempo. Es una cantidad enorme… y no tengo a nadie que me ayude —susurró, casi quebrándose.

El hombre sacó una tarjeta y se la entregó.

—Intenta reunir aunque sea una parte. Este es mi número. Si lo consigues, llámame.

—S-sí… lo haré —respondió Adán tomando la targeta, con la voz rota.

—Confío en tu palabra. Vámonos, muchachos.

Pero justo cuando el hombre subía a su auto, otro vehículo se atravesó frente a Adán tan rápido que el chirrido de las llantas hizo eco por toda la calle. Dos hombres salieron apuntándole con armas.

—¡Sube al auto! —ordenaron sin dejar espacio a la duda.

—¡Maldición! —gritó el acreedor, sacando su arma— ¡Llamen al jefe! ¡AHORA!

Un disparo resonó y Adán, paralizado por el terror, fue empujado dentro del vehículo desconocido que había arrancado en el altercado.

Dentro del auto temblaba de miedo, incapaz de respirar con normalidad.

—P-por favor… no me hagan daño… —imploró.

El hombre del copiloto se volteó con una sonrisa torcida.

—Mientras estés sin un rasguño, podemos recuperar lo que ese beta inútil nos debe —dijo—. Amordacenlo. Bien amarrado. No quiero sorpresas.

Adán se retorció, suplicando.

—No… por favor… podemos llegar a un acuerdo… yo puedo—

—¿Acuerdo? —el hombre se burló— Niño, tu padre pidió dinero hace más de dos años. Los intereses crecen diario. Cállenlo.

—N-no… por favor… —lloró Adán.

Pero lo único que recibió fue un golpe seco en la cabeza que lo dejó inconsciente.

 

Durante el trayecto, escuchó voces borrosas, insultos, gruñidos. A veces lograba abrir los ojos y veía luces de la ciudad pasar como cometas borrosos. Finalmente, lo arrastraron y lo encerraron en una especie de jaula de metal, fría y húmeda.

—Alguien… ayúdeme… —murmuró con la voz quebrada— Dios… ayúdame…

Pero lo que el no sabía es que la ayuda estaba ya en camino. Aun cuando el ni siquiera le había buscado o pedido

 

Mientras eso ocurría, Víctor había llegado a la casa del joven. Revolvió cajones, revisó armarios, buscó pistas… pero no encontró nada útil. Fueron al Casino Empire, pero Jhonny le dijo que Adán salió a su descanso y jamás regresó.

Camino a la casa del chico, recibió la notificación que tanto temía.

—Señor —informó uno de sus hombres—, varios testigos vieron cómo unos sujetos se lo llevaban. Pensamos que lo llevarían a su domicilio… pero no aparece.

Víctor apretó la mandíbula hasta que le dolió.

—¡Con un demonio! —rugió, pateando una tabla del piso.

La madera se levantó, revelando fajos de dinero escondidos. Danilo se agachó, sorprendido.

—Señor logré dar con el auto que se lo llevó, pero en una parte del camino ha desaparecido, talvez tomaron otro camino en el túnel, señor...esto es dinero limpio. Billetes de verdad. ¿De dónde lo sacó?

—De aquí —respondió Víctor, revisando el escondite—. Parece que este chico se llevó lo que pudo de su casa. Javier investigó: la casa de James fue vendida casi por completo. Y encontraron una caja fuerte en la habitación principal.

Este chico es inteligente.

Danilo abrió los ojos. Su jefe jamás solía elogiar a nadie.

Víctor respiró profundo, con la expresión endurecida.

—Debemos encontrarlo.

—Entendido, señor —dijo Danilo—. Llamaré a los demás acreedores. El que no conteste… seria quien se lo llevó.

—Buena idea. Y dile a Javier que revise las cámaras de la ciudad. Alguna debió captar algo.

—Sí, señor —respondió Danilo, y luego se volvió hacia los hombres presentes—. ¡Ya oyeron al jefe! Nuestra prioridad es encontrar al muchacho. Con vida.

—¡Sí! —gritaron todos al unísono.

Víctor cerró el puño alrededor de un fajo de billetes, como si con eso pudiera contener su ira.

—A ese chico no le puede pasar nada —murmuró.

Y la búsqueda empezó.

1
Yudiela Arboleda
solo espero que no dejes la obra incompleta como muchos de aquí tienes futuro autora 👏👏👏👏
Maria Elena Sanchez Bautista
me fascina☺️
amelia bozo
si autora a mí me encanta 🥰🥰🥰
amelia bozo
me encanta tu historia (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)(⁠≧⁠▽⁠≦⁠)(⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🥰🥰🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play