NovelToon NovelToon
El Hombre Que No Conocí En París

El Hombre Que No Conocí En París

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:25k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Valentina Montenegro tenía una vida perfecta en París, hasta que una noche se dejó llevar por un desconocido que le robó el corazón… y desapareció a la mañana siguiente.

Meses después, tras sobrevivir a un atentado, su padre la obliga a regresar al país y le asigna un escolta.

Gael Santoro.

El hombre que Valentina reconoce como aquel desconocido de París.

Solo hay un problema:

Gael nunca estuvo en París.

Ahora, escondida en una finca que guarda más secretos de los que imagina, Valentina tendrá que convivir con el hombre que asegura no conocerla.

Pero mientras intenta descubrir quién le mintió aquella noche, podría terminar enamorándose del hombre equivocado… otra vez.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

Valentina

Martha resultó ser mucho más amable de lo que esperaba.

Después de dejar mis cosas en aquella pequeña habitación, me llevó hasta la cocina. Apenas entré, el aroma de la comida hizo que mi estómago protestara.

—Siéntate, muchacha. Debes tener hambre.

—Un poco.

Me sirvió un plato que, a simple vista, parecía bastante sencillo.

Probé el primer bocado y me quedé en silencio.

—¿Está malo? —preguntó Martha, preocupada.

Negué rápidamente.

—No. Está delicioso.

Ella sonrió.

—Me alegra.

Seguí comiendo.

Era una de las comidas más deliciosas que había probado en mi vida.

Y eso que mi madre cocinaba bastante bien.

—¿En qué tienes experiencia? —preguntó Martha mientras se sentaba frente a mí.

Me quedé pensando.

—En nada, en realidad.

Ella levantó una ceja.

—¿Nada?

—Este es mi primer trabajo.

Martha soltó una pequeña risa.

—¿Vivías con tus padres?

—Así es.

No sabía por qué me daba vergüenza admitirlo.

Quizás porque, en ese momento, entendía lo poco preparada que estaba para la vida que me esperaba.

—Bueno —dijo Martha—, mañana será tu primer día. Comenzamos a las cinco de la mañana.

Casi me atraganté.

—¿A las cinco?

—Sí.

—Eso es demasiado temprano.

—Así es la vida en el campo.

Me sonrió con tanta tranquilidad que sentí que era la única persona en aquella casa que no estaba intentando volverme loca.

Cuando terminamos de cenar, me llevó hasta mi habitación.

Era humilde, pero estaba limpia.

Por lo menos tenía mi propio baño.

—Descansa. Mañana te explicaré todo.

—Gracias, Martha.

Ella salió y cerró la puerta.

Me quedé sola.

Abrí una de mis maletas y comencé a sacar algunas cosas.

Entonces vi mi ropa.

Mis vestidos.

Mis zapatos.

Mis accesorios.

Todo aquello pertenecía a la vida que había dejado atrás.

Me senté en la cama.

Y lloré.

Quizás algunas personas pensarían que era una estupidez.

Después de todo, estaba viva.

Pero yo no podía evitar sentirme completamente perdida.

En cuestión de días había pasado de vivir en París, asistir a sesiones de fotos y desfilar para marcas importantes...

A convertirme en una supuesta empleada de una finca que no conocía.

No sabía si realmente estaba a salvo.

No sabía quién había intentado hacerme daño.

No sabía cuánto tiempo tendría que quedarme allí.

Y, para completar mi desgracia, tendría que levantarme antes de que saliera el sol.

Era un cambio de ciento ochenta grados.

---

A las cinco de la mañana abrí los ojos.

Miré el reloj.

Seis en punto.

Creo que no me despertaba a esa hora desde que estaba en el colegio.

Me quedé mirando el techo unos segundos, intentando recordar dónde estaba.

Entonces lo recordé.

La finca.

Gael.

Las amenazas.

Mi nueva vida.

—Esto tiene que ser una pesadilla.

Me levanté.

Me duché, me vestí con la ropa sencilla que había comprado y salí.

La casa ya estaba llena de vida.

Personas entrando y saliendo.

Voces.

Pasos.

Olor a café.

Yo, en cambio, parecía un cadáver.

Martha me vio y sonrió.

—Ya te acostumbrarás.

—Eso espero.

—Ven. Te presentaré a los demás.

Conocí a varios trabajadores.

Entre ellos estaba una chica de mi edad aproximadamente.

—Ella es Jessi —me dijo Martha—. Hoy trabajarán juntas.

Jessi me sonrió.

—Mucho gusto.

—Igualmente.

Nos pusieron a hacer el aseo.

Mientras trabajábamos, Jessi comenzó a contarme cosas sobre su vida.

Me explicó cómo había llegado a la finca y cómo Gael la había ayudado cuando más lo necesitaba.

La escuché en silencio.

Cada vez que pronunciaba el nombre de Gael, su expresión cambiaba.

Hasta que no pude evitarlo.

—Te gusta bastante Gael.

Jessi se quedó congelada.

—¿Qué?

—Gael.

—¿A mí?

—Sí.

Se puso roja.

Primero las mejillas.

Después las orejas.

Intentó negarlo.

—No.

—Jessi...

—Bueno, quizás un poquito.

Sonreí.

—Se nota.

—No es así.

—Claro que sí.

Ella bajó la mirada.

—Es un buen hombre.

Aquello me hizo detenerme.

—¿Sí?

—Sí. No sabes todo lo que ha hecho por nosotros.

No respondí.

Quizás yo tampoco sabía demasiado sobre él.

Pero eso no significaba que quisiera saberlo.

—¿Nosotras no subimos al segundo piso? —pregunté.

—No.

—¿Por qué?

—No hay necesidad. Esa parte de la casa es privada.

—Ah.

—¿Y a qué hora termina la jornada?

—Trabajamos seis horas diarias.

—¿Siempre?

—A veces siete.

—¿Depende de qué?

—De la hora a la que entres.

—Ah.

Definitivamente tenía mucho que aprender.

---

Durante el día vi a Gael varias veces.

Y cada vez me sorprendía más.

Lo vi arreglando una cerca.

Después cargando materiales.

Más tarde ayudando con unas reparaciones.

Vestía como cualquiera de los trabajadores.

No parecía un hombre que tuviera una oficina ni una vida llena de lujos.

De hecho, llegué a una conclusión bastante lógica.

Aquella finca no era suya.

Seguramente pertenecía a alguien más y él simplemente trabajaba allí.

Lo cual explicaba por qué todos lo llamaban por su nombre y nadie parecía tratarlo como un jefe.

Sin embargo, había algo extraño.

Todos respetaban sus órdenes.

Lo escuchaban.

Confiaban en él.

Incluso parecían tenerle cariño.

Cuando Gael hablaba, los demás hacían lo que decía sin cuestionarlo.

No entendía por qué.

En un momento levantó la mirada y nuestros ojos se encontraron.

Me sostuvo la mirada durante unos segundos.

Después simplemente me ignoró.

Perfecto.

Yo tampoco tenía interés en llamar su atención.

---

Por la noche, después de cenar, regresé a mi habitación.

Tomé mi computadora y revisé mis correos.

Había varios mensajes de trabajo.

Alejandra se estaba encargando de algunos de mis contratos y me sentí aliviada.

Me alegraba que fuera ella.

Sabía que podía confiar en mi mejor amiga.

Pero, en el fondo, me dolía.

Eran mis contratos.

Mi trabajo.

Mi carrera.

Y yo no estaba allí para ocuparme de nada.

Estaba leyendo uno de los mensajes cuando llegó un correo de una dirección que no reconocía.

Fruncí el ceño.

Lo abrí.

La pantalla tardó unos segundos en cargar.

Entonces apareció una fotografía.

Era yo.

En París.

Sentí que el corazón se me detenía.

La imagen había sido tomada desde cerca.

Yo caminaba por una calle.

Alguien me estaba observando.

Debajo de la fotografía había una sola frase.

Tu padre pagará con tu sangre.

Dejé de respirar.

Mis manos comenzaron a temblar.

No podía apartar la mirada de la pantalla.

Alguien sabía dónde estaba.

Alguien había estado siguiéndome.

Alguien sabía quién era.

Tomé mi teléfono con dedos temblorosos y le envié la captura a mi padre.

La respuesta llegó casi inmediatamente.

Dios mío. Busca a Gael. No te separes de él.

Me levanté de la cama.

El miedo me recorrió todo el cuerpo.

Salí de mi habitación y subí las escaleras casi corriendo.

Había una sola habitación con la luz encendida.

Golpeé la puerta.

—¡Gael!

No respondió.

Volví a golpear.

—¡Gael!

Giré la perilla.

Estaba abierta.

Entré sin pensarlo.

—Gael, yo...

Me quedé congelada.

Él acababa de salir del baño.

Llevaba únicamente una toalla alrededor de la cintura.

Me quedé mirándolo durante un segundo más de lo necesario.

Gael arqueó una ceja.

—Qué atrevida.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Yo pensaba que eras toda una señorita decente.

—No seas idiota.

Le extendí mi teléfono.

—Mira esto.

Su expresión cambió inmediatamente.

Tomó el teléfono.

Leyó el mensaje.

Después abrió la fotografía.

Su mandíbula se tensó.

—¿Cuándo llegó?

—Hace unos minutos.

—¿Alguien más lo vio?

—No.

Me miró.

—¿Se lo enviaste a Augusto?

—Sí.

—¿Qué dijo?

—Que buscara a Gael y que no me separara de ti.

Me devolvió el teléfono.

—No te va a pasar nada.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Porque no voy a permitirlo.

Sus palabras fueron firmes.

No sonaron como una frase para tranquilizarme.

Sonaron como una promesa.

—Esto es serio.

—Lo sé.

Se puso unos pantalones de pijama y se quitó la toalla que tenía alrededor del cuello.

Intenté no mirar.

Fallé.

No tiene mal cuerpo.

Sacudí mentalmente aquella idea.

Él tomó una almohada.

—Ven.

Salió de la habitación.

Lo seguí.

Entramos en otra habitación.

Era sencilla, pero mucho más grande que la mía.

—Duerme aquí.

Lo miré.

—¿Aquí?

—Sí.

—Esto no me da seguridad de nada.

—Si alguien entra a la casa, me daré cuenta.

—Sí, claro.

Lo miré con incredulidad.

—Te diste cuenta de que entré a tu habitación, ¿verdad?

Su expresión se volvió seria.

—Me asusté cuando salí del baño y te vi ahí.

No pude evitar sonreír.

—No parecías asustado.

—No quería darte el gusto.

—Qué amable.

Señaló la cama.

—Nadie sube a este piso. Puedes dormir aquí y estarás más tranquila.

—No pienso dormir contigo.

Me miró confundido.

—No te estoy pidiendo eso.

—Entonces no seas atrevido.

Una sonrisa apenas perceptible apareció en sus labios.

—Buenas noches, Valentina.

Se dirigió hacia la puerta.

—Y si quieres, puedes quedarte despierta toda la noche.

—¿Eso es una amenaza?

—No. Es una opción.

Salió.

Antes de cerrar la puerta, añadió:

—Pero mañana comenzamos a las cinco.

Lo miré horrorizada.

—¡¿Qué?!

La puerta se cerró.

Escuché el clic del seguro.

Me quedé mirando la puerta.

—Mi héroe...

Suspiré y miré la cama.

Sentí algo parecido a tranquilidad.

Aunque solo fuera porque sabía que, al otro lado de la pared, estaba el hombre que se suponía que debía protegerme.

Lo que todavía no sabía era que el verdadero peligro podía estar mucho más cerca de mí de lo que imaginaba.

1
Mirian Suarez
fueron muchos capitulos en lo mismo sin encontrar pruebas sobre Augusto pero buena la historia
Mirian Suarez
ojalá Augusto pague todo lo que hizo
Mirta Gomez
me encanto una historia con muchas complicaciones peligro una relacion un padre egoista Pero la rekacion de pareja hermosa Felicitaciones
Francisca Letycia MirandaGarcia
excelente historia gracias por su tiempo
Francisca Letycia MirandaGarcia
Augusto lo quiso matar y logró escapar
Francisca Letycia MirandaGarcia
solo hay una explicación no es su hija, pero la madre tampoco ha dicho lo contrario
Francisca Letycia MirandaGarcia
pobre Gael ahora que está embarazada Valentina
Francisca Letycia MirandaGarcia
ya le están dando muchas vueltas al asunto y nada que se sabe de la verdad
Francisca Letycia MirandaGarcia
sería Alejandra la de los mensajes
Francisca Letycia MirandaGarcia
aparte de avaricioso, asesino
Francisca Letycia MirandaGarcia
que extraño es Augusto que estará tramando
Francisca Letycia MirandaGarcia
que hombre, hay que tenerlos bien puestos para aceptar una verdad así
Francisca Letycia MirandaGarcia
para mí que la zorrita le dijo lo de Thiago, y ella debió hablar antes de meterse con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
me pregunto si su madre ya se dió cuenta habemos mujeres que no somos tan estupidas
Francisca Letycia MirandaGarcia
algo me dice que Valentina no es su hija y el hombre que anda rondando el tal ruso tiene que ver con su verdadera familia
Francisca Letycia MirandaGarcia
todo es un misterio
Francisca Letycia MirandaGarcia
por eso el padre tiene esa propiedad y que le harían al padre de ellos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq la quiere destruir Alejandra o a quien está ayudando
Francisca Letycia MirandaGarcia
el viejo tiene amante y es Alejandra
Francisca Letycia MirandaGarcia
con que tranquilidad lo tomo Thiago, pero no está muy bien pq son hermanos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play