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Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Status: Terminada
Genre:Venganza / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:587.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Santi Suki

Valentina lo dio todo por su matrimonio. Dejó atrás una vida de lujos, una empresa familiar multimillonaria y un apellido de peso para convertirse en la esposa de Andrés: un hombre bueno, pero incapaz de defender a su propia familia.

Durante años, su suegra la humilló. Su cuñada la despreció. Le dijeron mantenida, inútil, una carga. Le exigieron dinero, sacrificios y silencio. Y Valentina aguantó. Por amor. Por sus hijos. Por la esperanza de que algún día Andrés abriera los ojos.

Hasta que un día dejó de aguantar.

Lo que nadie sabe —ni la suegra que la insulta, ni la cuñada que la menosprecia, ni siquiera el marido que la dejó ir— es que Valentina Montero es la accionista mayoritaria del Grupo Montero, la misma empresa donde Andrés trabaja como simple empleado.

Ahora, desde las sombras, Valentina reconstruye su vida, protege a sus hijos y observa cómo la verdad empieza a salir a la luz. Porque tarde o temprano, todos van a descubrir quién es realmente la mujer a la que llamaron inútil.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 29

La sala de la mansión estaba inundada por el sonido de caricaturas en la televisión. Los juguetes cubrían la alfombra mullida. Carritos en miniatura ocupaban cada esquina de la mesa. Varias bolsas de compras seguían tiradas sobre el sofá porque esa tarde Valentina acababa de volver de acompañar a Santiago a comprar lo que necesitaba para el campamento de su escuela.

Pero en medio de una casa tan lujosa y cómoda, Mateo seguía apagado. El niño estaba sentado abrazando su dinosaurio de peluche, con los ojos clavados en la puerta principal desde hacía rato. De vez en cuando la mirada se le iba hacia el elevador de la casa. Y luego volvía a la puerta.

—¿Y papi, mami?

La vocecita hizo que Valentina, que estaba leyendo un informe de mercadeo sentada en el sofá, levantara la cabeza de inmediato. Observó a su hijo menor.

Mateo se bajó del silloncito. Los pasitos cortos lo llevaron hasta la puerta principal. Las manitas trataron de alcanzar la manija, demasiado alta para él.

—¿Cuándo viene papi? Mateo lo estraña.

Valentina tragó saliva despacio. Detrás de ella, una de las empleadas que llevaba una charola de fruta se detuvo un momento.

El aire de la sala cambió de golpe.

Valentina dejó la tableta con cuidado. Se puso de pie y se acercó a su hijo.

—Mi amor.

Mateo volteó rápido.

—Mami, ¿dónde está papi?

Valentina se puso de cuclillas frente a él. Le acomodó el pelito revuelto.

—Papi está trabajando.

Mateo arrugó la carita.

—Papi trabaja mucho.

—Sí.

—Mateo quele a papi.

La frase salió tan natural de esa boquita inocente. Pero bastó para que el pecho de Valentina se contrajera como si alguien se lo estrujara.

A diferencia de Santiago, Mateo no entendía nada todavía. A sus dos años, el niño solo sabía una cosa: su papá había desaparecido de repente y eso le había cambiado el mundo.

—¡Mami, hablémosle a papi!

Valentina forzó una sonrisa diminuta.

—Ahorita no, mi amor.

Mateo negó con fuerza.

—¡Ahola!

El labio inferior empezó a temblarle. Los ojitos se le pusieron rojos. Valentina reconoció la señal al instante. Y tal como lo esperaba, al segundo siguiente Mateo se soltó llorando. Primero bajito. Luego cada vez más fuerte.

—¡Quelo a papi! ¡Papiii! —Las manitas se estiraban hacia el vacío, buscando a alguien que lo cargara.

Valentina lo envolvió entre sus brazos enseguida.

—Shh, mi amor, tranquilo. Papi va a venir.

—¡Buaaa!

Mateo lloró todavía más desesperado. El cuerpecito se retorcía en los brazos de su madre.

—¡Papi calga a Mateo! ¡Mateo quele dolmil con papi! —El llanto resonó hasta la habitación de al lado.

Santiago, que venía bajando del piso de arriba, se detuvo en la escalera. La cara del niño se entristeció al ver a su hermanito llorando otra vez.

Valentina cerró los ojos un momento. Las manos le recorrían la espalda a Mateo una y otra vez. A ella también le ardían los ojos, porque no era solo Mateo quien extrañaba: ella también.

Extrañaba la voz de Andrés llamándolos al llegar del trabajo. Extrañaba verlo sentado en el piso jugando con Mateo y ayudando a Santiago con la tarea. Extrañaba la risa de Santiago cuando Andrés se dejaba ganar a propósito.

La mansión era cómoda, tranquila y lujosa. Todo estaba resuelto. Valentina ya no tenía que preocuparse ni por barrer. Había personal de servicio, chofer, un chef que cocinaba lo que los niños pidieran.

Había vuelto a ser la Valentina de antes. La joven heredera de una familia acomodada. Pero extrañamente, en medio de tanta comodidad, seguía habiendo un hueco que nada podía llenar. Y ese hueco se llamaba Andrés.

Mateo seguía hipiando en su hombro. Valentina lo abrazó más fuerte. Y sin querer, los recuerdos empezaron a inundarle la cabeza. Andrés quedándose dormido en el sofá, rendido de cansancio. Andrés arreglando a escondidas un juguete roto de Santiago en plena madrugada. Andrés abrazándola y besándole la frente cada mañana antes de salir a trabajar.

Andrés no era un mal esposo. No era un padre que no quisiera a su familia. Al contrario: los quería tanto y le preocupaban tantas cosas que al final no supo distinguir a qué familia debía poner primero. Y eso fue lo que había ido destruyendo su matrimonio, poco a poco.

Valentina bajó la mirada. Le dio un beso suave en la cabeza a Mateo.

—¿Extrañas a papi, verdad?

Mateo asintió entre hipidos.

—Sí.

Valentina sonrió apenas. Una sonrisa frágil y rota.

—Mami también extraña a papi. —La voz le salió casi inaudible.

La noche anterior Camila le había llamado por teléfono. Y las palabras de su amiga todavía le retumbaban en la cabeza.

—Andrés está cada vez más flaco y descuidado, Vale. Parece que tu partida le volteó la vida de cabeza.

Valentina se había quedado callada un buen rato.

También estaba Daniel, un hombre de confianza de Valentina que trabajaba como compañero de Andrés en la oficina del Grupo Montero. Él también solía enviarle reportes.

—Andrés ahora se queda hasta muy tarde en la oficina, señora. A veces se sienta solo en el estacionamiento sin hacer nada.

Valentina había agachado la cabeza apretando el celular con fuerza. Le dolió escucharlo.

—Andrés todavía tiene la foto de usted y de los niños en su escritorio. A la hora del descanso se queda ahí sentado, mirando las fotos de Mateo y Santiago sin moverse.

Valentina tuvo que taparse la cara en ese momento. Porque las lágrimas estuvieron a punto de ganarle.

El último informe llegó de parte de Felipe, otro colega de Andrés que la había contactado en secreto. No para entrometerse, solo para darle noticias.

—Señora, Andrés últimamente anda muy distraído. Se le nota muy golpeado.

Valentina le respondió escuetamente: "Gracias por avisarme." Después apagó la pantalla del celular durante un largo rato. No por indiferencia, sino exactamente por lo contrario. Tenía miedo de que el corazón le flaqueara otra vez. Porque en cuestión de amor, Valentina nunca le había cerrado la puerta a Andrés del todo.

Pero volver a vivir bajo el techo de esa familia tóxica, eso sí que no. No quería regresar al mismo desgaste de siempre. No quería volver a ver a su esposo exprimido hasta la última gota por un sentido de obligación mal entendido. No quería que las necesidades de su hogar quedaran siempre por debajo de las exigencias de la familia extendida de Andrés. Ya había aguantado demasiado.

1
Erika Pérez Ac
Q 🚓,si se fue en la 🏍️,🤭🤭🤭
Rosaura Román
Mateo es un Cupido 😍
MARIELA GONZALEZ
muy muy muy hermosa novela....me encantó....muchas felicidades autora y Mil bendiciones
Maggi González
Me agrado mucho tú historia, no hubo tanta maldad, todos cambiaron para bien FELICITACIONES 👏👏👏👏
Mayra Mendez
yo soy muy rencorosa y mi suegra también me ha hecho cosas no tan feas como a ella pero no disculpo y nunca la llamaría madre para mí mi única madre es la que me parió nadie más.
Iraida Guzman
El hombre es un monigote de la mamá y ella una estúpida que teniendo dinero aguanta tanto por nada no tiene autoestima todo por un Pipi que puede encontrar en cualquier parte
Patricia Ayala
es la misma situación que pasó con Valentina, se las están devolviendo
Gladys Muñoz
no sé sintió es un fracasado de mierrrrr
EIOC 23
Bonita historia, llena de realidad familiar
Rosaura Román
el pequeño casamentero 🤣🤣🤣
Margarita Manrique
Felicitaciones una increíble y maravillosa novela 💯⭐⭐⭐⭐⭐. Dios Altísimo la siga llenando de bendiciones y éxitos. Gracias 🫶
Margarita Manrique
qué novela tan linda u sobre todo tan real. 🫶🫶 Gracias ☺️
Margarita Manrique
las cojo de las greñas y las saco a la calle ,tanto a la suegra cuñada de pacotilla y a la culicagada grosera .las mando pa la porra
Yadira Soraya Bravo Navarro
que flojera un problema trás otro
OA Queen
.
Rosaura Román
🥰🥰🥰🥰
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡😡QUE BUENO POR GUEY ES TU HERMANA Y LA QUE SE FUE ERA TU ESPOSA😡😡😡😡😡😡Y TUS HIJOS😡😡😡😡😡😡ESTUPIDO😡😡😡😡😡😡😡😡😡
MARIELA GONZALEZ
hasta que por fin defienden sus parejas y pelean por su felicidad
Francys Teresa Gavidia Graterol
Muy buena la novela....me encanto...porque es un mensaje muy bueno para las familias...👏
Lilian Ulrrich
Excelente historia, exitos autora
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