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LA ACOMPAÑANTE...

LA ACOMPAÑANTE...

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Venderse para pagar una deuda / Reencuentro / Salvar al hijo enfermo / Amante arrepentido
Popularitas:306.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

"¿Qué harías por salvar la vida de tu hijo? Mar Montiel, una madre desesperada, se enfrenta a esta pregunta cuando su hijo necesita un tratamiento costoso. Sin opciones, Mar toma una decisión desesperada: se convierte en la acompañante de un magnate.

Atrapada en un mundo de lujo y mentiras, Mar se enfrenta a sus propios sentimientos y deseos. El padre de su hijo reaparece, y Mar debe luchar contra los prejuicios y la hipocresía de la sociedad para encontrar el amor y la verdad.

Únete a mí en este viaje de emociones intensas, donde la madre más desesperada se convertirá en la mujer más fuerte. Una historia de amor prohibido, intriga y superación que te hará reflexionar sobre la fuerza de la maternidad y el poder del amor."

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cliente amable...

Santiago fue muy amable con Mar esa noche, algo que le pareció extraño a ella, pero la hizo sentir muy bien.

Santiago bajó personalmente a la cocina y pidió que le prepararan un caldo de pollo con verduras, preferiblemente sin condimentos. No se arriesgaría a que ella se pusiera mal otra vez.

Media hora después, Santiago tocó a la puerta. Mar se levantó de la cama y fue a abrir.

—Hola, traje caldo de pollo con verduras. Seguramente te hará bien —dijo Santiago, con un tono inusualmente suave.

—Gracias, no debiste molestarte —respondió ella, analizándolo con cierta sorpresa. El hombre frente a ella parecía desconcertado, vulnerable incluso.

—No es ninguna molestia. Tómalo como mi manera de reivindicarme por lo que ocurrió ayer —dijo Santiago, con su tono habitual, aunque algo más contenido.

—¿Te estás disculpando? —preguntó ella, arqueando una ceja y dejando escapar una sonrisa que le iluminó el rostro, haciéndola ver aún más hermosa.

—¿Me vas a dejar aquí parado frente a tu puerta haciendo el ridículo? —dijo él, cambiando el tema con torpeza.

—No… ven, te recibo —dijo ella, apartándose.

—¿Ni siquiera me invitarás a entrar? —replicó él, fingiendo ofensa.

—Si quieres, puedes entrar —dijo ella, encogiéndose de hombros.

Santiago entró y acomodó la bandeja en una mesa. Tomó el tazón y lo llenó con caldo de la olla y unos pedazos de pollo.

—Siéntate y come —ordenó con ese tono firme que parecía imposible de contradecir.

Mar obedeció y empezó a comer. Tenía mucha hambre.

—Mmm… qué delicia. Muchas gracias —dijo con una sonrisa satisfecha, sintiendo que el cuerpo por fin le respondía.

Santiago la observó en silencio, con seriedad aparente, aunque por dentro estaba encantado de verla tan natural, tan ella.

De repente, Mar dejó de comer, como si recordara algo.

—Santiago, ¿tú ya cenaste? Con lo del restaurante… tú tampoco pudiste comer —preguntó con sincera preocupación.

—Come tranquila, yo no tengo apetito —respondió él con serenidad.

—No, eso sí que no. Espera —dijo ella con determinación.

Terminó su caldo de pollo rápidamente, se levantó, lavó el plato y la cuchara, y regresó para servir otro tazón.

—Toma, come. Podemos compartir. No tienes por qué aguantar hambre por mi culpa —habló ella con naturalidad, mirándolo con ternura.

Santiago no soportaba el caldo de pollo, pero al ver los ojos expectantes de Mar, relajó el gesto.

—Luna, no me gusta el caldo de pollo… pero gracias por pensar en mí. Come tú, esperaré hasta que termines —dijo finalmente, con honestidad.

Mar se sintió avergonzada.

—Lo lamento, no sabía. Pero deberías ordenar algo de cenar para ti —dijo bajando la mirada.

—No te preocupes. Además, no tenías cómo saberlo. Ya es tarde, y no acostumbro a comer a esta hora. Termina de comer —dijo Santiago, con una calma que contrastaba con su mirada intensa.

Mar suspiró, rindiéndose, y siguió comiendo, aunque ya sin mucho ánimo. Santiago se regañó internamente por no haber probado al menos un bocado para no decepcionarla, pero prefería ser sincero a fingir lo que no sentía.

Ser completamente honesto era parte de su naturaleza. Algunos lo consideraban una virtud, otros un defecto. Santiago era el tipo de hombre que decía siempre lo que pensaba sin filtros… pero Mar empezaba a despertar en él una conciencia diferente.

Cuando terminó, Mar le agradeció con una sonrisa.

—Esperaré hasta que te duermas —dijo Santiago con tranquilidad.

—No es necesario, por hoy ya es suficiente. Arruiné tu cena y, por si fuera poco, te quedaste sin comer —respondió ella con tono de culpa.

—No fue tu culpa, fue un incidente. Anda, duerme, si no, no me iré. Por cierto, deberías hacerme una lista de tus alergias para evitar este tipo de sustos en el futuro —habló con tono serio.

—Como ordene, señor mandón —dijo ella entre risas.

Santiago sonrió levemente. Mar se acostó, pero con él en la habitación le era imposible dormir. Santiago se sentó en el sofá del rincón, concentrado en su celular, aunque su atención iba y venía hacia ella.

—Santiago —llamó ella al cabo de unos minutos.

—Dime, ¿te sientes mal? —preguntó él, levantándose de inmediato, preocupado.

—No, es solo que me cuesta dormir con la luz prendida —dijo ella.

—Ah, es eso. Ya apago las luces —respondió él, sin pensarlo.

—Pero… —intentó decir ella, aunque él ya había apagado todo y regresado a su sitio.

Mar dio vueltas y vueltas en la cama, hasta que se rindió. Se levantó decidida a pedirle que regresara a su habitación.

—Santiago, es mejor que regreses a tu habitación. Así no puedo dormir —dijo sin rodeos.

No hubo respuesta. Al acercarse, lo vio dormido profundamente. El cansancio del día anterior lo había vencido.

Con cuidado, Mar le quitó el teléfono, lo apagó y lo puso en la mesa. Luego fue por una cobija y lo cubrió con delicadeza, cuidando de no despertarlo. Por varios segundos se quedó observándolo.

Su rostro, en calma, parecía otro. La rigidez habitual se había desvanecido, dejando al descubierto un hombre mucho más humano, incluso tierno. Aquello la desconcertó.

Después de unos minutos de contemplarlo, regresó a la cama y, por fin, logró dormirse.

A la mañana siguiente, Mar despertó temprano, como solía hacerlo. Giró la cabeza y lo vio aún dormido. Se veía relajado, sereno… casi perfecto.

—Al verte así, nadie pensaría que eres un tonto prepotente y grosero a veces —pensó para sí misma, divertida.

Fue al baño, tomó una ducha caliente y, al salir envuelta en una toalla, recordó demasiado tarde que no estaba sola.

Santiago acababa de despertar cuando ella salió. Su mirada la recorrió de pies a cabeza sin poder evitarlo. La piel aún húmeda, el cabello mojado cayendo en ondas, las pecas sutiles sobre su rostro… y ese aroma a frambuesa que lo envolvió por completo.

Por un instante, Santiago se quedó sin aire.

—Buenos días —dijo al fin, intentando sonar natural, aunque su voz salió más grave de lo habitual.

Mar se sonrojó.

—Buenos días —respondió, tratando de parecer tranquila.

—No sé en qué momento me quedé dormido. Solo quería cuidarte. Gracias por abrigarme —dijo él, con una sonrisa leve, sin dejar de mirarla.

—Supongo que no querías dormir tan incómodo. Disculpa por haberte causado tantos inconvenientes —dijo ella, buscando ropa en su maleta.

—Si te vuelves a disculpar por lo de anoche, te haré pagar por ello —advirtió él, con tono serio, aunque sus ojos brillaron con picardía.

Mar frunció el ceño, sin saber si estaba bromeando o no, y se encerró en el baño con una mezcla de nervios y desconcierto.

Santiago la siguió con la mirada. No podía evitarlo. Cada gesto, cada palabra suya lo desarmaba. Admiró la forma en que caminaba, el contoneo natural de su cuerpo… y su mente lo traicionó por un segundo, imaginando cómo sería tocarla.

Sacudió la cabeza con fuerza, maldiciendo en silencio. Tomó su teléfono y salió de la habitación antes de perder el control.

Mar estaba empezando a remover demasiado dentro de él. Y eso lo asustaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.

1
Tere Jimenez
muy prepotente el dueño le han deber dado una buena mordida
Tere Jimenez
seguro fu su jefe interesante empieza la novela gracias
Luis Fy
está novela es hermosa ojalá puedas subir más capitulos me encanta tiene un mensaje tan bello y los protagonistas son excelentes felicitaciones autora que Dios la bendiga y que siga cosechando éxitos bendiciones para ti y tu familia gracias por compartir tan bella novela espero la continuación lo más pronto posible gracias
Teresa Gámez
como debe de ser , si un hombre ama de verdad a su mujer y su hijo ese es la actitud
Kyana Goyo
Hummmmm mi mente está que explota. Sinceramente no sé por cuál la escritora se irá. Pero soy súper rencorosa... Aunque las acciones valen mucho...
Kyana Goyo
Palo por ese cul... a ese ingrato y mal hombre.😅
Anonymous Carmen diaz
Bello capítulo gracias
Anonymous Carmen diaz
Asqueroso decir eso verás las consecuencias de ello Viktor te llevará capaz a Rusia y desearás poder arrepentirte de todo lo dicho
Anonymous Carmen diaz
Mirian debiste controlar más a tu esposo están en problemas por su bocota u ambición ellos dos no se quedan sin responder por la ofensa a Mar y Joshua
Anonymous Carmen diaz
Santiago en el corazón de tu dormita sigues tú Viktor es un buen amigo que la ayudó sin otra intención aunque si se siente atraído pero su ayuda es desinteresada
Anonymous Carmen diaz
Ofreces menores Willy saldrás como proxeneta de menores muchos años y sabes que te harán en la cárcel
Anonymous Carmen diaz
Acabas de perder tu agencia no abra nadie los vuelva a contratar rompisteis las reglas que pregonas Willy
Anonymous Carmen diaz
Bien dicho Viktor reconoces lo que está haciendo Santiago tienes respeto a los demás
Anonymous Carmen diaz
Fernanda ni barriendo calles saldrás del lodo y tu carrera de modelo y actriz se destruyó ahora quien te apoye puede ser destruido por Santiago no debiste meterte con Mar y Joshua
Anonymous Carmen diaz
Como debe ser hechos no palabras y tu mar siempre con la cara levantada que Santiago lo
Pista tu nombre y esos que te lastimaron caerán
Anonymous Carmen diaz
Son tu mundo Santiago nada ni nadie debe dañarlo ni tu
Anonymous Carmen diaz
Debió pensar eso antes como se hubiera sentido ella u sus hijos si se lo hicieran humillarlos y permitir lo hagan los demás y los acusen
Anonymous Carmen diaz
No te está dando opción si quieres
Anonymous Carmen diaz
Querías un donativo será tu ruina esta visita Santiago no perdonará lastimarás a Joshua ni a Mar
Anonymous Carmen diaz
Espera a ver lo que dura grave error humillar un niño y a su madre y que sean hijo y mujer de Santiago
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