Una maldita casualidad me hizo acabar casada con el tío de quién juraba amarme. Todos me mintieron, me usaron y me manipularon a su antojo. Ahora serán ellos los que deban pagar por su osadía.
Fui una ingenua, alguien que creyó ciegamente en todos pero luego me di cuenta de que nada es lo que parece. El demonio se oculta detrás de las más hermosas y pacíficas personas.
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Capítulo 29 CELOSO
...VALENTINA SIERRA...
Dorian y yo junto a algunas personas de seguridad fuimos a mi querida y traicionera doctora para mi revisión.
-Puedo entrar sola, no hace falta que estés mirando como abro las piernas- reclamé nerviosa, era distinto ir con mi madre
-No voy a perderme las buenas vistas- comentó sin levantar la vista de la pantalla del teléfono
-Cállate, no seas sinvergüenza- solo se rió, si fuera él quien debe ir a qué le revisen esa cosa yo no lo acompaño ni loca, ¿Y estar ahí mirando como se la revisan? Ni que fuera una pervertida
-Deja los nervios, ¿Recuerdas lo que hablamos? Solo iré para ver a esa mujer y además para que no olvides nada de lo que debes decir, en caso contrario lo hago yo
-Solo por eso te permito acompañarme pero ni se te ocurra mirar, debes estar a mi lado como un esposo amoroso y no pervertido- lo miré con atención, así no quisiera que me acompañara lo haría de todos modos
-¿Segura que piensas eso?- no entendí su pregunta
-No comprendo
-Luego lo harás, si no bajas llegaremos tarde- me di cuenta de que habíamos llegado
Entramos al hospital, él me tomó la mano y hasta me hablaba con dulzura al oído. Eso parecía para quienes nos miraban, si supieran la clase de cosas que me decía no pensarían lo mismo.
Nos sentamos a esperar que nos anunciaran y es cuando más nerviosa me puse. ¿La doctora se dará cuenta de que Dorian fue un salvaje? ¿Me habrá cambiado mucho allí abajo? Que ganas de salir corriendo tenía.
Me llamaron y Dorian entró conmigo a la consulta. La doctora miraba con atención.
-Le presento a mi esposo Dorian Cervantes- dije para romper el hielo
Después de las presentaciones fue Dorian quien habló.
-Venimos para que Vale se haga una revisión y para comenzar a protegerse- me dió un beso en la mejilla
-¿Valentina ya comenzaste a tener relaciones o planean hacerlo pronto?- me preguntó ella con interés
-Ya lo hicimos pero no me gusta que él se proteja- tomé valor de responder sin dudar
No tenía idea de lo que se sentía que él se cuidara o que no lo hiciera en realidad porque con la droga que tenía supongo que se sentía diferente así.
-¿Hace cuánto comenzaron a tener relaciones?- nos miró a los dos
-Hace dos semanas- respondí yo
-Dos semanas y seis días, como olvidarlo- me dió un casto beso en los labios y la doctora no dijo nada, solo anotó todo
Habíamos hablado sobre decir que comenzamos a hacerlo después de habernos casado, es decir que hablaríamos con "la verdad" para que ella al divulgar la revisión dijera que efectivamente fui virgen al casarme. Tal vez allí si sucediera algo más relevante porque tanta tranquilidad y misterio abruma.
Ella quiso hacerme un examen ginecológico y entré al baño a ponerme una bata para que me revisara. Dorian permaneció a mi lado en todo momento y no miró lo que la doctora hacía debido a que el estaba mirando en dirección a la doctora.
Salimos de la consulta y yo pude respirar tranquilamente. Estar allí me había alterado bastante y más por la intimidad del momento.
Al llegar a destino pude relajarme más y fue cuando Dorian buscó a su manera relajarme un poco. Él igual se veía preocupado así que también era su manera de escapar un poco del momento.
-Estoy celoso de la doctora- lo miré sin comprender que quería decir
-¿Querías ser ginecólogo y recién te das cuenta? Nunca es tarde para volver a estudiar- lo miré con burla
-Claro que no. Quería ver en primera plana esas vistas- fue un acto reflejo pero le arrojé con un cenicero
No deja de ser un estúpido nunca, que desgraciado. De todos modos casi partirle la cabeza hizo que se le borrara la sonrisa. Y digo casi porque no pude golpearlo como quería, tiene buenos reflejos y yo perseverancia, seguro seguiré intentando pegarle.
Una llamada entró a mi desolado teléfono y era mi madre, sorpresa... sorpresa. Quisiera creer que todo es una casualidad pero se que no es así porque al momento de amanecer juntos Dorian y yo, dejé de ser su hija.
Decidí no contestar y dejar que llamara varias veces. Si tanto le intereso me llamaría más tarde o vendría aqui, ya sabe bien donde vivo.
-¿Sigues creyendo que tu familia es inocente o que las intenciones contigo eran totalmente buenas y transparentes?- preguntó con seriedad y negué así me doliera
-Ahora entiendo que no, ya no tengo dudas al respecto aunque ¿Duele, sabes?
-Con el tiempo aprendes que las mejores personas esconden secretos oscuros y que traicionan. Después te acostumbras- me dijo y comprendí que estaba hablando de él mismo, ¿Que habrá pasado con él para que sea así? Seguro alguien también lo lastimó lo suficiente para que hoy tenga esa perspectiva de la vida
-Imagino que tienes razón- fue lo único que me atreví a decir