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Reconstruyendo Tus Pedazos

Reconstruyendo Tus Pedazos

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor de la infancia / Posesivo / Completas
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia2026

​Sinopsis:
​A los trece años, Bianca D’Amico conoció el verdadero significado de la crueldad. El chico que era su protector y su norte, Andrew Ballesteros, la rechazó públicamente con palabras letales que destrozaron su autoestima, llamándola gorda e inmadura, antes de huir al extranjero. Andrew no solo la dejó atrás; la fragmentó en varios pedazos.
​Seis años después, el heredero del imperio Ballesteros regresa a Nueva York. Convertido en un implacable y frío tiburón de los negocios, Andrew carga con las culpas de un oscuro secreto familiar y una obsesión fija en la mente: recuperar a su dulce y sumisa Bianca. Él asume, con la arrogancia corporativa de su apellido, que encontrará a la misma niña inocente que dejó en el pasillo de la mansión, lista para ser moldeada y reclamar su lugar en su vida.
​Qué maldito error. La realidad lo golpea con una fuerza devastadora.
​La niña indefensa murió la noche en que él la rompió.

NovelToon tiene autorización de Dalia2026 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Sobre marcha

​El rugido de la motocicleta de Jonathan perdiéndose a lo lejos en la carretera, fue el clavo definitivo en el ataúd de la libertad de Bianca. Se quedó de pie, inmóvil en el centro de la gigantesca habitación, sintiendo cómo el aire se volvía denso, casi eléctrico. El silencio regresó con una fuerza aplastante, roto únicamente por el sonido de los pasos lentos y seguros de Andrew aproximándose por detrás.

​Bianca no se dio la vuelta, pero sus hombros se tensaron. Sentía la vibración de la mirada verde de su primo clavada en su espalda como una marca de propiedad.

​—Tu amigo es un hombre inteligente, bonita —susurró Andrew, su voz ronca rozándole la nuca sin llegar a tocarla—. Sabe cuándo retirarse y sabe con quién estás segura.

​—Es un traidor, cobarde igual que tú —escupió Bianca, girándose de golpe para enfrentarlo, con los ojos azules encendidos en un orgullo herido, que la hacía ver peligrosamente hermosa—. Me dejaron encerrada en tu jaula de oro. ¿Y ahora qué, Andrew? ¿Me vas a tener amarrada a la cama todo el día como si fuera un trofeo?

​Andrew esbozó una sonrisa lenta, de medio lado; esa sonrisa de depredador que delataba que tenía el control absoluto de la situación. Se acercó un paso más, acortando la distancia hasta que Bianca pudo sentir el calor irradiando de su torso desnudo y el aroma a peligro que la mareaba.

​—No todo el día, Bianca... solo el tiempo necesario para recordarte a quién le pertenece cada centímetro de tu cuerpo—respondió él con una suavidad pecaminosa.

​Antes de que ella pudiera soltar otra réplica ruda, Andrew la tomó de la nuca con firmeza y la besó. No fue un beso de tregua, ni de disculpa; fue un beso posesivo, profundo y salvaje, cargado con las semanas de frustración y el deseo reprimido que lo venían consumiendo. Bianca gimió entre sus labios, intentando empujarlo por puro orgullo, pero sus manos terminaron enredándose en su cabello, entregándose al castigo dulce de su boca.

​Andrew rompió el beso solo para deslizar sus manos por la cintura de Bianca, levantándola en vilo, con una facilidad pasmosa. La llevó hacia una elegante silla de cuero negro que presidía el rincón de la habitación. La sentó allí y, antes de que ella pudiera reaccionar, Andrew se arrodilló frente a ella, mirándola desde abajo con una devoción oscura.

​De un cajón cercano, Andrew sacó una larga y suave cuerda de seda roja. Los ojos de Bianca se abrieron de par en par, su corazón latiendo a mil por hora.

​—Dijiste que querías ver si esto era un juego de seducción —susurró Andrew, tomando las manos de Bianca y colocándolas suavemente detrás del respaldo de la silla—. Esto no es un juego, bonita. Esto es lo que pasa cuando dejas de fingir que no te mueres por mí.

​Con una destreza impecable de amante experto, Andrew comenzó a pasar la seda por sus muñecas, asegurándolas sin lastimarla, pero dejándola completamente a su merced. Bianca jadeó, sintiendo una oleada de calor líquido recorrerle el vientre. La vulnerabilidad de estar atada en esa silla, bajo la luz tenue, frente al hombre que había amado en secreto durante toda su vida, la puso a volar a una velocidad que le cortaba la respiración.

​Andrew se puso de pie, imponente. Con un dedo, delineó el borde de la camiseta translúcida de Bianca, bajando por su pecho hasta detenerse justo donde su piel ardía.

​—Ahora eres mi prisionera, Bianca D'Amico —declaró Andrew, con los ojos oscurecidos por la lujuria absoluta—. Y voy a tomarme toda la noche para enseñarte lo que es el buen sexo, hasta que olvides Brooklyn, olvides Manhattan y solo recuerdes mi nombre.

​Bianca echó la cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio inferior mientras Andrew se inclinaba para desatar el verdadero incendio de la noche. El juego de seducción había terminado; la sobremarcha estaba puesta, y Bianca estaba a punto de experimentar un viaje de placer absoluto del que jamás querría regresar.

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Maharai Oliveros
y Jonathan
Dalia: Jonathan es un alma libre, él siempre va a estar pendiente de su enana. 🤭
total 1 replies
peri kizi
venia buscando este libro gracias
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