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EL PRECIO DE TU LINAJE

EL PRECIO DE TU LINAJE

Status: En proceso
Genre:Vientre de alquiler / Madre por contrato / Romance
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

James Fernández lo tiene todo: es un arrogante CEO tecnológico de 26 años y el playboy más cotizado de Madrid. Pero un devastador diagnóstico de cáncer destruye su mundo: tiene una semana para salvar su descendencia antes de quedar estéril para siempre. Su única opción es un vientre de alquiler exprés en Grecia.
Estela Gómez tiene 20 años y su vida es un infierno de deudas por culpa de una estafa familiar. Cuando su madre colapsa y necesita una cirugía de urgencia que no pueden pagar, Estela toma una medida desesperada: aceptar el frío contrato de James a cambio de la vida de su madre.
Lo que empieza como una transacción comercial secreta se transforma bajo el ático de la Castellana. Entre la quimioterapia de él y los latidos de un embarazo inesperado, la mentira se mezclará peligrosamente con un amor real capaz de desenterrar los secretos más oscuros del pasado.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 11 EL ATICO DE LA CASTELLANA

El coche privado se detuvo frente a uno de los edificios residenciales más exclusivos del Paseo de la Castellana. Estela miró por la ventanilla el imponente portal de mármol negro custodiado por un portero de uniforme con guantes blancos. Llevaba en sus manos una sola maleta pequeña con la poca ropa que Valeria le había aconsejado traer. Dejar su casa esa misma mañana había sido desgarrador. Tuvo que volver a mentirle a su madre y a su hermano Lucas, recordándoles que su "contrato de asistente internacional" requería que viviera en la residencia del jefe en la zona norte de la ciudad para estar disponible las veinticuatro horas. Su madre, con los ojos llorosos pero agradecida por la paga que ya les permitía vivir sin ahogos, la había despedido con un fuerte abrazo, pidiéndole que se cuidara.

El ascensor privado del edificio subió directamente hasta el último piso sin detenerse en ninguna otra planta. Cuando las puertas de espejo se abrieron, Estela se encontró de golpe en el salón del ático de James.

Era un espacio gigantesco, de diseño vanguardista, con suelos de madera noble, paredes acristaladas que mostraban una panorámica impresionante de todo Madrid y muebles minimalistas que destilaban una opulencia desmedida. Todo era frío, perfectamente ordenado y carente de cualquier rastro de calor hogareño.

—Bienvenida, Estela —la voz de Valeria Santos la sacó de su estupor. La abogada estaba de pie junto a una gran mesa de cristal, revisando unos documentos—. James está en su dormitorio. Le dieron el alta de la clínica de reposo ayer por la tarde, tras su primera sesión de quimioterapia preventiva.

—¿Cómo se encuentra? —preguntó Estela, dejando su maleta en el suelo de forma tímida, sintiendo que sus viejas zapatillas ensuciaban el impoluto suelo.

—Está débil, no te lo voy a negar —respondió Valeria con un suspiro de preocupación—. La combinación de la cirugía reciente y los efectos de la quimioterapia es dura, incluso para un hombre joven como él. Pero su orgullo sigue intacto. Insistió en venir aquí en lugar de quedarse ingresado. Quiere que empecéis la convivencia ya para que el servicio de la casa y sus socios se acostumbren a verte aquí. Recordad la versión oficial: os conocisteis hace un mes, os enamorasteis rápido y habéis decidido mudaros juntos por el embarazo.

Antes de que Estela pudiera responder, el sonido de una puerta corredera al fondo del pasillo llamó su atención.

James apareció caminando lentamente, apoyando una mano en la pared para mantener el equilibrio. Estela contuvo el aliento al verlo. El cambio físico en apenas dos semanas era evidente. El hombre arrogante, bronceado y de andares seguros que recordaba del despacho de abogados parecía haber quedado en el pasado. Vestía un pantalón de chándal gris y una camiseta negra que le quedaba algo holgada. Su rostro estaba demacrado, con ojeras oscuras marcadas bajo sus ojos claros y una palidez que delataba el desgaste de la medicación. Sin embargo, al levantar la vista y cruzarse con la mirada de Estela, un destello de su antigua firmeza regresó a sus ojos.

—Ya estás aquí —dijo James con la voz un poco ronca, forzando una postura erguida mientras se acercaba al salón—. Supongo que Valeria te habrá explicado las normas de la casa. Tu dormitorio es el segundo pasillo a la derecha. Tiene su propio baño privado y vestidor.

—Hola, James —respondió Estela con suavidad, ignorando su tono distante. El instinto de protección que había desarrollado cuidando a su madre enferma se activó de inmediato al ver su debilidad física—. Sí, Valeria me lo ha contado todo. No te preocupes por las normas. Solo quiero saber si necesitas algo ahora mismo. Tienes mala cara.

James frunció el ceño, molesto de forma instintiva por el hecho de que ella notara su vulnerabilidad. Detestaba que la gente sintiera lástima por él.

—Estoy perfectamente —mintió de forma tajante, aunque un leve mareo lo obligó a sujetarse del respaldo de un sillón—. El tratamiento es molesto, eso es todo. Lo único que me importa es que te alimentes bien, descanses y sigas las indicaciones del médico para el embarazo. Valeria me ha dicho que los niveles hormonales indican que... que son dos.

Al mencionar a los bebés, la expresión de James se suavizó por un microsegundo. Miró fijamente el vientre de Estela, todavía plano bajo su sudadera gris, asimilando la inmensidad de lo que estaba ocurriendo. En ese vientre humilde crecía su futuro entero, su única victoria contra la enfermedad que intentaba apagarlo.

—Sí, son dos —confirmó Estela, llevándose una mano a la tripa de forma inconsciente—. El doctor Karalis dice que han agarrado con mucha fuerza.

Valeria sonrió, satisfecha de ver que, a pesar de las barreras que ambos intentaban levantar, el vínculo biológico y el respeto mutuo que nació en Atenas seguía latente.

—Bueno, yo os dejo para que os organicéis —anunció la abogada, recogiendo su maletín—. James, el personal de cocina y limpieza viene tres veces por semana por las mañanas, ya están avisados de la presencia de Estela y tienen órdenes de discreción absoluta. Volveré la semana que viene para la primera revisión ginecológica en Madrid. Cuidaos mucho.

Cuando la puerta del ascensor se cerró tras Valeria, un silencio sepulcral se instaló en el gigantesco ático. Estela y James se quedaron a solas, mirándose en mitad de la opulencia de aquel salón. Ella, una chica de barrio obrero que lo había dejado todo por salvar a su madre; él, un multimillonario herido por el cáncer que se aferraba a su descendencia. La convivencia forzada acababa de empezar, y bajo el mismo techo, la mentira social empezaría a mezclarse peligrosamente con los latidos de sus propios corazones.

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Norma Lopez
Muy buena
Noemi Acevedo
me parece excelente me encanta
Noemi Acevedo
es buenísima pero tiene que seguir por favor
SIKEVALEN: subo capitulos cada dos dias, mañana tendras 10 capitulos mas. Me alegro que te este gustando. Un abrazo
total 1 replies
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