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La Princesa de la Mafia

La Princesa de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Juego de roles / Completas
Popularitas:376
Nilai: 5
nombre de autor: Edina Gonçalves

Fernando García Sánchez lo tiene todo: un imperio tecnológico, un apellido que hace callar las conversaciones y el título de Don de la organización criminal más temida de España. Lo único que no puede comprar es la certeza de que alguien lo quiera por quien es y no por lo que tiene.

Así que, durante unas semanas, se quita el traje, se pone un delantal y se esconde detrás de la barra de su propio club con un nombre falso: Jorge, el bartender.

Una noche de lluvia, una chica brasileña cruza la calle para ayudar a un desconocido que no sabe abrir un paraguas. Carolina trabaja en una cafetería, estudia con beca y no le pregunta cuánto gana, dónde vive ni cómo se apellida. Solo le seca la cara con una toallita y le ofrece compartir su auto.

Fernando debería irse. En cambio, la sigue.

Lo que ninguno de los dos sabe es que la mentira que los une es pequeña comparada con los secretos que los esperan: un pasado que alguien se tomó el trabajo de borrar, una promesa que una madre le hizo a Carolina en sueños, enemigos que llevan años esperando un descuido y un mundo de poder, sangre y lealtades donde amar es la forma más peligrosa de debilidad.

Cuando la verdad por fin salga a la luz, Carolina tendrá que elegir entre la paz y el caos. Y Fernando tendrá que descubrir si el hombre que quiso ser para ella es capaz de cargar con todo lo que realmente es.

NovelToon tiene autorización de Edina Gonçalves para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Corona

Narra Fernando...

Al día siguiente fui a casa de mis padres porque necesitaba hablar con mi padre de todo lo que estaba pasando. Desde la noche anterior no lograba sacarme de la cabeza la historia de Carolina y, por más que ya hubiera tomado algunas decisiones, sabía que esa situación exigía algo más que una conversación entre Miguel, Santiago y yo.

Apenas entré a la casa, me recibió mi madre.

—Fernando, qué sorpresa verte tan temprano.

—Necesito hablar con papá.

Me observó unos segundos, dándose cuenta de que no iba por una visita cualquiera.

—Está en su despacho.

—Gracias, mamá.

Me tocó el brazo antes de que siguiera por el pasillo.

—¿Está todo bien?

Me detuve y la miré.

—Todavía no lo sé.

Mi respuesta pareció preocuparla aún más, pero no insistió. Solo asintió y me dejó seguir.

Llegué a la puerta del despacho de mi padre y toqué dos veces.

—Adelante.

Abrí la puerta.

Mi padre estaba sentado detrás del escritorio, revisando unos documentos, y levantó la vista apenas me vio.

—Me alegra verte, hijo.

—A mí también, papá.

Cerré la puerta y me senté en el sillón frente a él.

Por unos segundos guardé silencio, tratando de decidir por dónde empezar, hasta que comprendí que no serviría de nada intentar suavizar la historia.

—Tengo que contarte algo que pasó ayer.

Mi padre dejó los documentos sobre la mesa.

—Por tu aspecto, imagino que es importante.

—Lo es.

Respiré hondo.

—¿Recuerdas cuando te dije que estaba buscando información sobre Carolina y que no habíamos encontrado casi nada sobre su pasado?

—Lo recuerdo.

—Miguel siguió investigando. Después de meses sin encontrar nada relevante, buscó a un hacker al que recurrimos solo cuando necesitamos llegar a información que normalmente sería imposible de conseguir.

Mi padre me observaba con atención.

—¿Y lo encontró?

—Encontró mucho más de lo que esperábamos.

Se lo conté todo.

Hablé de la identidad de Carolina, del nombre Estrella de Montserrat, del rey y la reina, del ataque al palacio, de la mujer que huyó con ella cuando todavía era una bebé y de la identidad que recibió en Brasil.

También le conté que Carolina había encontrado la caja que dejó María Cecilia y leído la carta que revelaba toda la verdad.

Mi padre permaneció en silencio durante toda la explicación.

Cuando terminé, se recostó en la silla y se pasó la mano por el mentón.

—O sea que la chica de la que te enamoraste es una princesa.

—Por lo que descubrimos, sí.

Me miró fijo.

—¿Y tú la amas?

La pregunta llegó tan directa que ni siquiera necesité pensarlo.

—La amo.

Mi padre asintió lentamente.

—Entonces la situación es más delicada de lo que parece.

—Lo sé.

—Tienes que ir a ver al rey.

Me quedé callado.

—Eso mismo pensé.

—No basta con descubrir la identidad de su hija y esperar a que él se entere por otra persona. Si alguien se lo cuenta antes, podría interpretarlo de la peor manera.

—Ya lo pensé.

Mi padre se levantó y caminó hasta la ventana.

—El rey conoce a nuestra familia desde hace muchos años. Sabe que existe la organización y, dentro de sus límites, mantiene ciertos acuerdos con nosotros.

—Lo sé.

—No son alianzas formales, desde luego, pero hay situaciones en que un lado ayuda al otro. Una información aquí, una intervención allá, un asunto que hay que resolver con discreción. Es el tipo de relación en la que nadie pregunta demasiado cuando el otro cumple su parte.

—Una mano lava la otra.

Mi padre me miró.

—Exacto.

Volvió junto al escritorio.

—Si el rey descubre que encontraste a su hija y decidiste ocultárselo, podría pensar que intentamos aprovechar la situación en beneficio propio. Y, si decide ponerse en contra nuestra, las cosas pueden volverse bastante complicadas.

—No pienso ocultarle nada.

—Lo sé. Por eso te digo que tienes que hablar tú primero.

Asentí.

—Lo haré.

Mi padre volvió a sentarse.

—¿Y Carolina sabe que piensas buscar al rey?

—Todavía no. Ayer estaba tratando de entender su propia historia. No quiero echarle encima una cosa más sin que esté preparada.

—Hazlo con cuidado, Fernando.

—Lo haré.

Estuvo unos segundos en silencio antes de preguntar:

—¿Y qué piensas hacer después?

—No sé.

Mi padre arqueó una ceja.

—Esa respuesta no es propia de ti.

Sonreí apenas.

—Porque normalmente sé exactamente lo que voy a hacer.

—¿Y ahora?

Lo miré.

—Ahora estoy lidiando con una mujer que descubrió que es princesa, que perdió a sus padres siendo bebé, que creció creyéndose hija de otra persona y que todavía está tratando de aceptar todo esto. Además, es la mujer que amo.

Mi padre sonrió con discreción.

—Entonces quizá por fin encontraste algo que no puedes controlar.

—No empieces.

Se rio.

—Solo lo constato.

Me levanté.

—Voy a contactar a una persona que conozco en el palacio y a intentar concertar una reunión con el rey.

—Hazlo cuanto antes.

—Lo haré.

Me acerqué y le apreté el hombro antes de salir.

—Gracias, papá.

—Fernando.

Me volví.

—Protege a esa chica, pero no intentes decidirlo todo por ella. Si Carolina es de verdad quien dices que es, tendrá que elegir su propio camino.

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María Del Rocio Deluna Mendieta
Ni idea tiene 🤭🤭🤭
María Del Rocio Deluna Mendieta
el destino los esta uniendo✨✨✨
María Del Rocio Deluna Mendieta
ahi está el misterio 🫆🫆🫆
María Del Rocio Deluna Mendieta
Es interesante y su lectura es ligera ... te lleva de la mano 🤩🤩🤩
María Del Rocio Deluna Mendieta
las omisiones de la verdad, suelen traer Muchas dificultades
María Del Rocio Deluna Mendieta
su amiga bien preguntona🙂 🤭
🙂
María Del Rocio Deluna Mendieta
muy interesante
María Del Rocio Deluna Mendieta
bien independientes 🤗🤗🤗
María Del Rocio Deluna Mendieta
que emoción ... su primer encuentro ⭐⭐⭐
María Del Rocio Deluna Mendieta
que guapos padres ✨✨✨
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