Lyhia era una lectora que gritaba a la pantalla: «¡Este tirano es un padre de mierda!» hasta que tropezó con un cable y ¡pum! Despertó como Alice Sigrid, la niña de siete años que en la novela termina con la cabeza rodando por culpa del mismo tirano.
Plan perfecto; escapar antes de que papá Draven afine la guillotina familiar. Pero sorpresa, un sistema le regala puntos por soltar chismes mentales .
Lo peor; sus pensamientos son un megáfono invisible. Alice planea fugas épicas mientras piensa «¡Huyo esta noche, adiós palacio de locos!».
Resultado: todo falla “por casualidad”, mamá la abraza más fuerte y papá la mira como si fuera su posesión más preciada.
Chismes que salvan vidas, pensamientos que la condenan y un tirano que, contra todo pronóstico, empieza a parecer… ¿humano?
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Capítulo 4
—Es obvio que esto es un complot. Si mi madre o yo hicimos ese muñeco¿ Por qué lo esconderíamos en nuestros aposentos? —dijo Alice con voz aguda pero firme—Sería muy tonto de nuestra parte ponerlo a la vista donde cualquiera podría encontrarlo... eso no tiene sentido.
Alice pensó nuevamente, soltando su frustración en una ráfaga sarcástica.
" Este padre barato siempre cree en las calumnias de esa concubina víborosa. Merece que intenten asesinarlo esta misma noche. ¿Deberia avisarle?... No, mejor no. Después de todo sigue siendo mi verdugo, además se lo ganó. ¡Quién lo manda a ser un idiota cegado por faldas! "
Draven se tensó visiblemente, sus hombros se endurecieron como si una corriente eléctrica lo hubieran atravesado, y miró directamente a su hija con una intensidad que hizo que Seraphina apretara más el brazo de Alice y la colocará tras ella.
“ ¿Cómo podría ser? ¿ Quién sería tan osado para intentar matarme? Solo son palabras de una niña, es imposible. No sé por qué puedo oír sus pensamientos, pero sí son ciertos, debo comprobarlo. Esta niña ... ¿Por qué es tan extraña ahora? "
— La princesa ciertamente tiene razón esto es sospechoso— dijo él finalmente volviéndose hacia Vespera — Como dices concubina , si la consorte hizo este muñeco no tendría sentido que lo escondiera en sus aposentos reales, donde es fácil encontrarlo ¿Por qué arriesgarse?
—Su Majestad, no puedo afirmarlo con certeza, pero hay personas que presentan comportamientos y actitudes peculiares; quizás tenía la intención de mantenerlo cerca. —contesto ella.
—Basta ... —dijo Draven, luego con un gesto seco de la mano dio su orden —Traigan a esa sirvienta ante mí.
El sirviente personal se adelantó de inmediato acompañado de dos guardias, que salieron detrás de él con pasos apresurados. Minutos después, regresaron arrastrando a una sirvienta temblorosa, y la hicieron arrodillarse al instante ante Draven que la miraba con ojos fríos.
—Eres tú la doncella que le informó a la concubina sobre ese muñeco ¿No? — pregunto él, apuntando hacia el muñeco ue seguía tirado en el suelo.
—Si su Majestad….
—Dime, ¿viste personalmente a la consorte hacer este muñeco?
La sirvienta empezó a temblar y tartamudear. —S-si... lo ví, su Majestad...ella...ella lo hizo. —respondió la sirvienta señalando a la consorte.
El se acercó y clavo su mirada en ella, como una amenaza helada que hizo que la joven temblara visiblemente.
—¿ Sabes cuál es el crimen por difamar a un miembro de la familia real? —le pregunto. La sirvienta levanto la vista aterrorizada y miro de reojo a la concubina, buscando una salvación, una ayuda que no llegó. —Si es como afirmas ¿Por qué no informaste antes sobre esto? En cambio fuiste en busca de la concubina. ¿Qué intensiones tienes?
" Miente descaradamente. Claro que fue hasta ella, después d todo son cómplices. Ademas an lleva ensima la horquilla dorada que le dio la concubina... si la revisan, se darán cuenta" —dijo Alice internamente, entrecerrando los ojos.
—Registrenla —ordenó Draven con un gesto seco, guiado por los pensamientos de Alice— Cualquier cosa sospechosa que encuentren, traédmela.
Los guardias no dudaron. En sgundos revisaron los pliegues del uniforme de la sirvienta y registraron sin detenerse. Y del borde del lazo de su vestido sacaron una horquilla de oro con rubíes. Draven la tomo entre sus dedos, y la examinó con calma; luego levantó la mirada hacia Vespera dando un paso lento y deliberado hacia ella.
—Concubina real... ¿ Acaso no es esta la horquilla del juego que llegó con tu dote? — preguntó y ella se tensó visiblemente por un instante, pero enseguida recompuso su postura; levantando la barbilla con serenidad regia y una sonrisa suave y confiada en el rostro.
—Ciertamente es mía, Su Majestad —respondió Vespera, con voz melosa y educada— La he estado buscando desde hace días. No entiendo cómo terminó en manos de esta sirvienta... quizás la tomó sin permiso de mis aposentos.
—¿Es así...? —murmuro Draven, mirándola fijamente como si la evaluará.—Siendo ese el caso. Guardias, arrastrad a esta sirvienta fuera…. y eliminenla.
La joven sirvienta termino arrastrándose hasta los pies de Draven aferrándose a su capa, mientras sollozaba desesperada.
—¡Por favor, su Majestad, tenga piedad! ¡Solo fue un momento de debilidad, yo solo...! —miro a Vespera con ojos suplicantes —¡Concubina , ayúdeme! ¡Claramente usted me dijo que...!
Ni siquiera llegó a terminar la frase. Vespera se levantó con una gracia felina, y en un movimiento rápido le cruzó la cara con una bofetada seca que se escuchó en toda la habitación.
—¡Insolente! —siseó Vespera con voz baja, pero cargada de veneno —No solo fuiste osada de acusar falsamente a la consorte, sino que ahora también te atreves a robarme a mi. ¿Hasta dónde llega tu desvergüenza?—luego se inclino ligeramente hacia la sirvienta y añadio algo más que un simple consejo —Deberías tener más cuidado con lo que haces... no vaya a ser que tu imprudencia termine involucrando a toda tu familia ¿Entiendes?
La chica palideció por completo. El mensaje aunque sutil le quedó claro; si hablaba demás no solo ella cargaría con la culpa. Bajo la cabeza resignada, ya no dijo ni una palabra más. Los guardias por su parte la pusieron de pie, sin soltarla. Draven extendió la mano sin una palabra, y el sirviente le entregó una espada reluciente. Él la sostuvo con calma, mirando a la sirvienta con aquellos ojos rojo que parecían el mismo infierno y sin vacilar, de un solo movimiento rápido y preciso corto su garganta en el acto. Haciendo que el cuerpo se derrumbará en el suelo frio.
—Una sirvienta desleal que traiciona a su amo no merece vivir—dijo él con cierto desprecio, limpiando la espada.
Alice en cambio miro a su ahora padre con una mezcla de reproche y terror absoluto, sus ojos infantiles estaban tan amplios como platos, y pensó con voz mental quebrada por el shock.
“ En realidad es como se dice... todo un tirano. Ni siquiera le tiembla la mano a la hora de matar a alguien. ¡Mounstro! ”
“ Limpio tu nombre y el de tu madre, pequeña malagradecida, y aún así me insultas "
y si como dijeron los secuestradores el emperador es tan tonto sabiendo en el peligro que está su familia no les a proporcionado seguridad 😡
unnn algo no cuadra con el hermano🤔
ojalá esta vez lo plane vien