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Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:9.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Siempre decían que los ojos no mienten.

Y en mi caso… era imposible ocultarlo.

Durante años fui una mujer luminosa. Tenía una risa fácil, una energía que llenaba los espacios, una forma de estar presente que hacía sentir a los demás cómodos. Pero todo eso empezó a apagarse. No de golpe… sino lentamente, como una luz que se consume sin que nadie note exactamente cuándo empezó a perder intensidad.

En el restaurante lo sabían.

No hacía falta que dijera nada.

Mis jefes, mis compañeros… podían verlo.

En mi mirada.

En mis silencios.

En la forma en la que a veces me quedaba perdida, como si mi mente estuviera en otro lugar, muy lejos de ahí.

Porque lo estaba.

Había días en los que lograba sostenerme.

Sonreía.

Respondía.

Trabajaba.

Pero había otros… en los que todo me sobrepasaba.

Y entonces necesitaba esconderme.

El baño se convirtió en mi refugio.

Entraba con cualquier excusa.

Cerraba la puerta.

Abría la ducha… aunque no siempre me bañara.

Y me dejaba caer.

Apoyaba la espalda contra la pared fría, me llevaba la toalla a la cara… y lloraba.

Lloraba en silencio.

Durante minutos.

A veces horas.

Como si todo lo que no podía decir… saliera en ese momento.

El agua caía.

Y yo intentaba ahogar el sonido de mi propio dolor.

Tenía miedo.

Miedo de salir.

Miedo de que alguien me viera así.

Miedo de no poder sostenerme frente a los demás.

Miedo de quebrarme en cualquier momento.

Y aun así…

salía.

Me secaba la cara.

Respiraba hondo.

Y volvía.

Como si nada.

Pero no era solo tristeza.

Mi cuerpo empezó a hablar de otra manera.

Ataques de pánico.

Al principio uno.

Después dos.

Después tres en una misma semana.

El corazón se aceleraba sin aviso.

El aire no alcanzaba.

Las manos me temblaban.

Sentía que me iba a desmayar.

Que algo dentro mío iba a explotar.

Y en esos momentos…

no había lógica.

No había control.

Solo miedo.

Un miedo que me paralizaba.

Pero aún así…

iba a trabajar.

Porque ese lugar… era lo único que me mantenía en pie.

Una tarde, mientras acomodaba unas cosas, la manga del abrigo se me corrió sin darme cuenta.

No lo noté.

Pero él sí.

Luciano.

Su mirada cambió en un segundo.

Se acercó despacio.

—Valentina… —su voz fue baja, pero firme—. ¿Qué es esto?

Bajé la mirada.

Los moretones en mi brazo hablaban por sí solos.

Intenté cubrirlos.

Tarde.

—No es nada… —murmuré.

Silencio.

Un silencio pesado.

Incómodo.

Pero no de esos que juzgan.

De los que se preocupan.

Luciano respiró hondo.

Se pasó una mano por la cara.

Y cuando volvió a mirarme… había algo distinto en sus ojos.

Algo que no había visto antes.

—Escuchame bien —dijo, con una firmeza que me hizo levantar la mirada—. Si llega a pasar algo más…

Hizo una pausa.

—Voy yo mismo.

Su mandíbula se tensó.

—Y si hace falta, lo saco a trompadas de tu casa… o con la policía.

Mi corazón se detuvo un segundo.

Nadie… nunca…

había dicho algo así por mí.

—No te merecés vivir así —agregó.

Y ahí…

algo en mí se quebró.

Pero no desde el dolor.

Desde el reconocimiento.

Porque por primera vez…

alguien estaba viendo lo que me pasaba.

De verdad.

No dije nada.

No pude.

Las lágrimas empezaron a caer solas.

Él no se acercó de golpe.

No invadió.

Simplemente caminó hasta la mesa, preparó un café…

y lo dejó frente a mí.

—Tomá —dijo, más suave.

Me senté.

Las manos todavía me temblaban.

Él apoyó un vaso de agua al lado.

—Respirá.

Y me quedé ahí.

En silencio.

Intentando recomponerme.

—Valentina… —su voz volvió, tranquila—. Si no hay nada más ahí…

Me miró.

—¿Por qué seguís?

La pregunta quedó suspendida en el aire.

No era juicio.

Era verdad.

—Mientras vos sigas en ese lugar… todo va a seguir igual.

Sus palabras no dolieron.

Porque eran ciertas.

Y en el fondo…

yo lo sabía.

Siempre lo supe.

Pero aceptarlo…

era otra cosa.

Bajé la mirada.

Apreté la taza entre mis manos.

Y por primera vez en mucho tiempo…

No tuve una respuesta.

Mi día fue largo, Meli me sonrió y abrazo — Nena,te ves muy pálida...

Asentí me sentía extraña como si mi estomago estuviera vacío y ese sabor amargó —solo es cansancio físico — respondí y seguí en lo mío.

Salí del restaurante más tarde de lo habitual.

El cuerpo me pesaba, pero no era solo cansancio. Era ese agotamiento que se mete en los huesos cuando la mente no descansa nunca. Caminé hasta el auto con la cabeza baja, repasando el día, intentando aferrarme a esa sensación de logro que todavía me sostenía.

Había sido un buen día.

Había trabajado bien.

Me había sentido… viva.

Pero sabía que al cruzar la puerta de mi casa, todo eso podía desvanecerse en segundos.

Y no me equivoqué.

Apenas entré, lo vi.

Lucas estaba en el living, sentado, con el celular en la mano. No levantó la vista enseguida. Esperó. Como si midiera el momento exacto para hablar.

—Llegás tarde.

Su voz fue seca.

Me saqué el abrigo despacio.

—Sí, hubo mucho trabajo hoy.

Silencio.

Sentí su mirada clavarse en mí.

—¿Trabajo… o otra cosa?

Suspiré.

No quería discutir.

No esa noche.

—Trabajo, Lucas.

Se levantó.

Caminó hacia mí.

Lento.

Peligroso.

—Qué raro… —dijo—. Porque últimamente siempre tenés “mucho trabajo”.

No respondí.

No porque no tuviera qué decir.

Sino porque ya sabía cómo terminaban esas conversaciones.

—¿Con quién estabas? —insistió.

Lo miré.

—En el restaurante. Trabajando.

Una risa corta salió de su boca.

—¿Y ese tal Luciano?

Sentí cómo algo se tensaba en mi pecho.

—Es mi jefe.

—Claro.

Se acercó un poco más.

Demasiado.

—Tu jefe.

Su tono estaba cargado.

—¿Y qué más?

—Nada más.

Mi voz salió firme.

Más de lo que esperaba.

Eso lo irritó.

Lo vi en su cara.

—No me mientas, Valentina.

—No te estoy mintiendo.

—¿Ah, no?

De un movimiento brusco, me tomó del brazo.

Fuerte.

—Porque yo no soy ningún idiota.

El dolor fue inmediato.

Pero no dije nada.

Solo lo miré.

—Me venís con esto de trabajar… de salir… —continuó—. ¿Para qué? ¿Para qué empezaste con todo esto?

Respiré hondo.

—Para mí.

Sus ojos se oscurecieron.

—¿Para vos?

—Sí.

Solté su agarre con fuerza.

—Para sentirme bien. Para salir de esta casa que me estaba ahogando.

El silencio cayó pesado entre nosotros.

—¿Ahogando? —repitió.

—Sí.

Lo sostuve con la mirada.

—Ahogando.

Su expresión cambió.

De enojo… a algo peor.

Desprecio.

—Mirá vos.

Se alejó unos pasos.

—Ahora resulta que la víctima sos vos.

No respondí.

No valía la pena.

—Hacés lo que querés —siguió—. Llegás a cualquier hora…

Se giró.

—Y encima pretendés que me quede tranquilo.

Negué con la cabeza.

Cansada.

—No pretendo nada, Lucas.

Tomé aire.

—Solo quiero vivir en paz.

Se rió.

Pero no era una risa real.

—¿Paz?

Agarró las llaves.

—Quedate con tu paz entonces.

Caminó hacia la puerta.

—Yo no voy a quedarme acá para ver cómo te buscás a otro.

—No soy como vos —dije, casi en un susurro.

Se detuvo un segundo.

Pero no se giró.

—Nos vemos.

Y se fue.

La puerta se cerró con un golpe seco.

El silencio que quedó…

fue peor que cualquier grito.

Me quedé ahí, de pie, sin moverme.

Sintiendo cómo todo volvía a caer sobre mí.

Esa noche no dormí.

sentía las náusea seguidas... Y de Lucas

solo un mensaje.

—Me fui de viaje. Trabajo. Vuelvo el lunes.

Lo leí varias veces.

Sin sentir nada.

O tal vez sintiendo demasiado.

Porque en el fondo…

sabía la verdad.

No era trabajo.

Era ella.

Lucía.

El fin de semana pasó lento.

Pesado.

El dolor empezó como algo leve.

Una molestia en el abdomen.

Nada importante.

Pensé.

Pero fue creciendo.

Horas después… ya no podía ignorarlo.

Era un dolor intenso.

Profundo.

Como si algo me apretara desde adentro.

Intenté aguantar.

Siempre lo hacía.

Pero esta vez…

no pude.

Me doblé sobre mí misma.

El aire me faltaba.

Las manos me temblaban.

—Mamá…

La voz de Elizabeth llegó lejana.

—¿Qué te pasa?

No pude responder.

El dolor era demasiado.

Todo se volvió confuso.

Rápido.

Luces.

Voces.

El sonido de una ambulancia.

Y después…

blanco.

Cuando abrí los ojos, estaba en una habitación.

Un hospital.

El olor.

El silencio.

El pitido constante de una máquina.

Intenté moverme.

El cuerpo no me respondía igual.

—Tranquila —escuché—. Está en el hospital.

Giré la cabeza.

Un médico.

—Tuvo una pancreatitis —explicó—. Provocada por una infección en la vesícula.

Cerré los ojos.

Pancreatitis.

La palabra quedó flotando.

—Necesita reposo —continuó—. Y tratamiento.

Asentí apenas.

No tenía fuerzas para más.

El fin de semana pasó ahí.

Entre sueros.

Dolor.

Y silencio.

Nadie vino.

Nadie llamó.

Hasta el lunes.

Cuando desperté, el teléfono vibraba en la mesa de luz.

Lucas.

Atendí.

—Hola.

—¿Dónde estás?

Su voz sonaba normal.

Como si nada.

—En el hospital.

Silencio.

—¿Qué?

—Estoy internada desde el viernes.

Otra pausa.

—¿Y qué te pasó?

—Pancreatitis.

No hubo preocupación.

No real.

Solo molestia.

—Bueno… —dijo—. Avisame cuando te den el alta.

Esperé.

—¿Vas a venir?

Silencio.

—No puedo.

Su respuesta fue inmediata.

—Estoy complicado.

Sentí cómo algo dentro mío…

se terminaba de romper.

—Podés tomarte un Uber o un taxi —agregó—. Y volvés a casa.

No dije nada.

No pude.

—Después hablamos.

Y cortó.

Me quedé mirando el teléfono.

En silencio.

Sin lágrimas.

Sin enojo.

Sin nada.

Porque cuando alguien te rompe tantas veces…

llega un punto donde ya no duele igual.

Solo queda vacío.

Y ahí…

en esa cama de hospital…

entendí algo.

Esta vez…

no era solo él.

Era yo.

La que tenía que decidir si seguía quedándose…

o si empezaba, de verdad,

a irse.

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Diana maryuri
y su momento llegó sin prisa por qué lo que se quiere no requiere correr más bien se disfruta
Diana maryuri
me gustaría aunque al principio odie el personaje de lucas por su egoísmo al elegir sus necesidades no reconstruir su hogar , por maltratarla de esa manera cobarde, pero eso el actuar de orgullo herido,lo de el con Lucia no fue más que viento 🌬️ que llegó y se fue pero creo que también merece una oportunidad de reconstruir su vida y con la lección aprendida no volver a fallar
Diana maryuri
todo tiene su tiempo y todo tiene lugar ,quizás el estuvo para impulsar al, Santi para enseñarle o recordarle lo valiosa que es, Lucas desde su punto ya no como esposo ahora como apoyo, y Luciano nuevamente para enseñarle que el amor siempre está no se va
Diana maryuri
tremendo porque Luciano por decirlo así fue la primer persona que la impulsó o que le abrió las puertas de su restaurante cuando ella tomó la decisión de empezar a trabajar aún cuando vivía con Lucas y todo lo que estaba sucediendo en ese momento como quien dice él fue el primero que la vio pero no era su momento todavía Santiago tenía que entrar a sanar algo en ella para que él terminara esa tarea que Santiago hizo que también era una oportunidad para Santiago de vivir sus últimos tiempos porque no creo que haya durado más de dos años su relación su último tiempo antes del partido también tuvo esa oportunidad el de ser feliz junto a la mujer que lo acompañó hasta su último respiro y ahora le toca a Luciano continuar en ese camino
Maria Rosalva: 👏👏👏 agradezco infinitamente tus comentarios 😭 cada palabra para mi son de mucha ayuda , estaré subiendo más capítulos 🥰 si tal cual todo tiene su tiempo y cada uno cumple si rol
total 1 replies
Diana maryuri
todo comienzo es diferente el comienzo después de la traición fue difíciles allí estuvo Santiago , increíblemente en el nuevo comienzo de ella con Luciano está Lucas impulsando esto el no se fue se. quedó con ella sabiendo que ahora en la vida de ella será ese apoyo desde la amistad
Diana maryuri
aquí me sacaron una risa la viuda negra, hacerle exámenes a Luciano para estar seguro que este dure mas
Diana maryuri
un amor nunca se olvida se aprende a vivir con su ausencia
Diana maryuri
he leído muchas historias porque me gusta mucho esta plataforma porque me gusta y muy poquitas de las novelas que he leído me han hecho llorar y es una realidad la capacidad que tienes como autora para hacer que esos sentimientos surjan es muy es muy profesional o sea captaste en estos capítulos donde él se pone tan mal hasta este como hacer que el corazón se uno se meta en el personaje y sienta como la vulnerabilidad que está viviendo en este momento la la protagonista y déjame decirte que te felicito
Diana maryuri
creo que son los capítulos más tristes de esta historia porque al principio vemos a una mujer que fue destruida por una traición que el que había confiado dañó su autoestima y muchas cosas y eso causó un daño en ella pero tuvo personas como su amiga como aún el mismo Luciano quien la inspiró a salir adelante y después apareció Santiago para volver a hacerla sentir querida y amada y recordar que era una mujer valiosa pero estos capítulos muestran la vulnerabilidad que tiene el ser humano en la partida definitiva porque hay diferentes partidas hay de esas que se van pero tú sabes que la persona vive como en el caso de Lucas pero en este caso es una partida donde tú ya no volverás a verlo y solamente quedará los recuerdos vividos los momentos que nunca se borrarán de su mente y es una dolorosa es un doloroso momento para ella ella está atravesando un momento que creo que ningún ser humano quisiera atravesar que es la pérdida de un ser querido alguien que tú amaste y amas con todo tu corazón es difícil pero Dios siempre tiene preparado para ese dolor un bálsamo
Diana maryuri
me salió la lagrimita porque fue un amor intenso el la amo, le recordó lo valiosa que era le mostró lo importante que es ella , como mujer , como madre, como todo, y claro que duele que cuando crees que haz encontrado a alguien para hacer un nuevo comienzo, la vida por circunstancias que no podemos controlar se lo lleve
Maria Rosalva: 😭😭😭yoo la re sufrí pero aun tengo más 👏 espero estés disfrutando cada capítulo
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Diana maryuri
jajajaja lucas creo que durante todo este tiempo ver desde espectador lo que un día te brindaron no debe ser nada fácil y más sabiendo que este resultado lo creaste tu al mirar afuera lo que en tu casa había, allí es donde se evalúa quizás lucia de quien no se sabe más era esa parte que habían perdido en la rutina que sea lo que sea destruye hasta lo más sólido , pero al final nunca remplaza lo sólido porque es eso un escape, a lo rutinal pero no es fijo ella es quizás exitosa pero no es de hogar en cambio vale era eso y más opacada por los años , enfrascada en ser siempre esa persona para todos menos para ella, alguien la ayudo a sacar y a creer en su talento en ella y esa persona pudo ser tu.ahora te toca confirmarte con solo ver de lejos lo que u. día fue solo de tu exclusividad, y ellos se fortalecen cada día más porque el amor todo lo puede ,todo lo soporta , es sufrido, el dar sin esperar
Diana maryuri
vuelvo y concluyó si alguien se fue de tu vida, no lo traigas de nuevo porque por lo que se fue así volverá, creo que sus padres creyeron erróneamente que si su ex volvía haría bien quizás engañados en su propia justificación creyeron hacer bien pero tremenda víbora 🐍 le acercaron a su hijo
Maria Rosalva: esa es el mismo infierno no la quiero pero sigue siendo historia 🤭
total 1 replies
Diana maryuri
el amor verdadero vence distancia, edades, círculos sociales.
Diana maryuri
los padres claro no van a estar de acuerdo el es menor, no tiene hijos, en cambio ella ya tiene historia de lógica para sus padres es asuí lo que yo nunca entenderé es porque si algiuien que alguna vez estuvo en tu vida y se fue por alguna razón la quieran volver a traer
Maria Rosalva: fue y será especial seguro hasta el final quizás
total 1 replies
Diana maryuri
allí se muestra el verdadero amor no huyendo, enfrentando
Diana maryuri
lucas pensó que aquella mujer que dejó esa tarde en casa , esa a la que le restregó su nueva relación llevándola a vivir cerca no se levantaría, no sería nada sin el porque el se encargó de hacerle sentír que el era su eje no en ese momento desde mucho tiempo porque el abandono no ocurre al irse, ocurre aún estando cerca, el creyó dejarla destruida y aún lejos seguir alimentando ese sentimiento, pero ella fue fuerte, y a su lado llegó alguien para ayudarla a sanar y recordarle que ella es valiosa
Gladys Muñoz
que triste
Maria Rosalva: 😭😭😭 la re sufrí, fue mucho lo juro , fue parte de un momento difícil mio y lo transporte a la historia 👏
total 1 replies
Diana maryuri
mucho perro lo hizo😡 no se fue lejos para atormentarla si no lo hacía allí en casa lo hacía no muy lejos disfrutando de verla sufrir, lo más increíble es esa mujer se presto. a todo esto
Diana maryuri
bueno esto es algo que se tiene que parar porque si no ella se va a convertir en el saco de boxeo de su esposo porque él ya no ejerce solamente una violencia de engaño de mentiras sino de violencia psicológica y ahora física esto es la acción o la reacción que tiene una persona cuando lo enfrentan a su verdad la cual no quiere aceptar y utiliza la violencia física para ejercer ese poder que siente que ha perdido y Valentina tiene que parar eso de lo contrario no habrá escapatoria él no está ahí en esa casa por amor a ella ni por amor a sus hijos porque si eso fuera así nunca los había engañado pero es más por egoísmo es más por mentiras es más por orgullo macho entonces sí se va que se vaya bien lo que le impide a él es que Lucía no es así como Valentina Lucía es autónoma y antes ella ejerce en él un poder de acción de que si ella se enoja él es el que ruega lo que no sucede en su propio hogar si él se enoja Valentina es la que termina cediendo
Diana maryuri
de verdad necesitas fuerzas porque mientras tu t apagas el vivve su vida 😘 de amor al lado de Lucia que espero le de una patada por la s huevos
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