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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 4

Harold

Sinceramente, cuando me la había imaginado, creí que sería más alta. Pero al tenerla frente a mí, me di cuenta de que su altura contrastaba mucho con la mía. A mi lado, todo parecía pequeño, y ella no era la excepción. Mientras caminábamos y le permitía tomar la delantera, mis ojos se posaron inevitablemente en su figura. Su zona posterior, para ser exactos. Sin poder evitarlo, mordí mi labio inferior, dejándome llevar por pensamientos que no debería estar teniendo en este momento. Cerré los ojos por un segundo, imaginando, fantaseando, y me di cuenta de que quizá, solo quizá, podríamos llegar a buenos términos. O al menos, eso quería creer.

Sin embargo, su semblante no reflejaba la misma ligereza. Parecía seria, centrada. Su rostro era hermoso, aunque sus lentes oscurecidos por la luz del sol no me permitían ver sus ojos con claridad. Hubiera deseado mirarlos directamente, perderme en su expresión, pero parecía querer mantenerme a distancia. Aun así, algo en su actitud me indicaba que no sería tan fácil mantener esa barrera por mucho tiempo.

Mi secretario nos acompañaba hasta el último piso, donde se encontraba mi oficina. Su cortesía con Lía era evidente, dejándola pasar primero, seguido de mí, quien caminaba con la mirada fija en ella.

—¿Es todo el edificio de ustedes? —me preguntó mientras el ascensor comenzaba a ascender, su voz reflejando curiosidad.

—Sí, señora —respondí con una ligera sonrisa—. Este edificio ha pertenecido a la familia Veneti por generaciones. Aunque actualmente también arrendamos algunos espacios en los pisos inferiores, y poseemos algunos locales en las cuadras cercanas. —Sentí un ligero orgullo al decirlo, pero también una desconexión. ¿Realmente le importaba?

—¿Por qué la clínica no me contactó antes? No creo que se hayan dado cuenta hace poco —me preguntó, su tono cargado de confusión. Estaba claro que aún trataba de encontrarle sentido a todo esto, y yo no podía culparla.

—Me temo que te equivocaste de número —respondí con calma—. Porque lo intentaron demasiadas veces.

Pude ver su expresión endurecerse un poco mientras sus ojos se fijaban en los míos, incluso a través de sus lentes, que ahora comenzaban a volver a su tono normal.

—¿Y cómo consiguieron mi número? —preguntó, su voz con un tono más serio, más directo. Aquella mirada que me lanzó me atravesó como una flecha. Aunque no podía ver completamente sus ojos, la intensidad de su mirada me golpeaba. Había algo en ella, una fuerza silenciosa que no pasaba desapercibida.

—Te investigamos —confesé justo cuando el ascensor llegó a nuestro destino. Dejé que pasara primero y observé cómo una ligera mueca se formaba en su rostro al procesar mis palabras.

—Eso no es muy decente de su parte —dijo con desaprobación evidente, y tuve que contenerme para no sonreír. Había algo fascinante en su franqueza, en cómo no dudaba en expresar lo que pensaba, sin importar si estaba hablando con alguien como yo. Esa era una cualidad que no encontraba a menudo.

—Bueno, ¿acaso tú no buscaste mi nombre en internet? —respondí, tratando de devolverle el golpe con un comentario casual. No esperaba que tuviera tanto efecto, pero pude ver cómo sus mejillas se enrojecieron de inmediato, y su mirada se apartó de la mía rápidamente, como si intentara ocultar algo.

No pude evitarlo. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios. Había acertado.

—Venga, señorita, entremos a la oficina —le digo con una sonrisa suave, mientras coloco mi mano en su espalda, ligeramente más abajo de lo que esperaba. Es un gesto casual, pero cuando ella me mira de reojo, esa mirada a través de sus lentes me hace sentir como si estuviera bajo examen. A pesar de la suavidad del gesto, ella se proyecta dominante, y es imposible no notar la fuerza que irradia, incluso en un espacio aparentemente relajado.

Abrí la puerta de mi oficina y la guié hacia los muebles que están estratégicamente colocados en el centro de la sala. Ella camina despacio, pero no porque esté dudando, sino porque está absorbiendo cada detalle a su alrededor. Mientras se sienta, veo cómo sus ojos se agrandan, claramente asombrada por el ambiente que la rodea. A juzgar por su reacción, comprendí que esa habilidad que tiene para captar detalles tan pequeños es lo que le da esa mirada tan aguda en sus fotos. Sus ojos se clavan en una de las paredes, particularmente en la fotografía familiar de los Veneti, una imagen que siempre parece captar la atención de las visitas. Sin embargo, es como si recordara de golpe dónde estaba y con quién, pues su mirada rápidamente se vuelve hacia mí, volviendo a su expresión controlada y profesional.

—¿Está confirmado que pusieron su esperma en mí? —su pregunta cae de golpe, directa, sin rodeos, mientras termina de analizar el espacio. Por un momento pensé que era completamente desenvuelta, pero luego noté algo que me hizo cambiar de opinión: sus orejas. Estaban ligeramente enrojecidas, un detalle que solo se revelaba por su cabello recogido. Había algo de vulnerabilidad detrás de esa fachada.

—Sí —confirmo, con voz tranquila—, siempre etiquetan los lotes con nombre. Lo notaron justo cuando te fuiste. Revisaron los registros y me contactaron de inmediato.

Ella frunce el ceño, como si tratara de procesar toda esa información.

—¿Entonces no se postuló voluntariamente para donar su esperma?

—No, en absoluto. La intención nunca fue donar al azar. Mi plan siempre fue buscar una madre sustituta, pero nunca había encontrado a la mujer perfecta para ese propósito —digo, suspirando profundamente. Justo en ese momento, una de las empleadas entra con la bandeja de café.

—No, gracias —Lía se apresura a decir, con una pequeña sonrisa hacia la chica—. Si tiene algo frío, mejor. No me gustan las cosas calientes.

La chica asiente con amabilidad, y en cuestión de segundos le sirve un vaso de agua fría. Nos quedamos en silencio por un momento, y durante ese tiempo, noto cómo ella toma pequeños sorbos de su agua, mientras a mí me entregan mi primer café del día, algo que claramente necesitaba para mantenerme enfocado en la conversación.

—¿Qué esperaba encontrar en una mujer que fuera tan difícil de conseguir? —pregunta de repente, rompiendo el silencio. Sus palabras, aunque simples, llevan un peso que no puedo ignorar. Su tono, inquisitivo, me hace tomar un largo sorbo de mi café, buscando las palabras adecuadas.

—No tengo una respuesta clara para eso —confieso finalmente—. Simplemente, nunca me convencían completamente. Había algo que siempre me hacía dudar. —Mis pensamientos divagan un poco mientras trato de encontrar sentido a mis propias exigencias.

Ella me mira de manera incisiva, como si tratara de leer lo que no digo, de descubrir la verdad detrás de mis palabras.

—¿Por qué quiere ser padre? —pregunta, esta vez con una seriedad casi tangible, mientras toma otro sorbo de su vaso de agua. Esa pregunta me golpea más de lo que esperaba.

—Siempre he querido ser padre —respondo, sin titubear—. Pero no he encontrado a la mujer correcta. —Suspiro, dejando que una fracción de mi frustración se filtre en mi tono—. He tenido deslices, sí, pero cuando creces en un entorno como el mío, aprendes a desconfiar de todos. La mayoría solo busca una oportunidad para aprovecharse de ti o sacarte algún error.

—¿Por eso tratas de ser el ‘señor perfecto’? —me pregunta con una sonrisa burlona en los labios, que me deja sin poder evitar sonreír de vuelta. Esa chispa de desafío en su expresión me desconcierta y me atrae al mismo tiempo.

1
mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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