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Perdona, yo no mendigo amor

Perdona, yo no mendigo amor

Status: Terminada
Genre:Romance / Fantasía / Mujer despreciada / Viaje a un juego / Completas
Popularitas:67.7k
Nilai: 5
nombre de autor: 𝕯𝖍𝖆𝖓𝖆𝖆𝟕𝟐𝟒

Belvina Laurent lo tenía todo: belleza, un apellido poderoso y un esposo que cualquiera envidiaría. Pero Alden Virel, el CEO más frío de la ciudad, jamás la vio como algo más que un contrato. Ella suplicaba su atención. Él la ignoraba. Y entre ambos, una mujer llamada Seraphina sonreía desde las sombras.

Hasta que un día, Belvina dejó de perseguirlo.

Sin lágrimas, sin escenas, sin súplicas. La mujer que despertó esa mañana ya no era la misma. Su mirada era distinta. Su voz, afilada. Y la frase que le dedicó a Alden le heló la sangre:

"No mendigo amor."

Ahora es él quien no puede dejar de observarla. Quien busca excusas para estar cerca. Quien siente que algo se le escapa entre los dedos cada vez que ella le da la espalda.

Pero Belvina ya tomó una decisión: no va a humillarse por nadie. Ni siquiera por el hombre que, sin saberlo, está empezando a amarla de verdad.

Mientras tanto, Seraphina no piensa rendirse. La mujer que se esconde detrás de una sonrisa perfecta guarda secretos que podrían destruir a toda la familia Astera. Y está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias.

En esta guerra entre orgullo, obsesión y deseo, solo hay una regla: el amor no se mendiga.

NovelToon tiene autorización de 𝕯𝖍𝖆𝖓𝖆𝖆𝟕𝟐𝟒 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

33. Mi problema eres tú

Belvina se dejó caer en el sofá de la sala. Un tenue rubor aún se distinguía en sus mejillas.

En un rincón de la habitación, Arsen estaba concentrado jugando un videojuego. Solo le echó un vistazo fugaz y volvió a enfocarse en la pantalla de su celular.

—¡Agh! ¡Maldición! ¡Qué idiotas! —refunfuñó Arsen—. ¿Qué clase de equipo es este? ¡No son nada leales! —bramó, a punto de estrellar el celular.

Belvina chasqueó la lengua.

—Hasta para jugar videojuegos eres escandaloso.

Arsen sonrió con sorna sin apartar la mirada.

—Tú no entiendes de videojuegos, Belvina.

—¿Yo? —Belvina se señaló el pecho—. ¿No entiendo de videojuegos?

Soltó una risa seca. En su momento, los videojuegos habían sido tanto su pasatiempo como una fuente de ingresos. Vendía cuentas por dinero, mucho antes de dedicarse a escribir trabajos académicos por encargo.

—¿Acaso hay alguien más aquí además de ti? —la retó Arsen—. ¿Un fantasma?

Belvina abrió su celular de inmediato.

—¿Cómo se llama tu cuenta? Vamos a jugar en línea juntos.

—¿Jugar contigo? —Arsen puso los ojos en blanco con desgano—. Seguro solo vas a ser un estorbo.

—No subestimes a la gente —dijo Belvina—. Hagamos esto: si pierdo y resulto ser un estorbo para tu equipo, te doy mi mesada de este mes.

Arsen entrecerró los ojos.

—¿En serio?

—Más que en serio.

—Okey. Trato hecho.

Al poco rato, ambos estaban sumergidos en la partida.

Arsen, que al principio rebosaba confianza, fue quedándose callado poco a poco.

Belvina se movía rápido, coordinaba la dirección de los ataques, cerraba flancos y eliminaba a los rivales uno por uno con total calma.

En cuestión de minutos, el equipo contrario quedó arrasado por completo.

Victoria.

Arsen se quedó clavado mirando la pantalla; luego giró hacia ella con la boca abierta.

—Bel... ¿desde cuándo sabes jugar así? Lo tuyo siempre era el maquillaje y las compras.

—Metiche —respondió Belvina con tranquilidad—. Por eso te digo que no subestimes a la gente.

—Perdón... perdón... de verdad no tenía idea —Arsen soltó una risita—. Además, siempre andabas pegada a Alden. ¿Cuándo ibas a tener tiempo de jugar?

—Eso era antes —contestó Belvina con sequedad.

—Entonces juguemos otra vez.

Arsen se levantó de su silla y se sentó justo al lado de Belvina.

—Okey. A ver quién se raja.

Volvieron a sumergirse en el juego.

Fue en ese momento que Alden entró a la sala.

Sus pasos se detuvieron. Sus cejas se fruncieron al ver a su esposa sentada tan cerca de su hermano menor, hombros casi rozándose, ambos concentrados en las pantallas de sus celulares.

—Bel —la llamó.

—Ajá —respondió Belvina, pero sus ojos no se movieron de la pantalla.

El rostro de Alden se ensombreció gradualmente.

Antes, en el cuarto, lo había ignorado por un videojuego. Ahora ocurría exactamente lo mismo.

Y lo que más lo perturbaba... esa mujer parecía disfrutar enormemente la compañía de Arsen. Se reían, se daban instrucciones mutuamente, compenetrados sin la menor incomodidad.

Alden jamás había visto ese lado tan desenfadado de Belvina cuando estaba con él.

—A r s e n —lo llamó con frialdad—. Deja de jugar.

—Un momentito, Alden. Estamos en la mejor parte —respondió Arsen sin voltear.

La mandíbula de Alden se tensó.

—Deja de jugar. Ponte a estudiar.

—Cada cosa tiene su momento, hermano. Si uno estudia sin parar y sin diversión, se estresa —contestó Arsen con despreocupación, los ojos fijos en la pantalla.

Belvina solo resopló suavemente y le echó un vistazo fugaz a Alden antes de volver a concentrarse.

—¡Cúbreme, Bel! —exclamó Arsen.

—Tranquilo. Tú retrocede, yo avanzo —replicó Belvina con rapidez.

Alden seguía de pie ahí. Ignorado de nuevo.

Sin previo aviso, dio un paso al frente y...

En un movimiento veloz, Alden les arrebató los dos celulares de las manos.

—¿¡Eh!? —Belvina alzó la vista por reflejo.

—¡Oye, Alden! —Arsen se puso de pie de un salto—. ¡Estamos en plena guerra!

Belvina levantó la mirada con expresión incrédula.

—¿Estás hablando en serio?

Alden elevó ambos celulares por encima de su cabeza, fuera del alcance de los dos. Su rostro permanecía inexpresivo, pero su mirada era afilada.

—Se acabó.

—Devuélvemelo —dijo Belvina; su tono empezaba a volverse gélido.

—¿Y si no quiero? —la desafió Alden.

Belvina se puso de pie y avanzó un paso.

—Es mi celular.

Alden no se movió ni un milímetro.

—Y ese es mi hermano.

Arsen los miró a ambos, sin saber a cuál apoyar.

—Alden, en serio... estamos en partida de ranking...

—Cállate —dijo Alden sin voltear a verlo.

Belvina se plantó con los brazos en jarra.

—¿Cuál es tu problema?

—Mi problema... —Alden la miró fijamente— eres tú.

Arsen tragó saliva.

—Me parece que esto ya no tiene nada que ver con el juego...

Con un movimiento rápido, le arrebató su celular de la mano a Alden.

—Arreglen sus problemas ustedes dos. Yo me largo.

Salió huyendo a toda prisa. Sin embargo, ni Belvina ni Alden le prestaron la menor atención.

Belvina irguió la cabeza con mirada desafiante.

—¿Cuál es tu problema?

Los ojos de Alden se endurecieron.

—Llevas toda la tarde jugando como si nada te importara.

Belvina frunció el ceño.

—¿Y qué se supone que me debería importar? ¿Tú?

Soltó una risa breve, desprovista de humor.

—¿No eras tú el que detestaba que me preocupara por ti? Que anduviera pegada a ti, que me acercara a ti.

Alden apretó la mandíbula. Pero Belvina no había terminado.

—¿Por qué ahora armas un escándalo justo cuando dejo de hacer lo que tanto odiabas? No tiene ningún sentido.

Detrás de la pared, Arsen espiaba agachado.

A sus espaldas, Alena se inclinaba también. Francisca estaba de pie con los brazos cruzados. Andrés, el más alto, espiaba por encima de todos.

Alden avanzó un paso.

—Te estás poniendo muy atrevida.

Belvina alzó la barbilla con altivez, sin retroceder ni un centímetro.

—¿Por qué debería tenerte miedo?

Alden se inclinó hacia ella; la distancia entre sus rostros se redujo a escasos centímetros.

—¿Segura de que no me tienes miedo?

—No.

La respuesta de Belvina fue tajante. Lamentablemente, los latidos de su corazón la traicionaban.

Alden lo notó. Una sonrisa tenue comenzó a dibujarse en sus labios.

—Veamos qué tan valiente eres.

Antes de que Belvina pudiera reaccionar, Alden ya la había echado sobre su hombro como un costal de papas.

—¡Alden! ¡Bájame!

Belvina le golpeaba la espalda con sus manos pequeñas mientras sus piernas pataleaban en el aire.

Alden siguió caminando como si no la oyera.

—Vaya... esto sí que es una guerra de verdad —murmuró Arsen con una sonrisa burlona.

—¡Me encanta esta versión de Belvina! —susurró Alena con los ojos brillantes.

—Si tu hermano se pasa de la raya con mi nuera, ya verá lo que le espera —dijo Francisca cruzada de brazos.

—Tranquila —respondió Andrés—. Alden conoce sus límites.

Mientras tanto, Alden entró a la habitación y cerró la puerta de una patada.

—¡Imbécil! ¡Bájame! —lo insultó Belvina.

Alden la dejó caer con suavidad sobre la cama y luego inmovilizó su cuerpo apoyando ambas manos a cada lado de ella.

—¿Q-qué pretendes?

Su voz seguía siendo fuerte, pero su respiración ya no era tan regular como antes.

Alden se inclinó todavía más.

—¿Qué pasa? ¿No dijiste que no me tenías miedo?

—Y no te tengo miedo.

Su voz seguía siendo firme, pero su rostro se desvió hacia un lado.

Alden se acercó a su oído.

—Escucho a tu corazón más alborotado que a tu boca.

El pánico empezó a trepar por el rostro de Belvina. Pero en medio de ese caos, una idea le cruzó la mente.

—¡Argh!

Alden se sobresaltó cuando Belvina le clavó los dientes en el cuello.

Sin desperdiciar la oportunidad, Belvina lo empujó por el pecho y escapó de debajo de su cuerpo.

—Belvina... —gruñó Alden.

Pero la mujer ya estaba junto a la puerta. Le sacó la lengua.

—¡Bleh!

Y huyó del cuarto.

¡PAM!

La puerta se cerró con un golpe seco.

Alden permaneció inmóvil unos segundos. Su mano se posó sobre la marca de la mordida en su cuello. Ardía.

Sin embargo, por extraño que pareciera, sus labios se curvaron en una mueca divertida.

—Se atrevió a morderme... —murmuró en voz baja.

Su mirada se dirigió hacia la puerta ya cerrada.

—Muy bien, Belvina.

Soltó una risa breve.

—Ahora me toca a mí.

1
Celia Leticia Sanchez Jaramillo
me gusto muchi la novela🫠
Patricia Luna
Aluden esta cayendo redondito, no que no chiquito 🤣🤣
Chel Garcia
bonita historia 👌🏽 felicidades
Irene Covarrubias
❤️❤️
Myriam Hernandez
Excelente
Isabel Burelo
😱❤️❤️❤️
Claudiaty r Budiño7trb bj
excelente,
veritoo❤️
y supuestamente redobló la seguridad d ella y su familia cmo es q solo tenía un guardaespaldas?🤔
veritoo❤️
lo veía venir...era muy sospechoso q ella qdara y la pintan d bna..más aún cuando el padre d el y la madre no confiaban en ella más allá d la ayuda q decían q ella le brindo a su empresa. pero m llamo la atención q ella no hubiera un respaldo económico fuere ..y eso m pasó Enel capitulo donde baldina ordenó los expedientes si ella tnia una empresa chiquita cmo cubrió los riesgos dla empresa d el q era más grande y estaba al borde dla quiebra supuestamente..q garantías dio .eso m llamo la atención ya lo veía venir..ahora se va a sentir peor cuando se entere q la verdadera esposa murió bajo su desprecio absoluto
veritoo❤️
algo m dice q la tipa esa iso algo para q la empresa d ellos tuviera ese problema grande y se alejaran los socios d esa manera quedarse ella cmo su salvadora ..kpas q su plan era q el se casará con ella después d ayudarlo y apareció beldina..digo nose ...
veritoo❤️
y q manera tan aplastante jajajaja...viste chirusa?..aveses la educación no educa a los mediocres..la humildad es x sobre todo la mejor educación y esa la tiene Bel..jajajaja. q cachetada ejecutiva q t dió..anda a buscar perro escaldado ala calle sinverguenza..Bel..soy tu fans 😁🤗
veritoo❤️
basura putrefacta..ni siquiera se le puede llamar mujer..tne los atributos naturales y se vuelva a eso..no para conquistar sirve ..😡
veritoo❤️
enserio no se daba cuenta d q al darle autonomía completa para estar alado d el x todos lados y entrar a su empresa a su oficina cmo dueña d casa no iba a generar q pensaran q ellos eran más q socios?..en un ambiente donde las habladurías abundan peor q chisme d barrio?..si es en esa mugre d sociedad q más abunda eso..x más hombre virgen q sea eso te daría q haberlo sabido..dos dedos d frente papa..ahora se da cuenta recién?..pelotudo😡..ojalá y se sienta peor cuando Dina le confiese q la verdadera se murió viendo en el el desprecio absoluto y el asco q le tenía..pobrecita😔
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Excelente
Maria Cerdán
Y? qué vas a hacer para rectificar? Te la pasaste toda la novela castigando a Alden, se lo merecía? Sí, si hubieras querido irte te hubieras ido, ahora que él quiere arreglar las cosas sigues de bruta, si no lo vas a perdonar deja las cosas claras y ya, cansas con tanta canaleta de nunca acabar..
Maria Cerdán
Bueeennnooo!!, vamos a sentarnos en la puerta muuuyyy cómo demente con nuestras palomitas y bebida bien refrescante para ver pasar el cadáver de la zorripanta de Seraphina..
veritoo❤️
ella le tne q hacer sentir a el lo q le iso sentir ala verdadera ..las humillaciones el desprecio la mirada d asco todo...q sienta lo doloroso q es y sobre todo q le aga sentir lo q a propósito el le hacía sentir cuando todo el tmpo la tnia a esa mujer a su lado y la defendía d ella eso es lo q el tne q sentir..después ve si lo perdona o q lo perdone pro q sufra bien así igual cmo la verdadera sufrió pobrecita
Maria Cerdán
Buscaste su reacción , ira no te quejes de haberla conseguido.. lagartona de cuarta
Maria Cerdán
Eso no es un beso, sigue siendo control.
Martha Mena Wong
Solo queda hablar como adultos que son
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