"Antes de la leyenda, existió una verdad oculta entre las sombras del bosque. María Clara solo buscaba sanar con sus brebajes, pero una premonición de muerte y un amor prohibido marcaron su destino para siempre
Precuela de la novela amor sobrehumano
NovelToon tiene autorización de Liz Eliana Cera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 4 - Salvador despierta convertido en vampiro
En la modesta casa de María, el aire se sentía pesado. Soledad no podía dejar de temblar tras la revelación de su madre.
—¿Un vampiro? —repitió con la voz quebrada.
—Sí, hija. Y lo entenderán cuando despierte. Ayúdenme a llevarlo a la habitación de huéspedes —ordenó María con una firmeza que no admitía réplicas.
En las sombras: La guarida de los vampiros
Mientras tanto, en un lugar donde la luz del sol nunca llegaba, el Jefe de los Vampiros escuchaba el informe de su subordinado.
—Existe otra humana que domina los brebajes mágicos, Jefe. Se llama María González.
—Qué interesante... —murmuró el líder con una sonrisa depredadora—. No actuaremos todavía. Vigílenla. Quiero saber qué tan poderosas son sus pócimas antes de hacerle una visita.
Esa misma noche, dos figuras oscuras se apostaron frente a la casa de María, observando cada movimiento desde la espesura del bosque, esperando el momento exacto para informar a su señor.
La Mansión Pérez: Un nido de sospechas
A la mañana siguiente, Alejandra descargaba su furia contra los muebles de la sala. Salvador no había regresado y el silencio de su teléfono la estaba volviendo loca.
—Seguro está con alguna amante —escupió con veneno.
—Señora, el señor Salvador no es así —intervino Adela, la empleada, con voz suave.
—¡Cállate y vete a cuidar a mi hijo, que para eso te pago! —gritó Alejandra—. Si descubro que me engaña, me iré de aquí, pero no sin antes quitarle hasta el último centavo y deshacerme de este bebé que viene en camino. Esa será mi venganza.
El despertar del monstruo
En la habitación de huéspedes, Salvador abrió los ojos de golpe. Su garganta ardía como si hubiera tragado brasas.
—Por fin despierta —dijo María, observándolo desde la sombra.
—¿Dónde estoy? ¿Quién es usted? —preguntó él, desorientado.
—Soy María. Mis hijas lo encontraron. Dígame, ¿qué recuerda?
Salvador relató el ataque de la joven en el bosque, pero se negó a creer la conclusión de María. "¿Un vampiro? Imposible", pensó. Sin embargo, María se acercó a la ventana y descorrió la cortina. Un rayo de sol rozó la mano de Salvador y un grito de agonía escapó de sus labios. Su piel empezó a humear y a arder como papel bajo un fósforo.
—¡Cierre eso! ¡Me quema! —rugió Salvador, retrocediendo hacia la oscuridad.
—¿Se convenció ya? —preguntó María con tristeza.
Al escucharlo pronunciar su nombre, "Salvador", la mente de María fue asaltada por una visión del futuro: su hija María Clara, embarazada y llorando, mientras este mismo hombre se alejaba de ella hacia la muerte. Es él, pensó María horrorizada, él es quien destruirá a mi hija.
La desobediencia
A pesar de las advertencias de su madre y el miedo de Soledad, María Clara no podía sacar al extraño de su cabeza. Aprovechando que la casa estaba en silencio durante la noche, se escabulló hacia la habitación prohibida.
—Hermana, no lo hagas, mamá se va a enterar —susurró Soledad, siguiéndola por el pasillo.
—No se dará cuenta, solo quiero verlo un momento —respondió María Clara, girando el pomo de la puerta.
La habitación estaba en penumbra total. María Clara dio un paso al frente, tratando de distinguir algo en la oscuridad. De repente, una fuerza sobrehumana la sujetó.
Antes de que pudiera gritar, fue estampada contra la pared. Unas manos frías como el mármol apretaron su cuello y dos ojos que brillaban con un hambre salvaje se clavaron en los suyos.
Salvador, dominado por sus nuevos instintos, la tenía a su merced.