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Reina Oculta

Reina Oculta

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Maltrato Emocional / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞🚫Un detective, hombre de acción, serio y dedicado. Su matrimonio con su esposa es más una sociedad de convivencia que una relación romántica. Él se siente vacío, pero es leal. La falta de hijos y de sexo ha convertido su hogar en una oficina más.
Un mafioso que no es el típico villano que quiere dinero. Quiere el control total sobre la única persona que se atrevió a perseguirlo. Su obsesión es física y psicológica. Al descubrir que el detective es un hombre insatisfecho, usa eso para tentarlo y quebrarlo.
Esto contiene maltrato físico y psicológico.🚫🔞⚠️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre que más lo había querido en su vida anterior

El valle volvió a quedar en silencio después de los disparos, pero dentro de la cabaña, la tensión devoraba el oxígeno. Ethan estaba de pie en el centro de la sala, con el equipo táctico negro todavía puesto, manchado de barro y salpicado con la sangre de los sicarios que acababa de ejecutar. Sus manos no temblaban,  estaban quietas, esperando. Sus ojos, antes nublados, ahora tenían una claridad peligrosa, enfocada únicamente en su captor.

Lantz lo observaba desde su sillón. La visión del hombre convertido en un asesino eficiente por amor y dependencia le provocaba una excitación que ya no podía contener. Se levantó y caminó hacia él.

-Mírate.- susurró, rodeando el cuerpo de Ethan  -Has matado por mí. Has manchado tus manos con la basura que quería separarnos. ¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente ser el escudo de tu dueño?-

-Se siente... correcto.- Respondió Ethan. Su voz era una vibración baja, despojada de su antigua moralidad.

Lantz no permitió que Ethan se quitara el equipo solo. Con una parsimonia cruel, fue desabrochando cada hebilla, cada correa del chaleco táctico, dejando caer las piezas de equipo pesado al suelo con golpes secos. Cuando Ethan quedó desnudo, el alfa lo guio hacia la tina de madera de cedro. El agua estaba humeante, cargada de sales minerales que olían a pino y sangre.

No hubo palabras durante el baño. El alfa usó una esponja áspera para restregar la sangre seca de la cara y el cuello de Ethan. Lo hacía con fuerza, casi lastimándolo, como si quisiera arrancar cualquier rastro del mundo exterior de su piel. Ethan cerraba los ojos, inclinando la cabeza hacia atrás, ofreciendo su garganta al hombre que lo estaba lavando.

-Hoy has ganado tu recompensa definitiva.- Dijo el alfa, vertiendo agua caliente sobre los hombros de Ethan  -He decidido que ya no eres un invitado, ni una mascota temporal. Vas a ser mío de forma permanente. Hoy te voy a marcar para que el mundo entero, y tu propia sangre, sepan a quién perteneces.

Lantz lo sacó de la tina, pero no lo secó con delicadeza. Usó una toalla áspera para frotar su cuerpo hasta que la piel de Ethan quedó roja y sensible. Lo llevó a la cama, pero esta vez no hubo cadenas de hierro.  El peso de la mirada de Lantz era suficiente para mantener al hombre clavado al colchón.

Lantz comenzó con los mimos, una técnica de manipulación que Ethan ya ansiaba. Empezó a besarle la frente, los párpados y las sienes con una ternura que contrastaba con la frialdad de sus actos previos. Sus manos recorrieron el pecho firme del detective, acariciando las cicatrices que empezaban a sanar, susurrándole al oído lo valiente que había sido.

-Eres tan perfecto... mi buen chico...-  Murmuraba mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja.

Pero el mimo se transformó rápidamente en castigo. Sin previo aviso, le propinó una bofetada sonora que hizo que la cabeza de Ethan girara. Luego otra. El detective no se quejó, aceptó el dolor necesario para el placer que vendría.

Lantz lo giró bruscamente, obligándolo a ponerse a cuatro patas, con la cara hundida en las almohadas. El sexo comenzó con una crudeza animal. No hubo lubricación extra. El alfa usó la humedad del baño y la propia excitación del hombre para entrar en él con un empuje devastador que le sacó todo el aire.

-¡Grítalo!- exigía el alfa, mientras lo penetraba con una violencia rítmica que hacía que la cama de madera crujiera y comenzaba a deslizarse hilos de sangre de la entrada de Ethan -¡Dime de quién es este cuerpo!-

El policía intentaba responder, pero el mafioso le pasó el brazo por el cuello desde atrás, aplicando una asfixia controlada. El oxígeno dejó de llegar al cerebro. Sus sentidos se dispararon, los colores estallaron tras sus párpados cerrados y la sensación del cuerpo del alfa dentro de él se multiplicó por mil. Ethan se retorcía, no para escapar, sino por la sobrecarga del placer mezclado con la falta de aire.

Lantz lo soltó justo antes de que se desmayara, solo para girarlo y besarlo con una furia hambrienta. El beso sabía a sangre, pues ambos se habían mordido los labios en medio del frenesí. Dante lo sujetó por las muñecas sobre su cabeza, inmovilizándolo con su peso masivo, y continuó la penetración, esta vez mirándolo directamente a los ojos.

-Mírame, Ethan. Mira a tu Dios.- Rugía el alfa.

En el momento culminante, cuando ambos estaban al borde del abismo, el mafioso decidió que era el momento del sello final. No sería una mordida superficial esta vez.

Lantz bajó la cabeza hacia el lado izquierdo del cuello de Ethan, donde la arteria latía con fuerza. Abrió la boca y clavó sus colmillos con una fuerza brutal, hundiendo los dientes profundamente en la carne. Ethan lanzó un grito desgarrador que se convirtió en un gemido de éxtasis puro. Sintió el dolor agudo, el calor de su propia sangre corriendo por su cuello, y luego la sensación del alfa succionando y marcando el tejido de forma permanente.

Era el vínculo biológico completo. Al marcarlo así, en medio del clímax y con tal profundidad, Lantz estaba alterando la química de Ethan para siempre. El detective sintió cómo su voluntad se fundía definitivamente con la de su captor. Ya no era Ethan Richter, era la extensión carnal de Lantz Schwarz.

Lantz terminó dentro de él con el nudo y con un rugido que sacudió la habitación, manteniendo sus dientes clavados en el cuello de Ethan hasta que el pulso de ambos se sincronizó.

Cuando el fuego bajó, el alfa no se alejó. Se quedó encima de Ethan, lamiendo la sangre que brotaba de la nueva y profunda marca en su cuello. La marca era una cicatriz en formación, un círculo de dientes que nunca desaparecería.

Llevó al hombre de nuevo al baño, esta vez para curar la herida que él mismo había causado. Aplicó un ungüento antiséptico que hizo que Ethan se estremeciera, y luego cubrió la marca con una gasa limpia, besando los bordes con una devoción casi romántica.

-Ahora eres mío por contrato de sangre.-  Susurró mientras lo envolvía en una bata negra -Ni la policía, ni tus amigos, ni Dios mismo pueden quitarme lo que yo he marcado.-

Exhausto y con la mente finalmente en paz dentro de su propia locura, se dejó acurrucar. Se sentía completo. El dolor en su cuello era un recordatorio constante de que pertenecía a alguien, de que ya no era un náufrago en el mundo de Ari y la ley.

Fuera de la cabaña, ocultos entre los pinos a una distancia prudencial, Martin  y Cecil observaban con binoculares térmicos. Habían visto a Lantz y Ethan a través de la ventana antes de que cerraran las cortinas. Habían visto la forma en que Ethan se entregaba.

-Esa marca...- Susurró la chica, con la voz quebrada -Lantz lo ha marcado como a un animal.-

Martin no dijo nada. Sus ojos estaban fijos en el mapa de la cabaña. Tenía un detonador en la mano izquierda y un rifle  en la derecha.

-Ya no hay rescate.- Dijo Martin con una frialdad que helaba la sangre -Richter ha muerto. Lo que queda ahí dentro es una extensión de Schwarz.-

-¿Qué vas a hacer?- Preguntó ella, temiendo la respuesta.

-Voy a terminar con esto.- Respondió -Si Ethan ha elegido el infierno, voy a enviarlo allí junto con su dueño. No permitiré que el hombre que fue mi compañero sea el arma de un mafioso. Mañana, al amanecer, cuando bajen la guardia, volaremos los cimientos de este lugar.-

Martin no buscaba salvar a nadie. Buscaba el exterminio. Mientras tanto, dentro de la cabaña, Ethan dormía profundamente en el pecho de Lantz, sin saber que el hombre que más lo había querido en su vida anterior estaba a punto de convertirse en su verdugo.

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pryz
Hola, me gusta la historia, muy complacida con el trabajo, soy sincera no me gustaría que el detective quedara con el mafioso, porque no es un amor que surgió es algo obligado pero es tu historia y sabras como la llevas y además es muy buena te lleva al limite de los nervios, gracias por tu trabajo
Skay P.: ¡Si cariñito!
total 3 replies
Yandisita
una historia fuerte muy pesada pero me encantó
Skay P.: ¡Gracias Chikis! En mi perfil encontré nuevas historias 😘🤞
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Majo Osinaga
🤣👏👏 no es lo que siempre leo pero me gusto 👏👏
Skay P.: ¡Gracias! En mi perfil hay más historias interesantes 😄😘🤞
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Obdulia Contreras
Otra historia de posesión, dominación y destrucción. Noooo
Skay P.: ¡Es que me paso de maldad!
Pero tengo otras historias bonitas😅🤞
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Maru19 Sevilla
No me gustó que lo destruyó y que trajeron a la vida a otro loco😱😱😱😱
Skay P.: Prometo que "Burbuja de miel y eucalipto" es lo que nos sana el corazón😘♡
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Maru19 Sevilla
Que malos policías Martin y Cecil nunca pudieron acabar con el maldito Alfa
Maru19 Sevilla
La verdad me tiene muy muy decepcionada Etan, ningún rastro de supervivencia
Maru19 Sevilla
Ojalá que maten al policía es un pobre despojo
Maru19 Sevilla
Puros malditos /Puke/
Maru19 Sevilla
Uta madre !!
Maru19 Sevilla
Maldito loco
Maru19 Sevilla
Madres!!!😱
Maru19 Sevilla
Mendigos traicioneros😱
Maru19 Sevilla
Será una historia de Alfas?
Yudiela Arboleda
esta novela está entre el diablo que ama y me perteneces
Skay P.: ¡Espero que te guste, Chikis! No te olvides de visitar "Amanecer y Violetas"🫰♡⚘️
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NovelToon
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