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Casada con el tío millonario de mi ex

Casada con el tío millonario de mi ex

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / La mimada del jefe / Enfermizo / Amante arrepentido / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:833.6k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Dupi

A Renata la traicionaron el día más importante de su vida.

Mientras se probaba sola su vestido de novia, un mensaje anónimo le reventó el mundo: su prometido, Patricio, se estaba casando con Daniela —la hija postiza que le robó su lugar en la familia Bracamonte— en una boda de ensueño. Cuando llegó, escuchó a los invitados reírse de ella: «la sorda», «la arrimada», «en la cama ha de ser un pez muerto». Patricio ni se inmutó: «Es normal en este círculo. Seguirás siendo mi esposa legal».

Renata rompió el compromiso ahí mismo. Y esa misma tarde, ante todos, hizo lo único que nadie esperaba: **se casó con Maximiliano Lazcano… el tío de su ex.**

Frío, intocable, dueño de uno de los imperios más grandes del país, Max era el hombre que la sociedad entera deseaba y temía. Lo que Renata no sabía —y lo que Patricio descubriría demasiado tarde, llamándola noche tras noche para suplicarle que volviera— es que ese magnate de hielo la amaba en silencio desde que ella tenía dieciséis años. Y ahora que por fin era suya, no pensaba dejarla ir.

Él la cubrió de joyas y la defendió en público cuando la élite la despreciaba. Curó en secreto el oído que ella creía perdido. La eligió, una y otra vez, frente a todos. Pero entre ellos seguía en pie un secreto enterrado en cenizas: el incendio que la dejó sorda, el trauma que lo persigue a él… y una verdad que cambiará quién es el culpable y quién la víctima.

Mientras Renata se levanta de la nada hasta convertirse en la diseñadora más codiciada del país, los que la humillaron caen uno a uno. La hija postiza pierde su corona. El ex que la cambió por su hermana lo entiende cuando ya no hay vuelta atrás. Y la verdad sobre su sangre, su pasado y el hombre que siempre la amó saldrá a la luz.

La despreciaron por ser «la hija perdida, la sorda, la naca».

Se equivocaron con la mujer.

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Capítulo 33

Capítulo 33: Me gusta mucho

Abrió el estuche del todo. Y ahí estaban: los dos anillos de enredadera. El de él, ancho, con el diamante de color engastado entre los tallos de oro; el mío, más delgado, con el rubí. Hechos a mano, imperfectos en esa forma en que solo es perfecto lo que alguien talla pensando en ti.

Max sacó el suyo. Lo giró en la penumbra hasta encontrar, por dentro, el grabado: sus iniciales y las mías entrelazadas, y la fecha. La fecha en que firmamos en el Registro Civil. El día que, para todos, había empezado un contrato. El día que, para él —me lo confesó mucho después—, había empezado lo único bueno de su vida adulta.

Se lo puso. Le quedó. Claro que le quedó; yo le había medido el dedo a escondidas aquella noche en que lo creí dormido.

Y entonces, según me contó Emilio —que entró justo en ese momento a dejar unas medicinas y se quedó congelado en la puerta, sin atreverse ni a respirar—, el gran Maximiliano Lazcano hizo algo que nadie en este mundo le habría creído capaz de hacer.

Tomó el otro anillo, el del rubí, el mío. Me levantó con cuidado la mano dormida. Y, en ese cuarto de hospital de pueblo, a media noche, en voz muy baja, me puso el anillo en el dedo como no había podido ponérmelo en la boda —porque en la boda no hubo anillos hechos por nosotros, solo argollas compradas a las prisas—. Me deslizó el aro despacio, hasta el fondo, y después se llevó mi mano a los labios y me besó, uno por uno, los dedos. Como quien repara algo. Como quien hace, en silencio y a destiempo, la promesa que no supo hacer a tiempo.

Emilio dejó las medicinas y salió de puntitas, y juró por su madre que no había visto nada. (Lo juró tan mal, tan rojo y tan tartamudo, que claro que terminó contándomelo todo años después, una Navidad, con tres tequilas encima y los ojos llorosos de "fue lo más bonito que vi en mi vida, señora").

Yo no me enteré de nada de eso esa noche. Dormí como no dormía en años, vaciada por completo, con el susto por fin disuelto en el cansancio. Dormí del lado bueno apoyada contra su brazo, oyéndole el corazón, ese corazón que unas horas antes había creído callado para siempre y que ahora me arrullaba, terco y vivo, latido a latido.

Desperté a la mañana siguiente con la luz gris de la tormenta amainando entre las cortinas, en una habitación que ya no era el hospital sino un cuarto de hotel —Max había insistido en moverse en cuanto los médicos lo dejaron—. Estaba tapada hasta el cuello, calientita. Y al estirar la mano para frotarme los ojos, vi un destello rojo en mi dedo.

El anillo. Mi anillo de enredadera. Puesto.

Me incorporé de golpe, el corazón acelerado. Y lo encontré: Max, sentado en el sillón junto a la cama, ya bañado, con ropa limpia, los puntos de la ceja oscuros sobre la piel, mirándome con los brazos cruzados y, en su mano izquierda, brillando, el otro anillo. El suyo.

—Buenos días —dijo, con una calma peligrosa, de gato que ya se comió al canario—. Dormiste doce horas.

—Tú… —Señalé su mano, luego la mía, sin palabras—. Los anillos. Los abriste. Te lo… te lo pusiste.

—Me lo puse. —Se levantó, se acercó, se sentó en el borde de la cama y me atrapó la mano del anillo entre las suyas—. Tiene mi nombre grabado por dentro. Y la fecha en que nos casamos. —Bajó la voz, y me clavó esos ojos oscuros que no me dejaban mentir—. Así que dime la verdad, sin "estoy bien", sin orgullo. ¿Para quién era este anillo, Renata?

Me ardió la cara entera. Quise inventar algo, decir que era un encargo, que era para un cliente. Pero después de cruzar un país creyéndolo muerto, después de gritarle mi amor a la espalda equivocada de Emilio, ¿qué caso tenía seguir fingiendo?

—Para ti —murmuré, mirándole el pecho en lugar de la cara—. Lo hice para ti. Llevo semanas haciéndolo, de madrugada, a escondidas. Escogí yo las piedras, las tallé yo, le grabé yo el nombre con una lupa hasta que me dolieron los ojos. Quería… quería ponértelo yo, cuando volvieras. Darte algo que no se comprara con tu dinero, algo que no salga de ninguna vitrina. Algo mío, hecho para ti y para nadie más. —Tragué saliva, las orejas en llamas—. En la boda no hubo anillos de verdad, ¿te acuerdas? Solo las argollas que compró tu asistente a las prisas. Y yo… yo quería que tuviéramos unos de verdad. Unos nuestros. —Me encogí de hombros, muerta de vergüenza—. Ya. Ya lo dije. ¿Contento?

Hubo un silencio. Me atreví a levantar la vista.

Y vi a Maximiliano Lazcano, el témpano, el terror de Polanco, con las orejas rojas y los ojos brillantes y una sonrisa que no le cabía en la cara, esa sonrisa rara que solo me salía a mí.

—Me gusta —dijo, con la voz ronca—. Me gusta mucho. —Me besó la mano, el anillo, los nudillos—. Es el primer regalo en mi vida que alguien me hace con sus propias manos, sin querer nada a cambio. —Me miró—. No me lo voy a quitar nunca. ¿Me oyes? Nunca. Tendrán que enterrarme con él.

—No digas eso —protesté, dándole un golpecito en el pecho sano, con el corazón desbordado—. Anoche ya tuve suficiente de imaginarte enterrado para toda la vida.

—No vas a tener que enterrar a nadie en mucho tiempo —le dije, todavía con la voz temblona—. Te lo prohíbo. Acabo de recuperarte.

—Permiso para todo lo peligroso, ¿no? —Se rio bajito—. Ya me sé la regla.

—Ya te la sabes.

Se rio, me atrajo, me besó por fin en la boca, despacio, con cuidado de sus costillas y de mi vergüenza. Fue un beso distinto a los de antes. No el de la boda, que fue una declaración pública; no el del oído, que fue ternura. Este fue de los dos eligiéndose en privado, sin nadie mirando, sin cámaras ni apellidos ni venganzas de por medio. Solo Renata y Max, dos huérfanos de cariño que habían aprendido, a destiempo y a tropezones, que se podía querer sin que doliera. Por un rato el mundo entero se redujo a esa cama de hotel, a dos anillos de enredadera y a dos personas que por fin, sin contratos de por medio, se habían elegido de verdad.

Cuando nos separamos, él me acomodó un mechón detrás de la oreja, serio de repente.

—Vístete y desayuna —dijo—. Hoy te quiero llevar a un lugar. Hay algo que tengo que enseñarte. La verdadera razón por la que vine a este país. —Algo cruzó sus ojos, entre nervioso y esperanzado, una expresión que no le había visto nunca en esa cara de hielo—. Llevo semanas guardándotela. Y ya es hora de que la sepas.

—¿Es algo malo? —pregunté, con una punzada de miedo—. Porque después de la noche de ayer, no creo aguantar más sustos.

—No. —Me tomó la cara entre las manos—. Es lo contrario de malo. Es la cosa más buena que he intentado hacer por alguien en toda mi vida. Y tengo miedo de que no salga, por eso no te había dicho nada. Pero ya no quiero guardártela más. Confía en mí una vez más, ¿sí? Desayuna, y vamos.

Asentí, intrigada, con el anillo nuevo pesándome dulce en el dedo y el corazón lleno de una mezcla de curiosidad y de esa calma rara que da despertar al lado de alguien que te eligió.

1
Betty Manzur
pero no entiendo si esa es la hija verdadera porque la odian y esa vieja tiene la manía de apenas verla la cacheteay la boba se deja
Cliente anónimo
No se puede cargar capítulo 7 y 9 que pasa
Elina Beatriz Ravazzano
Me quedé con ganas de mas. si tuvieron hijos si el suegro de Renata los pudo conocer. Conocer tanto drama y tan poco de su futuro feliz.
Margarita Pech
bien por ti
Margarita Pech
👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Norexis Macias
es buena y muy larga
Victoria
👏👏👏
Alicia Sira
la fragilidad la haces tú idiota porque max siempre ha creído creído ti no mereces un final feliz mereces quedarte sola por estúpida
Alicia Sira
increíble la verdad que esta mujer no merece a max. el creyó en ella siempre y ella se deja convencer por el que la traiciono. la verdad la historia pudo haber sido mejor sino se hubiera largado tanto en tantas estupideces
Gpe Silbia CM
Algo enredado la trama, llevo 70 capitulos no ha avanzado nada. es buena historia solo que la escritora en vez d meterle muchas palabras de relleno pudo expresarse mejor ... si te atrapa Pero te aburre 😑
Judy
Linda historia
Judy
Una linda historia, sinceramente no me gustó que se dilatara tanto y que el final tan esperado fuera tan corto. Pero valió tu esfuerzo. Felicitaciones
LA _LOCA_MISAKI
para mii que Maximiliano ya la conocia y ya estaba enamorada de ella../Heart//Heart//Heart/
LA _LOCA_MISAKI
para mii que Maximiliano ya la conocia y ya estaba enamorada de ella../Heart//Heart//Heart/
Judy
Respeto el trabajo de los autores, la trama de la historia es muy linda, pero coincido con el comentario de otra lectoras, que cansador siempre el que ya va a pasar algo… esta historia ya necesita un cierre, si no va a fracasar
Leticia Baeza Vazquez
la verdad está más estúpida no pude ser osea esperar amor de quien no la quiere y se lo demuestran está pendeja no tiene dignidad como cae mal x dios
Leticia Baeza Vazquez
esta si q se pasa de estúpida y pendeja yo con esta mujer no puedo osea
Leticia Baeza Vazquez
q estúpida le faltan huevos a esta protagonista osea
Alicia Sira
que no sea algo malo a maxi
Mirla Loyo
ajá y quién carajo era el tal Adrián?🤷‍♀️🤦‍♀️
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