Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:04
ASHER:
Sentado en el despacho improvisado, observo el techo del viejo cuartucho que parece caerse a pedazos mientras mi mente no deja de repetir, una y otra vez, la escena de ese extraño sueño.
«Te amo…»
Me repetía esa chica en mi mente mientras la sangre salía en grandes cantidades de su abdomen, recuerdo la desesperación, la opresión en mi pecho y cómo yo lloraba con una agonía que jamás he sentido en la vida real, suplicándole que se quedara conmigo.
«Prometo encontrarte en nuestra próxima vida»
Susurró antes de cerrar los ojos por completo.
Desperté de ese trágico sueño con la respiración cortada y el cuerpo tenso... Es un sueño sumamente extraño… Pero ahora que lo pienso con la cabeza fría, hay algo que me perturba todavía más: ¿Por qué el rostro de la mujer de mi sueño se parece tanto al de esa extraña humana de la cafetería?
Mi lobo interior gruñe en mi cabeza y frunzo el ceño molesto por la interrupción.
—¿Qué pasa, Arnor?
Le pregunto mentalmente.
—La humana no es extraña… Es bonita y su olor a excitación es exquisito.
Dice casi ronroneando de placer al recordar como se desprendía ese rico y delicioso olor desde la ventana de su habitación.
Ruedo los ojos exasperado.
—No puedo creer que te estés encaprichando con alguien que no es nuestra mate.
Le recrimino con frialdad... Se supone que los lobos Alfas somos fieles a nuestro destino, a la compañera que la luna nos asigna y mi lobo se queda en silencio por unos segundos, como si estuviera analizando sus propios instintos y luego responde con una seriedad que me descoloca:
—No huele a nuestra mate… Pero siento una conexión con ella tan fuerte como si lo fuera... Mi instinto no se equivoca Asher, hay algo en ella.
—Sí, como digas.
Le corto cerrando nuestro link mental para no seguir escuchándolo.
No tengo tiempo para distracciones románticas... Se supone que vine a este vecindario de mala muerte a esconderme y a investigar la serie de asesinatos que por los rastros de sangre y las heridas, son obra de vampiros y lobos salvajes sin manada... No puedo perder el enfoque por una humana loca, torpe y curiosa que me mira como si fuera a descuartizarla en cualquier momento...
En este momento un par de golpes firmes suenan en la puerta del despacho.
—Adelante.
Ordeno con mi voz de mando y la puerta se abre y mi beta entra con el rostro serio trayendo una carpeta entre las manos.
Se detiene frente a mi escritorio y me muestra su respeto.
—Alfa.
Saluda con voz baja y dejo los papeles que estaba revisando a un lado.
La imagen de la chica de ojos avellana tropezando frente a mí en la cafetería regresa a mi mente junto con la calidez que sentí cuando mi mano rodeó su cintura.
Su aroma neutral, pero con una pisca dulce... Es algo que no logro descifrar, sigue impregnado en mi memoria.
Con un suspiro miro fijamente a mi beta y hablo con mi tono frío y directo de siempre:
—Quiero saber todo de esa chica.
Mi beta parpadea un poco sorprendido por mi orden... Rara vez me intereso por los habitantes de los lugares donde nos instalamos para una misión.
—¿La humana que trabaja en la cafetería cruzar la calle, Alfa?
Pregunta para confirmar.
—La misma.
Asiento entrelazando mis dedos sobre el escritorio.
—Averigua su nombre, dónde nació, quiénes son sus padres y si tiene alguna conexión con la zona... Su presencia me resulta… inusual y Arnor insiste en que oculta algo.
—Entendido Alfa, inmediatamente me pongo a investigarla, pero hay algo más que debe saber.
El tono de mi beta se vuelve aún más sombrío y me extiende una fotografía.
—Encontramos otro cuerpo en el callejón trasero del edificio, esta vez la víctima fue atacada hace menos de dos horas.
Los chupasangres se están volviendo descuidados… O nos están provocando.
Examino la foto del cuerpo pálido y sin una sola gota de sangre... La rabia empieza a calentar mis venas y mis ojos grises destellan con un brillo peligroso.
Los vampiros están cazando demasiado cerca... Demasiado cerca de mí de donde estamos... ¿Todo está planeado?
—Refuerza la seguridad en el perímetro.
Ordeno levantándome de la silla y mi tamaño llena el pequeño cuarto.
—No quiero a ningún vampiro salvaje merodeando por aquí y mantén un ojo puesto en la cafetería... Si esos malditos están buscando comida fresca, no voy a permitir que toquen a ningún humano.
Mi beta asiente y sale rápidamente a cumplir mis órdenes.
Me quedo solo en el despacho mirando por la ventana hacia el estacionamiento oscuro.
Arnor vuelve a removerse en mi interior ansioso, arañando las paredes de mi mente con una necesidad posesiva que me cuesta controlar.
No sé quién es esa humana, ni por qué aparece en mis sueños, pero si los vampiros creen que pueden cazar en mi territorio, van a descubrir por qué los Blackwood somos la manada más temida.