Casarse no estaba en los planes de Renata.
Y menos si habían cambiado a el que sería su esposo.
Ahora comparte casa con un hombre que poco a poco está dejando de sentirse como un completo desconocido...
Espero les guste.. cualquier opinión se los agradecería. 🤍
NovelToon tiene autorización de Yoryanis R. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 4
La casa quedó en silencio después de que Gael salió.
Un silencio distinto.
Más ligero… pero extraño.
Renata miró la puerta unos segundos antes de volver la vista a la taza de café entre sus manos.
Todavía estaba caliente.
—Tiene la mala costumbre de irse dejando conversaciones a medias —comentó la madre de Gael mientras acomodaba lentamente su taza sobre el plato.
Renata soltó una pequeña risa.
—Noté eso.
La mujer la observó con más calma ahora. Ya no parecía tan tensa como al principio.
—¿Cuántos años tienes?
—Veintidós.
—Eres joven.
Renata bajó la mirada un momento.
—Lo suficiente para meterme en problemas, aparentemente.
Eso hizo sonreír apenas a la mujer.
—¿Cómo te llamas? —preguntó Renata.
—Elena.
—Mucho gusto… supongo.
Elena soltó una pequeña carcajada.
—Eres más divertida de lo que imaginaba.
—Y usted menos aterradora de lo que parecía.
—No te confíes.
Las dos sonrieron apenas.
Por primera vez desde la boda, Renata sintió una conversación normal.
Real.
Sin tensión constante.
Y la verdad… lo necesitaba.
---
Más tarde, Elena se fue.
No sin antes despedirse de una manera curiosamente amable.
—Come algo antes de que te desmayes —dijo antes de salir.
Renata casi se ríe.
—Lo intentaré.
Cuando la puerta se cerró, volvió a quedarse sola.
Otra vez.
Caminó lentamente por la casa.
Ahora con más calma.
El lugar seguía viéndose enorme. Moderno. Frío.
Pero empezaba a notar pequeños detalles.
Un libro abierto en la sala.
Una chaqueta mal acomodada sobre un sofá.
Una taza olvidada cerca del ventanal.
Se veía menos perfecto.
Más vivido.
Entró a la cocina otra vez y abrió el refrigerador.
Estaba lleno.
Eso la sorprendió un poco.
Tomó jugo y algunas frutas, sentándose en la encimera mientras miraba el celular.
Tenía mensajes.
Muchos.
Su amiga Camila era la que más había insistido.
> “¿SIGUES VIVA?”
> “Renata, respóndeme.”
> “Te casaste literalmente ayer 😭”
Renata soltó una pequeña risa.
Al menos alguien seguía siendo normal.
Le respondió rápido:
> “Sigo viva.”
La respuesta llegó casi inmediata.
> “¿Y EL ESPOSO MILLONARIO?”
Renata miró el mensaje varios segundos.
Ni siquiera sabía cómo responder eso.
> “Largo de explicar.”
Camila escribió otra vez:
> “Eso significa que sí está guapo.”
Renata rodó los ojos.
Y aun así…
pensó en él unos segundos.
En su voz tranquila.
En la forma en que parecía controlarlo todo.
En lo difícil que era leer lo que realmente pensaba.
Eso la frustraba.
Dejó el celular sobre la mesa.
—No voy a empezar con eso —murmuró.
Ni siquiera lo conocía.
---
Horas después, el sol empezó a bajar lentamente.
Renata había pasado gran parte del día explorando la casa, intentando distraerse.
Pero el problema seguía ahí.
Cada habitación le recordaba lo mismo:
👉 seguía atrapada.
Escuchó la puerta principal abrirse y automáticamente levantó la cabeza.
Gael había vuelto.
Se veía cansado.
La corbata ligeramente floja. La mirada seria.
Pero apenas la vio sentado en la sala, hizo una pequeña pausa.
—Sigues aquí.
Renata levantó una ceja.
—¿Esperabas que escapara por la ventana?
Gael dejó las llaves sobre una mesa.
—Lo consideré posible.
—Qué confianza.
Él se acercó lentamente.
—¿Comiste?
La pregunta la tomó desprevenida.
—Sí.
—Bien.
Y siguió caminando como si nada.
Renata lo miró confundida.
—¿Eso es todo?
Gael se giró apenas.
—¿Esperabas algo más?
—No sé… una conversación normal tal vez.
Eso lo hizo quedarse quieto unos segundos.
Luego volvió sobre sus pasos.
—Bien.
Renata lo observó sentarse frente a ella.
Había algo diferente esa noche.
Menos tensión.
Más cansancio.
—Entonces hablemos normal —dijo él.
Renata cruzó los brazos.
—Perfecto. Empecemos con algo fácil.
Gael esperó.
—¿Por qué yo?
Silencio.
La expresión de él cambió apenas un poco.
Casi nada.
Pero ella lo notó.
—Renata…
—No. En serio. Quiero entenderlo.
Gael apoyó los brazos sobre las piernas, mirándola directamente.
—Porque eras la mejor opción.
Ella soltó una risa seca.
—Wow. Qué romántico.
—No intentaba serlo.
—Eso también lo noté.
Silencio otra vez.
Pero ya no era pesado como antes.
Ahora parecía más… incómodo.
Humano.
Renata suspiró y apoyó la cabeza contra el sofá.
—Mi vida era más tranquila antes de conocerte.
—La mía también.
Eso la hizo mirarlo de inmediato.
Y por primera vez…
Gael sonrió apenas.
Muy poco.
Pero suficiente para sorprenderla.
Renata se quedó callada unos segundos.
Y eso él también lo notó.
---
Esa noche, por primera vez desde la boda…
la casa no se sintió tan fría.
que pongas los nombres y después lo que dicen ejemplo.
Gael: maña irás conmigo a una cena- le dijo de forma sería mirándola a los ojos