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Atada A La Oscuridad Del Alfa

Atada A La Oscuridad Del Alfa

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Romance oscuro
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Amelia entra a la mansión del temido Alfa Lian como niñera de su pequeño hijo, sin saber que el líder ha quedado ciego y amargado tras la traición de su propia manada. En un mundo donde la debilidad se paga con sangre, Lian oculta su ceguera con crueldad, rechazando a todos. Sin embargo, el aroma de Amelia calma a su bestia y despierta una obsesión peligrosa. Entre secretos oscuros, enemigos acechando en las sombras y una atracción prohibitiva que consume sus almas, Amelia descubrirá que sanar a la bestia puede costarle la vida... o convertirla en su Luna.

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capitulo 5

​Amelia corrió sin mirar atrás. Los peldaños de piedra del pasadizo de servicio se sucedían en una penumbra sofocante mientras el aire le quemaba los pulmones.

Escuchaba el retumbo sordo de las pisadas tras ella, una amenaza pesada que acortaba la distancia con una rapidez sobrehumana. Tropiezos, sombras y el latido desbocado de su propio corazón eran lo único que marcaba su huida.

​Justo cuando alcanzó el descansillo de la tercera planta y estiró la mano hacia el picaporte de la habitación de Mateo, un vendaval de fuerza bruta la alcanzó.

​Una mano enorme y ardiente le atrapó la muñeca con la tenacidad de un grillete de hierro. En un movimiento fluido y aterrador, Lian la giró sin piedad y la estampó contra la pared de piedra del pasillo.

El impacto le sacó el aire de los pulmones. Antes de que pudiera recuperar el aliento o emitir un solo grito, los dedos del Alfa se cerraron alrededor de su garganta, apretando lo suficiente para paralizarla sin llegar a romperle el cuello.

​—Te dije que no deambularas —siseó Lian.

​Su voz ya no sonaba humana. Era un rugido gutural, una vibración cavernícola que salía desde lo más profundo de su pecho. Estaba a tan pocos centímetros de ella que Amelia podía sentir el calor abrasador que emanaba de su piel, como si la sangre dentro de sus venas estuviera ardiendo en fuego vivo.

​Las pupilas muertas y blanquecinas del Alfa no la enfocaban, pero su rostro, desencajado por una furia ciega, estaba inclinado exactamente hacia ella. Las venas violáceas alrededor de sus órbitas latían con una fuerza macabra, extendiéndose como ramas venenosas por sus pómulos.

​—Escuchaste —afirmó él, apretando apenas un milímetro más la garganta de la joven—. Sabes lo que hay en esta casa. Sabes lo que me pasa.

​—Señor... Lian... —logró articular Amelia con un hilo de voz, aferrándose con ambas manos al antebrazo de acero del hombre para intentar restar presión a su cuello—. No... no diré nada...

​—No tendrás la oportunidad de decir nada porque no vas a salir viva de estas colinas —interrumpió él con frialdad absoluta. Su presencia aplastante llenaba todo el pasillo, ahogando cualquier instinto de resistencia

—. Pretendías vender la información, ¿verdad? Te pagaron para entrar aquí, ver mi debilidad y servirle la cabeza del Alfa en bandeja a los traidores.

​—¡No! —logró exclamar ella, encarando la penumbra de sus ojos vacíos con una mezcla de desesperación y la dignidad de quien no tiene nada que ocultar—. Fui por agua... vi la luz... soy enfermera, vi el veneno... ¡No conozco a nadie en este lugar!

​Lian soltó un gruñido bajo, amenazador, dispuesto a romperle el cuello o arrojarla por la escalinata para borrar cualquier riesgo. Su lobo interior, acorralado por el dolor constante de la ceguera y la paranoia de la traición, exigía sangre.

La bestia dentro de él estaba desatada, arañándole las entrañas, empujándolo a la masacre para proteger el secreto de la manada.

​Inclinó la cabeza bruscamente hacia la yugular de Amelia, listo para asestar el golpe final o arrastrarla hacia las mazmorras de la propiedad.

​Pero al reducir la distancia al mínimo, sus fosas nasales inhalaron directamente el aire que escapaba del cuello de la joven.

​El aroma de Amelia la envolvió por completo. No era el perfume artificial de las mujeres de la aristocracia de los clanes, ni el olor ácido del pánico común.

Era una fragancia pura, cálida, que recordaba a la lluvia limpia cayendo sobre la tierra seca, con un matiz dulce, herbal y reconfortante que parecía calar directamente en los nervios deshechos del Alfa.

​El efecto fue inmediato y chocante.

​El rugido que fermentaba en la garganta de Lian se cortó de golpe. La furia ciega que atormentaba su mente pareció congelarse en el aire. Por primera vez en meses, desde la noche en que el veneno cortó su visión y desató un infierno de migrañas e insomnio destructivo, la bestia en su interior dejó de arañar.

El lobo de Lian, un monstruo implacable que llevaba semanas descontrolado, soltó un gemido quedo y se replegó, sumiso ante la repentina ola de paz que inundó sus sentidos.

​La presión en el cuello de Amelia disminuyó gradualmente. Los dedos de Lian continuaron posados sobre su piel, pero ya no para asfixiarla, sino rastreando el pulso acelerado que latía bajo la yugular.

​El Alfa frunció el ceño, profundamente desconcertado. Inhaló de nuevo, más despacio, pegando la nariz al hueco entre el hombro y el cuello de la joven.

Un escalofrío recorrió la espalda de Amelia ante la proximidad de ese hombre colosal, pero no se movió. Sintió cómo la respiración agitada y caliente de Lian comenzaba a volverse más pausada, más rítmica.

​Las venas oscuras de su rostro parecieron atenuar su tono violáceo por unos instantes, aliviando la tensión abrumadora de sus facciones.

​—¿Qué es esto...? —murmuró Lian con la voz rasposa, perdiendo por un segundo la postura dominante y mostrando una rendija de vulnerabilidad que intentó enmascarar de inmediato con dureza.

​—Es mi aroma... solo soy una humana —susurró Amelia, sintiendo que sus pies rozaban de nuevo el suelo a medida que él aflojaba el agarre—. Le juro por la vida de mi abuela que no soy una espía. Solo vine a cuidar a Mateo. El niño me necesita, y usted... usted está sufriendo.

​Lian dio un paso atrás de manera brusca, como si el contacto con ella lo hubiera quemado. Su rostro volvió a endurecerse, desorientado por la extraña calma que su propio lobo había experimentado apenas unos segundos atrás. Era inaceptable. Una simple humana no podía tener semejante efecto sobre la mente de un Alfa de sangre pura.

​—Cállate —ordenó él, aunque el tono destructivo de antes se había evaporado, reemplazado por una cautela sombría—. No sabes nada sobre mi dolor ni sobre lo que ocurre en esta casa.

​—Sé reconocer a un paciente que se está destruyendo a sí mismo por dentro —respondió Amelia, recuperando el aliento y ajustándose el cuello de la blusa

—. El veneno en sus ojos no solo le quitó la vista; le está envenenando el alma y la mente. Si me echa o me mata, no cambiará el hecho de que sus enemigos están afuera esperándolo. Pero si me deja quedarme, cuidaré de su hijo y guardaré su secreto.

​Lian permaneció inmóvil en el pasillo helado. Sus ojos apagados parecieron escudriñar el vacío durante un largo y denso silencio.

El olor a lluvia y tierra húmeda que emanaba de la mujer continuaba flotando en el aire, actuando como un escudo invisible contra la tormenta de dolor que solía martillearle el cráneo.

​—Mañana al amanecer vendrá la Sra. Elena a revisar el estado del chico —dijo el Alfa, dando media vuelta con la misma compostura imponente de siempre—. Si cometes el menor desliz, si intentas enviar un solo mensaje al exterior o cruzar los límites del bosque, te cazaré yo mismo. Y ninguna excusa te salvará.

​Sin esperar respuesta, el imponente Alfa caminó en silencio por el pasillo, perdiéndose en las sombras de la mansión. Amelia se quedó sola, apoyada contra la pared, sintiendo cómo el eco de aquel encuentro marcaba el verdadero inicio de su encierro en la guarida del lobo.

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Lobelia
muy buenas el capitulo 💯
Lobelia
está muy buena
Miriam Josefina Vander Spoeltel
esta demasiado buena escritora no tardes mucho en actualizar xfaaaaaaaa gracias
Celina
💯💯👏👏me gusta
Celina
excelente gracias por compartir
Celina
super buena está historia
Lobelia
esto se está poniendo bueno 💯💯
Lobelia
💯💯💯💯
Lobelia
me gusta
Fernanda
💯💯💯💯💯👍
Fernanda
💯💯💯💯
celimar
muy buena l historia 💯
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