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Mi esposo, el Dr. Hielo

Mi esposo, el Dr. Hielo

Status: Terminada
Genre:Doctor / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:89.4k
Nilai: 5
nombre de autor: elaretaa

Kayla apenas tiene veintitrés años cuando su padre le arregla un matrimonio con un desconocido: Arturo, un neurocirujano brillante al que todo el hospital conoce como el "Dr. Hielo" por su temperamento implacable. En cuestión de semanas pasa de ser una estudiante de medicina libre a convertirse en la esposa secreta del hombre más temido del quirófano.

Las reglas son claras: en el hospital, él es su superior y ella una simple interna. Nadie puede saber que están casados. De día, Arturo la interroga sin piedad frente a sus compañeros y le exige perfección con una frialdad que congela. De noche, es el mismo hombre quien le deja notas manuscritas, le besa la frente mientras duerme y la abraza hasta que el miedo desaparece.

Pero mantener una doble vida tiene un precio. Entre rivales que acechan, secretos que amenazan con salir a la luz y una separación que pondrá a prueba todo lo que sienten, Kayla descubrirá que detrás del hielo arde algo mucho más intenso de lo que jamás imaginó.

NovelToon tiene autorización de elaretaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episodio 31

A las tres de la tarde, la puerta de la sala de reuniones de la dirección finalmente se abrió. Arturo salió con un rostro que lucía cansado pero que aún reflejaba una autoridad imponente; se acomodó la bata blanca y no se percató en absoluto de que, mientras él había estado en aquella sala insonorizada, el mundo exterior se había vuelto de cabeza por el chisme inventado por Nadia y agravado por Karina.

Arturo caminó por el pasillo hacia la estación de enfermería y frunció el ceño al notar que había algo diferente en el ambiente del hospital ese día. El personal administrativo, que normalmente solo asentía con cortesía, ahora le sonreía ampliamente; incluso algunos residentes senior parecían cuchichear mientras lo miraban con expresiones difíciles de interpretar.

Sin embargo, nada de aquello significaba algo para Arturo, quien jamás le prestaba atención a los cambios a su alrededor. Decidió ignorarlo todo y siguió caminando hasta llegar al escritorio de enfermería, donde vio a Kayla ocupada organizando expedientes de pacientes.

—Doctora Kayla, entrégame el informe de observación del paciente posoperatorio de ayer —ordenó Arturo con un tono plano y frío, como era habitual en el entorno profesional.

Kayla levantó la mirada al escuchar la voz de Arturo, y sus ojos se encontraron con los de él durante unos segundos. Había una opresión inmensa en el pecho de Kayla al recordar los chismes sobre el hombre frente a ella con otra mujer, pero reprimió todo aquello en lo más profundo de su ser porque no quería que su dignidad se derrumbara frente a los compañeros que los observaban.

—Aquí tiene, doctor. Ya lo resumí junto con los últimos resultados de laboratorio —respondió Kayla con una voz muy calmada y profesional, como si nada hubiera ocurrido.

Arturo recibió el expediente y sus ojos recorrieron lo que Kayla había escrito. —Bien. Mejora tu precisión en la sección de electrolitos; espero la revisión en mi oficina en treinta minutos —indicó Arturo.

—Sí, doctor —respondió Kayla.

Tras responder con brevedad, Kayla se apartó de inmediato de la presencia de Arturo sin concederle ni un segundo a sus emociones personales para filtrarse. Con pasos serenos y medidos, Kayla regresó al escritorio de los internos, abrió el registro de pacientes y comenzó a organizar los datos que Arturo le había solicitado.

El profesionalismo de Kayla fue puesto a prueba ese día al máximo nivel, pues a su alrededor aún flotaban los chismes sobre Arturo y Karina. Incluso algunas enfermeras subían el volumen de sus voces al hablar de lo bien que hacían pareja, pero Kayla demostró que no era una simple interna.

Aunque le ardían los oídos al escuchar el nombre de Karina una y otra vez, los ojos de Kayla permanecían fijos en la pantalla del monitor y en las hileras de cifras de electrolitos del paciente. Kayla revisó dos veces los valores de sodio, potasio y cloruro con doble precisión; sabía que un solo dígito erróneo podía resultar fatal para un paciente posoperatorio, y no iba a permitir que los problemas de su corazón se convirtieran en un problema mayor.

Poco después, Celina llegó y se sentó junto a Kayla. —Kay, ¿sabías lo de Arturo y la Dra. Karina...? —Antes de que Celina pudiera terminar, Kayla ya había hablado.

—Disculpa, este informe tiene que estar listo en veinte minutos porque la vida del paciente de la habitación 308 depende de la exactitud de estos datos, no de quién cenó con quién —dijo Kayla con un tono frío que, sin darse cuenta, se parecía al estilo de Arturo.

—Kayla, yo quería chismear un rato, pero bueno, voy a buscar a alguien más —dijo Celina, y se marchó.

Exactamente veinticinco minutos después, Kayla se puso de pie y se acomodó la bata blanca, asegurándose de que su credencial estuviera bien colocada. Llevó la carpeta con la revisión hacia la oficina de Arturo; no parecía una esposa celosa, sino una futura doctora sumamente competente y dedicada.

Frente a la puerta de la oficina de Arturo, Kayla respiró hondo, calmó los latidos de su corazón y luego tocó la puerta con cortesía.

—Adelante —se escuchó la voz de Arturo desde adentro.

Kayla entró y colocó el informe justo frente a Arturo. —Revisión del informe de observación del paciente, el señor Pramono, doctor. Ya agregué el análisis comparativo de electrolitos desde la primera hora posoperatoria hasta esta tarde. Por favor, revíselo —dijo Kayla con una actitud impecable.

Arturo levantó la vista y observó a Kayla durante un buen rato; notó algo diferente. Kayla no evitaba su mirada, pero su mirada mantenía una distancia marcada.

Arturo tomó la carpeta, pero sus ojos seguían puestos en su esposa. —Lo terminaste antes de lo indicado —comentó Arturo.

—Solo quería asegurarme de que mi trabajo estuviera listo antes de que terminara la jornada, doctor —respondió Kayla.

La puerta de la oficina de Arturo se abrió sin un toque cortés, rompiendo la silenciosa tensión entre Arturo y Kayla. Karina entró con una amplia sonrisa que irradiaba una confianza altísima; en la mano llevaba una bolsa de papel de una pastelería reconocida.

—Doctor Arturo, ¡por fin terminó la reunión! Le traje unos croissants y el café que le gusta para acompañar la revisión de informes de la tarde —dijo Karina con un tono de voz deliberadamente alegre y familiar.

Los pasos de Karina se detuvieron justo al lado de Kayla; la miró de arriba abajo con una expresión despectiva, pero un segundo después puso un rostro amable completamente falso.

—Ah, ¿Kayla está aquí? ¿Todavía en la tutoría? —preguntó Karina mientras colocaba lo que traía sobre el escritorio de Arturo como si aquella oficina también fuera suya.

—Eres muy dedicada, pero el doctor Arturo seguramente está muy cansado después de la preparación del seminario. Así que, por favor, no le quites mucho tiempo con preguntas básicas de interna —añadió Karina.

Kayla permaneció erguida, su rostro no mostraba emoción alguna; ni siquiera le devolvió la mirada afilada a Karina. —Ya terminé mi tarea, Dra. Karina. Solo vine a entregar la revisión que el doctor Arturo solicitó. Con su permiso, me retiro —se despidió Kayla y salió de la oficina.

La mirada de Arturo siguió a Kayla mientras se marchaba, con una expresión difícil de descifrar; había una incomodidad que se arrastraba por su pecho al ver lo fría que había estado su esposa. En cuanto la puerta se cerró por completo, el ambiente dentro de la oficina se volvió sumamente opresivo.

Karina, sin notar el cambio en el aura de Arturo, estaba a punto de abrir la caja de comida cuando la voz gélida de Arturo la detuvo.

—Llévese eso de vuelta, Dra. Karina. No lo quiero —dijo Arturo sin dirigir la más mínima mirada hacia el paquete.

Karina soltó una risita, creyendo que Arturo simplemente estaba en su modo frío de siempre, así que no le hizo caso y siguió abriendo el envoltorio. —Doctor Arturo, no sea tan rígido. Es solo un bocadillo como felicitación porque usted representará al hospital en el seminario internacional —dijo Karina.

—No lo necesito. Mejor repártalo entre las enfermeras u otros doctores. Yo nunca acepto regalos de nadie que no sea mi familia —respondió Arturo.

—Pero, doctor, esto está delicioso y además es muy costoso —insistió Karina.

—Yo nunca le pedí que me lo trajera. A partir de hoy, le pido, Dra. Karina, que no me dé nada más, porque no me gusta. Ahora, por favor, retírese de mi oficina y llévese todas estas cosas suyas que tanto me estorban —ordenó Arturo, echándola.

Karina, ya expulsada, finalmente salió de la oficina antes de que alguien la viera.

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.

.

Continuará…

1
Edglis Castillo
la noticia más esperada 👏👏🤭
Violette Hernandez
Humm,si va a empezar la historia del amiguillo ése resultando un hombre igual a las características de Arturo sólo para emparejar a Celina 🙄 a la historia de Kayla, hasta aquí la voy a dejar.🙄🙄🙄😑😑😑😑
Violette Hernandez
ay no 😔 que no se lleve a la metiche de la Celina 🙄🙄🙄🙄
Violette Hernandez
y como dice mi querido Don Ramón, la venganza nunca es buena mata el alma y la envenena 😅😅😅😅 igual la envidia
Violette Hernandez
que molesto es que hablen como changos, refiriéndose a ellos mismos 🙄🙄🙄🙄
Violette Hernandez
Ay ésa Celina 🙄 es demasiado metiche, y muy boca floja
Violette Hernandez
ojalá y haga regresar a Kayla al hospital para que esté a su lado
Violette Hernandez
lo único que no me gusta es como es el diálogo entre ellos o como se tradujo si es que no es en español
Violette Hernandez
porque obvio era una metiche y boca floja 🤣😑
Violette Hernandez
o sea que no duerme y todavía trabaja de día? o si duerme ya no entendí.
Violette Hernandez
pensé que a éstas alturas ya era neurocirujano y resultó que todavía tiene que hacer la especialidad?
Violette Hernandez
cuatro años!!!!! le faltan cuatro años para terminar la carrera????!!!! rayos ya me está aburriendo 😑😑😑🙄🙄🙄🙄🙄 pues que edades tienen???
Violette Hernandez
se lee raro que le diga papá y mamá a los suegros y que ellos también se dirijan en tercera persona a si mismos., pero puuuues ya la estoy viendo terminada 🤨🤔, solo espero y no todo siga como hasta ahora, día tras día, porque se llevará muchos capitulos sólo en eso.
Violette Hernandez
que chocante es la Celina 🙄🙄🙄, y ojalá ya avance en la carrera se está haciendo muy larga
Violette Hernandez
tengo una pregunta importante para mí,si alguien me la puede contestar más adelante lo agradecería, ya que estoy leyendo la historia terminada 🤨 ok ¿que edad tienen los dos, Kayla y Arturo????
Violette Hernandez
mínimo debería de saber cocinar lo esencial ella para que después también haga algo de comer para los dos.
Violette Hernandez
que encajosa la Celina 🙄🙄
Violette Hernandez
si hombre se hace mucho del rogar y el pobre ya no va a aguantar, tanta remilga
Violette Hernandez
francamente ya Kayla debería de estar íntimamente con Arturo como su esposa,sino va a llegar alguien más abusada y se lo va a quitar.
diana orozco
cuál es el final
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