NovelToon NovelToon
El Secreto del Matrimonio del Doctor

El Secreto del Matrimonio del Doctor

Status: Terminada
Genre:Doctor / Hijo/a genio / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:71.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Buna Seta

Camila era enfermera y estaba casada con el hombre que creía perfecto: el doctor Santiago, un ginecólogo-obstetra brillante y respetado. Pero detrás de la puerta de su mansión, la realidad era otra. Santiago la trataba con una frialdad glacial, jamás le tocó el vientre durante los nueve meses de embarazo y se negó a atenderla la noche en que rompió aguas. Su bebé no sobrevivió. O eso le dijeron.

Tres años después, Camila ha reconstruido su vida como enfermera pediátrica. Un día ingresa de urgencia un niño de tres años llamado Mateo, con traumatismo craneal y una fractura abierta. Necesita una transfusión de sangre A-negativo —un tipo rarísimo— y Camila resulta ser compatible. Le dona su propia sangre y le salva la vida. Al despertar, Mateo la mira fijamente y la llama *Mamita*.

Lo que parece el capricho inocente de un niño asustado se convierte en un vínculo imposible de romper. Mateo se niega a comer, a dormir y a dejarse curar por nadie que no sea Camila. Pero Mateo tiene una madre: Luna, una actriz glamurosa que abandonó a su hijo por su carrera, y un padre cuya identidad Camila aún desconoce.

Cuando la verdad salga a la luz —sobre el bebé que Camila creyó muerto, sobre la sangre que comparte con Mateo, sobre el fraude que lo arrancó de sus brazos— nada volverá a ser como antes. Ni para ella, ni para Santiago, ni para el niño que siempre supo quién era su verdadera madre.

NovelToon tiene autorización de Buna Seta para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 33

—¿Qué pasa, guardia? —preguntó una mujer de mediana edad, la dueña de la pensión, que casualmente estaba de visita en ese momento.

—Este señor quiere buscar a su esposa, que se llama Camila, señora. Un momento, ya la mando llamar —dijo el guardia y dejó a la dueña de la pensión hablando con Santiago, aunque él no escuchaba. Poco después el guardia regresó.

—Según el encargado de la pensión, Camila se mudó hace una semana, señor —dijo el guardia. Santiago asintió y se despidió, abandonando la pensión.

Santiago condujo su auto hasta una casa no menos lujosa que la de la madre Patricia. Era la casa que una vez había usado para pasar las noches con Camila. Sin embargo, el pecho de Santiago se oprimió al recordar que solo lo había hecho la primera noche; después de eso, jamás la había vuelto a tocar.

Ding dong ding dong.

Santiago tocó el timbre y se quedó parado frente a la puerta, esperando que Camila hubiera seguido su petición de quedarse en esa casa, aunque las probabilidades eran escasas.

—Señor... —Una mujer de la misma edad que la mamá Patricia abrió la puerta con el cabello alborotado, característico de quien acababa de despertar. Era evidente que ya había estado durmiendo, pues era bastante tarde.

—¿Camila vino a esta casa, Nana? —preguntó Santiago mientras entraba después de quitarse los zapatos y dejarlos frente a la puerta.

—¿Camila? —Nana se sorprendió, claro está; desde que Camila salió del hospital, tres años atrás, solo había vuelto para recoger ropa, y después Nana no tuvo más noticias de ella. —No está, señor. ¿Dónde la encontró usted? —preguntó Nana a su vez.

—Hágame un café y tráigalo al cuarto, Nana —ordenó Santiago sin responder a la pregunta.

—Sí, señor —dijo Nana y caminó hacia la cocina, con mil preguntas en el corazón. ¿Qué le habría pasado a esa pobre mujer? El recuerdo de Camila de aquellos años acudió a su mente: las lágrimas que Camila derramaba cada día a causa de los actos de Santiago le apretaron el pecho. Había llegado a querer a Camila como a una hija propia.

Aquella muchacha inocente y sin malicia acabó convirtiéndose en viuda joven tras divorciarse oficialmente a causa de la arrogancia de Santiago, su marido.

—Que Camila se vuelva una mujer fuerte —oró Nana en silencio mientras revolvía el té caliente para el señor, y luego lo llevó al cuarto.

Mientras tanto, Santiago se dirigió al dormitorio que había sido testigo mudo de cómo había tratado a Camila. La cama grande que alguna vez compartieron seguía ordenada. Solo la tela y el dibujo de la sábana eran distintos a los de antes.

La sábana de raso blanco manchada de rojo, proveniente de la pureza de Camila que él le había arrebatado a la fuerza, surgió en su memoria.

—Perdóname, Camila —susurró Santiago, y las lágrimas le rodaron por las mejillas al recordar cómo había tratado a Camila sin el menor sentimiento, solo porque el rostro de Camila no era bonito. Hasta la había abandonado después de la primera noche.

Aquella noche dejó el cuerpo adolorido de Camila tras exigirle que cumpliera con su deber de esposa. Luego Santiago se fue de esa casa, dejando únicamente un mensaje para Nana en el que decía que iba al hospital porque había un paciente que debía atender esa misma noche. Mentira; en realidad volvió a casa y se fue a dormir con Luna, la esposa a quien amaba.

Flashback.

—¿Por qué volviste tan pronto, Santiago? —preguntó Luna cuando Santiago tiró la chaqueta en cualquier dirección, con cara de enojo. En vez de responder, entró al baño y se duchó con una sensación de profundo malestar. Cuando salió, regresó al cuarto.

—Cariño, te pregunto algo y te quedas callado. ¿Y bien? ¿Ya lo lograste, ya te acostaste con tu enfermera cochambrosa? —insistió Luna, esperando que su marido siguiera el juego.

—¡Sí! ¿Estás contenta?! ¡Por culpa de tu idea de locos lo hice con brutalidad, ¿lo entiendes?! —En realidad Santiago no quería casarse con esa enfermera, pero Luna lo había obligado porque quería un hijo.

—Por favor, cariño. Hazlo cuantas veces sea necesario hasta que tu enfermera cochambrosa quede embarazada; estoy segura de que no tardará. Cuando dé a luz, nos quedamos con el bebé y luego lo divorcias —dijo Luna con una sonrisa llena de planes.

—No voy a acostarme más con Camila. Sería mejor que tú te esforzaras en embarazarte de tu propio vientre, ¡Luna! —dijo Santiago con firmeza. Pero no había quien convenciera a Luna cuando se proponía algo.

—Vamos, cariño, no hay que levantar sospechas en Camila.

Santiago siguió volviendo a la casa de Camila, aunque a veces muy entrada la noche, usando a los pacientes como excusa para llegar tarde. En realidad solo se sentía a gusto en la casa de Luna.

Aunque no hubiera atendido pacientes directamente, como hijo único de Mendoza, dueño del hospital, Santiago no habría tenido problemas de ningún tipo. Podía controlar todo desde casa si quería.

Cuando Santiago llegaba a la casa de Camila, no había sonrisas ni palabras que alegraran el corazón de Camila. Sin que Santiago lo esperara, la semilla que había plantado sin regarla ni abonarla brotó: Camila quedó embarazada y nació un niño. Ver a ese hermoso bebé llenó a Santiago de alegría, sin recordar siquiera a la mujer que lo había gestado. Nadie le dio ánimos cuando Camila tuvo antojos y vómitos. Hubo incluso una vez en que Camila le pidió que le comprara mango verde; Santiago no solo se negó, sino que le gritó.

Fin del flashback.

Santiago se quedó sentado en silencio, mientras los recuerdos volvían uno a uno.

—Seguro que tienes hambre, cariño, qué cansancio, ¿te traigo la comida aquí? —había dicho Camila en aquel entonces, llena de atenciones. Pero Santiago solo movió la mano en señal de rechazo. Prefería dejar a Camila e irse a la casa de Luna, volviendo tarde cada noche. Con frecuencia entraba a la casa y sorprendía a Camila dormida en el sofá porque lo había estado esperando. La comida que Camila preparaba con amor jamás la tocaba Santiago; la dejaba enfriar sobre la mesa del comedor.

—Perdóname, Camila... —dijo en voz baja; los ojos empezaron a humedecérsele.

En un rincón del cuarto vio una caja de cartón bien cerrada. La abrió con cuidado y encontró algunas pertenencias de Camila: un cuaderno pequeño, algunas blusas de antes de que usara el velo y una carta sin abrir con el nombre de Santiago escrito en el sobre.

Con manos temblorosas, Santiago abrió la carta.

…Estimado Doctor Santiago…

Si lees esta carta, significa que ya no estoy aquí. No puedo seguir enfrentando tus palabras que hieren y tu actitud de culparme siempre por cada uno de tus errores. Te amé con todo mi corazón, pero me arrepiento, porque resultó ser amor de un solo lado.

Gracias por el daño que me causaste, porque paradójicamente me hizo madurar. Aunque así fuera, alguna vez me sentí orgullosa de ser elegida por un doctor como tú, aunque solo me hayas pisoteado como si fuera polvo del suelo.

Divórciate de mí de una vez. Si en un mes todavía no me has liberado de este matrimonio, seré yo quien te demande.

En cuanto al bebé que di a luz, no creo en absoluto que haya muerto. Si algún día descubro que me mentiste, te enfrentarás a una Camila diferente.

Ojalá que algún día puedas entender qué es lo que realmente buscas en esta vida. Ojalá puedas encontrar la verdadera felicidad.

…Camila…

Las lágrimas de Santiago terminaron por caer sobre el papel del sobre. Recordó cada vez que se había enojado por un trabajo que no salía bien y le había gritado palabras crueles a Camila, quien solo lloraba en silencio. Recordó cuando Camila le pedía que rezara, pero él pasaba todas sus palabras por alto como si fueran viento.

—El té, señor... —Nana entró sin que Santiago se diera cuenta. Enseguida dobló la carta y la guardó en el bolsillo del pantalón.

—Gracias, Nana... —Santiago bebió el té. Esa noche no tenía ninguna intención de regresar; durmió en ese cuarto aunque inquieto, despertándose a ratos.

Cuando llegó la mañana, Santiago salió del cuarto y percibió el aroma de la comida que Nana preparaba. Sin embargo, el hombre no sentía ningún hambre.

—Hágame un café, Nana —ordenó al salir al patio trasero. El estanque de peces ornamentales que Camila había cuidado junto con Nana seguía limpio y lleno de peces de colores. El árbol de mango que Camila había plantado cuando llegó por primera vez a esa casa ahora era grande y empezaba a dar fruto.

Santiago se sentó en el gazebo que antes solía usar para ver el atardecer. Camila siempre estaba ocupada preparándole bebidas y bocadillos. Pero en vez de tomarlos, no era raro que él los dejara ahí y se fuera sin más.

Tac tac tac.

Mientras Santiago recordaba todo lo relacionado con Camila, se escucharon pasos rápidos con zapatos aproximándose hacia él.

Continuará…

1
Fannny Castro
Excelente
Fannny Castro
Que desgraciado
Marisol
Me imagino que luna por dañar su figura no keria hijo y la abuela le exigía un heredero y uso a Camila 😡y luego le robó a su niño haciéndole pasar por muerto autora solo espero que ella no lo perdone ni quede con el
Marisol
Le fingió la muerte de su hijo ese bastardo 😡espero que ella nunca lo perdone 😡
Gómez Martínez juaniss
tengo dudas de quién de los dos le robaron al bebé a CAMILA si fue Santiago o Luna
Mary Cabrera
acaso la quieren obligar a que lo perdone si se portó tan mal ,además la hizo sufrir más al hacerla creer que su hijo murió y robarcelo para dárselo a esa otra que no lo quiso si no era solo por quedar bien con sus suegros, pero no le dió amor al niño y se portó mal 😏 por favor así el se haya arrepentido no significa que ella no tenga esa herida grande
Mary Cabrera
este tipo lo que hizo fue que ella se embarazara, le robó el bebé para dárselo a la otra tal vez por la riqueza de la abuela y por qué esa otra era bonita y de la clase de ellos🤔🫤
Tere Jimenez
gracias hermoso final felicidades
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela estuvo muy hermosa al principio un poco triste pero la protagonista increíble espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento.muchad gracias
Tere Jimenez
cuál es el misterio cuéntanos por favor
Tere Jimenez
que desgraciado que paso en realidad con el bebé
Tere Jimenez
será su hijo y se lo robó su esposo al nacer
Tere Jimenez
muy triste pero interesante la novela gracias por compartir
Primi Mendez
pobre Santiago parece que no va a consumar el matrimonio 🤣🤣🤣🤣
Primi Mendez
porque la novela es de historia Musulmana habla de mezquita a mi me gusta el desarrollo de la novela pero no de Musulmanes
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play