Novela no apta para 🔞🔞🔞
"Cinco años de silencio no fueron suficientes para apagar el fuego."
Mía es la heredera perfecta; Julián, el hombre que ella traicionó cuando él no tenía nada. Ahora, él ha vuelto: es un abogado poderoso, letal y viene de la mano de la prima de Mía.
Atrapados en una red de mentiras, ella finge amar al mejor amigo de él mientras Julián la devora con la mirada en cada rincón de la mansión. Entre pasillos oscuros y encuentros prohibidos, el odio se mezcla con una pasión incontenible.
Las excusas se terminaron. Es hora de dejar de huir y matar las ganas, aunque el precio sea destruirlo todo.
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Capitulo 20: juntos
Han pasado dos años desde que el estruendo del mazo del juez puso fin a la pesadilla. Ahora, el único sonido que llena el aire es el susurro del mar turquesa chocando contra la arena blanca de una isla perdida en el Mediterráneo. Lejos de las mansiones grises de la ciudad y de la sombra tóxica de los Van Doren, Julián y Mía han construido un refugio donde el tiempo no se mide en contratos ni en deudas, sino en caricias.
La villa, una estructura de piedra blanca y madera balinesa, está abierta al océano. Julián se encuentra en la terraza, observando el atardecer con una copa de vino en la mano. Ya no viste trajes rígidos; lleva un pantalón de lino suelto y la camisa desabrochada, revelando un pecho bronceado por el sol. Se ve más joven, con la mirada finalmente en paz.
Mía sale de la casa, caminando descalza. Lleva un vestido de seda translúcido que baila con la brisa. Se acerca a él y, sin decir una palabra, rodea su cintura. Julián deja la copa en una mesa cercana y se gira, envolviéndola en sus brazos con esa devoción que el tiempo solo ha logrado intensificar.
—¿En qué piensas? —susurra ella, besando la cicatriz casi invisible de sus nudillos, un recuerdo de la noche en que la salvó.
—En que cada segundo del infierno valió la pena para llegar a este paraíso —responde él, hundiendo el rostro en su cabello, que ahora huele a sal y coco—. Estás hermosa, Mía.
Él la toma en brazos y la lleva hacia el interior, hacia la cama inmensa envuelta en mosquiteras de gasa que ondean como nubes. No hay prisa. La pasión entre ellos ya no nace del dolor o de la venganza, sino de una conexión pura y madura.
Julián la recuesta con una delicadeza extrema, despojándola de su vestido con movimientos lentos, adorando cada centímetro de su piel que ahora luce sana y radiante. Sus manos recorren sus curvas con una memoria experta, encontrando los puntos que la hacen suspirar. Mía se entrega, abriéndose para él con una confianza total, tirando de su nuca para unir sus labios en un beso que sabe a libertad.
—Hazme tuya otra vez, Julián —pide ella entre jadeos, sus dedos enredados en su cabello—. Recuérdame que esto es real.
Él baja por su cuerpo, usando su lengua para trazar caminos de fuego desde su cuello hasta su vientre. Se detiene en sus muslos, acariciándolos con ternura antes de separarlos. La trata como a su reina, como al centro de su universo. Cuando finalmente se une a ella, el encuentro es una sinfonía de movimientos fluidos y rítmicos. No hay sombras de Marcos, ni reproches de Ricardo; solo el roce de la piel sudorosa, los gemidos que se pierden en la inmensidad del mar y dos almas que finalmente han encontrado su hogar.
Hacen el amor con una intensidad que los deja exhaustos y plenos, perdidos en el placer que solo da la verdadera entrega. Julián se queda dentro de ella un largo tiempo después de terminar, abrazándola, protegiéndola del resto del mundo.
—Te amo, Mía —le dice al oído, mientras la noche cae sobre la isla.
—Te amo, mi capitán —responde ella, cerrando los ojos con una sonrisa.
En la oscuridad de su refugio, Mía finalmente sabe que las heridas han sanado. El pasado es solo una historia lejana, y el futuro es un horizonte infinito que caminarán juntos, un paso a la vez, amándose con la fuerza de quienes lo perdieron todo para ganarse a sí mismos.
muchas gracias 🌹