NovelToon NovelToon
Estoy Aquí

Estoy Aquí

Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Niñero / Padre soltero / Reencuentro / Completas
Popularitas:55
Nilai: 5
nombre de autor: Sra.SFerreira

Eleonor Ribas, una joven de 25 años, pasó la vida luchando por sobrevivir, marcada por un pasado de abandono y dolor. Cuando lo pierde todo de una sola vez, trabajo, hogar y estabilidad, el destino la conduce hasta Dante Bianchi, un mafioso temido, frío e implacable, diez años mayor que ella. Pero es en los hijos de él donde encuentra un nuevo propósito, especialmente en Matteo, un niño autista que solo logra calmarse con su presencia.

Al aceptar trabajar como niñera de los niños, Eleonor se adentra en un mundo peligroso de secretos, traiciones y conspiraciones. Mientras se gana el cariño de los pequeños y resquebraja las murallas de Dante, fuerzas ocultas conspiran desde las sombras. Cuando la verdad sobre su pasado salga a la luz, ¿podrá confiar en el hombre que juró no volver a apegarse? ¿O ya será demasiado tarde?

NovelToon tiene autorización de Sra.SFerreira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

El ascensor comenzó a descender, pero, de repente, se detuvo abruptamente, lo que me hizo congelarme en el lugar. Mi corazón comenzó a acelerarse, y una ola de calor me invadió. Miré a mi alrededor, y el pequeño espacio parecía disminuir cada vez más. Las paredes, que antes parecían tan inofensivas, ahora parecían apretar mi pecho, como si quisieran tragarme.

Allí estaba yo, en el mismo lugar de tantas pesadillas. Todavía podía oír el eco de mi respiración agitada, y los recuerdos comenzaron a invadir mi mente como un torbellino. La infancia… la oscuridad… la sensación de estar sola, encerrada en un cuarto, sin saber qué estaba pasando, sin nadie para ayudarme. Me acordaba de ser una niña frágil, perdida, sin una voz, sin nadie para protegerme.

El sonido de mi corazón latiendo en el pecho era ensordecedor. Yo estaba en ese ascensor, pero, en mi mente, yo estaba de vuelta en ese cuarto oscuro, encerrada, incapaz de salir. Las paredes se acercaban, y el aire parecía ponerse más denso. Intentaba respirar, pero todo lo que sentía era el pánico creciendo dentro de mí.

—Eh... ¿estás bien? — La voz masculina vino como una intervención en medio del caos, y casi no conseguí registrar lo que estaba sucediendo. El hombre estaba a mi lado, intentando ayudarme, pero mi visión estaba borrosa, el aire estaba demasiado denso para que yo consiguiera enfocar. Él no entendía lo que estaba sucediendo conmigo, y yo tampoco conseguía entender. El pánico se apoderaba de cada célula de mi cuerpo.

—Yo... yo no sé... —mi voz temblaba, y apenas conseguía formar palabras. —No consigo respirar... todo está apretando...

Él pareció percibir la gravedad de la situación y se acercó un poco más, intentando transmitir calma. —Respira despacio. Todo va a estar bien. Vamos a salir de esto, ¿ok?

Intenté seguir su orientación, pero la sensación de estar tragada por ese espacio pequeño, sin salida, me estaba consumiendo. Mi cuerpo estaba tenso, y yo solo quería salir de allí. Quería correr, esconderme, pero no sabía para dónde ir. Era como si el dolor y el miedo estuvieran en todo lugar, rodeándome, tomando mi espacio.

—Mira, —dijo él, la voz más suave, como si intentara encontrar una conexión conmigo. —Vamos a intentar distraernos un poco. Puede ser más fácil si piensas en otra cosa.

Lo miré, sin saber qué responder. El pánico aún me consumía, pero él continuó.

—¿Qué te gusta hacer? —preguntó él, intentando llevarme a un espacio más tranquilo, como si fuera posible encontrar algún tipo de normalidad en ese ascensor atascado.

—Yo... yo gusto de leer, —respondí casi sin pensar, mi voz aún fallando. —Pero no consigo pensar en nada ahora...

Él sonrió levemente, como si hubiera encontrado algo para mantener la conversación fluyendo. —A mí también me gusta leer. ¿Cuál es tu tipo de libro favorito?

Forcé una sonrisa, intentando agarrarme al momento. —Me gustan historias de misterio. Algo que me haga pensar. Pero... ahora no consigo pensar en nada.

—¿Misterio, eh? Tal vez eso sea bueno para nosotros. ¿Qué te parece pensar en un misterio? Algo que podrías resolver ahora. Como, por ejemplo... ¿qué sucedió con el ascensor? —bromeó, intentando aliviar el clima.

Reí nerviosamente, no creyendo que estaba consiguiendo reír en medio del pánico, pero él me hizo sentir un poco más ligera. La conversación no apagó el miedo, pero por un momento me sacó de ese espacio apretado que parecía estar sofocándome.

—¿Siempre eres así? —pregunté, intentando distraerme. —¿Serio y, al mismo tiempo, tan desenfadado?

Él dio una leve risada. —Creo que lo intento, al menos. La vida es complicada, ¿no? A veces, tenemos que intentar no tomarnos todo tan en serio. ¿Crees que vamos a quedar atrapados aquí mucho tiempo?

—Espero que no... —dije, mirando hacia las puertas del ascensor, como si deseara que ellas se abrieran en ese momento. El pánico aún estaba allí, pero, al menos, yo no estaba sola.

Él me miró con más atención. —No te preocupes. Yo soy bueno en lidiar con estas situaciones. Ya me he quedado atrapado en un ascensor antes, solo que yo estaba solo. Yo sabía que iba a salir luego, pero... yo estuve allí por un tiempo.

Lo miré, intentando procesar sus palabras. — ¿Y cómo conseguiste lidiar con eso?

Él se encogió de hombros, como si no fuera nada de más. —Fui más paciente. Respiré hondo. E hice lo que pude para mantener la calma. Créeme, es mejor pasar por esto sin volverse loco.

Respiré hondo, intentando seguir su ejemplo, intentando mantenerme firme. Los recuerdos de mi infancia estaban comenzando a perder fuerza, pero el miedo aún estaba allí, susurrando en el fondo de mi mente.

—¿Cómo consigues ser tan calmo? —pregunté, curiosa, intentando entender su tranquilidad en medio de toda la tensión.

Él me miró, pensando antes de responder. —Yo no soy calmo todo el tiempo, ¿sabes? Pero, cuando algo así sucede, no hay mucho que hacer. Lo mejor es aceptar la situación y esperar la hora cierta. A veces, la única cosa que podemos controlar es cómo reaccionamos.

Sus palabras me ayudaron a enfocar un poco más, e intenté seguir su consejo. Quedé en silencio por un tiempo, sintiendo la calma que él estaba intentando pasarme. Yo no sabía cuánto tiempo se pasó, pero cuando el ascensor finalmente se movió de nuevo, sentí un alivio inmenso.

Él sonrió, viendo mi expresión cambiar. —Lo estás haciendo bien, Eleonor. Muy bien.

Lo miré, sorprendida. —¿Cómo sabes mi nombre?

Él sonrió un poco más, medio avergonzado. —Ah, te vi en la recepción una vez. Y, bien, tú tienes una forma de... estar siempre tan enfocada. Es fácil de recordar.

Sonreí de vuelta, sintiendo una ligereza en el aire. —Gracias, Yo... no sé lo que habría hecho sin tu ayuda.

Él dio un ademán con la cabeza, como si aquello fuera natural. —No hay de qué. Estoy feliz de poder ayudar.

—¿Cuál es tu nombre?—preguntó ella

—Dante —él sonrió

El ascensor comenzó a moverse de nuevo. Las puertas se abrieron, y yo salí, aún con el corazón acelerado.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play