El día de nuestra boda había llegado, ahora era la señora Lennox, a Travis Lennox no le importaba que su madre la gran señora Renata Lennox no me aceptara para ser la esposa de su único hijo, y el heredero del imperio INNÓVATE SOLUTIONS, heredado por su padre, pero para guardar toda apariencia quedó en acuerdo, la peor pesadilla que pude tener durante poco más de cinco años, después de que Travis tenía que irse al extranjero, ahí empezó mi verdadero calvario.
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Embarazo
Esa noche hubo varias especulaciones sobre la pareja. Travis estaba muy disgustado, pero no contaba con que la publicación ya se estaba preparando.
Renata sonrió al ver la imagen, Amara había hecho muy bien su papel, ahora ella daría la estocada final, por lo que le ordenó a su chofer la llevara a la mansión de su hijo.
En la mansión Kenda se preparó saldrían antes de las diez, esta vez no iba dejar de ir hacerse un chequeo, la última vez la reprogramo para otro día ya que ese día estaba muy alterada. Pero antes de bajar a desayunar una empleada le avisó que la madre de su esposo estaba afuera quería hablar con ella. Aunque se puso en alerta, no podía demostrarle que si le temía.
— Pásala al estudio, en breve voy a ver qué tiene que decir.
Cuando Renata la miró no ocultó su rechazo.
— Mírate, ya pareces una señora de un millonario. - sonrió con claro desafío y desprecio.
— ¿A eso haz venido? - te recuerdo que soy la esposa de tu hijo.
— ¡Mujer ingenua! — exclamó sin titubeo, ¿no te haz dado cuenta porque mi hijo se casó contigo?
— Porque me ama, ¿porque se te hace tan difícil aceptarlo?
— ¿Amarte? - sonrió con descaro. Solo te usó para aparentar el matrimonio perfecto, Travis siempre ha estado enamorado de Amara.
— Tengo que salir, si no tienes otra cosa más para hacerme dudar, puedes irte. - se levantó, no caería es sus provocaciones.
— Te ofrezco 5 millones porque desaparezcas de su vida. - sacó un cheque poniéndolo a su vista.
Kenda lo tomó sonriendo. Haciendo creer a la mujer que lo había logrado. Pero en ese momento Kenda lo rompió en en muchas partes. Lanzándolos al aire.
Renata hizo puños sus manos. Pero se logró contener.
— Tarde o temprano te darás cuenta que lo que dije es verdad. Travis solo te usó. No le quiso enseñar la foto, le haría llegar la publicación.
No dijo más saliendo por donde había entrado, y salió sin despedirse. Pero Kenda ya se sentía mal, no quería dudar de su esposo, pero Renata se vio tan segura. Se sacudió ese pensamiento Travis no era capaz de engañarla así.
El auto ya estaba bien, así que el chofer despidió al Uber, él la llevaría personalmente. Además el clima estaba cambiando, estaba seguro que venía una tormenta.
Recogió el periódico matutino que día a día llegaba, lo arrojó al asiento trasero, viendo a Kenda que subió.
— Perdón señora, es el periódico que acaba de llegar hace un rato, el señor solía leerlo. - le dijo echando el auto andar. Ella asintió tomándolo para verlo.
Cuándo saliera a la avenida, Kenda fijó su vista en la página principal, quedándose helada. Era una foto de su esposo con… Amara, besándose sintió un ardor en sus ojos.
— Señora, ¿esta usted bien? - preguntó al percatarse de su reacción.
Kenda apretó con sus manos el papel. Era verdad lo que Renata le había dicho. Que hacía Amara allá.
Tomó aire ya que sentía que le estaba faltando. Haciendo un esfuerzo sobrehumano se obligó a responder.
— Estoy bien. - no pudo decir más. El cielo estaba oscuro por la tormenta que se avecinaba.
Cuándo llegó al hospital ya no encontró al mayordomo.
— Señora algo está pasando, volvieron a intentar hacerle daño. Pero el guardia se percató, creemos que querían terminar lo que dejaron a medias, en la madrugada se fue pero dejó esto para usted…era la carta que le dijo que dejaría. Se regresó al auto no supo cómo, ya estaba lloviendo.
— Llévame a la clínica. - esa noche Travis tendría que darle una explicación. - se dijo, le había ocultado qué Amara estaba allá. Sintió de nuevo un fuerte dolor en el pecho, aguantándose la picazón en sus ojos.
— Señora voy a dejarla en la entrada, no hay lugar aquí para estacionarme y esperarla, entraré al subterráneo.
Ella asintió, fingiendo fortaleza, así que Ignacio no se dio cuenta de lo que ella escondía en su cabeza.
MIENTRAS TANTO EN NORUEGA.
Travis estaba en su segunda clase, acompañado del asistente ya apunto de terminar, cuando vió llegar a su amigo y no tenía una buena cara, por eso cuando dieron aviso que había terminado, se le acercó.
Dago no le dijo ninguna palabra, sólo le entregó la portada que había recortado. Qué al verla Travis apretó los puños.
— Esto tiene que ser obra de Renata, pero no se la dejaré pasar, voy hacer que le explique a mi esposa.
— Yo que tu mejor deberías hablar personalmente con ella. Si ya la miró estará pensando que la estabas engañando.
— Claro que lo haré, esta misma noche, esta foto es muy comprometedora. Debe de estar haciéndose ideas… El conocido magnate al parecer a regresado con la conocida actriz que había desaparecido para atender los negocios de su familia. Se cree que hay boda en camino. Decía el encabezado.
Sus amigos miraron el rostro de Travis se había convertido en fuego por la ira. Intentó comunicarse con Kenda pero su teléfono estaba apagado. Ella lo había apagado cuando entró al consultorio del doctor.
Travis
EN MANHATTAN.
El ginecólogo le había mandado hacer un examen de sangre a la joven, no había querido apresurarse a los hechos, pero estaba seguro del resultado.
Kenda esperó sentada por más de treinta minutos, ya le había mandado un mensaje al chofer que tardaría un poco. El hombre le dijo que no había problema solo le dijo en qué bloque estaba. Así que la chica siguió esperando hasta que por fin fue llamada.
Kenda
— Señora Lennox, siéntese por favor. - le señaló la silla.
— ¿Doctor esta todo bien?
El hombre le sonrió.
— Algo muy normal señora, según se tiene poco tiempo de haberse casado.
Kenda movió la cabeza en forma de asentamiento.
— Bueno pues la felicito, pronto será mamá esta embarazada.
Kenda quedó sin palabras, lo miró incrédula, no sabía si reír o llorar, sentía felicidad pero al mismo tiempo miedo.
Le agradeció al doctor salió con los resultados en mano hacia el elevador para bajar al subterráneo. Cuándo las puertas se abrieron inmediatamente vio el auto, seguramente Ignacio escogió un estacionamiento para que lo viera de inmediato, pero al acercarse noto algo. Abrió la puerta, pegó un grito al ver a Ignacio sangrando de la cabeza, pero antes de tocarlo, observó que tres hombres se acercaban y no con buenas intenciones.
Empezó a alejarse, pero era enbano iban detrás de ella a muy corta distancia.