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Fuera De Tu Liga

Fuera De Tu Liga

Status: En proceso
Genre:Romance / Grandes Curvas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es mejor amiga del chico popular el cual comienza a sentir algo por el Pero los prejuicios por las apariencias complican todo

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capitulo 18

Pasaron tres días.

Tres días en los que Milo no contestó ni un solo mensaje. Abril le escribió once veces. Lo llamó siete. Cada "¡Hola!" en la pantalla quedó flotando en el vacío, sin respuesta, sin un "visto", sin nada.

La última vez que intentó comunicarse con él fue al segundo día, por la noche. Escribió un mensaje largo, casi una carta:

"Milo, no entiendo qué pasó. Si hice algo mal, dímelo. Si estás enojado, dímelo también. Pero no desaparezcas así. Te quiero. Eres mi mejor amigo. Y te extraño. Por favor, responde."

Nunca llegó a enviarlo.

Lo escribió, lo leyó tres veces, y luego borró todo.

Porque de repente, mientras sus dedos flotaban sobre el teclado del teléfono, Abril se dio cuenta de algo que la golpeó como un balde de agua fría.

Siempre fui yo la que rogaba.

Siempre.

Ella rogaba por su tiempo. Por su atención. Por que no la escondiera. Por que la invitara a su cumpleaños. Por que caminara a su lado en lugar de bajarse del coche una cuadra antes.

Siempre rogaba.

Y Milo solo daba cuando le convenía. O cuando nadie miraba.

Abril dejó el teléfono sobre la mesita de noche, boca abajo. Como si así pudiera olvidar.

Pablo la encontró así. Sentada en el borde de la cama, con la mirada perdida y las manos quietas sobre las rodillas.

—¿Sigues pensando en él? —preguntó, apoyándose en el marco de la puerta.

—No —mintió ella.

Pablo no insistió. Se sentó a su lado y le pasó un brazo por los hombros. No dijo "te lo dije". No dijo "olvídalo". Solo estuvo ahí.

Y eso, pensó Abril, era lo que Milo nunca supo hacer.

En su habitación, Milo miraba el techo.

Su teléfono estaba a su lado, lleno de notificaciones. Sabía que eran de ella. Vio el número once en la aplicacion de mensajes. Siete llamadas perdidas.

No abrió ninguna.

No porque no quisiera. Sino porque si abría una, iba a romperse. Iba a escribirle "te necesito". Iba a decirle "no puedo perderte". Y luego iba a tener que explicarle por qué la había ignorado.

Y la verdad era demasiado fea.

La verdad era que la veías como tuya.

La verdad era que pensaste que siempre estaría ahí, esperando.

La verdad era que nunca la valoraste hasta que alguien más la miró.

Milo apretó los dientes y apagó el teléfono.

No iba a responder.

No sabía hacerlo.

En la universidad, los rumores crecían

Para el tercer día, todos sabían.

No oficialmente, claro. Pero en la universidad las noticias vuelan más rápido que los pájaros.

—¿Ya viste a Pablo y a la gorda? —susurraban en los pasillos.

—Dicen que viven juntos.

—No es posible, él es popular, ella es...

—Pues yo los vi agarrados de la mano.

Diana escuchaba cada palabra con una sonrisa que no lograba ocultar su furia.

—Esto no puede estar pasando —le dijo a Vanessa en el almuerzo—. Pablo no puede estar con ella. Él es... Él debería estar conmigo.

—Pero si tú le dijiste que te daba asco —recordó Vanessa, con inocencia fingida.

Diana la fulminó con la mirada.

—Yo decido quién puede estar con quién. Y Pablo no puede estar con ella.

Se levantó de la mesa y caminó hacia donde Milo estaba sentado, solo, mirando su bandeja sin comer.

—Milo —dijo, sentándose frente a él—. Tenemos que hablar.

Él alzó la vista. Sus ojos estaban vacíos.

—¿De qué?

—De tu amiga. Y de cómo vamos a separarla de Pablo.

Milo se quedó en silencio.

—Aún te interesa, ¿verdad? —preguntó Diana, inclinándose hacia él—. No me mientas. No puedo hacer esto sola.

Milo la miró un largo rato.

Y luego, por primera vez en días, dijo algo.

—¿Qué propones?

Diana sonrió.

Había recuperado a su aliado.

Pero lo que ella no sabía era que Milo ya no quería a Abril para él.

Solo quería que Pablo no la tuviera.

Y eso, pensó Diana mientras caminaba de vuelta a su mesa, era suficiente.

Pablo ya no se escondía.

No tenía por qué. Él estaba perdidamente enamorado de Abril. Y el mundo entero podía mirar. De hecho, quería que miraran. Quería que todos supieran que ella era suya, y que él era de ella.

Esa mañana llegó a la universidad con una misión. No era estudiar. No era entrenar. Era hacer feliz a su novia.

Se acercó a su casillero y sacó un ramo de rosas rojas en una mano, una caja de bombones en la otra, y un pequeño peluche de osito blanco apretado contra su pecho. No le importaba que lo vieran. No le importaban las miradas. No le importaban los susurros.

Nada le importaba excepto la sonrisa de Abril.

Pero antes de que pudiera cerrar el casillero, una sombra se paró frente a él.

—¿Qué demonios haces con la gorda?

Diana estaba ahí. Con los brazos cruzados, los ojos echando fuego por todos lados, la mandíbula apretada como si estuviera a punto de morder. Su uniforme impecable, su cabello perfectamente peinado, su maquillaje intacto. Pero por dentro, hervía.

Pablo la miró. No se inmutó.

—¿Eso es para mí? —preguntó Diana, y sus ojos se iluminaron con una chispa de esperanza absurda. Extendió la mano para agarrar el ramo, como si fuera suyo por derecho. Como si Pablo estuviera esperando a que ella apareciera para entregárselo.

Pablo apretó los dedos alrededor de las rosas y las alejó de su alcance.

—Por supuesto que no, idiota —dijo, con una calma que helaba más que un grito—. Son para mi novia.

Diana se quedó con la mano extendida en el aire, como una estatua ridícula.

Detrás de ella, a unos pasos, apareció Abril.

Lo había visto todo. La mano de Diana estirada. Las rosas apartadas. La cara de Pablo, firme, sin dudar. Y ahora, ella era el centro de atención de todo el pasillo. Los estudiantes comenzaban a detenerse. Las miradas comenzaban a acumularse.

Abril sintió un nudo en el estómago. No era miedo. No era vergüenza. Era algo que no sabía nombrar. Algo que le apretaba el pecho pero no para hacerle daño. Para recordarle que esto era real.

Pablo la vio.

Su rostro cambió. La dureza que tenía frente a Diana se derritió como nieve bajo el sol.

—Amor —dijo, y su voz se volvió suave, cálida, como una manta en invierno.

Caminó hacia ella con paso firme. Las rosas rojas temblaban ligeramente en su mano. Los bombones hacían un pequeño ruido metálico. El osito blanco parecía sonreír.

Abril no se movió. No podía.

Pablo se paró frente a ella. La miró a los ojos. Y en sus ojos no había burla. No había presión. Solo había ella.

—Ten —dijo, y le entregó el ramo.

Abril lo recibió con manos temblorosas. Las rosas olían a frescura, a tierra mojada, a algo que ella nunca había tenido.

—¿Es para mí? —preguntó, con la voz quebrada por la sorpresa.

—Sí —respondió él, como si fuera la pregunta más obvia del mundo—. ¿Para quién más?

Sostuvo su mirada un segundo más. Luego sonrió. Esa sonrisa que solo ella conocía. La que no era falsa. La que no era para las fotos. La que era solo de él.

—Solo mi novia tendrá este privilegio —dijo.

Y entonces, delante de todos, la besó.

No fue un beso tímido. No fue un beso rápido para disimular. Fue un beso de esos que se dan cuando no te importa quién mira. Cuando el resto del mundo puede explotar alrededor y a ti solo te importa la persona que tienes entre los brazos.

El pasillo entero se quedó en silencio.

Alguien soltó un "¿qué?" ahogado.

Una chica dejó caer su libro.

Diana se quedó petrificada, con los brazos cruzados y la cara blanca como el papel. Sus labios se movieron, pero no salió ningún sonido.

Nadie se atrevía a respirar.

Pablo separó sus labios de los de Abril lentamente, como si le costara un esfuerzo sobrehumano. Apoyó su frente contra la de ella y susurró:

—Te amo.

Abril sintió que las piernas le flaqueaban. Las rosas le temblaban en las manos. El osito blanco estaba apretado contra su pecho, como si él también estuviera abrazándola.

—Yo también te amo —respondió ella, con la voz rota pero firme.

Y en ese momento, en medio del pasillo lleno de gente, de miradas, de susurros, de envidias y de sorpresas...

Abril se sintió por primera vez exactamente donde debía estar.

Diana se dio vuelta y se fue sin decir una palabra.

Pero sus tacones resonaron en el suelo como disparos. Como una promesa de venganza.

Pablo tomó la mano de Abril.

—Vámonos —dijo.

Y caminaron juntos delante de todos.

Sin esconderse.

Sin bajar la mirada.

Sin pedir perdón por amarse.

Milo, escondido detrás de una columna, vio todo.

Y apretó los puños hasta que las uñas le clavaron en la piel.

No hizo nada.

No dijo nada.

Pero algo dentro de él se rompió para siempre

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maylen urquiza
querida escritora porfis no los separes permite que Pablo abra su corazón y que ella no crea que el solo se está burlando de ella ya que el la ama profundamente y el desgraciado de Milo que nada le salga bien por egoísta y descarado que es por favor que su amor sea tan fuerte que nada ni nadie los separe por favor 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
maylen urquiza
excelente novela maravillosa
Yadis Garay
ay no que malditos no los pueden ver felices
maylen urquiza
uff que lindo los dos se nota que Pablo si la ama de verdad porfis autora no los separes permite que el le cuente todo antes que los desgraciados de Milo y diana los lastimen a los dos y que abril crea en Pablo y en su amor y que los dos juntos salgan adelante yo sé que tú eres la única que tiene la potestad de unirlos o separarlos para siempre pero te ruego que no dejes que esas víboras se salgan con la suya gracias y espero actualización 🥰🥰🥰🥰
Bunny 🐇: si Pablo si la ama siempre le gustó ella Pero cuando ella fue la única que le entendió la mano sin condición se enamoró y a diferencia de Milo el si se la jugó por ella
total 1 replies
Yadis Garay
pobre abril gente mala
Yadis Garay
milo que no es un buen perdedor nunca le dio su lugar se avergonzaba de ella
Tere Jimenez
así es ella debe de levantar su autoestima
Mariannys Coa
Me intriga mucho como se desarrollará la trama... aunque ya estoy odiando a Milo, después de todo el tiempo compartido con ella y lo que el supuestamente siente por ella, aún así decide traicionar su confianza, todo por su popularidad.. pero aún así hasta ahora me gusta mucho como va la historia, realmente felicito a la escritora, espero pueda actualizar pronto para así seguir disfrutando de su trabajo...
Bunny 🐇: muchas gracias 🥰✨ me alegra que te guste
total 1 replies
Yadis Garay
que cobardes son no la merece ninguno
Bunny 🐇: tan real ella es mucho para cualquiera Pero todavía falta su desarrollo como Persona
total 1 replies
Yadis Garay
desgraciados
Yadis Garay
que desgraciado mal agradecido
Yadis Garay
pobre abril no se lo merece sienpre apoyandolo
Yadis Garay
que tiernos que bonita es la.inocencia
maylen urquiza
querida escritora está novela está de infarto me tienes súper enganchada con ella porfis que nuestra querida abril no sufra tanto y que Pablo le cuente la verdad y se enamore de ella sinceramente porque ese desgraciado de Milo no la merece porque el si la conocía desde niños y nunca la protegió siempre se apartó porque le daba vergüenza que la vieran con el en cambio Pablo se dió cuenta de la gran persona que ella es así que espero tu actualización pronto y que tenga un bello desenlace y un final maravilloso
Bunny 🐇: me alegra que te guste y tienes razón Abril siempre ayudo incluso económicamente a Milo y este actuó como un ingrato 😭
total 2 replies
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