Lois y Cristopher se conocieron a los catorce años, sin imaginar que ese primer encuentro cambiaría sus vidas para siempre. Años después, cuando por fin están juntos, personas muy cercanas harán todo lo posible por separarlos. Entre el amor, las traiciones y las decisiones más difíciles, descubrirán que algunos corazones jamás dejan de elegirse.
NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 4: Algo que ya no era solo costumbre
Había algo que empezaba a cambiar sin que me diera cuenta.
Ya no era solo que nos encontráramos o habláramos de vez en cuando. Era que, de alguna forma, su presencia se había vuelto parte de mis días sin pedir permiso.
Cristopher seguía siendo tranquilo, casi siempre igual. No hacía grandes gestos, no buscaba llamar la atención, no decía más de lo necesario. Pero eso era justamente lo que lo hacía distinto.
Con él, todo era simple… y al mismo tiempo, no tanto.
Yo empezaba a notarlo en cosas pequeñas.
En cómo esperaba un poco más de lo normal sus respuestas.
En cómo me daba curiosidad saber qué estaba haciendo cuando no hablábamos.
En cómo, sin razón, me quedaba pensando en conversaciones que ya habían terminado hace rato.
Y eso me confundía.
Porque no era algo que yo buscara.
Simplemente pasaba.
Había días en los que todo era normal. Reíamos, hablábamos de cosas sin importancia, hacíamos bromas que no tenían sentido… y aun así, me quedaba una sensación extraña cuando todo terminaba.
Como si no quisiera que terminara tan rápido.
Como si no quisiera que terminara tan rápido.
Cristopher, por su parte, seguía igual.
Tranquilo, constante, sin invadir. A veces parecía que no se daba cuenta de nada… o tal vez sí, pero simplemente no lo decía.
Eso era lo que más me desordenaba por dentro.
Porque cuando alguien no te da señales claras, empiezas a imaginar cosas que no sabes si son reales o solo ideas tuyas.
Y yo no sabía en qué punto estaba él conmigo.
Ni en qué punto estaba yo con él.
Solo sabía que algo estaba cambiando.
Algo que ya no se sentía como simple costumbre.
Una tarde, sin esperarlo, me di cuenta de algo que me dejó pensando más de lo que debería.
Una tarde, sin esperarlo, me di cuenta de algo que me dejó pensando más de lo que debería.
Su ausencia se sentía distinta.
No era vacío.
Era… raro.
Como si el día no estuviera completo si no había aunque fuera una pequeña conversación con él.
Y eso me asustó un poco.
Porque no entendía cómo alguien podía empezar a tener tanto peso en mis pensamientos sin haberlo decidido.
Cristopher no decía nada extraño.
No hacía nada fuera de lo normal.
Pero aun así, se quedaba.
En mis días.
En mis silencios.
En mis pensamientos.
Y yo empezaba a preguntarme si él también sentía algo parecido… o si solo era yo imaginando demasiado.
Pero no me atrevía a preguntar.
Porque a los catorce años, hay cosas que se sienten demasiado grandes para decirlas en voz alta.
Así que me quedaba en silencio.
Como él.
Y entre silencios compartidos, sin darnos cuenta, algo entre los dos seguía creciendo.
Algo que todavía no tenía nombre… pero que ya estaba empezando a sentirse real.
Y aunque ninguno de los dos lo decía, ambos empezaban a notar que ya nada era igual que al principio. Cada día, sin quererlo, nos acercábamos un poco más… sin darnos cuenta.