Es una historia sobre el poder más supremo del universo: la capacidad de ELEGIR tu propio destino, incluso cuando te enfrentas a ciclos kármicos milenarios.
NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 18: LA DESAPARICIÓN
Marcus desapareció.
No dejó una nota. No intentó una última confrontación. No envió una última carta. Simplemente... se fue. De la ciudad, del país, o quizá del plano de existencia—Aria nunca lo supo.
La policía no pudo hacer mucho. Él no era un prisionero. No estaba siendo perseguido por un crimen grave. Simplemente estaba violando una orden de restricción, que era más una molestia civil que criminal.
Pero su desaparición cambió todo para Aria.
Porque durante los últimos seis meses, una parte de ella había estado constantemente esperando. Esperando que apareciera. Esperando que escalara. Esperando que hiciera algo que requiriera que ella respondiera de una forma u otra.
La desaparición significaba que ese ajetreo podía finalmente terminar.
No fue un alivio instantáneo. Fue gradual. Fue una noche donde ella se dio cuenta de que no había pensado en Marcus en dos días. Luego una semana. Luego un mes.
Cuando llegó el mes de silencio total, Aria comprendió lo que significaba. Significaba que había sido completamente, totalmente dejada atrás. Que Marcus había sido incorporado a su historia pasada, donde pertenecía.
Lo que fue interesante fue cómo cambió esto su relación con Ethan.
Porque durante los primeros seis meses, Ethan había sido principalmente su apoyo. Su fortaleza. Su lugar seguro cuando Marcus era una amenaza. Pero ahora que Marcus se había ido, Aria podía verlo claramente como una persona, no solo como su salvador.
Y lo que vio fue a un hombre profundamente herido por sus propias vidas pasadas.
Una noche, cuando Aria notó que Ethan estaba particularmente silencioso, preguntó: "¿Dónde estás?"
"En el pasado," respondió Ethan. "Recordando una vida donde no pude salvarte. Donde Marcus fue más rápido. Más violento. Y tú moristes antes de que pudiera llegar."
Aria lo abrazó.
"Pero no sucedió," dijo. "Estoy aquí. Estoy viva. Y esta vez, lo vencimos juntos."
"¿Y si en la próxima vida—" comenzó Ethan.
"No va a haber próxima vida de Marcus," interrumpió Aria. "Porque ambos sabemos la verdad sobre el ciclo ahora. Y los ciclos se rompen cuando ambas personas en ellos se dan cuenta de qué tienen que hacer. Él ha elegido no hacerlo. Y yo he elegido avanzar. Eso significa que el ciclo está roto."
Ethan la miró con una intensidad que sugería que realmente creía esto.
"¿Realmente lo crees?" preguntó.
"Absolutamente," respondió Aria.
Y fue en ese momento que Aria comprendió que no solo lo amaba. Estaba en proceso de SANAR con él. De permitir que él también curara. De ser mutuamente responsables por sus traumas, en lugar de que uno de ellos cargara el peso completo.
Esa noche hicieron el amor de una manera que era diferente de antes. No fue apasionado y desesperado. Fue lento, íntimo, y profundamente conectado. Fue la clase de sexo que solo es posible cuando hay seguridad completa y vulnerabilidad mutua.
Cuando terminaron, Ethan simplemente susurró: "Te amo."
Y Aria, completamente tranquila, respondió: "Yo también te amo. De verdad. No porque te deba. No porque estés aquí. Simplemente porque te amo."
Fue la primera vez que podía decir esas palabras sin que vinieran con un asterisco invisible de obligación.