Él juró destruir a su familia. Nunca imaginó que ella sería lo único que desearía salvar.
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Capítulo 6
Renán llegó a casa cuando el cielo comenzaba a oscurecerse.
Renán estacionó su automóvil frente a la casa y permaneció unos segundos dentro, mirando hacia el frente. No necesitaba estar allí para descansar. Tenía propiedades para vivir solo y llevar una vida completamente independiente. Sin embargo, desde hacía años había tomado la decisión de continuar viviendo con sus padres.
Allí había crecido.
Y allí había aprendido que el apellido Prescott no era solamente un nombre.
Era una herencia.
Una responsabilidad.
Y, para Renán, también una deuda pendiente.
Finalmente salió del automóvil y entró.
—¡Hijo! —la voz de Eleanor llegó desde la sala.
Renán levantó la mirada y encontró a su madre acercándose a él con una sonrisa.
—Hola, mamá.
Eleanor lo abrazó brevemente.
—Pensé que llegarías más tarde.
—Mi última reunión terminó antes de lo que esperaba.
Renán miró a su padre.
—Papá, necesito hablar contigo.
Eleanor los observó a ambos.
—¿Ocurrió algo?
—Nada de lo que tengas que preocuparte, mamá.
Renán se volvió hacia Ethan.
—¿Podemos ir al despacho?
Ethan se puso de pie.
—Claro.
Mientras ambos se dirigían hacia el pasillo, Eleanor negó con la cabeza.
—No se tarden demasiado. Pronto servirán la cena y no quiero que se enfríe.
Renán miró hacia atrás.
—No tardaremos.
—Eso dicen siempre —respondió Eleanor, aunque sonrió.
......................
Padre e hijo entraron al despacho.
Ethan cerró la puerta.
El silencio se hizo presente.
Renán permaneció de pie junto al escritorio, mientras Ethan ocupaba su lugar habitual.
—Gregory Whitmore quiere una asociación.
Ethan arqueó ligeramente una ceja.
—Eso ya lo veíamos venir.
—No solamente entre las empresas.
Ethan lo miró con mayor atención.
—¿Qué quieres decir?
Renán soltó una pequeña risa sin humor.
—Me propuso casarme con su hija mayor.
El rostro de Ethan se endureció.
—No.
Renán lo observó.
—Eso fue exactamente lo que le respondí.
—Hiciste bien.
Ethan se levantó de su asiento y caminó lentamente hasta quedar frente a su hijo.
—Renán, quiero que me prometas algo.
—¿Qué?
—Que no permitirás que esto llegue hasta el punto de que tengas que casarte por obligación.
Renán bajó la mirada.
—No pienso hacerlo.
—Y mucho menos con una Whitmore.
Las palabras de Ethan fueron firmes.
Renán levantó los ojos.
—No iba a aceptar.
—Me alegra escucharlo.
Ethan regresó lentamente hacia el escritorio.
—Hijo, sé perfectamente por qué aceptaste reunirte con ellos. Sé lo que llevas haciendo durante todo este tiempo. Sé que Whitmore Mining Group no llegó hasta donde está por casualidad.
Renán no respondió.
—Los llevaste hasta el límite —continuó Ethan—. Los presionaste hasta que no tuvieron otra opción que buscar nuestra ayuda.
Renán caminó unos pasos por el despacho.
—Toda mi vida escuché la misma historia. Leonard Whitmore traicionó al abuelo. Alteró documentos, se quedó con propiedades que no le pertenecían y terminó apropiándose de una fortuna que nuestra familia había ayudado a construir.
—Lo sé.
—El abuelo murió sin recuperar lo que era suyo.
Ethan apretó los labios.
—Sí.
—Y meses después murió la abuela.
La expresión de Ethan cambió.
Ese recuerdo todavía dolía.
Renán se acercó a él.
—Papá, sé lo que significó para ti perderlos prácticamente al mismo tiempo.
Ethan bajó la mirada.
—No sabes todo lo que pasó.
—Quizá no lo sé todo, pero sé suficiente.
Renán hizo una pausa.
—También sé lo que hiciste después. Reconstruiste nuestra empresa. Trabajaste durante años para recuperar lo que nuestra familia había perdido. Nunca te rendiste.
—Porque tenía que hacerlo.
—Yo también.
Ethan levantó la mirada.
—No, Renán. Tú no tienes que hacerlo.
—Sí, papá.
—No.
—Lo estoy haciendo por nuestra familia.
Ethan negó lentamente con la cabeza.
—La familia no necesita que sacrifiques tu vida por una deuda que comenzó antes de que nacieras.
—Para mí no es una deuda.
—Entonces, ¿qué es?
Renán respondió sin dudar.
—Que paguen.
Ethan suspiró.
—¿Y crees que destruirlos te devolverá a tu abuelo?
Renán se quedó callado.
—¿Crees que hará desaparecer todo el dolor que sentimos? —continuó Ethan—. ¿Que cuando Whitmore Mining Group quiebre, cuando ellos pierdan sus propiedades y su dinero, finalmente podrás cerrar esta historia?
—No descansaré hasta ver a esa familia en la ruina y acabada.
Ethan lo miró fijamente.
Renán continuó:
—Le haré justicia a mi abuelo.
—¿Incluso si tienes que convertirte en alguien que no eres?
—Sé perfectamente quién soy.
—Eso es lo que me preocupa.
Renán frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—Te he visto crecer. Sé que eres inteligente, decidido y que nunca retrocedes cuando tienes un objetivo. Pero también sé que este odio lleva demasiado tiempo viviendo dentro de ti.
Renán apartó la mirada.
—No es odio, solo es algo que tengo que terminar.
—¿Y después?
—Después veremos.
—Ese es el problema —dijo Ethan—. Estás pensando únicamente en el final de la venganza, pero no en lo que ocurrirá contigo cuando la consigas.
Renán permaneció en silencio.
Ethan se acercó nuevamente a él.
—Quiero que tengas una vida, Renán. Una familia. Una mujer que te ame por quien eres, no por tu apellido ni por lo que tienes.
Renán pensó inmediatamente en la conversación con Gregory.
—Precisamente por eso rechacé la propuesta.
—Me alegra.
—No quiero casarme con Victoria Whitmore. No quiero que nadie decida por mí con quién debo compartir mi vida.
Ethan asintió.
—Entonces estamos de acuerdo.
Renán lo miró.
—Pero eso no significa que vaya a detenerme.
La expresión de Ethan volvió a ensombrecerse.
—Renán...
—No voy a abandonar lo que empecé.
—Hijo, no es necesario que continúes con esto.
—Para mí sí.
Ethan se quedó observándolo durante unos segundos.
Finalmente, se acercó y puso una mano sobre su hombro.
—Solo prométeme que, cuando llegue el momento de elegir entre la venganza y tu felicidad, pensarás bien antes de decidir.
Renán sostuvo la mirada de su padre.
—Lo prometo.
Ethan sabía que aquella promesa no significaba que Renán fuera a abandonar sus planes.
Pero, por el momento, era suficiente.
De pronto, escucharon la voz de Eleanor desde el otro lado de la puerta.
—¡Ethan! ¡Renán! ¡La cena está servida!
Ethan sonrió ligeramente.
—Vamos o vendrá por nosotros.
Renán soltó una pequeña sonrisa.
—Lo sé.
Ethan abrió la puerta.
Antes de salir, miró nuevamente a su hijo.
—Vamos a cenar antes de que se enfríe.
—Vamos.
Ambos salieron del despacho.
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🥰👏 las e leída todas las que se han publicado
Mucho éxito y siga escribiendo