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La Reina De La Mafia.

La Reina De La Mafia.

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Traiciones y engaños / Venganza de la protagonista
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ron Novel

Isabella Rinaldi y Alessandro Salvatore

NovelToon tiene autorización de Ron Novel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Isabella.

—Tengo mucho trabajo, chicas. Además, debo estar en las mejores condiciones para mañana. Debo reunirme con Alessandro Salvatore —digo ante la insistencia de mis amigas.

—No seas aguafiestas, Isa. Hace mucho tiempo que no salimos. Es hora de pegarnos una buena borrachera —dice Mónica con una sonrisa traviesa.

—Di que sí —añade Luisa, cruzándose de brazos.

Lo pienso durante un momento. Es verdad que hace mucho tiempo que no salimos juntas, pero no quiero descuidarme. Mi vida ahora es demasiado complicada como para permitirme errores.

Después de pensarlo unos segundos más, termino aceptando solo para que me dejen en paz.

Ambas se ponen eufóricas inmediatamente.

—¡Sabía que dirías que sí! —grita Mónica.

Las dos me invitan a ir al centro comercial para buscar algo que ponerme, pero esta vez sí me niego. Todavía tengo trabajo que hacer y, por suerte, no insisten demasiado.

—Te traeré un atuendo maravilloso —dice Luisa, dándome un beso en la mejilla antes de salir de la casa.

Cuando finalmente me quedo sola, camino hacia la oficina para terminar algunos asuntos pendientes.

Pero me llevo el susto de mi vida al ver a Sean sentado en una de las sillas.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto, llevándome una mano al pecho.

—Quería ver cómo estabas —responde tranquilamente.

—No te creo. Dime qué quieres.

Sean sonríe ligeramente mientras pasa los dedos por el filo de un cuchillo que tiene en la mano.

—Mónica es muy linda.

Lo miro con diversión.

—¿Te gusta?

Él levanta la mirada hacia mí, pero no responde.

Eso lo tomaré como un sí.

—Iremos al club Media Noche. Si quieres, ve con nosotras —le digo.

Sean sonríe.

—Bien. Las veré ahí. Llevaré un amigo.

Antes de que pueda preguntarle nada más, se levanta y se va.

Sonrío para mis adentros.

Es raro que Sean quiera ayuda con algo como esto.

El día se me pasa volando entre documentos, llamadas y algunos problemas menores que resolver. Cuando finalmente llega la hora de irnos al club, me doy cuenta de lo cansada que estoy… pero también de que necesito distraerme un poco.

Mónica me ha traído un vestido rojo de cuero.

Por suerte acertó con la talla.

El vestido se ajusta perfectamente a mi cuerpo, marcando cada curva. Luisa insiste en arreglarme el cabello y el maquillaje hasta que, según ella, estoy “perfecta”.

Un rato después llegamos al club.

Las luces, la música y el ambiente del lugar contrastan completamente con el silencio de la villa.

Después de un par de tragos, terminamos en la pista de baile.

La música es fuerte, las luces giran sobre nosotros y, por un momento, me permito olvidar todas mis responsabilidades.

Poco después, Sean aparece con el amigo que mencionó.

Hago que él y Mónica bailen juntos, empujándolos hacia el centro de la pista. Ella se sonroja, pero no parece molesta.

Trabajo bien hecho.

Camino hacia la barra y pido otra ronda.

—Cortesía del hombre de aquella mesa —dice el bartender, señalando hacia mi izquierda.

Miro en esa dirección.

Un hombre de cabello oscuro levanta su copa hacia mí.

Yo hago lo mismo con la mía antes de beber el trago que me ha ofrecido.

Es guapo… realmente guapo.

El hombre se acerca a la barra y se sienta a mi lado.

—¿Qué hace una dama tan hermosa sola en un lugar como este? —pregunta con un acento italiano bastante marcado.

Qué maravilla de hombre…

—No estoy sola. Mis amigas están en la pista —respondo señalando hacia donde bailan—. Y mis guardaespaldas.

También señalo discretamente varios puntos del club donde mis hombres están distribuidos.

—¿Tantos? —pregunta con curiosidad.

—Los demás están repartidos por el lugar —digo encogiéndome de hombros.

El hombre sonríe.

Dos pequeños hoyuelos aparecen en sus mejillas, haciéndolo ver aún más atractivo.

En ese momento Luisa aparece de repente y me jala del brazo.

—¡A bailar!

—Adiós —le digo al hombre antes de desaparecer nuevamente en la pista.

Las horas pasan entre música, risas y tragos.

Pero ahora ya no estoy tan sobria como me gustaría.

Mónica aparece de repente y me doy cuenta de que tardó mucho en el baño. Está acalorada y ligeramente despeinada.

Creo imaginar por qué.

—¿Qué estabas haciendo? —pregunta Luisa con su típica falta de filtro.

Mónica se sonroja aún más.

—¿Estabas con Sean? —pregunto.

Mónica abre los ojos de par en par. Luisa hace lo mismo.

—¿No te molesta, verdad? Sé que su relación familiar es complicada, pero…

—Tranquila. Lo traje porque él me lo pidió —le digo.

Mónica suspira aliviada.

—Le gustas —añado dándole un pequeño empujón.

Luisa se pone eufórica.

Aparece con tres copas y nos obliga a beberlas de un solo trago.

Volvemos a bailar.

En medio de tantas vueltas termino chocando con alguien.

Me giro.

Y me encuentro con unos ojos oscuros que ya he visto antes.

Es el hombre de la barra.

—¿Bailamos? —pregunta.

Yo asiento.

El dolor de cabeza que tengo no tiene precio.

Algo vibra a mi lado y me obliga a abrir los ojos.

Mi celular.

La pantalla muestra una llamada de Luisa.

Frunzo el ceño.

¿Por qué me está llamando?

Miro a mi alrededor… y no reconozco la habitación.

Entonces miro a mi lado.

Y casi salto de la cama cuando veo al hombre dormido a mi lado.

—¿¡Joder!? —susurro.

¿Dónde estoy?

O mejor aún…

¿Con quién estoy?

Intento levantarme, pero su brazo rodea mi cintura.

Con cuidado logro apartarlo.

Entonces veo el tatuaje que cubre parte de su espalda y su brazo.

El tatuaje nace en la base de su cuello como una marca de guerra, extendiéndose sobre su hombro y descendiendo por todo su brazo como una sombra oscura que parece abrazar su piel.

Logro salir de la cama y contesto la llamada.

—¡Dios mío! ¿Dónde estás? —pregunta Luisa con evidente preocupación.

—No tengo ni la menor idea… acabo de despertar en la cama con un hombre —respondo mirando al desconocido.

Está boca abajo.

Completamente desnudo.

Y debo admitir que es una vista impresionante.

Pero algo más llama mi atención.

Una mancha de sangre sobre las sábanas.

Dios mío…

—Y… le he entregado mi primera vez.

—¿¡QUÉ!?

—Hablamos luego —digo antes de colgar.

Busco mi ropa rápidamente y me visto. Me arreglo el cabello como puedo y salgo del hotel. Afuera veo mi camioneta… y tres más estacionadas. Al menos no vine sola. Subo al vehículo y el chofer arranca sin hacer preguntas.

Alessandro Salvatore

Lo mataré.

El desgraciado de Luciano no se conformó con emborracharme… también me dio pastillas para aumentar el deseo.

Ahora estoy sentado en la sala del departamento donde me estoy quedando, intentando no asesinar a mi hermano.

Me desperté en una habitación de hotel sin recordar nada de la noche anterior.

Ni siquiera sé con quién estuve. Lo único que sé es que esa chica tuvo su primera vez conmigo. Mis hombres no la vieron. Nadie en ese maldito hotel pudo darme una descripción clara de ella.

—¿Así que la chica huyó? —dice Luciano con tono burlón—. Eso quiere decir que no le pareciste tan guapo.

—Más te vale cerrar la boca antes de que te mate —le advierto.

Estoy seguro de que se asustó y por eso se fue.

Me levanto y camino hacia el baño. Debo prepararme. Hoy tengo una reunión con Isabella Rinaldi.

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Nathaly Paez
no había podido leer los capítulos Pero está demaciado. buena está novela 👀 espero hasta que actualizes. nuevamente🤭🥰
ana rosa cobos torres
creo que Antonio quiere eliminarla
Anastasia Mirian Barrios
🥰
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