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Me Engañaste… Ahora Me Casaré con el Esposo de Tu Hermana

Me Engañaste… Ahora Me Casaré con el Esposo de Tu Hermana

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Posesivo / Maltrato Emocional / Dominación / Juego de roles / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.5
nombre de autor: Erchapram

Angélica Almira Gallardo lo tenía todo: juventud, belleza, una empresa que construyó desde cero y un matrimonio que creía perfecto. Pero una noche, un rastro de besos ajenos en el cuerpo de su esposo le reveló una verdad devastadora: Diego no solo la engañaba con otra mujer, sino que toda su familia política conspiraba para arrebatarle su fortuna, su empresa y su hogar.
Embarazada de cinco meses y con el corazón destrozado, Angie decide no quebrarse. En lugar de lágrimas, elige venganza. Congela cuentas bancarias, retoma el control de su compañía y empieza a desmontar, pieza por pieza, la red de mentiras que la rodea. Pero la vida le reserva un giro que jamás imaginó: descubrir que el hombre que lleva diez años amándola en silencio duerme bajo el mismo techo... y es el esposo de su cuñada.
Entre traiciones que cortan como cuchillos, secretos familiares que reescriben el pasado y un amor que desafía toda lógica, Angie deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para recuperar lo que le pertenece... y para abrirle la puerta a quien siempre debió estar a su lado.

NovelToon tiene autorización de Erchapram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Recién casados

Capítulo 23: Recién casados

—Claro que son hijos de tu padre.

—No sé por qué, pero al oír la historia de mamá siento que todavía guarda muchos secretos —dijo Gina.

—Pero no me voy a meter en eso. A estas alturas ya no importa de quién sea hija. Y tampoco me interesa lo que pase con Gavin —añadió.

—Pero Gavin podría convertirse en una amenaza.

—¿Amenaza de qué? Él nunca va a saber su origen si usted se queda callada. Así que no se preocupe por cosas que no han pasado.

—¿Adónde vas, Gina? —preguntó doña Ámbar al ver a su hija arreglándose con ropa provocativa.

—A buscar una presa nueva. La vida sigue girando. Necesitamos dinero para comer —respondió Gina con total naturalidad.

—Pero estás embarazada, Gina. Mejor usa a ese hijo para presionar a Adrián. Seguro no va a soportar que su hijo viva en la miseria. Al menos no tendrías que vender tu cuerpo —dijo doña Ámbar, aunque en el fondo solo le importaba su propio bienestar.

—Adrián es un simple mecánico. ¿Qué se puede esperar de un muerto de hambre como él?

—Entonces, ¿aceptas que te divorció?

—Lo acepte o no, ya declaró el divorcio irrevocable frente a toda esa gente. No se puede retirar. Además, nunca lo amé.

—Allá tú. Pero tengo el fuerte presentimiento de que Adrián no es un hombre pobre. Vas a arrepentirte de haber dejado ir un diamante que tanto te costó conseguir.

A Gina le importó un comino. Salió de la casa con ropa que dejaba poco a la imaginación, dispuesta a prostituirse. Su resentimiento se había duplicado: por un lado, Jeremy se negaba a hacerse responsable; por otro, Adrián la había humillado públicamente. Toda la familia la señalaba por su conducta, y todo porque Adrián había destapado su vergüenza sin el menor miramiento.

Samira... Tengo que convencer a Diego de que vuelva a seducirla. Después nos apoderamos de la empresa de su familia. Quién sabe si lo que dijo Angie sobre la quiebra es verdad o mentira.

Gina se encontraba ahora al final de un callejón oscuro. Había varios pandilleros y borrachos jugando a las cartas en aquel sitio.

—¡Eh! Necesito dinero y puedo atenderlos a todos —soltó Gina sin rodeos, calentando el ambiente.

Un hombre alto, corpulento, con los brazos cubiertos de tatuajes, se puso de pie y le dedicó una sonrisa torcida.

—¿Estás vendiendo tu cuerpo? —preguntó.

—Sí. Necesito dinero para comer —respondió Gina sin miedo.

—Pero tu figura no está nada bien. Tienes grasa por todas partes. ¿Y te has fijado en que tu vientre está algo abultado? —se burló el pandillero.

—Es que no tengo tiempo para hacer ejercicio —respondió Gina.

—¿Y qué tal si yo tampoco puedo pagarte en efectivo? Pero puedo darte placer y también poder —propuso el hombre.

—¿Qué quieres decir? No entiendo —replicó Gina, mirándolo fijamente.

—Sé mi mujer y podrás hacer lo que quieras —respondió el pandillero.

—Pero necesito dinero para mi mamá, que está en casa —insistió Gina.

—Entonces ven a trabajar conmigo. Serás mi mano derecha. Tendrás que hacer muchas cosas. Empezamos esta noche.

Y aquella noche marcó el inicio de la caída definitiva de Gina al abismo. No solo servía a las necesidades sexuales de los pandilleros, sino que también ayudaba al jefe a extorsionar comerciantes del mercado, y de vez en cuando robaba carteras y saqueaba mercancía. Todo con tal de vivir bien. Sin importarle el enorme riesgo que le esperaba en forma de arrepentimiento.

En una lujosa habitación de una casa que pronto sería embargada, un hombre y una mujer disfrutaban de su noche de bodas.

—Ahhh... Diegoooo... —gemía Samira mientras Diego cabalgaba con ímpetu. Eso era exactamente lo que Diego necesitaba. Un terreno pantanoso que lo tenía enganchado. Quién sabe qué hechizo le habrían puesto para que no pudiera apartar los ojos.

—Mi amor, mañana tengo que empezar a trabajar para mantenerte...

—¿Trabajar dónde, Diego? —Samira lo cortó de inmediato.

—Es obvio que soy tu marido. Merezco el puesto de director general. Dile a tu papá que se retire y déjame a mí.

—Busca otro empleo. Mejor demanda a Angie por los bienes gananciales.

—¿No escuchaste ayer que es heredera de los Gallardo? Eso significa que su fortuna es inmensa. Reclama tus derechos como exesposo engañado con un divorcio fraudulento. Tienes que seguir siendo el director de la empresa de Angie. Te lo mereces.

—¿Y cómo le hago? Ya me desechó como basura.

—Sedúcela. Dile que te arrepientes. El punto débil de Angie eres tú. Está loca por ti. Además, el divorcio ni siquiera es definitivo: tú no pronunciaste el repudio. Usa al bebé que lleva en el vientre. Dile que no puede separar a un padre de su hijo así como así. Estoy segura de que Angie correrá a abrazarte como siempre.

—Tienes razón, Sami. Angie ha estado obsesionada conmigo desde la universidad. Ella siempre me perseguía, insistiendo en ser mi novia. Si tú hubieras aparecido primero, jamás me habría casado con una tonta como Angie. Que solo se apoyaba en su dinero, creyendo que podía comprar mi amor. Al final, fingí todo.

—Perfecto. Usa ese gran amor que siente para atraparla de nuevo entre tus brazos. Así podrás apoderarte de su empresa mucho más fácil. Recuerda: esta vez no falles. O me iré y me llevaré al bebé que espero.

—No, no me separes de ti. ¿Cómo voy a sobrevivir sin esto? Tu cuerpo es mi droga.

A diferencia de Samira y Diego, que disfrutaban de su noche de bodas, Angie y Adrián estaban sentados en silencio frente al televisor.

—¿Qué te preocupa, cielo? —preguntó Adrián, acariciándole el cabello a su esposa.

—No sé... Me parece extraño. De repente eres mi marido. Y durante el último año casi no nos hablamos —respondió Angie.

—¿Te arrepientes de haberte casado conmigo?

—Para nada. Pero sí me arrepiento de haber tardado en darme cuenta. Deberías haberme encontrado antes. Así no habría tenido que casarme y quedar embarazada de un Diego.

—Shh... No lamentes la existencia de ese bebé. Pobrecito, después va a sentirse triste. A sentir que no lo quieren ni siquiera desde el vientre —dijo Adrián con ternura.

El hombre de cuerpo atlético no dudó en acariciar la superficie del vientre de Angie, cada vez más abultado.

—¿Ya tiene seis meses, verdad? Eso quiere decir que ya podemos saber el sexo. ¿No tienes curiosidad, cielo? —preguntó Adrián.

—¿Me acompañarías al médico para un chequeo? —preguntó Angie con extrema cautela.

Cinco meses yendo sola a las consultas, y ahora era otro hombre, que apenas llevaba un día como su esposo, quien quería acompañarla. Angie se conmovió hasta el punto de sollozar en silencio. De verdad se daba cuenta de cuánto la amaba este hombre. Sin importarle que estuviera embarazada de otro. A Adrián solo le importaba una cosa: la felicidad de ella.

—Muchas gracias, Adrián. Siento que eres mi héroe. Cuando me sentía sola, apareciste trayendo un rayo de luz. ¿Quieres escuchar algo? —preguntó Angie, provocando la curiosidad de Adrián.

—¿Qué es? Dime rápido, cielo.

—Resulta que no hizo falta mucho tiempo. La puerta que fui abriendo poco a poco... ahora ya tiene grabado tu nombre.

Silencio.

Adrián procesó aquella frase.

—Estoy enamorada de ti, esposo mío —Angie aclaró el significado con un susurro junto al oído de Adrián, que seguía petrificado.

—Adrián... Oye... ¡Dios mío! ¿Por qué te quedaste como estatua? —Angie chasqueó los dedos frente a él.

—¿Lo que escuché es real? —Adrián quería oírlo una vez más.

—Sí... Completamente real. Y debí ser honesta conmigo misma. Sentía algo extraño cada vez que te miraba a la cara. Antes no entendía qué significaban esos latidos. Resulta que ya te amaba. Incluso cuando los dos estábamos atados a otros matrimonios. Me da vergüenza admitir que me enamoré del marido de otra —confesó Angie.

—Y la razón por la que aguanté a Gina fue porque así podía seguir mirándote. Ver a la mujer que amaba de cerca, todos los días —dijo Adrián, revelando su propia verdad.

—En realidad quise divorciarme de Gina hace mucho. Pero justo entonces te vi junto a Diego. Apareciste cuando ya había perdido la esperanza de encontrarte —continuó.

Toc, toc, toc.

Alguien tocó la puerta del dormitorio con brusquedad.

—¡Angie! ¡Adrián! ¡Abran la puerta, por favor! —la voz de Gavin sonaba aterrorizada.

La puerta se abrió de par en par y Gavin irrumpió en la habitación.

—Gavin, ¿qué te pasa? —preguntó Angie.

—¿Puedo dormir aquí con ustedes? No me importa si es en el sofá.

1
yurirosa gonzalez
Excelente
Yovanis Sarmiento
es la peor novela que leo
Yovanis Sarmiento
que te pasa parese que estás escribiendo una serie drama decídete
Nancy Ledgard Leon
cómo? millonaria y tiene que lavar y además sin secadora para la ropa? nada más falta que sin lavadora, eso no es correcto.
Kari Bella
chévere
Rosa Del toro
bonito 😍
Yovanis Sarmiento
se pega una enredadas
Gricelda Noemi Bader
Sra/será Villalobos, ud está leyendo la misma novela que yo, pues opina de otras personas que aquí no aparecen, quien es Jimi, ? y otros?
Gonzalez Alix
Ay pues el pobre hombre habrá metido las patas cuantas veces pero ya me parece ridícula la forma de ser y actuar de la esposa 😩😠
Yesy Esther Rojas Velasquez
que vieja tan tonta
Yuris González de Peinado
esos merecen una buena lección 🤣
Elizabeth Vivas
que fastidio con el......pero ella ya me parece demasiado insensible tanto amor y no espera nada para maletearlo
Alejandra Revelante
autora me cambiaste los nombres ya me hice un kilombo, otra cuanto tiempo más van a estar así de tontos los hrnos de esconderse , perder más el tiempo
Carmen
Aquí hay un Revolú, el diálogo, en los personajes, una pila de horrores ortográfico,
no no vi el amor de pareja Xime quiero un esclavo por Dios
Liliana Maria Pico
disculpe autora, pero la novela parece un jeroglífico
Maria Esperanza Roa Rojas
Ami no me gusta la actitud de Ximena se esta volviendo muy caprichosa ademas ella debe aconsejar al marido y no estar atacandolo yamenazandolo con el divorcio entonces donde esta el amor que dice tenerle ya se pasa
Evangelina Murillo
bonita historia no me gustó el final y el prólogo?
Leticia Baeza Vazquez
pero enserio de dónde salió tanta estupidez para escribir
Leticia Baeza Vazquez
no mames escritora pones al protagonista como un pendejo manipulable y sin carácter osea asco y al hermano de la idiota lo contrario y ella estúpida pendeja inmadura solo sabe quejarse de dónde diablos eres para escribir esa estupidez y más con religión osea q asco de verdad
Militza Santana
yo tampoco, me perdí
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