Damian es un alfa dominante, es un agente recién casado que busca terminar una misión y volver a casa con su esposa, pero todo cambia su rumbo y su vida, cuando queda atrapado en las garras de un enigma, una especie rara que ya no es normal. Pero todo se pone aún peor, cuando lo reclama como suyo y se aferra a el.
"— Tu serás mío y yo estaré a tus pies..."
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...CAPITULO 5:...
..."ES UN SECUESTRO"...
Había sido criado y entrenado para ser un guerrero, un enigma y hombre que nunca bajara la cabeza, y eso quedó en su cabeza como una regla principal, cada paso que daba llamaba la atención, no solo por ser un hombre al que debes temer por su poder, sino que solo verlo producía un miedo indescriptible, tan solo su presencia haría sentir escalofríos; su apariencia, no era tosco, pero tampoco delgado, era tan alto que la mayoría miraba así arriba para verlo, aunque nadie se atrevía a siquiera mirarlo directamente a aquel par de ojos dorados, era como si su mirada descifrará tus más oscuros secretos y caías a sus pies dócilmente.
Pero quién diría, aquel alfa de cabellos negros y ojos grises que desprendían valentía pura, a pesar de que ahora estaba a su alcancé a su merced, no le temía, ni un poco, el sabía que el alfa no tenía nada de miedo a el, solo le asustaba que le hiciera daño a su Omega, cosas totalmente diferentes para el enigma.
Cassian, salió a paso lento de aquel cuarto. Miro con determinación a sus hombres, esa simple mirada bastó para que se le acercarán y obtener cualquier orden que el les dictará.
El enigma de ojos dorados miro detenidamente a uno de sus hombres en específico, un joven de cabello pelirrojo y pecas que adornaban su cara, su actitud era dura a simple vista daba esa aura, lo había observado en algunas cuantas ocasiones, aunque Cassian era un experto descifrando a las personas y rápido noto que era más que una máscara, sonrió discretamente y lo apunto con su dedo a aquel joven.
— Trae a nuestro invitado, cualquier movimiento para escaparse has todo para que no pueda moverse, pero no lo mates. ¿Entendido? — Ordenó aquel gran hombre mientras su vista no se apretaba de aquel joven que solo se limitó a asentir.
Cassian salió de la bodega; aquella bodega vieja y en mal estado quedó atrás y el clima frío de afuera golpeo su piel y rostro, aun así su expresión era calmada, no mostró reacción cuando el viento golpeo con fuerza y movió débilmente sus cabellos rubios.
Se limitó a esperar a aquel agente adentrándose en la calidez de su lujoso auto.
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Minutos después el pelirrojo ya se encontraba frente al auto de Cassian, empujando a Damián que tenía un golpe más en su mejilla, era notorio por qué está había empeorado la herida de su labio y ahora ya hacía más sangre sobre la que se supone ya había secado, aun así el alfa se mostraba confiado era obvio que estaba adolorido, pero aun así su actitud quería mostrar lo contrario.
— Sube — Gritaron desde adentro.
El mismo pelirrojo que le rompió el labio lo empujó dentro del auto con brusquedad mientras cerraba la puerta tras de él con más calma, pues era el auto de su jefe.
Damián miro a la persona a su lado, Cassian estaba mirando al frente sosteniendo unas esposas de metal.
— ¿A dónde me llevas? — Pregunto el pelinegro mirando fijamente al enigma, mostrándose lo más seguro posible.
— Me darás tu mismo la USB, hasta entonces no puedes alejarte de mí — Hablo con seriedad mirándolo.
La mirada superior de aquel hombre paso a los labios de Damián, dónde ahora sí herida ardía por el aire y la falta de atención, pero al final la ignoro y de forma seca tomo las manos del alfa para esposarlo.
— ¿Qué significa esto? — Susurro Damián mirando fijamente sus manos atadas.
— Es algo obvio, ¿No crees, agente? — Hablo Cassian mirando hacia el frente.
El auto arrancó y ya ninguno dijo nada, Damián no lucho, al final del día estaba secuestrado, nadie se preocuparía si las esposas causaban daño en sus heridas que tiempo atrás dejo la gruesa cuerda al atarlo, no había compasión y menos para el.élabía trabajado en muchas misiones, y también se había encontrado en muchos secuestros, donde era torturado, aun así algo le decía muy en el fondo que este no era un simple "secuestro" de su especialidad.
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Llegaron al lugar de donde salieron, aquel viejo bosque de apariencia oscura, el mismo pelirrojo bajo a Damián tomándolo está vez con fuerzas desde las esposas, tras de él bajo Cassian, quien traía un abrigo grande que solo logro hacer que Damián lo deseará. El aire era frío, "¿Quién no quiere un abrigo caliente?, muero de frío", pensó el alfa evitando seguir mirándolo.
— Vamos, hagamos esto rápido — Hablo el rubio caminado al frente.
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— ¡No hay nada señor! — Grito uno de sus hombres saliendo tras de un árbol.
— Mentira, que busque bien!, yo lo deje ahí! — Grito más ansioso Damián intentando esconder sus nervios que lo carcomía por dentro.
—¡Buscamos bien!, le aseguró que no debe haber nada. Busca por tu cuenta si crees que mentimos — Inquirió uno de los hombres mirando con molestia a Damián.
Cassian se acercó al alfa y lo tomo de las esposas con una mano apegándolo a él, mientras que con su otra mano libre apretaba su cuello, sin sobrepasarse.
Mentiría si no se sintió nervioso.
Estaba demasiado nervioso.